Remolinos en el mar

Transitan los barcos. 
La tarde caduca alberga en su memoria las luces del transatlántico.
Tengo niebla en el mar de mis ojos. Y no veo.
Dicen que hubo un faro con racimos de brillantez .
Lo que veo es una mirada ansiosa que da vueltas en los remolinos del mar.

mar.

 

Mientras sorbo el te

 ¡Llegaré para sorprenderte!

Caminarás de cuarto en cuarto,

mirando el claroscuro del tiempo;

sentada, 

Sorbiendo el té.

Mirando el jardín

donde juega el viento, el mar, la luna.

luna

Las horas

las horas idas son gajos.
Gajos que se transforman;
se hacen mariposas
que vuelan en fila,
perdiéndose en el horizonte

mariposas.

 

La ecuación

La noche oculta.
Tocar entre las sombras. 
Susurrando.
Aliento que humedece los lunares de tu cuello;
luna cómplice que perfila la ansiedad de los muslos.
Dos bocas en una misma lengua;
elevados al cuadrado del infinito.

beso-Edvard-Munch

Desde las alturas

El sol cubrió los volcanes.
¡Qué majestuosidad!
La alegría del escalador al llegar a la cima.
¿Qué sentirán?
El aliento al límite,
el pulso saltón, rápido.
La mirada recorriendo el valle.
Ser águila entre riscos.
¡Creerse Dios un millonésimo de segundo!.
Gratitud, humildad, colmarse de paz.
La vida tiene montañas.
He decidido ser trepador, admirar la belleza desde el cielo; qué importa si no soy ave, nube o cometa.

patagonia chacabuco

Olores de pimiento

Las mañanas agresivas me hacen tiritar.

Camino cuando aún está oscuro,
aprovecho para mirar mi entorno a media luz.

Todo se ve misterioso.

He estado aprendiendo a comunicarme con los recuerdos en el silencio.

Trabajo no como antes.
Ahora es con la certeza de la necesidad íntima.

Vivo de manera austera , me preparé para ella.

En las tardes camino hacia casa
pisando las hojas de otoño, silbando una canción de rocola.

Espero los domingos para gozar de la familia
Mi casa tiene risas infantiles
olores de pimiento
tequila reposado que rueda por mis venas.

La música entumece el presente, mientras la poltrona se mueve
al compás de un vientecillo renuente.

mecedora

Diario de mujer

Siempre estuve,
nunca lo soñaste.
Tantas veces;
emociona sentir,
de ti una sola, dilatada al infinito.
Abrazada por tu ímpetu;
 tu hembra saciando tu sed.

 

Mujer sola en el mar

Diario de mujer

El primer beso.
El primero que puso en mis labios.
El segundo acariciamos la humedad.
Un tercero dirá el momento de encontrar mi rostro.
Tus manos revolotearan mi pelo y llevarás mi cara a tu pecho.
Son instantes que veo tu interior y perfilo al horizonte.
Me hago viento, tierra, fuego.
Llamarada que viene de los pastizales secos de la soledad, que pulsa y contrae;
pidiendo lo inevitable.

beso-Edvard-Munch

Variaciones a una dama triste

Hago a un lado tu sombra.  
Sonrío de la seguridad que manifiestas cuando charlas sobre el amor  
percibo tu latido saltón.
En soledad tu rostro vuelve a sus inicios,
en tus ojos vive aún la niña
Me complace platicar con ella.
Te cuento del señor del bongo que percute en tu vientre;
son los tambores de la vida. te digo.
En la cama te arropo,
en tu remanso de sueño
soplo a tu corazón para que seas fuerte;
los dos sabemos que los paisajes cambian.   
Mañana no me verás,
aunque sé que preparaste la cena.
No desesperes, siempre estaré entre tus hombros.
Y cuando sea lejano recuerdo porque te  refugies en otro abrazo,
partiré en silencio.

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Una carta sin respuesta

Me ha extrañado tu silencio;
cada dia que pasa
te miro más lejos.
¿Aún escalas el agobio?
O das de vueltas sin parar.
Espero el día
en el que puedas asombrarme con un helecho
que haya motivado la imaginación de Neruda…

helechos

 

La desnudez del almendro*

Acecha,
hay un cielo de borrador;
caen una tras otra
heladas agujas de agua
que hace temblar los huesos.
La tarde sepia tirita,
su luz apenas untada
me vuelve taciturno, sensible.
Un relámpago alumbra el añoso almendro,
me estremece mirarlo sin hojas.

árbol

La selva

Cruje mi paso sobre las hojas secas,
gorjea un pájaro;
cae un mango sobre el río.
Por encima del cielo,
llueve silencio.
El monte acalorado,
lo siento en la piel.  
Una brisa repentina refresca mi frente.
Huele a tormenta.
Regreso.
Pierdo mi sombra entre la hierba,
el olor podrido de la oscuridad;
la inminencia de algo que vive
y me sigue con su mirada de ortiga.

selva maria rosa Astorga

pintura de María Rosa Astorga

Fantasma

Todo se fue,
quedó un desierto destruido, insensible, indiferente.
ojos inmóviles.
Incapaz de evocarte.
Fantasma que solo apareces en mi amnesia.

aparicion ernest descals

El frío de la montaña y la madre

Vuelve la niebla e incendia con frialdad la montaña.
El gigante pardo aparece y desaparece,
la sustancia negra de su vientre
ofrece lunares que centellean.
Las serpientes de la neblina
escurren por los hombros,
bajan por caminos de laja.
Riachuelos de nieve,
quietos.
sin suspiro…
¿Tocan a la puerta?;
crujen los tejos, castañea el tejado.
El recién nacido calienta el cuerpo
con el sabor dulce, tibio del gordo seno. 
Leche que brota de un pezón helado
que se guarece y nutre los labios del niño.

madre margarita sikorskaia

Margarita Sikorskaia