Las mañanas agresivas me hacen tiritar.

Camino cuando aún está oscuro,
aprovecho para mirar mi entorno a media luz.

Todo se ve misterioso.

He estado aprendiendo a comunicarme con los recuerdos en el silencio.

Trabajo no como antes.
Ahora es con la certeza de la necesidad íntima.

Vivo de manera austera , me preparé para ella.

En las tardes camino hacia casa
pisando las hojas de otoño, silbando una canción de rocola.

Espero los domingos para gozar de la familia
Mi casa tiene risas infantiles
olores de pimiento
tequila reposado que rueda por mis venas.

La música entumece el presente, mientras la poltrona se mueve
al compás de un vientecillo renuente.

mecedora