Cruje mi paso sobre las hojas secas,
gorjea un pájaro;
cae un mango sobre el río.
Por encima del cielo,
llueve silencio.
El monte acalorado,
lo siento en la piel.  
Una brisa repentina refresca mi frente.
Huele a tormenta.
Regreso.
Pierdo mi sombra entre la hierba,
el olor podrido de la oscuridad;
la inminencia de algo que vive
y me sigue con su mirada de ortiga.

selva maria rosa Astorga

pintura de María Rosa Astorga