La desnudez del almendro*

Acecha,
hay un cielo de borrador;
caen una tras otra
heladas agujas de agua
que hace temblar los huesos.
La tarde sepia tirita,
su luz apenas untada
me vuelve taciturno, sensible.
Un relámpago alumbra el añoso almendro,
me estremece mirarlo sin hojas.

árbol

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