HERENCIA/ Maricarmen Delfín Delgado — Los escribas

Al escuchar historias ajenas sobre eventos extraordinarios, increíbles o paranormales, a mi mente llegaron recuerdos de sucesos similares que deseché por creer que eran producto de mi imaginación o consecuencia de fuerzas físicas o naturales. Recordé que en nuestra primera morada en el centro de la ciudad, sucedían eventos raros e inexplicables a los cuales […]

HERENCIA/ Maricarmen Delfín Delgado — Los escribas

Cuento negro de José Manuel Ortiz Soto

De la antología » o dispara usted o disparo yo»

José Manuel Ortiz Soto
Ojo de águila

Toni Ibargüengoitia despertó empapado en sudor. Vio que la pistola de cargo siguiera debajo de la almohada y se sentó en el borde de la cama. Mientras se tranquilizaba fumándose un cigarro Delicadossin filtro, trató de reconstruir la pesadilla que, de nueva cuenta, lo tenía en aquel estado. Pero como sucede en la vida real con tantos casos como aquel, las pistas recabadas no le alcanzaban para terminar de armar el rompecabezas completo. «¡Maldita suerte!», se dijo y aplastó la bachicha del cigarro contra el fondo opaco del cenicero de madera, con forma de alebrije oaxaqueño. Luego se recostó sobre la cama y esperó a quedarse nuevamente dormido para continuar con las investigaciones de su asesinato.
—Un día de estos nos vemos las caras, pinche Cojo —le espetó
Benito el Tuerto desde el Centro de Videovigilancia de la ciudad.

José Manuel Ortiz Soto (Jerécuaro, Gto., 1965).

Libros de
poesía publicados: Réplica de viaje, y Ángeles de barro; de minificción,
formato digital, Doble cámara falsa de Gesell, La moraleja del cuento, Las
cincuenta cabezas de la hidra, Las historias de cada quien, y formato
tradicional, Cuatro caminos y Las metamorfosis de Diana/Fábulas para leer en
el naufragio; es antólogo de El libro de los seres no imaginarios. Minibichario y,
junto con Fernando Sánchez Clelo, Alebrije de palabras

Hombre Joven Con La Depresión Sentado En La Cama Fotos, Retratos, Imágenes  Y Fotografía De Archivo Libres De Derecho. Image 37345705.

Literatura revisitada — Lapizázulix la galaxia del cuento

Frankensteiniana El señor Gerardo de la Torre fue arrollado por el tren de Cuernavaca. Como es costumbre, trató de pasar primero y no supo calcular la velocidad de la máquina. De su cuerpo despedazado, según informaron médicos del Banco Nacional de Reconstrucción Humana, sobreviven algunos dedos de la mano derecha, la pierna izquierda, y la […]

Literatura revisitada — Lapizázulix la galaxia del cuento

Dictado de palabras de Jose Manuel Ortiz Soto

Para Camila Ixchel, Sofía Valentina y Austin Manuel

Dictado de palabras
José Manuel Ortiz Soto


Lápiz en mano, Noecilla está lista para tomar el dictado. —Duna —dicta mamá al pasar junto a ella. “Duna”, escribe Noecilla en el cuaderno.
Una montaña de arena arrastrada por el viento cubre la llanura de la hoja. El sol cala fuerte. Noecilla siente su cuerpo seco y arrugado, cual pasita de uva.
—Masa —dicta mamá desde algún lugar en la casa. La palabra “masa” toma forma en la hoja del cuaderno: el desierto se hace blanco, suave y húmedo, como la masa del pan que hace su familia para vender. Un agradable olor a pan recién horneado flota ya en el aire.
—Lluvia —dicta mamá, acercándose.
Antes de que la palabra “lluvia” vaya a estropearle la tarea, Noecilla cierra el cuaderno, y le dice a mamá que necesita un descanso.

José Manuel Ortiz Soto (México, 1965). Pediatra y cirujano pediatra.
Ha publicado los libros de minificción en formato tradicional, Cuatro
caminos y Las metamorfosis de Diana; es antólogo de El libro de los
seres no imaginarios. Minibichario y, coantólogo de Alebrije de
palabras: Escritores mexicanos en breve y El Tótem de la rana.
Catapulta de microrrelatos. Miembro de La Internacional
Microcuentista. Coordina la Antología Virtual de Minificción Mexicana.

Micronopio. Capítulo 8: José Manuel Ortiz Soto. - YouTube

La caza de conejos de Mario Levrero

Conejos

Laura gateaba en el pasto. La cosquilla de los yuyos la excitaba, y entonces aparecía un conejo. Ella lo atrapaba entre sus piernas. Era lindo de ver la cabecita blanca asomando y hociqueando sobre esas nalgas también blancas. Ella decía preferir los conejos a los hombres; que los conejos eran de pelo más suave y cuerpo más cálido. Y si ella apretaba un poco demasiado con sus muslos, al conejo se le nublaban los ojos y moría dulcemente, graciosamente, o aun con indiferencia

Tatuajes de conejos y su significado | Tatuantes

Quintilla de minificciones negras: Jose Manuel Ortiz Soto, Perla Hermosillo, Dina Grijalva,Diana Raquel hernández y Engels Islas

De la antología de Lilían Elphick » O dispara usted o disparo yo»

José Manuel Ortiz Soto
Ojo de águila


Toni Ibargüengoitia despertó empapado en sudor. Vio que la
pistola de cargo siguiera debajo de la almohada y se sentó en el borde
de la cama. Mientras se tranquilizaba fumándose un cigarro Delicados
sin filtro, trató de reconstruir la pesadilla que, de nueva cuenta, lo tenía
en aquel estado. Pero como sucede en la vida real con tantos casos
como aquel, las pistas recabadas no le alcanzaban para terminar de
armar el rompecabezas completo. «¡Maldita suerte!», se dijo y aplastó la
bachicha del cigarro contra el fondo opaco del cenicero de madera,
con forma de alebrije oaxaqueño. Luego se recostó sobre la cama y
esperó a quedarse nuevamente dormido para continuar con las
investigaciones de su asesinato.
—Un día de estos nos vemos las caras, pinche Cojo —le espetó
Benito el Tuerto desde el Centro de Videovigilancia de la ciudad.

Diálogo en la oficina
Perla Hermosillo

—¿Cuáles son las pistas?, pregunta el detective.
Su compañera se levanta del escritorio y busca la información en
el archivero. Él la mira con atención. Le gustan sus tacones negros que
lucen sensuales en sus pequeños pies. Ese traje gris delinea su silueta a
la perfección, aunque su falda no tiene bastilla. Lo que más le fascina
son sus manos, muestra de una delicadeza exquisita. Nota una ligera
mancha azul en su dedo índice.
— Una pisada, un hilo y una nota suicida, responde la detective.
—¿La huella en la tierra es aproximadamente del número 3?
— Sí.
—¿El hilo es de color gris?
— Sí.
—¿La nota está escrita con tinta azul?
—Sí.
Los dos detectives se miran a los ojos unos segundos. Ágatha le
descarga la pistola en el pecho. Orgullosa, sonríe: esta vez superó a
Poirot.

Dina Grijalva
Autora intelectual

Es cierto: yo planeé el crimen, decidí el arma, la víctima y el
victimario. Confieso que me dejé llevar por la pasión de ir armando
cada detalle para conseguir el crimen perfecto. Pero la policía debe
comprender que todo sucedió en las páginas de mi libro. El juez dijo:
A mí no me venga con cuentos y me declaró culpable.

Diana Raquel Hernández Meza
Archivo muerto

El capitán Márquez entró a la habitación y no pudo evitar las
náuseas que el penetrante olor a sangre le provocaron.
—Nunca se está listo para ver de nuevo a la que apenas te
cogiste la noche anterior, ¿verdad? —dijo el sargento Sánchez, que
entró detrás.
Los peritos terminaban de recabar los indicios de la escena del
crimen y estaban por llevar el cuerpo a la morgue.
—No tengo nada qué decir, pudo ser cualquier cabrón.
El capitán Márquez dio media vuelta, apesadumbrado;
enamorarse con las primeras caricias siempre tiene riesgos.

Engel Islas
Miedo
No pagó la droga y lo iban a matar, lo sabía. Pero no sería de un
tiro, era demasiada clemencia. Lo llevaban desnudo y amarrado, con la
cabeza metida en un costal. Lo sentaron sobre lo que, imaginó, sería
un carro de supermercado. Llegó la brisa vespertina, luego el frío de la
noche y el sonido de un tren acercándose.

Escorpio, un cuento negro para el final del verano

Raul Brasca argentino: Inmovilidad

Inmovilidad,
dramatismo y belleza
La inmovilidad instantánea de lo que siempre se mueve
es dramática, posee el horror de una muerte inconclusa
y la belleza de la eternidad. Lo eterno
sólo puede cristalizar en el instante,
donde la experiencia del tiempo es imposible.
Karl B. Ausar, Advanced Mic(h)ronodynamics

No se trata de captar el instante y fijar la imagen en la retina. Mucho mejor es que se detenga un instante el flujo de loque sucede. El caballo inmóvil en actitud de veloz carrera, el pájaro congelado en pleno vuelo, la lluvia detenida en elaire. Y saber que no es vacilación de la mirada.

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TAL VEZ EL VIENTO — manologo

Fuera, detrás de los cristales de la ventana cerrada, se escucha una especie de gemido. Como el de un animal solitario, como sonaría el alma en pena que siempre aparecía en tus historias. Es de tarde, pronto oscurecerá y la imaginación empieza a tejer la manta de los miedos. “¡No hay nada que temer!”, me […]

TAL VEZ EL VIENTO — manologo

La caza de conejos de Mario Levrero

Uruguayo

Algunos cazan conejos persiguiéndolos sin tregua, a caballo, despiadadamente, dentro y fuera del bosque; en polvorientas carreteras, en praderas enormes, trepando incluso a pedregosas montañas. Cuando el conejo se detiene, loco de fatiga, le destrozan el cráneo con un golpe certero de garrote. Luego se lo comen, crudo y hasta con pelos. Yo estoy condenado genéticamente a otros procedimientos. Tejo laboriosamente durante varios meses una enorme y casi invisible tela como de araña, y luego me siento a esperar, un poco oculto entre el follaje. A veces pasan otros tantos meses antes de que aparezca un conejo en los alrededores, y a veces otros tantos más para que el conejo caiga en mi tela. Mientras tanto atrapo sin querer moscas y mosquitos, moscardones, avispas, ratones, culebras, mulitas, caballos, pájaros, jirafas y monstruos marinos. Me fatiga mucho despegarlos y recomponer la tela donde ha sido dañada. Es un trabajo agotador y la vigilia es constante. Me destrozo los nervios en esta tensa y eterna espera. Tengo las mandíbulas apretadas, me caigo de sueño, y mis sentidos se agudizan y exasperan en alerta constante. Mi forma de cazar conejos, y no tengo otra, es lo que me ha transformado en un loco.

dario jaramillo agudelo
Jorge Mario Varlotta Levrero nació el 23 de enero de 1940 en Montevideo, Uruguay, donde residió la mayor parte de vida, con estancias en Piriápolis y Colonia y en Buenos Aires, Rosario y Burdeos (Francia). Fue librero, fotógrafo, humorista, editor de una revista de entretenimientos y, en sus últimos años, dirigió un taller literario.
Comenzó a publicar a fines de la década de los 60, escribió novela y relato, aunque su última obra se centra en lo que denominó novelas pero que son más bien un género propio, a caballo entre el ensayo, el relato y las memorias.
Levrero generó un creciente grupo de seguidores que lo tuvieron como autor de culto, tanto en Uruguay como en Argentina, pero nunca alcanzó grandes reconocimientos públicos, salvo una beca Guggenheim en el año 2000, que le permitió dedicarse a la redacción de La novela luminosa. Este diario-relato y su antecesor El discurso vacío son consideradas sus obras maestras. El estilo literario de Levrero cae dentro de lo que una crítica de Ángel Rama denomina el grupo de «los raros», una corriente típicamente uruguaya de autores que no pueden encasillarse dentro de ninguna corriente reconocible, aunque tienden a una especie de surrealismo leve. Felisberto Hernández, Armonía Somers, José Pedro Díaz, y el propio Levrero son los nombres principales de esta corriente.
Murió el 30 de agosto de 2004.

La cueva de Fernando Iwasaqui

Excelcitud Peruana

Cuando era niño me encantaba jugar con mis hermanas debajo de las colchas de la cama de mis papás. A veces jugábamos a que era una tienda de campaña y otras nos creíamos que era un iglú en medio del polo, aunque el juego más bonito era el de la cueva. ¡Qué grande era la cama de mis papás! Una vez cogí la linterna de la mesa de noche y le dije a mis hermanas que me iba a explorar el fondo de la cueva. Al principio se reían, después se pusieron nerviosas y terminaron llamándome a gritos. Pero no les hice caso y seguí arrastrándome hasta que dejé de oír sus chillidos. La cueva era enorme y cuando se gastaron las pilas ya fue imposible volver. No sé cuántos años han pasado desde entonces, porque mi pijama ya no me queda y lo tengo que llevar amarrado como Tarzán

Patricia Rivas en Pequeficciones

Patricia Rivas M. (Chile). Publica Hija bastarda (2009), Ed. Asterión, Cof Cough (2014), Ed. Ceibo y Transacciones (2019), Ed. Eutôpia, Patrimonio del MMDH. Antologías: Enough+ Women Against Gender
Violence (2012), Ed. Asterión. Microquijotes 2 (2015), ANLE, NY, El ojo de Lilith (2018), Ed. Sherezade, Microcuento Fantástico chileno (2019), Simplemente Ed. y Piedra y Nido (2020) de Patricia Nasello.
Creadora Minificcionistas Pandémicos (2020).

La Tortuga Interlunar
Patricia Rivas
A mi hija, América

Había una vez una tortuga con caparazón color tornasol que deseaba cambiarlo por un color violeta, según la moda en París. Se dirigió a comprar tintura de pelo del color deseado, en casa aplicó vaselina en todo el cuerpo para no mancharse y preparó la mezcla. Comenzó a aplicarlo en la coraza, pero la travesía era difícil ya que le costaba pintarse la “espalda”; como era tan presumida, el pedir ayuda no le cabia en la cabeza puesto que nadie debía verla en “ese estado”.
Astuta, unió un alambre a un cepillo de dientes viejo, quedando suficientemente largo como para abarcar toda la superficie. Pasado el tiempo de espera se contempló en el espejo, ¡Estaba radiante!, por fin tenía el caparazón color violeta, se dispuso salir a caminar para lucirlo.
Escuchó que le exclamaban: “¡Qué hermosa, una tortuga con un lunar tornasol en su caparazón!”, “qué extraño”, decían otros, “¿habrá sido un dálmata en otra vida?”.
La tortuga estaba sorprendida; rauda se dirigió a otro espejo, reflejando la enorme decepción: la coraza violeta evidenciaba una especie de lunar sin teñir. Lloró amargamente, abriendo un quitasol para ocultarse pero nuevamente escuchó: “¡No, no te tapes, eres hermosa así!”, y dijo otro: “Nunca había visto un caparazón tan especial, nosotros los humanos nos vemos similares unos a otros mientras que tú eres distinta, eres única en el mundo”. La tortuga quedó perpleja, ella no quería ese lunar, sin embargo, la hacía excepcional. Sin moda ni nada cerró la sombrilla, y caminó para siempre, orgullosa de ser como era.

«…Patricia Rivas Morales, además de tener raíces mapuches grabadas en el cuerpo y en el alma, es actriz, escribe desde hace tiempo minificción y es la fundadora del colectivo internacional Minificcionistas Pandémicos.

Para ella, la lectura ha sido un refugio fundamental, sobre todo en la etapa de la dictadura militar, en la que detuvieron y desaparecieron a su padre. Su familia fue amenazada de muerte. Ante esta dolorosa situación, la escritora chilena nos cuenta que como una forma de sanación personal y social creó un registro de acontecimientos que considera no deben quedar impunes.

Además, cree que el Estado chileno posee deudas históricas en cuanto a equidad de género y reeducación afectiva del género masculino.

Para el año que viene pretende continuar en su tarea de brindar clases de escritura creativa de minificciones, formación ciudadana y desarrollo humano…»

LA MONTAÑA QUE SUBIMOS / Por: Alberto Calderón P. — Los escribas

El día 20 de enero la mirada de millones de personas en el mundo vimos la llegada al poder del Presidente Joe Biden, la jovencita californiana Amanda Gorman leyó un emotivo poema durante la celebración. Todos los noticieros destacaron la presencia de Lady Gaga y Jenifer López, pero la joven poeta con su originalidad realmente […]

LA MONTAÑA QUE SUBIMOS / Por: Alberto Calderón P. — Los escribas

No ver para creer de Raúl Brasca

Argentino


Un selenita se siente dueño del cielo. Pasó la vida escrutándolo y afirma que sus lentes lo penetraron hasta el último confín. Le han explicado que no es así, que él nunca salió del lado oculto y que, muy cerca, hay un gran planeta que él no conoce porque sólo puede verse desde el otro lado. Pero se niega a escuchar y, cuando le insisten, hunde su atención en el anteojo y se obstina en los cuerpos más pálidos y lejanos.

The Objective | China, hacia la exploración del lado oculto de la Luna

Muestrario de seres especiales: fantasmas, vampiros, ángeles, demonios y algo más — Lapizázulix la galaxia del cuento

Los fantasmas y yo Siempre estuve acosado por el temor a los fantasmas, hasta que distraídamente pasé de una habitación a otra sin utilizar los medios comunes. RENÉ AVILÉS FABILA- mexicano Inversión El fantasma del caballero Ele, que por amor a la rapidez y por mantenerse en forma había estado ejercitándose con éxito en hacer sesenta […]

Muestrario de seres especiales: fantasmas, vampiros, ángeles, demonios y algo más — Lapizázulix la galaxia del cuento

Historia Universal de Raúl Brasca

Argentino

Historia universal

Encriptado en la Torá está todo lo que fue, es y será, hasta en sus menores detalles. Del recuento de los años de las generaciones, el obispo Ussher dedujo que el universo comenzó en
4004 antes de Cristo. El matemático Rips, buscó las relaciones lógicas ocultas en el texto y anunció el fin para el año 2113 Ambos se equivocaron. Quien al fin acierta es Vjrltz. Él descubre la ley que ordena las incontables combinaciones de las 304,805 letras del libro sagrado en un relato continuo de diáfano sentido que despliega el acontecer universal con absoluta precisión. Pero cada vez que aprieta la tecla de su computadora para comenzar a leerlo le sucede lo mismo: hay una enorme explosión. De nuevo comienzan a condensarse los astros, germina la vida, algunos hombres escriben la Torá, aparecen Cristo, Ussher, Rips, Vjrltz…

Fuentes Primarias Para la Historia Universal - E-Historia