
El espejo chino Anónimo

El blog no tiene propósitos comerciales-Minificción-cuento-poesía japonesa- grandes escritores-epitafios


No sé si eran tus ojos, no sé si tu boca, que era para besar y quedarse pegada a ella, eras todo tú, que me humedecías solo con verte. No era tu cuerpo, Ni siquiera sé, si era tú sexo, era todo en su conjunto, lo que me dejaba sin palabras, y expectante. Y mientras […]
NO SÉ SI ERA TU CUERPO—-poesía erótica — POESÍA JAPONESA DE ELFICAROSA.
0) Toda historia que vale la pena se escribe sola.
1) Una historia que se termina de escribir, está a un paso de su muerte.
2) Una historia muerta, con un poco de empeño, puede resucitar; no importa si es al primero o cuarto intento.
3) Nunca digas: «de esa historia no beberé».
4) El minificcionista debe estar convencido de que él habría podido inventar el microscopio.
5) La hoja en blanco es el ideal de todo minificcionista.
6) La margarita del minificcionista es la palabra.
7) El minificcionista sabe que debajo de cada palabra se oculta una historia.
8) Parco de palabras, el minificcionista habla con silencios.
9) El minificcionista es un calvo que se rapa las palabras.
10) El dios de los minificcionistas creó el mundo a partir de la palabra, que pulió arduamente durante siete días.

Sobre el camino
yacen las hojas ocres.
Nadie ha llegado.

Excelso poema

Es algo permanente
transitorio en la forma
sustancia que revuela
cual sutil mariposa
intimidad que canta
dentro del corazón
y activa la materia
que concreta vivencias…
Es algo, lo que siento
la importancia de un soplo
que se apega al aliento
o la sabiduría
donde madura el ser…
Es algo tan al fondo
tan lleno de secuencias
que parecen enredos
ficción de un mundo nuevo
indiferente al plasma
de las raíces viejas…
Es un poco de ensueño
arraigado a la base
de la tierra baldía
como un nubarrón blanco
cargado de agua dulce
que llueve sobre el pecho…
Y es mucho más que lluvia
es la caricia, el beso
que exprime su fragancia
en las manos callosas
de la imaginación…
Es algo, algo que nace
y crece y se propaga,
y se esconde y regresa
y juega con los dedos
y valora sospechas
y azuza la razón
Ver la entrada original 21 palabras más
[Cuento – Texto completo. Anónimo: Las mil y una noches
Se cuenta de un rey de Israel que fue un tirano. Cierto día, mientras estaba sentado en el. Trono de su reino, vio que entraba un hombre por la puerta de palacio; tenía la pinta de un pordiosero y un semblante aterrador. Indignado por su aparición, asustado por el aspecto, el Rey se puso en pie de un salto y preguntó:
-¿Quién eres? ¿Quién te ha permitido entrar? ¿Quién te ha mandado venir a mi casa?
-Me lo ha mandado el Dueño de la casa. A mí no me anuncian los chambelanes ni necesito permiso para presentarme ante reyes ni me asusta la autoridad de los sultanes ni sus numerosos soldados. Yo soy aquel que no respeta a los tiranos. Nadie puede escapar a mi abrazo; soy el destructor de las dulzuras, el separador de los amigos.
El rey cayó por el suelo al oír estas palabras y un estremecimiento recorrió todo su cuerpo, quedándose sin sentido. Al volver en sí, dijo:
-¡Tú eres el Ángel de la Muerte!
-Sí.
-¡Te ruego, por Dios, que me concedas el aplazamiento de un día tan sólo para que pueda pedir perdón por mis culpas, buscar la absolución de mi Señor y devolver a sus legítimos dueños las riquezas que encierra mi tesoro; así no tendré que pasar las angustias del juicio ni el dolor del castigo!
-¡Ay! ¡Ay! No tienes medio de hacerlo. ¿Cómo te he de conceder un día si los días de tu vida están contados, si tus respiros están inventariados, si tu plazo de vida está predeterminado y registrado?
-¡Concédeme una hora!
-La hora también está en la cuenta. Ha transcurrido mientras tú te mantenías en la ignorancia y no te dabas cuenta. Has terminado ya con tus respiros: sólo te queda uno.
-¿Quién estará conmigo mientras sea llevado a la tumba?
-Únicamente tus obras.
-¡No tengo buenas obras!
-Pues entonces, no cabe duda de que tu morada estará en el fuego, de que en el porvenir te espera la cólera del Todopoderoso.
A continuación le arrebató el alma y el rey se cayó del trono al suelo.
Los clamores de sus súbditos se dejaron oír; se elevaron voces, gritos y llantos; si hubieran sabido lo que le preparaba la ira de su Señor, los lamentos y sollozos aún hubiesen sido mayores y más y más fuertes los llantos.
FIN
Historia de Abdula, el mendigo ciegohttps://ciudadseva.com/texto/las-mil-y-una-noches-13/
“Las mujeres son la maravilla del mundo. Desde hace 30 años yo leo casi exclusivamente libros escritos por mujeres. Me asombran sus obras. Obras como la de Malú, la libanesa, magnífica escritora. Acabo de leer con placer Nosotras, que nos queremos tanto, de la chilena Marcela Serrano. He leído a Tang, la china que vive en San Francisco, y a una mujer verdaderamente genial que se llama Izaco Mabsubara, japonesa teóloga y filósofa que escribe en alemán. Su novela Los pájaros del crepúsculo es una obra maestra. Son la otra cara de la luna, la que no vemos. Es un coto fascinante, enteramente secreto y riquísimo que apenas ahora comienza a exhibir la ternura de su lucidez, esa capacidad enorme para vivir y soportar la minucia incesante. La multiplicidad es la mujer. Los hombres somos toscos, brutos y vulgares. Pero ellas son lindas, son la vida misma, y cuando tienen talento para escribir son una fuente espléndida de conocimiento.
…-¿Usted encontró a un pinche tirano, don Juan?
-Tuve suerte. Un verdadero ogro me encontró a mí. Sin embargo, en aquel entonces, yo me sentía como tú, no podía considerarme afortunado, aunque mi benefactor me decía lo contrario.
Don Juan dijo que su penosa experiencia comenzó unas semanas antes de conocer a su benefactor. Apenas tenia veinte años de edad en aquel entonces. Había conseguido un empleo como jornalero en un molino de azúcar. Siempre había sido muy fuerte, y por eso le era fácil conseguir trabajos para los que se requerían músculos. Un día, mientras movía unos pesados costales de azúcar llegó una señora. Estaba muy bien vestida y parecía ser mujer rica y de autoridad. Dijo don Juan que la señora quizá tenía unos cincuenta años de edad, y que se le quedó viendo, luego habló con el capataz y partió.
El capataz se acercó a don Juan…
Ver la entrada original 2.956 palabras más
Seguramente un pájaro me depositó en el patio de un tal sendero. Él tuvo la gentileza de dejarme vivir, y me dio de beber en períodos de sol y bochorno. Crecí sin saber que la vida me pondría un verde intenso en mis hojas y me daría flores tan blancas que podrían pensar que me cayó nieve; eso sería una locura en el trópico. Se abrieron, y exhalé un aroma dulce y penetrante que llamó a las abejas que prontas acudieron a succionar mi polen. fue hermoso tener tantas visitas e irme con ellas hacia lugares donde fecundaré a otros de mi especie. No sabía. A mis frutos que son de color azul oscuro, casi negro, pequeñas circunferencias que los niños se llevan a la boca y sonríen al ver maculados sus dientes. La gente tritura las esferitas y hace paletas y una bebida caliente que llaman atole, sí , atole de capulín. Cuando me zarandean, me da por suspirar y dejar un exuberante olor que complace a los sentidos más exigentes. Puedo entintar pasteles y servir de sombra a pintores que gusten contrastarme con su luz. Cómo muchos frutos que no somos comerciales, es posible que me pierda en el tiempo por las manos mezquinas del hombre, que piensa que los que no dan dinero, están de sobra.


Ni siquiera el jaque mate que sufrió su consorte afectó tanto a la reina como la movida en que el alfil contrario se comió al peón del medio.



Tras la ventana
el sol se abre y pinta
de fiucha a las flores.
El tiempo va
como la barca viene;
la tarde es río.


Hay palabras en el lenguaje que recrean las cosas del mundo de manera tan vívida, pero sobre todo tan visual, como la impresión que originalmente deja en el “ánimo” el objeto ausente. Pero hay palabras que incluso aguzan ese objeto ausente, sacándole filo a su naturaleza física. Estas palabras son escazas y, dentro de la […]
¿De dónde vienen los lirios de van Gogh? — El Blog de Arena