Cayendo el chorro bullen blancas espumas. Los tejos miran desde siempre el correr de lo inmutable. va el murmullo del agua ruedan los ciclos. Murieron los gigantes, se dispersaron por la tierra los hombres; ¿quienes vendrán? ¿dejaremos testigo? que hable, que cuente que Gea es un cascajo y el mar una placenta.
Amenazante. La tarde gris oscura, lentas caminan
las nubes prehistóricas.
Por el oriente
silba el viento del norte,
furia de luz
que cuaja en el relámpago;
vienen los truenos
que intimida a los pájaros,
a los insectos.
¿Dónde las mariposas?
La brava flor
que al presentir su muerte,
levantará sus pétalos.
Dormita el sol, oprimido entre nubes grises y obesas. La montaña está envuelta por el aliento del gigante del cielo. Está furioso, golpea con sus botas de norte a sur. El sol está invidente. Truena del norte, repercute hasta el sur. La luz del filo da vida a los relámpagos; ruedan los pinos, cielo y tierra retumban; el rayo aturde. La lluvia rompe el manto; serpientes de agua bajan de la montaña. La ira, la furia del leñador amaina, y extenuado se duerme.
Se fue la lluvia. Por la alfombra del cielo se abren luceros, y llegará la luna muy sonrojada. Bajo el pozo, una rana croa un rondó; que grita al silencio. En el viejo árbol el silbido de un búho es el principio para llenar de gloria cuando pase la luna.
Voy a tu flor hecha de nieve y fuego. Tu dulce olor envuelve, me perturba. Soy ávido insecto en busca de la gloria. Y sí, la encuentro; sabor a piña y caña a fuego, nieve y muerte.
¿Qué melodía siente tu corazón? ¿que pesa tanto? Miras indiferente con lejanía; ¿buscas lo que no está? No pierdas tiempo que tal vez haya un feo que te ame sin mesura.
Cayeron los mangos por el zarandeo que hizo el viento del norte. La mayoría de ellos se volvió alimento de roedores. Dos rodaron hacia las zarzas enterrándose en el lodo. El barro se hizo polvo. Un viento fastidiado, jugaba haciendo remolinos en la pradera, levantando polvos apelmazados. Años después un árbol adolescente apuntaba con sus espigas alcielo; darán fruto al pájaro viajero y en tiempos de aguas escucharán a los sapos y el silbido del aire.