Cayeron los mangos por el zarandeo que hizo el viento del norte. La mayoría de ellos se volvió alimento de roedores. Dos rodaron hacia las zarzas enterrándose en el lodo. El barro se hizo polvo. Un viento fastidiado, jugaba haciendo remolinos en la pradera, levantando polvos apelmazados. Años después un árbol adolescente apuntaba con sus espigas alcielo; darán fruto al pájaro viajero y en tiempos de aguas escucharán a los sapos y el silbido del aire.

azotó el viento

estremeciendo al mango.

quedó sin frutos;

dos de ellos se enterraron.

Un remolino retoza en la pradera…

años después

los viajeros descansan

en el manto de sombra.