Trance de Luis Héctor Gerbaldo

Un disparo la despertó, el corazón parecía explotarle, vio la sangre y su esposo exánime. Intentó calmarse. Dinero bien gastado, pensó.

Las pesadillas no son tan malas como crees: ¿y si te ayudasen a ...

O dispara usted o disparo yo Selección de Micros por Lilian Elphick

Ya dile de Irma Balderas Arrieta


Papá prende el cuarto o quinto cigarrillo, no sé, ya perdí la cuenta. Nos abraza la niebla en el bosque.
Quiero contarle que sí tengo pareja, que no quiero que me siga ridiculizando frente a sus amistades o en las bodas. Dice que quiere nietos antes que lo mate el enfisema. Me paro con la intención de decírselo pero él no parece darse cuenta, o si se da cuenta no le importa. Sigue caminando, en una mano lleva el cigarro y en la otra una vara que levantó en el sendero.

Lo alcanzo, pero ahora él es quien se para de tajo y me encara.

—Ya agarra una mujer, aunque sea de segunda mano, quiero decir, pues, con hijos.
La sangre caliente está a punto de reventarme las mejillas, quiero aventar la bufanda, pero voy decidido.
Las palabras de Efrén suenan recio en mi cabeza “ya dile, ya dile”. Agarro fuerza y aclaro la garganta.

—No me vayas a salir como el hijo de los Benítez, que dizque andaba en África aplicando vacunas y resultó que vivía en Minneapolis con otro puto.

Me desarma otra vez. De forma inconsciente tomo la postura que siempre intentó corregirme, siento hincharse mi corazón empujando el tórax con fuerza.

—¡Si yo fuera su padre ya le habría descargado el revólver en el culo! Discúlpame, hijo —se dirige a mí
apuntándome con la vara—, ¿ibas a decirme algo?
Camino varios pasos adelante, no quiero que me vea llorar.


Irma Balderas Arrieta

(Huitzila. Tizayuca, Hidalgo). Fue becaria del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo. Ha impartido talleres de creación literaria con población infantil y adolescente en su estado natal. Coautora de Líneas de vida, Una puerta al ayer (Elementum, 2019).

Para conocerla más una entrevista en esta dirección: https://www.facebook.com/watch/?v=1025435904249232

Panel regional – Villa de Tezontepec | Secretaría de Cultura

Siesta desapacible de Clara Gonorowsky

Clara Gonorowsky. Finalista en diferentes concursos
realizados por las editoriales Diversidad Literaria, Letras con Arte,
Letras como Espada, en España; Mis escritos, Bruma ediciones,
Editorial Dunken, Argentina; SALAC, Córdoba. Textos publicados:
«Ficciones en familia», «Entre cuentos y poemas», «Desafíos»,
«Acrobacias», antología colectiva de Taller de escritura, «Obrador»,
antología colectiva de Taller de Escitura y «Chiquilladas», antología
ilustrada de poesías infantiles. Colaboradora en la Revista de Cartagena
Letras de Parnaso.

Clara Gonorowsky - Argentina | Perfil profesional | LinkedIn

Le gustaba dormir la siesta bajo la acacia. La tenue transparencia que dejaba pasar algunos rayos de sol, atemperaba su carácter irascible y misántropo pero había algo que perturbaba el ritual, se sentía observado desde detrás de la tapia, una mirada invasiva. Un día, escondió entre su ropa el revólver y simuló dormir. Con los ojos entrecerrados divisó unos grandes faros negros debajo de un flequillo. Al instante disparó un tiro certero en la frente.
Se dio vuelta y se durmió. Así cada uno encontró la paz, a su manera.

O dispara usted o disparo yo. Selección por Lilian elphick

Comentario a «perdiendo velocidad» de Samanta Schweblin por David Núñez

Ganadora del Premio Casa de las Américas, en 2008, por su estupendo conjunto de relatos Pájaros en la boca, y elegida entre los mejores 22 narradores jóvenes en español por la influyente revista británica Granta, la escritora argentina Samanta Schweblin (1978) ha logrado, a punta de historias refinadamente perturbadoras, convertirse en una de las narradores más inquietantes y originales del siempre exigente medio literario trasandino.

En uno de sus textos más breves y concisos, Perdiendo velocidad, la autora argentina delinea la figura de dos solitarios artistas circenses venidos a menos y que de pronto se encuentran ante la obligación de tomar consciencia respecto a la inevitable pérdida del pintoresco talento que un día hizo a la multitud rendirse ante sus pies. El atractivo de la narración es que el texto también puede leerse como el abismo al que eventualmente se enfrenta todo artista en algún momento de su vida: la confirmación de una llama que empieza poco a poco a extinguirse, y ante la cual no cabe otra alternativa más que sentarse a esperar un desenlace tan cruel como fulminante, y que en palabras de Tego, uno de los protagonistas del relato, sucede cuando “uno deja de hacer bien lo que uno mejor sabe hacer.”

Con un estilo preciso y carente de adornos, la prosa de Schweblin clava, de este modo, un certero puñal en el ego del artista contemporáneo, haciendo emerger, en un abrir y cerrar de ojos, la permanente fragilidad a la que todos estamos expuestos.

Picture
http://www.eucaliptica.com/eordm-presenta/perdiendo-velocidad-samanta-schweblin

Aserrín aserrán

La noche de San Juan el pueblo bullía de alegría, aserrín, aserrán, la observé desde la ventana, aserrín, aserrán, tiraba maderas a la fogata y reía a carcajadas. Yo la había invitado a la fiesta pero había pretextado un resfriado, aserrín, aserrán, y allí estaba muy ufana de la mano de Eduardo, aserrín, aserrán.
No acostumbraba a ser desairado, aserrín, aserrán, y me daba vueltas a la cabeza la canción que me había enseñado mi madre, aserrín, aserrán, aserrín, aserrán; bajé las escaleras desquiciado, la tomé
del brazo y me la llevé al final de la calle, donde la fiesta ya no era fiesta, donde la luz ya no brillaba, aserrín, aserrán y mientras canturreaba con los dientes apretados, más me acercaba a poner en
práctica el final de la canción, aserrín, aserrán…

Siesta desapacible

Le gustaba dormir la siesta bajo la acacia. La tenue transparencia que dejaba pasar algunos rayos de sol, atemperaba su carácter irascible y misántropo pero había algo que perturbaba el ritual,
se sentía observado desde detrás de la tapia, una mirada invasiva. Un día, escondió entre su ropa el revólver y simuló dormir. Con los ojos entrecerrados divisó unos grandes faros negros
debajo de un flequillo. Al instante disparó un tiro certero en la frente.
Se dio vuelta y se durmió. Así cada uno encontró la paz, a su manera.

Clara Gonorowsky.

Finalista en diferentes concursos realizados por las editoriales Diversidad Literaria, Letras con Arte,
Letras como Espada, en España; Mis escritos, Bruma ediciones,
Editorial Dunken, Argentina; SALAC, Córdoba. Textos publicados «Ficciones en familia», «Entre cuentos y poemas», «Desafíos»,
«Acrobacias», antología colectiva de Taller de escritura, «Obrador»,
antología colectiva de Taller de Escitura y «Chiquilladas», antología
ilustrada de poesías infantiles. Colaboradora en la Revista de Cartagena
Letras de Parnaso.

O dispara usted o disparo yo antología

Antología de Microrrelatos Policiales "Dispara usted o disparo yo ...

Azul sentencia de Sergio Astorga


Frente a sus ojos los gestos de los otros se le pegaban al vestido arrastrando ese parpadeo hostil, esa mirada sostenida, destellante, que dejaba el aire irrespirable.De niño, tacones y ese polvo azul de su hermana delineando sus ojos. De adolescente, ese arete de filigrana de corazones partidos. Hoy, segura, al fin libre, camina altiva, desafiante. Aprendió a resbalar las miradas por su cuerpo. Y otro azul ilumina el cielo amoratado de su pasado ya sin suelo.


Sergio Astorga (Ciudad de México). Radica en Porto, Portugal. Estudió la licenciatura en Comunicaciones Gráficas en la Escuela Nacional de Artes Plásticas y Letras Hispánicas e Iberoamericanas en la UNAM.
Impartió el taller de Dibujo durante doce años. Ha publicado en suplementos culturales y en revistas tanto textos como dibujos. Ha publicado un libro de poemas llamado Temporal.

Diversidades. Minificciones alternas

Poesías - Enrique Delgadu

Buen termino de karla Barajas


—Regálame un peso para mi comida —me dice el hombre que por las noches duerme en la banca del parque. Un peso, aunque sé que me está pidiendo la cuota y me golpeará si no le doy lo que gané limpiando parabrisas. Le doy cien pesos y drogas; sé que se narcotizará porque esta semana su adicción empeoró. Recibe mi capital con la mano izquierda, el zurdo se inyecta heroína esa misma noche y se aprieta el corazón antes de fallecer. Diría que tengo remordimientos, pero sería mentira porque ahora duermo en su lugar, no en el piso, y aunque recojo la cuota de los otros, jamás los golpeo.

Niño dormido sobre un banco del parque Fotografía de stock - Alamy

del minidecameron de Paola Tena

Sobre la marcha de José Manuel Dorrego

Hoy se cumplen cuarenta y ocho horas desde que nos precintaron el circo con público y todo en el interior. Para ser una situación anómala y por sorpresa, creo que el personal lo está llevando
bastante bien en líneas generales. Lo que más me preocupaba eran los espectadores, porque al fin y al cabo nosotros nos hemos quedado como encerrados en nuestra casa. Para ellos, esto es
como ir a visitar a un pariente lejano y que no te dejen salir. Les he explicado la situación y, aparentemente, la aceptan, pero no me fío. De momento, se mantienen en sus butacas, aunque cada vez se les nota más inquietos, como que a cada rato se revuelven más en sus asientos. Para amenizarles el día, de vez en cuando alguno de nosotros hace un número en la pista central que yo suelo presentar con todo el entusiasmo del que soy capaz. Hasta ahora, las actuaciones están siendo respondidas con ovaciones más que aceptables. Para mañana les he prometido el número del unicornio que habla alemán con acento francés y han respondido con una considerable ovación. Ya iremos viendo de dónde sacamos un unicornio…

La magia del Circo | Ilustración de unicornio, Dibujos, Fondos de ...

Del Microdecamerón. Coordinadora Paola Tena

José Manuel Dorrego Sáenz

Empezó a escribir cuentos “cortos y raros” desde muy pequeño, pero no fue hasta que encontró, en el año 2002, a Ficticia (www.ficticia.com) en Internet, la página decana del cuento en la red. Ahí se enteró de que lo que escribía tenía un nombre, “microrrelatos”, y desde entonces sigue escribiendo y colaborando semanalmente en esa página. Ha sido ganador o finalista de concursos de relatos organizados por “El País”,  “ABC”, “La Razón”, “Onda Madrid”, “RENFE”, “Augusto Monterroso”, “Museo de la Palabra” o “Relatos en Cadena” de la Cadena Ser, donde ha sido finalista en 8 ocasiones y este año 2015 estará presente en la final anual. Tiene escritos otros dos libros de microrrelatos (ambos con micronovela incluida, por supuesto) y está preparando un libro de relatos con el mundo del cine como protagonista. 

Querido amigo de Daniel Frini

No te diré mi nombre. Te bastará saber te conozco hace tiempo y, aunque no quieras creerlo, jamás me has visto. He admirado cada uno de tus pasos y, me sonrojo al reconocerlo, con sana envidia hecontemplado el transcurrir de tu vida. Esperaba compartir las horas
contigo, algún día, y extasiarnos en sublimes y prolongadas charlas sobre los temas que, sé, son de tu gusto y el mío. Pero no he podido creer que al conocerla a ella te alejaras tanto.
No pude soportar verte feliz a su lado y tan retirado de mí. Aun cuando los celos me fueron desconocidos hasta este momento, lograron crecer hasta obligarme a dar este paso. Espero, sinceramente, que sufras tanto como estoy sufriendo yo. Creo que jamás volveremos
a vernos, ni sabrás más de mí.


Con afecto, tu amigo hasta hoy.
P.D.: En la encomienda que adjunto encontrarás la cabeza de tu amada


Daniel Frini. (Berrotarán, Córdoba, 1963). Es Ingeniero Mecánico Electricista, escritor y artista plástico. Publicó Poemas de Adriana (2000), Manual de autoayuda para fantasmas (2015) y El Diluvio
Universal y otros efectos especiales (2016). Colabora en numerosos blogs y espacios digitales. Sus ficciones integraron diversas antologías, y fue traducido a varios idiomas. Participa en el Laboratorio Literario de San Martín Lee (San Martín, Buenos Aires) e integra el CILSAM (Círculo
Literario de San Martín)

Encuentran a una modelo decapitada y desmembrada dentro de dos ...

Soñar es bello de Dina Grijalva


En una ciudad lejana, Elisa y Miguel se enamoraron locamente y empezaron a vivir en una fiesta perenne. Gozaron la gula, la lujuria, la pereza y otros placeres. Pronto fueron un ejemplo y
todas las mujeres y hombres de esa villa les imitaron. Allí, la naturaleza también resplandece: los abedules parecen querer tocar el cielo, las amapolas inundan con sus flores rosas todo lo que los
ojos ven, las aves cantan desde el alba hasta el siguiente amanecer. Por amor a la vida dejaron de comer animales así que vivieron felices para siempre sin comer perdices.

Casa de Campo de ensueño con piscina en la Vera - Cabañas en renta ...

Del microdecamerón

El escape de Karla Barajas

Escucharon golpes dentro del ataúd de madera. La familia abrió el féretro con la esperanza de que la niña estuviera viva, pero su corazón seguía sin latidos, su piel estaba pálida y sus brazos rígidos sostenían una muñeca antigua. La madre se abalanzó sobre la pequeña y tuvieron que sacarla forcejeando, pero estuvieron atentos porque también ellos habían escuchado sonidos dentro de la caja, aunque al final la cerraron. Oraron con devoción, los ojos cerrados, las manos al cielo y dejaron olvidada a la muñeca en el piso, que se escapó de ser enterrada junto con la muerta.

Mexicano Muñeca de trapo Maria con Articulado moviendo brazos y ...

Del Microdecamerón Edic. Paola Tena

De la educación filial por Rodolfo Modern

(Buenos Aires, Argentina, 22.07.1922 – Buenos Aires, 22.03.2016)

La señora de Sei, que había enviudado muy joven, adoraba a sus hijos y no permitió que nadie, excepto ella, se pusiera en contacto con los mismos hasta llegar a la pubertad. Cuando los hijos de la señora de Sei llegaron a la pubertad, el mayor se hizo monje anacoreta, el segundo entomólogo y la hija menor fue a dar, luego de ciertos hechos que no vienen al caso, a un burdel donde concedió sus favores a monjes anacoretas y entomólogos.

Mujer, trabajo y cuidado de los hijos: dilemas en la China actual ...

Música para el delirio de Roberto Abad


Me di a la tarea de contar el número de seres marinos que tenía aquella costa. Luego de unas horas me encontré con un grupo de sirenas que cuchicheaba cerca del muelle, refugiado en la parte inferior. Quise acercarme, pero me tentó la idea de observarlas primero. Con la curiosidad de quien se niega a creer, registré en mi libreta los detalles de su apariencia estilizada. Ellas me observaban cada vez que volvía la vista. Una, de rostro fugitivo, sonrió. Más por educación que por empatía, hice lo mismo. Las demás se rieron agitando la cola y las aletas, acaso seduciéndome. Me apenó ser víctima de su hermosura. Eran once en total, y apunté. Al volver la mirada, se habían ido y restaba sólo aquélla, la más alegre. Al fin, azorado, me acerqué a entrevistarla, pero me abordó al instante con una voz rasposa que no encajaba con su apariencia: “¿Qué te trae por estas aguas?”, preguntó. Supe, entonces, que no era una sirena, sino una imitación, lograda de forma fiel y quizá mejor asimilada, de mamífero. Más que extrañamiento, las palabras que mencionó enseguida me causaron cierta fascinación: “Los tritones también sabemos cantar”, presumió y, ante mi silencio absoluto, se alejó saltando por las olas.

Roberto Abad (Cuernavaca, Morelos, 1988). Escritor y músico. Estudió Educación en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Premio CONAFE 2011. En 2018, obtuvo el Premio Nacional de Narrativa de los XI Juegos Florales Ramón López Velarde. Tiene publicado el libro La orquesta primitiva (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2015). Ha colaborado en Tierra Adentro, Regional del Sur y Punto en Línea.

Minificciones alternas PDF

Merfest: It's Exactly What it Sounds Like

Sin título,

For sale: Baby shoes. Never worn. Se vende: zapatos de bebé. Nunca usados.

Atribuido a Ernest Hemingway, pero no es suyo. De hecho, hay versiones que se remontan a 1906, cuando el escritor solo tenía siete años. Aun así, en Twitter ha inspirado los cuentos de seis palabras con el hashtag #SixWordsStory.

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En la microficción leída, es el lector quien termina imaginándose el final.