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Imperdible el cuento de En el bosque de Ryunosuke Akutagawa
UN DÍA CUALQUIERA NUNCA ES CUALQUIER DÍA — manologo

Pongamos un lunes. Tiene una pinta de lunes increíble, porque después de un domingo descansado y casi ocioso, se despereza y trata de sacudirse la flojera para enfrentar el trabajo nuevamente y este lunes cualquiera, que comienza despacio, como a regañadientes y con un “boost” de café (“a la vena”, como decía un amigo), empieza […]
UN DÍA CUALQUIERA NUNCA ES CUALQUIER DÍA — manologo
Fergus Hume, un reto de traducción — Ernesto Cisneros-Rivera. Autor y lector literarios.
Fergus (Fergusson Wright) Hume (1859–1932), fue un autor de novela policíaca, de manera predominante, que se caracterizó por la estructuración de sus tramas (novedosa, para su tiempo y tan habitual hoy día, dentro del género de misterio y policíaco); por buscar un realismo verosímil, y por tener una producción continua y nutrida. Su fama dentro […]
Fergus Hume, un reto de traducción — Ernesto Cisneros-Rivera. Autor y lector literarios.
La revista inmediaciones me dio la alegría de publicar una minificción
Sendero
Mostera — Usos y costumbres

Tallos sustentados por un muro viejo, evitan el derrumbe, la destrucción inevitable, que perfora el tiempo. Visión; raices que horadan cimientos, ladrillos de barro, agua estancada de amarronada data, donde tratan de vivir los yuyos tan nuestros, por ajenos; junto con las iniciales de amores muertos. Te contemplo, con respeto, por ser la imágen de […]
Mostera — Usos y costumbres
La creación y el amor excéntrico (1962-1969): fragmento del libro “Augusto Monterroso, en busca del dinosaurio” | Confabulario | Suplemento cultural
Eclipse de Tito Monterroso a cien años de su nacimiento
Sendero
Cuando fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya
nada podría salvarlo. La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable y definitiva. Ante su ignorancia topográfica se sentó con
tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado, con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de Los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en
el celo religioso de su labor redentora.
Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de
rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar
que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de
sus temores, de su destino, de sí mismo.
Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de
las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron
comprendidas.
Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento y
de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles.
Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de [56] sol. Y
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dispuso, en lo más íntimo, valerse de aquel conocimiento para engañar
a sus opresores y salvar la vida.
—Si me matáis —les dijo—puedo hacer que el sol se oscurezca en
su altura.
Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la
incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y
esperó confiado, no sin cierto desdén.
Dos horas después el corazón de fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo
la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas
recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las
infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los
astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus
códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.
Ana María Shua. «Toda la literatura es acerca de la muerte¨ | Letra Urbana
El kigo de Isabel Pose
Tomado del rincon del hayku
EL CAMINO DEL HAIKU (ISABEL POSE)
KIGO
Palabra de estación
El kigo o palabra de estación, es una palabra (o conjunto de palabras) dentro del haiku que alude a un momento concreto de alguna de las cuatro estaciones del año o al periodo de Año Nuevo, al que los japoneses consideran con características tan particulares y propias como las que podemos ver en la primavera, el verano, el otoño o el invierno. El kigo es una manera de transportar una gran cantidad de significado en una o en algunas pocas palabras.
Un solo lazo de papel votivo
en una rama seca
movida por el viento
Mitsuhiro Tsuji
De pie en un cruce.
Y en todas direcciones,
tarde de otoño.
Seishi
Cruzada de brazos
la peluquera
mira la lluvia
Nieves Pulido
“En Japón, la palabra estacional -aclara el profesor Haruo Shirane en “Más allá del momento haiku”- dispara una serie de asociaciones culturales que han sido desarrolladas, refinadas y transmitidas cuidadosamente por cientos de años y que han preservado, transformado y pasado de generación en generación a través de libros estacionales, los cuales permanecen en uso hasta el día de hoy.”
En Japón hay numerosísimos de estos libros estacionales o diccionarios de kigo. Según Seiko Ota y Elena Gallego en su libro “Kigo”: “Dichos diccionarios, muy variados en cuando a tamaño y extensión, están divididos en cinco estaciones pudiendo llegar a un tomo por cada una: primavera, verano, otoño, invierno y año nuevo, y a contener hasta unos 4.500 kigo, 500 por cada estación.”
Dejando un cielo
azul azul, se marcha
la mariposa.
Rinka
Y eso se debe a la importancia del kigo que desde el haiku clásico era considerado una condición indispensable: “Cuando la experiencia poética es completa -comenta Rodríguez Izquierdo- cierto sentido de estación forma necesariamente parte de ella como una cualidad del mismo acontecimiento.”
En la lisura de la nieve:
un camino de huellas
que no regresan.
IP51
Tanta importancia se le ha dado a la palabra de estación en Japón que no solo hay escritos libros, los “Saijiki”, donde se detallan los kigos, sino que también se valora el descubrimiento de alguno nuevo.
Son palabras tan cargadas de connotaciones que crean una conciencia colectiva. Si un haiku habla de la luna llena, todos sienten lo mismo, hacen las mismas asociaciones porque el kigo ha sido alimentado durante siglos para ello.
La luna llena
No importa a donde vaya,
el cielo me es ajeno
Chiyo-jo
El kigo actúa como una especie de contrapeso a esa breve estructura del poema haiku porque abre un boquete por el que entran tantas asociaciones como tiempo de desarrollo en la cultura tenga el kigo que el haijin ha puesto. Y, aunque, la primera función de estas palabras de estación siempre sea la descriptiva, terminan expandiendo el haiku, dándole profundidad y anchura.
sol abrasador
los pasos mesurados de la garza
a la sombra del búfalo
Adjei Agyei-Baah (Premio Nido de Garza 2016)
Esta dimensión de connotación que tienen las palabras de estación hace que sea “imposible traducirlas -dice F. Rodríguez–Izquierdo en su libro El haiku japonés– con toda la carga connotativa que tienen en el texto original, ya que esa riqueza semántica les viene dada por el uso que dichas palabras han tenido a lo largo de toda la historia del haiku…”
Los occidentales no tenemos un sistema de kigos que se hayan ido alimentando a lo largo de los años, pero la simple incorporación de una palabra que aluda a la naturaleza hace que el poema respire, lleva al lector a algún lugar y momento de la naturaleza, al exterior, al aire libre.
Sin embargo, y sin invalidar lo dicho hasta el momento, también existen haikus sin referencia a ninguna estación (mu-kigo), o sea haikus sin kigo, que el profesor Vicente Haya en su libro “El corazón del haiku: La expresión de lo sagrado” menciona diciendo que “aunque consideremos de capital importancia que el poema de estrofa 5-7-5 contenga kigo, necesita de otros requisitos para que lo consideremos “haiku”; y, por otra parte, si aún faltándole el kigo, al leerlo se nos queda un regusto a haiku, lo podríamos aceptar como “Haiku sin estación”.
© Isabel Pose, 2019

Kazuo Ishiguro seleccionó un libro de Mariana Enriquez como uno de los mejores del año. — Andando tras tu encuentro…

El Premio Nobel de Literatura calificó la colección de cuentos «Los peligros de fumar en la cama» como «el descubrimiento más emocionante» de obras de ficción desde hace algún tiempo. El volumen de cuentos «Los peligros de fumar en la cama», de la escritora Mariana Enriquez, que estuvo nominado este año al prestigioso Booker Prize […]
Kazuo Ishiguro seleccionó un libro de Mariana Enriquez como uno de los mejores del año. — Andando tras tu encuentro…
¿Qué es la inteligencia narrativa?
La máquina del tiempo: el ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha Ejemplo de metaficción por Ana María Shua
Sendero
A través de este instrumento rudimentario, descubierto casi por azar, es posible entrever ciertas escenas del futuro, A través de este instrumento rudimentario, descubierto casi por azar, es posible entrever ciertas escenas del futuro, como quien espía por una cerradura. La simplicidad del equipo y ciertos indicios históricos nos permiten suponer que no hemos sido los primeros en hacer este hallazgo. Así podría haber conocido Cervantes, antes de componer su Quijote, la obra completa de nuestro contemporáneo Pierre Menard (Shua, 2009: 332).
La autora, mediante la posibilidad del viaje en el tiempo, plantea la posibilidad de que haya sido Cervantes quien tomó la historia del Quijote que creó en realidad Pierre Menard. Esto subvierte el orden tradicional de la historia y obliga al lector a reimaginar un “orden otro” mediante la posibilidad de otros mundos no regidos por los parámetros de lo real.
Fragmento de un artículo de Lucía Leandro Hernández publicado en microtextualidades

