Exigencia de Rubén García García

sendero

¿Recuerdas aquel día que quedamos a medias…? Es tiempo de terminar lo que un día iniciamos. Te llevaré a las playas del mar de Lilith. A mí no se me olvida la noche que regresó tu marido y tuve que saltar…

Poesía japonesa de Rubén García García

sendero

El ave planea

en el desfiladero;

¡hay tanta lejanía!

Se escuchan voces:

Es un velorio de años,

¿O es el rumor del río?

«El carrusel» …Merche Postigo — La Librería de Merce

. . Con esfuerzo me muevo entre las sabanas, estiro las piernas, saco los pies fuera y me apoyo en el suelo. Es de madera. La habitación está limpia. Me gusta caminar descalza. La noche ha sido fría y a mis rodillas les cuesta reiniciarse. La habitación está oscura. Corro las cortinas y la luz […]

«El carrusel» …Merche Postigo — La Librería de Merce

Poesía japonesa de Rubén García García

sendero

La gota cae

y estremece la hoja;

tac, tac, tac…tac

Se endurece la cera

sobre su piel.

Llueve fino tac tac.

Reflexiones de Rubén García García

Sendero

Al abrazarte, te percibo lejana. ¿Qué te preocupa? Solo sonríe y percibe. ¿La lejanía de tus hijos? Entiendo. La soledad como en las paredes se ha incrustado; el salitre brota y serpea. El hombre dientes de sable se fue. No te valoró; y será tarde mañana. El duelo no es eterno; la vida sigue. Solo es cuestión de que des el primer paso. Atrévete, que la soledad es buena consejera cuando está de visita, pero si se queda a vivir contigo es un cáncer.

Nadie vendrá a tocar a tu puerta, eres tú quien debe de tomar la decisión. Y, ya basta de llorar, una vez pasa, pero todos los días no es saludable.

Pasea y silba, que eso enciende el ánimo.

La paz perdida de Rubén García García

Sendero

La paz perdida de Rubén García García

Le ordenaron reposo y tranquilidad. Rentar una choza a la orilla de un lago, le pareció buena idea. Dos días después se instalaba. Los moscos fueron un suplicio. Los ruidos de un monstruo que rompía el agua los escuchaba bajo la cabecera. Con los ojos vidriosos y ojeras profundas se levantó a prepararse un café, al primer sorbo llegó una parvada de patos haciendo un ruido infernal.

Ya descansa. Su fosa quedó entre un gritón de la lotería y un vendedor ambulante que no se cansa de gritar: bara bara…

Los días oscuros de Rubén García García

Sendero

Duerme a ratos, carraspea, se despierta. Abre sus ojos, me ve. Pregunta por doña Chica, le digo que soy Rubén y le tomó su mano lacia y la llevo a mi cara para que sienta mi barba áspera. Se queja y trata de espantar su cansancio. La peino con mis dedos. Su pelo ralo y blanco. Me toma de la mano y hace por apretarla. Sé que tiene el hastío y el temor saliéndose de la piel. Solo cierra los ojos. No duerme. Ella sabe que el fin se aproxima. También yo. La espera es un fino estilete que duele. El quejido es a saltos, el dolor es una pisada en el pecho sin poder evitarlo. Solo hay que estar a su lado y que lenta pasa la madrugada sin sollozar.

El quejido: es alguien que toca la puerta; y sé quién es.

Adiós mamá dos

Sendero

Recuerdos con mi madre que el cinco de junio 2022 nos dejó

La cocina de mamá

Las gotas frías caen sobre la hoja de plátano y el ruido monótono en mis oídos.

—Esta silla es mía.

—¿Quién te la va a quitar, tú?

—¡Mis hermanos, mamá, mis hermanos!

—Deja de hacerte el chistoso, pues bien sabes que no tienes hermanos.

Mamá se arrima al fogón, sopla con fuerza para que la lumbre baile alrededor de la sartén y escucho el chirriar del aceite. Al rato llega un rico olor a plátanos fritos y ese aroma que despierta ansias: el café. A mí me lo dan con leche porque los chiquitos no deben tomarlo solo. Me froto las manos para quitarme el frío y mamá me dice cuando sorbo: «Te vas a quemar». Si supiera mi mamá que cuando ella se descuida me lo tomo caliente y negro.

En la cocina de mamá se está rebien: hay plátanos, galletas y café. Ella a cada rato me acaricia y me pregunta: ¿No quieres más?

Afuera la hoja de plátano tiembla y su tac tac se escucha cuando caen las gotas, una a una, del tejado.

Adiós mamá

Sendero

Mi madre, descansa, es una jacaranda, que dará flores en otros cielos. Reposa en paz con quienes amaste y te amaron.

Nos dejas la bendición de tu amor y tu recuerdo.

Tus hijos: Rubén ,Javier, María y Mercedes

Hayku en español de Gonzalo Marquina

Tomado de. Fb

Ki no Tsurayuki (紀貫之), poeta mayor del fastuoso Periodo Heian (794-1185 d. C.), explica en el prólogo del Kokin Wakashū (古今和歌集) que la poesía es algo inherente a todo ser vivo, es decir, algo que surge por instinto y hasta por necesidad 🌸 Así, cuando la emoción es tanta que desborda -a esto nos lleva las maravillas del mundo-, aparece «la canción». ¡Qué hermoso concepto! La poesía como una canción 😊📚 Este concepto es, además, interesante porque se encuentra en clara sintonía con el resto de «canciones» que podemos hallar a nuestro al rededor, en la naturaleza: la «canción» del mar y las montañas, la «canción» de las arboledas y las flores, la «canción» de los animales grandes y pequeños, alados, acuáticos y terrestres… 🌎✨ Tal vez, por eso, de las casi 5 000 «palabras de estación» (kigo – 季語) existentes en el mundo del haiku, casi un tercio de ellas se encuentran vinculadas al mundo de los insectos (mushi – 虫) ⛩📔🐞🐜🦟🐛

Para mamá de Rubén García García

Sendero

la tarde gris

la lluvia cae mansa

Mamá me grita,

Que deje de mojarme.

Me da una toalla.

Llega hasta la recámara

El revoloteo

del café y los plátanos.

¿No quieres más?

Se oyen cerca los truenos

Y me esconde en sus brazos.

Mamá

Sendero

Mamá ya no quiere vivir; nada se puede hacer. Es tener un puñal dentado en el corazón, que ya no entra, que ya no sale.

Rubén García García

Nostalgia de Rubén García García

Sendero

Nostalgia de Rubén García García

Tarde de lluvia que humedece y escarba. ¿Cómo fue posible que escaparas? dan ganas de seguirte, pero eso es imposible. Eras la más bella de todas, virgen aún. Se fueron como aves entre cinco y diez mil dolares. Aún no me repongo.