sendero
¿Recuerdas aquel día que quedamos a medias…? Es tiempo de terminar lo que un día iniciamos. Te llevaré a las playas del mar de Lilith. A mí no se me olvida la noche que regresó tu marido y tuve que saltar…

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sendero
¿Recuerdas aquel día que quedamos a medias…? Es tiempo de terminar lo que un día iniciamos. Te llevaré a las playas del mar de Lilith. A mí no se me olvida la noche que regresó tu marido y tuve que saltar…

sendero
El ave planea
en el desfiladero;
¡hay tanta lejanía!
Se escuchan voces:
Es un velorio de años,
¿O es el rumor del río?


. . Con esfuerzo me muevo entre las sabanas, estiro las piernas, saco los pies fuera y me apoyo en el suelo. Es de madera. La habitación está limpia. Me gusta caminar descalza. La noche ha sido fría y a mis rodillas les cuesta reiniciarse. La habitación está oscura. Corro las cortinas y la luz […]
«El carrusel» …Merche Postigo — La Librería de Merce
Sendero
Cruje la rama
por la fuerza del viento.
Tierno maíz.

sendero
La gota cae
y estremece la hoja;
tac, tac, tac…tac
Se endurece la cera
sobre su piel.
Llueve fino tac tac.

Sendero
Al abrazarte, te percibo lejana. ¿Qué te preocupa? Solo sonríe y percibe. ¿La lejanía de tus hijos? Entiendo. La soledad como en las paredes se ha incrustado; el salitre brota y serpea. El hombre dientes de sable se fue. No te valoró; y será tarde mañana. El duelo no es eterno; la vida sigue. Solo es cuestión de que des el primer paso. Atrévete, que la soledad es buena consejera cuando está de visita, pero si se queda a vivir contigo es un cáncer.
Nadie vendrá a tocar a tu puerta, eres tú quien debe de tomar la decisión. Y, ya basta de llorar, una vez pasa, pero todos los días no es saludable.
Pasea y silba, que eso enciende el ánimo.

Sendero
La paz perdida de Rubén García García
Le ordenaron reposo y tranquilidad. Rentar una choza a la orilla de un lago, le pareció buena idea. Dos días después se instalaba. Los moscos fueron un suplicio. Los ruidos de un monstruo que rompía el agua los escuchaba bajo la cabecera. Con los ojos vidriosos y ojeras profundas se levantó a prepararse un café, al primer sorbo llegó una parvada de patos haciendo un ruido infernal.
Ya descansa. Su fosa quedó entre un gritón de la lotería y un vendedor ambulante que no se cansa de gritar: bara bara…

Sendero
Duerme a ratos, carraspea, se despierta. Abre sus ojos, me ve. Pregunta por doña Chica, le digo que soy Rubén y le tomó su mano lacia y la llevo a mi cara para que sienta mi barba áspera. Se queja y trata de espantar su cansancio. La peino con mis dedos. Su pelo ralo y blanco. Me toma de la mano y hace por apretarla. Sé que tiene el hastío y el temor saliéndose de la piel. Solo cierra los ojos. No duerme. Ella sabe que el fin se aproxima. También yo. La espera es un fino estilete que duele. El quejido es a saltos, el dolor es una pisada en el pecho sin poder evitarlo. Solo hay que estar a su lado y que lenta pasa la madrugada sin sollozar.
El quejido: es alguien que toca la puerta; y sé quién es.
Sendero
Recuerdos con mi madre que el cinco de junio 2022 nos dejó
La cocina de mamá
Las gotas frías caen sobre la hoja de plátano y el ruido monótono en mis oídos.
—Esta silla es mía.
—¿Quién te la va a quitar, tú?
—¡Mis hermanos, mamá, mis hermanos!
—Deja de hacerte el chistoso, pues bien sabes que no tienes hermanos.
Mamá se arrima al fogón, sopla con fuerza para que la lumbre baile alrededor de la sartén y escucho el chirriar del aceite. Al rato llega un rico olor a plátanos fritos y ese aroma que despierta ansias: el café. A mí me lo dan con leche porque los chiquitos no deben tomarlo solo. Me froto las manos para quitarme el frío y mamá me dice cuando sorbo: «Te vas a quemar». Si supiera mi mamá que cuando ella se descuida me lo tomo caliente y negro.
En la cocina de mamá se está rebien: hay plátanos, galletas y café. Ella a cada rato me acaricia y me pregunta: ¿No quieres más?
Afuera la hoja de plátano tiembla y su tac tac se escucha cuando caen las gotas, una a una, del tejado.
Sendero
Mi madre, descansa, es una jacaranda, que dará flores en otros cielos. Reposa en paz con quienes amaste y te amaron.
Nos dejas la bendición de tu amor y tu recuerdo.
Tus hijos: Rubén ,Javier, María y Mercedes
Tomado de. Fb
Ki no Tsurayuki (紀貫之), poeta mayor del fastuoso Periodo Heian (794-1185 d. C.), explica en el prólogo del Kokin Wakashū (古今和歌集) que la poesía es algo inherente a todo ser vivo, es decir, algo que surge por instinto y hasta por necesidad
Así, cuando la emoción es tanta que desborda -a esto nos lleva las maravillas del mundo-, aparece «la canción». ¡Qué hermoso concepto! La poesía como una canción ![]()
Este concepto es, además, interesante porque se encuentra en clara sintonía con el resto de «canciones» que podemos hallar a nuestro al rededor, en la naturaleza: la «canción» del mar y las montañas, la «canción» de las arboledas y las flores, la «canción» de los animales grandes y pequeños, alados, acuáticos y terrestres… ![]()
Tal vez, por eso, de las casi 5 000 «palabras de estación» (kigo – 季語) existentes en el mundo del haiku, casi un tercio de ellas se encuentran vinculadas al mundo de los insectos (mushi – 虫) ![]()
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Sendero
la tarde gris
la lluvia cae mansa
Mamá me grita,
Que deje de mojarme.
Me da una toalla.
Llega hasta la recámara
El revoloteo
del café y los plátanos.
¿No quieres más?
Se oyen cerca los truenos
Y me esconde en sus brazos.
Sendero
Mamá ya no quiere vivir; nada se puede hacer. Es tener un puñal dentado en el corazón, que ya no entra, que ya no sale.
Sendero
Nostalgia de Rubén García García
Tarde de lluvia que humedece y escarba. ¿Cómo fue posible que escaparas? dan ganas de seguirte, pero eso es imposible. Eras la más bella de todas, virgen aún. Se fueron como aves entre cinco y diez mil dolares. Aún no me repongo.

Sendero
Solo aleteo
para rozar la luna.
El cóndor pasa.
