El viajero

Había caminado durante horas y cada vez que mi pie se arrastraba espantando chapulines salían capas de polvo que parecían nubes asustadas. La nopalera estaba seca, con algunas matas tasajeadas por los viajeros. Era la hora en que el sol afilaba las puntas de los magueyes.

¡Falta poco! me decían las gentes que se cruzaban conmigo, pero sólo veía una lengua seca que parecía no tener final. De pronto, fueron apareciendo vestigios de que no tardaría en llegar: un envase de plástico, una hoja de periódico y casas en la lejanía de un cerro.

El sol era tan candente que tenía que restregar el sudor para disminuir el ardor de la piel. Me imaginaba -mientras subía- una jícara de agua reciénSigue leyendo «El viajero»

El baile de las sepias

Minutos antes de  la noche  hay un catálogo de sepias. Bajo el cielo las nubes obesas avanzan lenta y prehistóricamente. El sol agónico aún destila; tiembla  en el aire una respiración comatosa. A los lados del río hay un mantel de piedras que se niegan a perder su destello. El perfil de los montes se oculta y  el azul de la tierra se amontona sobre sus ramas. El río pasa cerca de mis ojos. Corre dando golpes y remolinos por docena. Abajo el chapoteo del agua anima el canto de las ranas. La noche es un silencio, o quizá el croar enmudece y,  lo que mis oídos perciben es el silbido profundo de la serpiente.

LA PESCA DEL SÁBALO

Tomé mi tarjeta de crédito, la froté sobre el pantalón y la puse en la mesa. Prendí la televisión. Cuando vi el comercial de una aerolínea ofertando un descuento inusual, me alteré . Mi esposa dormía. Ella estaba enterada de que iría a la convención sobre ecosistemas que se efectuaría en una ciudad distante. No la desperté. Hice algunas llamadas por el teléfono móvil. La besé al despedirme y  salí a la calle con mi breve maleta. En el taxi me di cuenta que olvidé el celular y contradije la orden.

— ¡Lléveme al aeropuerto! por favor.Sigue leyendo «LA PESCA DEL SÁBALO»

¡AGUANTA HIJO!

Una semana antes había caído un rayo: aislado, seco, ausente de agua, que partió en dos al cedro. A puro golpe de hacha y machete lo desmenuzó; dejó el tronco principal con una rama adelante y varias atrás, con el propósito de que su hijo jugara. Juvenal, después de la faena, sudaba copiosamente.
El agua llegó sin aviso. Su esposa lo despertó porque lloraba el cerdo y el perro no cejaba de ladrar. Al levantarse para buscar el machete, se hundió en el barro hasta las rodillas. Se allegó a la lámpara, como pudo. ¡Dios! ¡La presa debe de haberse roto! Tomó el sable, el lazo; pensó refugiarse con su familia en casa de su compadre Filemón que había construido su casa mirando el cerro, pero cambió de idea, el arroyo no le dejaría paso.
— ¡Mujer, apresúrate! ¡El agua sube muy rápido!
— ¡Déjame al menos soltar los animales, para que ellos solitos busquen su vida! ¿Pero, adónde vamos?Sigue leyendo «¡AGUANTA HIJO!»

LA INUNDACIÓN

Llovía, llovía mucho. ¿Cómo le permití a ese borracho que se quedara en la cocina? Es cierto, me dio lástima y me puso su carita de triste.
— Nomás esta noche —me suplicó.
Y qué le iba a hacer, una no tiene corazón para decir que no; y con esa agua, ni modo que lo echara.
Sólo tuve tres hijos. Los varones se fueron lejos a buscar trabajo y prometieron volver. La mujer, según supe, andaba por ahí rodando. Del marido, mejor ni hablar: ése sólo se hizo silencio y humo.
Esta casa es mía, pero he pagado doble. La primera vez que la compré, fueron cinco años de lavar y planchar. Cuando me instalé, llegó la autoridad a cobrarme el predial, multas y recargos. Si no pagaba, me embargarían la propiedad. Sentí que me moría, me ataqué de lágrimas, sofocos y después de rabia.
Fui a la casa del presidente municipal. Mis manos sentían el frío y el filo de mi cuchillo. Esperé; llegó cerca de la media noche: en la puerta de su casa lo enfrenté y hablé con el coraje en la boca.
— Ustedes tendrán el gusto de quitarme la casa, pero las cosas no se van a quedar así, ¡todavía tengo buenas nalgas para ver a quién se las doy!
Me miró como midiendo mi enojo, no lo sé, pero sólo pagué el predial y me disculpó las multas.
Fueron ardores de tanto lavar y planchar que, con el tiempo, fertilizaron en reumas que me sorprenden en las madrugadas. Si tan sólo hubiera tenido otro hijo, a lo mejor estaría aquí, conmigo; pero, la verdad, ya no quise abrir las piernas,Sigue leyendo «LA INUNDACIÓN»

Un perro me sigue

Al mirar la tarde comprendí que no llegaría al entronque con la luz del día. El último paciente que visitaría moraba en el extremo opuesto. Estudiaba medicina y alguien me dijo: —Vaya a Chacotla, por allá los reumas se dan como si los sembraran y le queda como a hora y media de la ciudad de México.
Chacotla podría haber estado cerca del mar; tiene tanto polvo apelmazado que daba la sensación de ir pisando la arena; pero nada más. La gente limita sus solares con plantas de nopal y de ese modo protegen sus bienes y aprovechan la dulzura de la tuna.
Al caminar por las calles parece que sólo habita el silencio. Sus casas son de muros gruesos, ventanas pequeñas y una puerta. El frío, el polvo y su quehacer atan a los chocotlenses a ser serios y reservados.

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EL PREMIO “The Versatile Blogger

Este blog nació  con la idea de dar  orden a un caótico número de textos de prosa, poesía, minificción y demás. Hoy lo veo y no me encuentro satisfecho, pues el caos se ha peinado pero allí está. Jamás tuve la idea de hacerlo para obtener algún reconocimiento o premio. Quizá el mejor estímulo que he tenido es que un grupo de blogeros me ha acompañado en el camino. Pues el oficio de escribir se hace en soledad y uno se ve animado por los comentarios que llegan de tan lejos. -El humo mágico del buen Carlos-  Ayer, una amiga recién me dio la sopresa de que me había otrogado  el premio:The Versatile Blogger”. Ella es flori, quien tiene un blog que escribe con sencillez y aporta reflexiones  acerca del mundo, de la vida. Ella al recibirlo lo narra de la siguiente forma:

«…En fin quiero darle las gracias a  Candy Rose White por otorgarme este premio, ¡Me has regalado una alegría amiga!.  Ella es una mujer muy especial y se puede percibir a través de sus palabras llenas de cariño y amistad.  Ella a su vez recibió el premio de nuestro amigo Alan Rulf, cómico periplo, mítico; el lo recibió de las manos de Mercedes, nuestra abuelita virtual, y ella de Cruz del Sur, nuestro entrañable amigo». Como ven el premio va de mano en mano y el significado que veo es entrelazar a los amigos que teniendo  un quehacer común nos  conozcamos  a través de una cuerda de amistad y de afecto.

Las cosas que puedo decir de mí  teóricamente deben de ser bastantes por el recorrido que he tenido en la vida, pero ella también me ha dicho que el silencio es la música adecuada para la creación. Me complase ser útil y poder ayudar a mis convivientes,  quizá esa fue una de las razones por el que estudié medicina y una maestría en salud pública. Traer niños al mundo, rescatarlos de las enfermedades y educarlos para su desarrollo físico y mental.  El arte en todas sus manifestaciones satisface mi deseo interior. La música es compañía permanente, desde  los grandes clásicos, hasta las manifestaciones populares que definen el caracter de una región.  La pintura  me llena los ojos y después mueve mis sentimientos. Me extasía el impresionismo.  Hubo un momento en mi vida que mis piernas se sintieron enormes y me atraganté de paisajes y corrí bajo los naranjos, bordeando el mar y dejando huellas en la playa.  Nada más  bello que sentir como te golpea el viento y cómo avanzas entre caminos viejos, mirando las curvas del río y trotando bajo la lluvia . Cuántos pensamientos dejados a la vera.  La vida te cobra facturas y tanto trote limó mis rodillas. ¿ Pero quién te quita lo bailado?

Amo a  mi familia, mi madre, mis hermanos, mi esposa, hijos y nietos que tengo. Amo el jardín cuando el fruto revienta  o cuando la flor se mece bajo una tarde  fresca.

Hay talento en todas partes del mundo. Sin embargo elegiré basado en el afecto  y gusto  que me han causado. Antes doy gracias a flori por  dedicarme este premio, mismo que dare  a Ann y Stella.

El premio es para Anne Fatosme. http://annefatosme.com/ y para Stella Mantrana http://apuntodecaramelo.wordpress.com/

Felicidades para ambas.

LA VISITA

Entré con timidez y respeto. Para llegar al corredor eludí flores de durazno y arabescos de arañas en los perones. Salió una niña espigada, pelo largo, tez morena y una sonrisa franca. Le pregunté.
— ¿Aquí vive la señorita Edna?
Asintió. Me vio cansado y me ofreció una poltrona. Acepté y se lo agradecí devolviéndole la sonrisa. Poco después salía.
—Dice mi hermana que si no la espera tantito. Al mismo tiempo que me traía un jarro de agua y otro de café.
—Ahorita le traigo pan, verá que le gustará reteharto, pues anoche lo hizo mi abuelita.
¡Claro que me gustará! Este pan sólo lo comes por estas tierras de frío con hornos de barro y flores de durazno. —Pensé.
El corredor era largo y estaba resguardado por grandes macetas con helechos, azaleas y enredaderas que al escalar llenaban los ángulos formando un arco de hojas y flores.

         Salí antes de que se poblara la mañana. El pasto vidriado de rocío era una película donde se imprimía mi sandalia. Me pregunté ¿Cuántas generaciones habrán transitado por estos senderos? Sigue leyendo «LA VISITA»

BAJO LA LUNA

Nunca había estado en tal oscuridad! De niño pasé momentos sin luz, pero finalizaban en horas, y lo sabía porque el viejo ventilador empezaba a zumbar y los moscos volvían a sus escondites. En esta parte, cerca por aire y lejos por tierra, no había corriente eléctrica cuando llegué. Eran noches aluzadas por los candiles y adopté la costumbre de cargar en el bolsillo mi lámpara de mano.
Estaba deleitándome con el fresco, cuando escuché las buenas noches. Era un muchacho joven, de calzón, que sobresalía por la blancura de la manta.
— Mi mujer se va a aliviar y ya le empezaron los dolores —me dijo.Sigue leyendo «BAJO LA LUNA»

VIENTO Y TIERRA

3ec9caahaa7wcamkkw3bcat5vr6ncalgjaj1caw0ir90cafqoj5tcah36jaycaa9a15hca8xmxmdcatkq2n0ca1jdaueca2fs506cabd8rrtcaosn55pcaib3g50caf8yzfccaz02jvscaon7kevcao9jpaeMe sentí incómodo, como un niño  pillado. Lo sabía, pero por extraña razón, no lo había resuelto, ahora la compañera al observarme, recriminaba.

— ¡No te da vergüenza tener las uñas de los pies tan largas!

No dije nada, sólo asentí con la cabeza. Tenían más de un mes de crecer.  Había soñado  repetidas veces que  me volvía ave que surcaba rompiendo los vientos en el  desfiladero. Subía hasta posarme en el risco elevado y mi ojo preciso me impulsaba hacia abajo en una caída vertiginosa. Abajo las bolsas del río. Caía en picada y regresaba a los cielos con un pez en mis garras. Por las noches escondía la mirada entre las estrellas y  con júbilo iba a un lado de la alborada despertando a los  amaneceres.

En las tardes, entre la gritería de los tordos que regresaban a la guarida de los cedros   me veía  inmerso en los sueños de Leonardo. O bien cuando  veía a los zopilotes que parecen sestear  en las sábanas del cielo. ¿Alimentaría mi extravío  el deseo de ser pájaro? Recordé que mis ancestros Totonacos aún bailan la danza del volador y cuando el guía da la hora se lanzan al vacío, sobre el viento. Por un instante el cuerpo cardenal se convierte en pájaro, mientras la flauta ata el ayer y el hoy con una oración que se esparce por los cerros  y recovecos  del alma. Plácido dormía escuchando el aleteo de las garzas.

Un día en la mañana mis uñas lucían rectas, recién cortadas y la compañera, cerrando el ojo me decía:

— A ti, hay que tratarte como bebé. Y mostró los pedazos de córnea que había depositado en un frasco transparente. No tenía objeto una discusión. Me sentí como si me hubieran cortado las alas.

Meses después una dolencia se instaló en mis talones y tras de observar la radiografía, el médico  dijo: Tiene los espolones más grandes que he visto.  Así como están, se parecen mucho a los  de  un gallo viejo que ha rascado y rascado…

AMADA MEDUSA

Se mueve con la gracia de un felino, sus ojos son el día y la noche, su mirada es un reto. Todo el tiempo la contemplo y si ella me tocara, sentiría el galope de mi corazón de granito.

 Aquella tarde,  a hurtadillas llegué a su palacio. Detrás de los  guerreros dormidos le declaré mi amor. Entendió que me burlaba de ella y que mi propósito –como el de muchos de los marciales– era darle muerte. Sus pupilas encontraron las mías y quedé convertido en estatua. Ayer vino Perseo, Sigue leyendo «AMADA MEDUSA»

MAMÁ CAMILA

Los sacerdotes poco iban a las rancherías y  la gente apurada por la fé y las epidemias navegaban rio abajo y bautizaban en la playa. El mar no tiene palabra de honor y algunas veces, en la bocana del rió las olas encrespadas volteaban  lanchas y la fiesta se convertía en tragedia. Mamá Meche va hasta su tiempo de niña  y sigue platicando:donde quiera que ponías los ojos había vida, en el cielo: garzas, pelícanos, gaviotas, y muchas aves en el monte rompían el ruido de las chachalacas*, pero lo que más asombraba era el mar con su rugido y cómo después de cada ola, dejaba peces, jaibas y pulpos pequeños que reptando buscaban volver. Le digo: entre sueños, mamá, veo la casa donde

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