Él llama dos veces

cart¡Nada como una carta de amor! -, dijo el enamorado.
No una, sino dos al día escribiría a su amada.

Tiempo después ella  se fugaba con el cartero.

Idea tomada de la entrevista que le hicieron a Shimon Peres

De los premios

Sendero  tiene el honor de recibir el premio “El Blog del año 2013″

Quiero agradecer y felicitar a Rotze Mardini (Creadora del blog «En algún lugar de mi alma») por haber sido premiada y concederle a mi blog el premio ya mencionado.

En esta ocasión, voy a aprovechar esta nominación para premiar y mencionar mis blogs favoritos del 2013.  Los nominados son:

http://palagrafias.wordpress.com/

http://cristinafra.wordpress.com/

http://eduardojcastroviejo.com/

http://diariodepalabras.wordpress.com/

http://florialv.wordpress.com/

http://annefatosme.com/

Los invito a que visiten cada uno de ellos porque merece la pena.

Gracias nuevamente.  Un abrazo fuerte a todos.

Efectos secundarios

 Entrada de animalesA las moscas  les valió madre  que no hubiese letreros en el arca dándoles la bienvenida.  Se posaron sobre la mierda  y empezaron a proliferar. Al mes, era tal su cantidad que  su asedio  se volvió intolerable.

Noé habló  y  días después  un viento gélido envolvió  la nave y casi acabó con ellas. Otras especies valiosas y bellas  murieron.

En un lugar

elotesTomaré la ruta de oriente, y en el claroscuro  detendré mis ojos en los pescadores que buscan en las aguas turbias al pez bobo. Las sombras se agazapan en los  sembradíos de caña.  Las flores  mueven  su cabeza.  A lo lejos se divisa la serranía,  y los botones blancos del caserío. En la ladera del cerro verde florecen los cafetos que rompen la monocromía del verde y tejen una macula almidonada.

Hay un claro, es una familia de campesinos que  improvisaron una  fogata  y en las brasas tendieron una  cama de elotes. El hombre atiza la lumbre y los niños abrazan a su madre y la besan.

Éxodo

Carlos Ortega
Carlos Ortega
Los perros caminan y se detienen. Dilatan su nariz,  gruñen y  ladran. Los perros de la aldea tienen hambre y en manada van  hacía otra población. Los hombres salieron ayer.

Mariposas

maripVuelan y vuelan

 con caderas de barca:

 son mariposas.

 Las mariposas

 embriagadas de estanque

 pintan el agua

 Las mariposas

 son hojas que vivieron

 en otro tiempo.*

 

*sendero y show

Marina

mujer dormidaEn la madrugada me vieron en la playa. El cielo era un cultivo de dalias anaranjadas, y en la lejanía un barco silbaba. De rodillas y con las palmas sobre la arena, sentí sepia la curva sudorosa de mi talle, y mi popa parecía puerto.

A cada empuje, las manos de él detenían mi cadera, y yo profería un gemido de buque. Arropaba sus labios en mi nuca y mis oídos fueron depósito.
Tienes —me dijo—, veneros en la espalda. Deja sembrarte aromas.

Desperté asombrada entre mis almohadas y al tomar mis pechos, se desperdigó un aliento a madera.

Cuando la manzana caía

manzaLa pulga recriminó desde el hombro del sabio a una avecilla que gorjeaba en el manzano: ¡cállate! ¡No ves que estamos calculando!

Medusa

medus.Se mueve con la gracia de un felino, sus ojos son el día y la noche, su mirada es un reto. Todo el tiempo la contemplo y si ella me tocara, sentiría el galope de mi corazón de granito. A hurtadillas llegué a su palacio,  le declaré mi amor. Pensó que me burlaba de ella y que mi propósito –como el de muchos de los marciales– era quitarle la vida. Sus pupilas encontraron las mías y quedé convertido en estatua.
Ayer vino Perseo. Uno más que será transformado en piedra, musité, Nunca imaginé que él le daría muerte.   El otoño llega lúgubre y gélido. Me envuelve el viento, pero  ni eso puede congelar la tibieza de su recuerdo.

Chipiripi

el puebloEn el camino solo hay yuyos  decolorados. En aquella encrucijada vive la anciana. La recuerdo con su mechón de pelos en la mejilla. A la luz de la luna había un árbol y un pájaro que gritaba:¡Chipiripi! ¡Chipiripi!

 la vieja cubrió mi cuerpo con hojas y el humo adormeció  mi vigilia. Cuando desperté colgaban pellejos  de mi cara  y de las verrugas salían vellos enrulados.  Caminamos. El sol rompía intenso, pero mi alma era júbilo y menta.

El sueño

mujer junto al marSoñé con el mar y con una mujer que corría en contra de la brisa. El viento revolvía sus rizos castaños y la blusa se esponjaba, comiéndose a bocanadas el aire. La falda era un par de alas y veía su cuerpo de garza en vuelo. Rojo de trapos, canela de piel, me llevo tan lejos que solos quedamos y cuando mis manos rozaban su pelo de cobre, se perdió en el murmullo monótono de las olas. En el patio la perra ladraba.

Cuando soy letra

defaultVivo en tu mirada. Te veo ordenando tu ropa, cepillando tu pelo. Qué gusto cuando me cuelo como letra en tus pensamientos y susurro: cómo no desear una noche contigo, si en instantes me conviertes en camino que talla los hombros de la montaña. Qué oscuridad cuando te vuelves fría, y soy aerolito en picada.
Te gusta que sea fuego, hacerte reír y llenar de barcos tu cielo…te gusta que me consuma. ¿ Cómo decirte que me gustaría vivir una noche contigo ?

Deseo satisfecho

lunaDesde pequeño amó las alturas. Burlaba al sacristán, subía al campanario y su mirada consumía los destellos del universo.

Años después caminaría por el Mar de la Tranquilidad  riendo  con su carcajada fresca de niño, sin que las huellas de sus pies desordenaran el estrato del polvo selenita.

El despertar

Puesta-del-sol--Campos-de-trigo-cerca-de-ArlesDespierto  en un cuarto de ventanas. El murmullo de tus esquinas llega a la piel desde una ciudad.  Flores  prendidas  que se  multiplican  ignorando  orden. Selva húmeda y atorrante  que juega con tus pechos.

Beso tus largos brazos, la ruta de tus hombros,  El hueco de tu nuca  que  transforma  la noche,  tus cabellos  olas sepia que desfilan por  el cañón de tu espalda.

 Abrazarte en el  sueño  es llenarme de fatigas. Y en la mañana bestial tu nombre hace arder mis interiores. Acariciarte con la mejilla  y despertarme a tu lado con el religioso olor del café.

¡Eres verde!, líquida como una fruta marina. Dispuesta a darse cuando los pájaros son  epifanía..

Sick bat

murcielagoMerodea entre los árboles del vecindario y la luz del sol lo obliga a regresar a su cueva. Él solamente vuela cuando cae el día. Algo le pasa, se distrae, siente que no es el mismo y eso le da rabia.
Afuera un niño juega desnudo en un chapoteadero. Escucha sus risotadas y su piel rosada despierta su apetito bermellón. Se lanza en picada desafiando al sol de la tarde.
Su vuelo torpe lo hace caer en la orilla del chapoteadero. El niño grita angustiado a la madre y ella enardecida lo toma del ala y lo arroja hacia la perrera.
-¿Qué hago aquí? ¿Qué me pasa? -Se pregunta con chillidos.
Los mastines se pelean, lo muerden.
-¡Qué dolor! ¡Qué nausea!
Cuando lo despedazaron, ya había muerto de rabia…