Las despedidas

lejaniaCobijado por la tarde vieja, los amigos se despiden, cada quien marcha por diferente camino, unos a pie, otros en mulas. lejos, ondean el sombrero; cada arriero chifla tres veces, deseando buena ventura. Se vuelven diminutos y  entre la niebla van como fantasmas-. Tal vez nunca volverán a verse, quizá en la próxima fiesta. Un año se va rápido.
Otros están tirados en la calle, alcoholizados. La mujer espera.

borrachos

 

Un domingo en el pueblo

Los tragones del pueblo marchaban al mercado. Los olores de la paila: cueritos a medio cocer, sesos en hoja de maíz, tamales de frijol, de calabaza con camarón, pescado ahumado, fajitas de venado secas. Las muchachas se prendían por el color de las telas, o ajuares de belleza. El campesino por un sombrero de palma. El vaquero, los botines de piel, espuelas, o porta navajas hechas de cuero. Las señoras iban por chile, semillas, verdura recién cortada; tela para vestido, zapatos, o hilos para costura, bordado. Los ricos compraban en las ciudades, si acaso algún arreo. El cacique llegaba con su caballo brioso, monturas de plata y oro, vestido para fiesta; la señora detrás montada en fina yegua y su séquito de vaqueros tras de ellos. Se instalaba en la tienda de su hermano, cerveza en mano, recargado en el mostrador y la gente, se inclinaba y se quitaba el sombrero. No tardarían en llegar el cura, el maestro y el matasanos.

Aruro Barragan pint.

Charri Arturo Barragan

 

La abuelita o los santos inocentes (fb agregado por Celia Carnovale)

Abogado Defensor: Cual es su edad?
– Viejita Indefensa: Tengo 86 años.
– Abogado Defensor: Podría decirnos, en sus propias palabras que fue lo que sucedió?
– Viejita Indefensa: Allí yo estaba, sentada en la mecedora en el porche de mi casa en una agradable noche, cuando un joven se acerco y se sentó junto a mi.
– Abogado Defensor: Usted lo conocía?
– Viejita Indefensa: No, pero el se mostró bastante amigable.
– Abogado Defensor: Que sucedió después de que el se sentó?
– Viejita Indefensa: El comenzó a acariciar mis piernas.
– Abogado Defensor: Usted lo detuvo?
– Viejita Indefensa: No, yo no lo detuve.
– Abogado Defensor: Por qué?
– Viejita Indefensa: Me sentía muy bien, nadie me había hecho eso desde que mi esposo murió.
– Abogado Defensor: Qué sucedió después?
– Viejita Indefensa: El comenzó a acariciarme los senos.
– Abogado Defensor: Usted lo detuvo entonces?
– Viejita Indefensa: No, yo no lo detuve.
– Abogado Defensor: Por qué?
– Viejita Indefensa: Bueno, señor Juez, sus caricias me hicieron sentir viva y excitada. No me había sentido así en muchos años.
– Abogado Defensor: Qué sucedió después?
– Viejita Indefensa: Bueno yo me estaba sintiendo tan excitada que
simplemente abrí mis piernas y le dije: tómame, hazme el amor.
– Abogado Defensor: Entonces, él la tomo, le hizo el amor?
– Viejita Indefensa: No. El solo grito «¡Feliz Día de los Inocentes!». Y fue allí cuando le dispare al Hijo de la gran p….

abuela

Cuando platico contigo

Cuando platico contigo me ausento.

Persigo un verso,

busco una estrella,

los olores del silencio.

Hablas en voz alta

me haces volver.

Si te metieras un instante,

verías que soy halcón,

selva,

lluvia,

cuando estoy contigo.

vangogh.3

 

Volcán

Dejamos ropa, bailábamos, mis manos rodean tu cintura; media luz que te viste. Seré nave bajo tu vientre. Tu ombligo redondo, profundo, curvado. Soy carruaje que vuelca hacía tu precipicio de fuego y lava.

Degas.

degas

Una mujer en el urbano

Ya noche tomé el urbano. había aroma de tabaco, axila y acre. Enfrente tenía una mujer que miraba indiferente. Ella recargaba su cara en el vidrio, tenía humedad en sus mejillas. Joven, pelo trenzado con mechón blanco en el copete. Respiraba frecuente, tronaba sus dedos. Ráfagas de aire frío se colaban. Llevaba un pantalón raído, blusa sin el botón inicial; una mancha de sangre reciente en uno de sus tenis, que trataba de esconder detrás del otro. Afuera llovía. Luces de navidad soltaban colores que prendían formando figuras. Solicitó la parada, me vio con su mirada lejana, salió cojeando y se perdió entre el gentío.

Christmas_decorations_on_Oxford_Street,_London

El Hubble

the-starry-night-1889(1)
Una vez más te he despertado,
tu cuerpo se tensa
al escuchar mis pasos.
Por un instante tus ojos se abren
pero caen por el peso de los párpados.
Caían las hojas del ciruelo
dejando un vacío de hielo,
y de palabras autopsiadas.
Ella está y se fue,
hago ruido y no estoy:
somos esqueletos,
cascarones
donde no existe
la ausencia,
la soledad.
El arroyo de una lágrima
es un canal
que el *Hubble no reconoce.

*HUBBLE(TELESCOPIO)

Desde su órbita a unos quinientos kilómetros de altura, el telescopio Hubble tiene la capacidad de distinguir un objeto de veinticinco centímetros situado en la Tierra. Para lograr esto se requiere no solo un arreglo óptico casi perfecto sino también una gran estabilidad en el apuntado del Hubble. El telescopio espacial puede mantenerse apuntado con tal precisión que podría mantener un haz de luz iluminando una moneda en la Tierra (a 500 kilómetros de distancia) por un tiempo arbitrariamente largo.

Quedan años por hacer…

Avatar de BorgeanoEl Blog de Arena

De Los canales de piedra, de Miguel Ángel Zapata, (2008) dejo este poema casi en prosa en el que nos recuerda que la poesía siempre está allí, al alcance de la mano. Que somos nosotros quienes debemos recoger sus frutos y, sobre todo, que a mirar se aprende y que es casi nuestra obligación el hacerlo.

crear

Poema

Borges había dicho: “Al cabo de los años he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente”.

Ahora estamos aquí desorientados mirando el crisantemo, el lirio que no llora ni se lamenta.

Escribimos el ciprés y decidimos que nuestras vidas no son los ríos que van a dar al mar.

El mar es esa bestia amorosa que te entrega todo sin razón.

El poema está aquí, en el árbol de tu casa:

Escúchalo cuando cae de las ramas del Jacinto, cuando sube con el olor de la comida hacia tu boca…

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El búho

El búho alisa sus plumas de la testa,  los mofletes y lava su pico antes de dormir. Hoy no saldrá de caza el búho.
La luna canturrea bajo las estrellas.
Y  él, la  acompaña con el tambor de su pensamiento. No quiere disgustarla, sólo desea estar con su recuerdo; cuando pase por su viejo árbol, cantará de pico hacia fuera.
Dentro de él hierven vientos agitando el polvo que el tiempo ha depositado.
Es gracioso y él se da cuenta, que no puede evitar su pensamiento analítico; después expele un silbido que solo escuchan  los vampiros.
No es extraño, es la manera en que los búhos suspiran.
Ha perdido la figura esbelta y por más que alisa el plumaje siempre da la impresión de ser un paréntesis. Nunca está solo, siempre  acompañado por sus pensamientos filosóficos que laten en las sienes de su testa.
Es cierto tuvo amores pasados, que fueron y vinieron como esos chubascos que de un de repente pasan y se van.“Las féminas estorban las cadenas de mi inferencia”, solía decir, luego de un apetito corporal. Sin embargo , se enamoró de una que no tenía cursos, ni recursos y su método de análisis era un champurrado de tonterías.
La veía aletear alrededor de él demostrándole su entusiasmo. Hubo momentos que él sonreía, pero después, ella se hizo insoportable. Realmente no estaba hecho para el dulce y un buen día se alejó y, anidó en otras tierras.
Hoy la recuerda en su vejez y,  comprende que hay fulgores que el pensamiento no puede obsequiar: el método  magnifica la inmensa soledad en que vive.
Él ya no suspira y,  ahora risotea como lo hace la hiena. La verdad es que llora, sólo que disfraza su emoción, pues no es saludable que pierda compostura e imagen y canta alargando el tono como lo hace el bandolón.
La luna pasó de prisa.

buho