Cuando platico contigo

Cuando platico contigo me ausento.

Persigo un verso,

busco una estrella,

los olores del silencio.

Hablas en voz alta

me haces volver.

Si te metieras un instante,

verías que soy halcón,

selva,

lluvia,

cuando estoy contigo.

vangogh.3

 

Volcán

Dejamos ropa, bailábamos, mis manos rodean tu cintura; media luz que te viste. Seré nave bajo tu vientre. Tu ombligo redondo, profundo, curvado. Soy carruaje que vuelca hacía tu precipicio de fuego y lava.

Degas.

degas

Una mujer en el urbano

Ya noche tomé el urbano. había aroma de tabaco, axila y acre. Enfrente tenía una mujer que miraba indiferente. Ella recargaba su cara en el vidrio, tenía humedad en sus mejillas. Joven, pelo trenzado con mechón blanco en el copete. Respiraba frecuente, tronaba sus dedos. Ráfagas de aire frío se colaban. Llevaba un pantalón raído, blusa sin el botón inicial; una mancha de sangre reciente en uno de sus tenis, que trataba de esconder detrás del otro. Afuera llovía. Luces de navidad soltaban colores que prendían formando figuras. Solicitó la parada, me vio con su mirada lejana, salió cojeando y se perdió entre el gentío.

Christmas_decorations_on_Oxford_Street,_London

El Hubble

the-starry-night-1889(1)
Una vez más te he despertado,
tu cuerpo se tensa
al escuchar mis pasos.
Por un instante tus ojos se abren
pero caen por el peso de los párpados.
Caían las hojas del ciruelo
dejando un vacío de hielo,
y de palabras autopsiadas.
Ella está y se fue,
hago ruido y no estoy:
somos esqueletos,
cascarones
donde no existe
la ausencia,
la soledad.
El arroyo de una lágrima
es un canal
que el *Hubble no reconoce.

*HUBBLE(TELESCOPIO)

Desde su órbita a unos quinientos kilómetros de altura, el telescopio Hubble tiene la capacidad de distinguir un objeto de veinticinco centímetros situado en la Tierra. Para lograr esto se requiere no solo un arreglo óptico casi perfecto sino también una gran estabilidad en el apuntado del Hubble. El telescopio espacial puede mantenerse apuntado con tal precisión que podría mantener un haz de luz iluminando una moneda en la Tierra (a 500 kilómetros de distancia) por un tiempo arbitrariamente largo.

Quedan años por hacer…

Avatar de BorgeanoEl Blog de Arena

De Los canales de piedra, de Miguel Ángel Zapata, (2008) dejo este poema casi en prosa en el que nos recuerda que la poesía siempre está allí, al alcance de la mano. Que somos nosotros quienes debemos recoger sus frutos y, sobre todo, que a mirar se aprende y que es casi nuestra obligación el hacerlo.

crear

Poema

Borges había dicho: “Al cabo de los años he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente”.

Ahora estamos aquí desorientados mirando el crisantemo, el lirio que no llora ni se lamenta.

Escribimos el ciprés y decidimos que nuestras vidas no son los ríos que van a dar al mar.

El mar es esa bestia amorosa que te entrega todo sin razón.

El poema está aquí, en el árbol de tu casa:

Escúchalo cuando cae de las ramas del Jacinto, cuando sube con el olor de la comida hacia tu boca…

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El búho

El búho alisa sus plumas de la testa,  los mofletes y lava su pico antes de dormir. Hoy no saldrá de caza el búho.
La luna canturrea bajo las estrellas.
Y  él, la  acompaña con el tambor de su pensamiento. No quiere disgustarla, sólo desea estar con su recuerdo; cuando pase por su viejo árbol, cantará de pico hacia fuera.
Dentro de él hierven vientos agitando el polvo que el tiempo ha depositado.
Es gracioso y él se da cuenta, que no puede evitar su pensamiento analítico; después expele un silbido que solo escuchan  los vampiros.
No es extraño, es la manera en que los búhos suspiran.
Ha perdido la figura esbelta y por más que alisa el plumaje siempre da la impresión de ser un paréntesis. Nunca está solo, siempre  acompañado por sus pensamientos filosóficos que laten en las sienes de su testa.
Es cierto tuvo amores pasados, que fueron y vinieron como esos chubascos que de un de repente pasan y se van.“Las féminas estorban las cadenas de mi inferencia”, solía decir, luego de un apetito corporal. Sin embargo , se enamoró de una que no tenía cursos, ni recursos y su método de análisis era un champurrado de tonterías.
La veía aletear alrededor de él demostrándole su entusiasmo. Hubo momentos que él sonreía, pero después, ella se hizo insoportable. Realmente no estaba hecho para el dulce y un buen día se alejó y, anidó en otras tierras.
Hoy la recuerda en su vejez y,  comprende que hay fulgores que el pensamiento no puede obsequiar: el método  magnifica la inmensa soledad en que vive.
Él ya no suspira y,  ahora risotea como lo hace la hiena. La verdad es que llora, sólo que disfraza su emoción, pues no es saludable que pierda compostura e imagen y canta alargando el tono como lo hace el bandolón.
La luna pasó de prisa.

buho

Galletas navideñas

Ella vio a su amiga Margot poner un chicle en la bolsa del pantalón del maestro y con picardía le cerró el ojo, al tiempo que el dedo índice cruzaba los labios de su boca. Cuando el mentor de primaria, metió la mano para buscar sus llaves, se encontró con el pegajoso chicle. —Tú fuiste Margot. —No maestro, yo hacía mi tarea con Dané. ¿Verdad Dan, que sí? El maestro movió la cabeza y siguió su clase. No dándole mayor importancia. Una mañana, cuando su mamá había dispuesto la ropa que calzaría su papá, impulsivamente puso un chicle en uno de los calcetines. Cuando llegó de la escuela, su papá le preguntó: -¿Fuiste tú quién metió un chicle en mi calcetín? -No papá -¡Segura! Los ojos del padre la veían directamente y ella a diferencia de su amiga, no sostuvo la mirada. —Estás castigada. —No te compraré nada en esta semana previa a la navidad.
«En ese tiempo, si me hubiesen dicho a quien prefieres a mamá o papá, hubiese contestado y aún hoy contestaría que a mi papá.  Giraba mi ser sobre su persona. Que él me hablase cortante o que no mencionara mi nombre después de haber dicho el de mis hermanos, era sofoco».
 Esa tarde noche iba en el auto con su padre. Ella intentaba distraerse con el fulgor de  las figuras navideñas que adornaban las calles de la ciudad . Aparcó el carro  frente a la tienda de pasteles y biscochos. La vitrinas a todo lujo  exhibiendo  las galletas de chocolate que tanto le gustaban y que papá siempre le compraba.
—¡Papá papá cómprame mis galletas!
 —Ya no recuerdas que estás castigada. — Le contestó con voz seca. Ella hizo un silencio.
—Ahora vengo.
—¡No me vas a llevar!
—¡Allí estate! -La niña no pudo más y lloró. Silenciosas lágrimas hicieron camino por sus mejillas. Un lloro diferente, sin gritos, con un dolor que se atoraba en su pecho. Aún sollozaba, cuando un extraño tocó el parabrisas del carro. —¡Niña! niña… estás de suerte, mira que mi hija no quiere galletas de chocolate y me da tristeza tirarlas. Te las regalo. Y dejándoselas en su regazo siguió su camino. Su padre llegó poco después y enfiló hacia el hogar. Ella no se atrevió a decirle que bajo el asiento había unas galletas de chocolate. Durante los años siguientes creyó con firmeza que la fortuna le había sonreído, por haber degustado en la soledad del cuarto aquellas deliciosas galletas. Hoy es navidad y recordó a su padre con su sonrisa abierta y sintiendo  el abrazo que le daba siempre valía mucho más que mil palabras. Ahora entiende que el desconocido que le obsequió las galletas había sido su padre en otra persona.
-¡Danéee, Danéee… ya estás lista! Apúrate o llegaremos tarde para la cena de navidad.
Tomó la foto de su padre y la guardó en el bolso y dijo para sí: Cenarás conmigo papá.

nochebuena

El trato

Seré levedad en tus brazos.

Tu serás peso en los míos.

Ese es el trato.

Seré un globo que aspire arropar las nubes.

Tú serás quien desaparezca el trigo de mis labios.

Compartiremos el espacio, la tierra.

Si resulta, nos volveremos cielo, si no seremos tierra.

Pero en la tierra,quiero compartirme contigo.

mujer. picasso