
Saturnino Herran
— ¡Preso 9985 a la reja! Tiene visita. Una señora de reboso, falda larga, joven lo espera.
— ¿ Que es de usted el preso? —Pregunta el custodio.
— Mi esposo.
Llega Pancho, barbon, mal encarado.
—¿Cómo estás?
— bien, contesta en voz baja. se acerca más y le dice: Pancho, 20 años es un chingo de tiempo, así que fui a ver al director del penal…
—Ese hijo de tal no le pidas nada, me portaré bien para que me reduzcan la pena. Qué te dijo el mierda ese.
— Qué para que te pueda ayudar, le tengo que dar las pompas.
— ¡ Que poca madre!
— Por cada vez que me acueste con él te rebajara de un o a dos días.
—¡ Lo voy a matar a ese hijo de su madre!
— No lo mates Pancho, mejor agarra tus cosas ¡y ya vámonos!