Diálogo con la madre

La señora frente al tocador maquillándose.
—Mamá…mamá, 
— Dime, hijo, ¿quieres que te explique algo de la tarea?
— No., quiero preguntarte ¿porqué tengo los ojos rasgados, soy de piel negra y mi papá es blanco?
—¿Quieres la verdad?
—Sí mamá, ya no aguanto a mis amigos de la escuela secundaria.
Hubo una convención internacional y me invitaron a la fiesta. Había de todas las bebidas, también todas las  drogas y casi todas las razas. Aquello que empezó con etiqueta se convirtió en un aquelarre, nada, fue todos contra todos. Uff  no supe ni  como salí, pero dale gracias a dios que no ladras.

Ccezanne

 

 

Veracruz y el mariachi Vargas

Soy de Veracruz, en este vídeo, el Mariachi Vergas, la sinfónica le hacen al estado un homenaje cantando las canciones de la región. Aunque hay que oírlos en su contexto musical. El Arpa suena y tintinea llenando el oído más exigente. La parte norte del estado es el huapango y la parte sur el son. Su cantor y poeta Agustín Lara.

El golpe

Oprimí tu mano. Un golpe cerró mi entendimiento y abrió una puerta cargada de emociones: miedo, deseo y opresión de vivir bajo tu sombra.
Zafé los dedos con lentitud, alejándome del nudo. Tuve temor de no ser yo.

pareja.1

Un parto bajo la luna

Cuando un indígena desea mis servicios, me pongo en alerta. Sé que hay problemas, aunque no me lo diga. En un parto nunca se sabe por donde saltará el conejo; por lo que voy bien equipado. Montado en mi yegua disfrutaba la noche tibia, en el cielo había ribetes de nubes que ocultaban parcialmente a la luna. No había llovido y el camino se mantenía en buen estado. Escuchaba atento los sonidos del monte y cuando Jesús me dijo «ya falta poco», me sobresalté. Las nubes que borroneaban el cielo habían desaparecido.
La casa era de tarros, con techo de palma, un cuarto reducido. Era el tercer parto de una joven, que se mostraba tranquila. El niño venía bien. Le dije al esposo que atendería el nacimiento afuera. Así los niños quedarían dentro y yo me podría mover a mis anchas alrededor de la parturienta. En un alumbramiento siempre hay mujeres, es una especie de solidaridad. ¡Jamás digo que se retiren! La mesa donde ellos tienen el altar se convertiría en mesa de trabajo. La situamos en el patio de la vivienda. Jesús fue por una vara con horqueta, que serviría para colgar el frasco y ensartar una aguja en la vena, así le daríamos agua con sal y azúcar a la madre y  sus medicinas. Rompí la bolsa de las aguas y diluí en el suero una medicina para acelerar el parto.
— Este niño sí viene con agua, el otro, vino seco; por eso nos costó tanto trabajo que naciera —comentó una de las parteras.
No dije nada, sólo pensé que esa era la razón del porqué me habían llamado.
Apagué la lámpara de mano y vi con claridad el óvalo de la cara, su brazo extendido descansaba sobre una tabla y el abdomen, resguardo de la vida, se alzaba bajo el cielo. Una mujer rezaba en totonaco, la otra le acariciaba y el esposo pendiente.
Aquella escena no estaba en ningún libro de medicina. Arriba casi se tocaba la luna naranja y matizaba de ámbar el vientre y el paisaje. La floración de las limonarias esparcía de jazmín el aire. Aire que sería el que respirase el recién nacido. Los murmullos del agua trotaban por los cuatro costados, la choza era abrazada por dos arroyuelos. La corriente parecía una procesión de sonidos al pasar sobre los tejos y arrancaba la voz que tienen dentro. Bajo las estrellas, la tierra era un inmenso diapasón. La matriz una rosa que abriría para ofrecer una semilla con capacidad de amar. La esperanza de traer al mundo a un ser que contenga atributos y contribuya a mejorar la vida de su pueblo. Jamás he atendido otro parto que le parezca. Tampoco supe más de ese niño que nació enredado con luna, agua y aroma de flores. Hoy comprendo que  fue un obsequio que la naturaleza me hizo, para recordarme el milagro de la vida.

luna

Guendanabani cancion del itsmo oaxaqueño cantada en zapoteco

Festeja-el-Ballet-Folclórico-Xiutla-21-años-de-promover-la-cultura-

Cuán hermosa es la vida
y nada hay que se le compare,
Dios nos puso en esta tierra
y Él mismo nos llamará.
Cuán hermosa es la vida
y nada hay que se le compare,
**1
**1
Con o sin riquezas tú irás,
no por tu oro quedarás
chicos y grandes se irán
y nunca los verás regresar
por sus bienes terrenos,
eso jamás sucederá.
vamos hacia el cielo,
la diosa nos cobijará en sus brazos.
El día de nuestra partida, la casa ensombrece
de tarde y de mañana; el que queda pareciera
que de pié quedará, en medio del mar hondo
lo cobije en sus manos.
Nadie quedará en pie,
todos tendremos que ir
cuando llegue el día
nos uniremos con los demás.
Con o sin riquezas tú irás,
no por tu oro quedarás
vamos hacia el cielo,
la diosa nos cobijará en sus brazos.

Mujer Argentina apostando

baileUn hombre le dice a su mujer :

Te apuesto 500 pesos a que no eres capaz de decirme algo que me sea alegre y entristezca al mismo tiempo…

A lo que ella responde :

De tu grupo de amigos, el que la tiene más grande sos vos.

El viejo capitán

43107033_YElen_Oluyen_Guyenhvivar (1)
La espuma llegaba de un mar antiguo, donde las olas se acicalan unas a otras. Ella lo peina con sus uñas perladas, al recorrer su pelo brotan luces que juegan con el recuerdo de sus ojos. Dicen que el amor es un canto sólido que llega cauteloso a los corazones. Es una espalda donde te recuestas, son alas que te llevan a un océano de galaxias. Las olas lo abrazan, suavizan la piel. Lo miran, juegan y perciben que sus ojos se ovillan por peso del tiempo. Al hablar se escucha su voz de viejo capitán: si algún día no llego, déjenme pensar que estoy a tu lado y siente que estoy entre  Tus brazos. Si un viento violeta resbala por la cresta del mar, sabrán, entonces, que viviré contigo, en las noches dormiré con tus sueños.

Platicando con una dama

dama
Llévame me dijo,
será bueno peinarme en el titanio que llevas en la espalda,
circular en caballo por tu memoria,
navegar en tus oleadas rojas;
o subir la cuesta con el tren en reversa;
prenderme a las faldas de tu piedra solar,
o bien irme despacio a la luz de tus lunas.
Llévame, insistió.
Caminé con ella por caminos de olvido,
y el olvido se espantó como lo hacen las parvadas de pájaros azules
cuando presienten la pisada de viento humano.
Volví a verme entre carne, sangre y respirando la primera bocanada de una tierra manchada por veneros de petróleo y naranja.
Las voces lejanas de los abuelos que no conocí.
Sentí el dulce sabor de la leche materna,
las caricias de mi padre
y el sabor duro de las piedras de un rio trayendo noticias de la montaña..
Déjame le dije.
Me miró con amor
la miré de la misma manera.
Tendrás que esperar, y se fue.
Quedó su olor de flores breves y el canto brillante de sus pájaros mudos.
6 Enero Poza Rica a mis 72 años

Autodiagnóstico

Mis aguas ya no tienen el brío de la gacela;
los árboles florean por la magia de la vida.
Tienes en tu mano un espejismo,
tan quebradizo que el vuelo de un pájaro lo fragmentaría.
Mi árbol carente ha tirado la hoja y los retoños tardan.

jose-de-ribera-an-old-man-c-1635-1

En el área de visitas de una prisión

Saturnino herran

Saturnino Herran

— ¡Preso 9985 a la reja! Tiene visita. Una señora de reboso, falda larga, joven lo espera.

— ¿ Que es de usted el preso? —Pregunta el custodio.

— Mi esposo.

Llega Pancho, barbon, mal encarado.

—¿Cómo estás?

— bien, contesta en voz baja. se acerca más y le dice: Pancho, 20 años es un chingo de tiempo, así que fui a ver al director del penal…

—Ese hijo de tal no le pidas nada, me portaré bien para que me reduzcan la pena. Qué te dijo el mierda ese.

— Qué para que te pueda ayudar, le tengo que dar las pompas.

 

— ¡ Que poca madre!

— Por cada vez que me acueste con él te rebajara de un o a dos días.

—¡ Lo voy a matar a ese hijo de su madre!

— No lo mates Pancho, mejor agarra tus cosas ¡y ya vámonos!

Para el niño Rubén en su cumple

Cumplió seis años, y su primo Enrique, lo llevaba por primera vez al monte, iba con camisa de manga larga, un sombrero de palma, botas de hule. En el camino encontró sembradíos de maíz, y  en partes fangosas vainas que bailaban con el viento, parecían cohetes de los que suben y explotan en el cielo, dejando caer luces de colores.
—La almohada en que duermes y sueñas esta hecha de esa planta, ¿Recuerdas que lleve muchas a la casa? Mamá las puso al sol y después de tres días se hicieron polvo y rellenamos las fundas. Así se hacen frescas. Explicó Enrique a Rubén.

Pantano.

La maleza se hacía tupida. Enrique sacó el machete. Las enredaderas reptaban por los arbustos y brincaban hacia los árboles, las ramas se tocaban, de los tallos descendían lianas que se enroscaban en los arbustos. Sorprendió a Rubén que de los tallos salían raíces que parecían barbas verdes, rizadas, que llegaban hasta el suelo para ocultarse entre la hierba.
— ¡Ten cuidado!, gritó Enrique, —fíjate bien donde pones la mano. Nunca sabes qué está escondido. ¿Qué quieres hacer? 
—Tocar las barbas del árbol. 
Enrique tomó el machete, lo metió entre las barbas y sacudió las raíces. 
-Ahora sí, ¡puedes tocarlas! 
Eran duras, largas, verde opacas que terminaban en forma de tirabuzón, al estirarlas crecían más que las reglas que usaba en la escuela. Rubén regresó con otros ojos.
Semanas después pasó una muchacha a saludar, preguntaba por Enrique, tomó al niño de la barbilla, rascó su cabeza.
—¿ Cómo vas en la escuela?
—Hoy me enseñaron la raíz cuadrada.
A Rubén le llegó la imagen del monte. Vio tantas raíces, pero nunca una que fuese cuadrada. ¿Cómo sería ésta? Por la noche, pensó en ella y por más esfuerzos que hizo, no podía imaginar. Bueno, si lo hizo, pero no le cabía en la cabeza. La soñó como si fuesen los dados.y no dejó de reírse en el sueño; tanto, que su madre se levantó y lo cubrió con la frazada pensando que tenía frío.
Por la mañana, le dijo a su mamá.
—¡Quiero conocer la raíz cuadrada!
Su mamá no supo, le contestó que se esperara hasta que llegase su primo Enrique.
Esperó, le ganó el sueño; en la mañana fue directo al cuarto del primo, pero él ya se había ido. En la noche se prometió estar despierto hasta que llegará.
Cuando el sueño lo zarandeaba, corría al lavabo y se untaba agua fría en los ojos. Escuchó los pasos de Enrique y corrió a su encuentro.
— ¡Quiero conocer la raíz cuadrada! 
Quedó su primo perturbado y silencioso. Se sentó en la cama, bostezó y sintiendo los dedos del niño en sus hombros, volvió a escuchar. 
— ¡Quiero que me enseñes la raíz cuadrada! 
—Estás pequeño, no la entenderías.
Tanta fue su insistencia que al primo no le quedó otra que buscar un cuaderno y sentarlo en la mesa. Cuando Enrique terminó la explicación.
—Esto no es la raíz cuadrada. Esto es aritmética –dijo Rubén. y se fue a su cama.
La raíz cuadrada debe ser diferente, debe de estar más allá del monte, pensaba, antes de quedarse dormido.

Paul_Gauguin_

Paúl Gauguin

  • Hace tres años lo publiqué, hoy lo hago con algunas modificaciones

 

Diálogo íntimo

Un chiquito de 3 años se estaba observando su pene mientras se bañaba.
– «Mamá»- preguntó -, ‘¿Este es mi cerebro?’
– ‘Todavía no’ – contestó la madre,

niño