dama
Llévame me dijo,
será bueno peinarme en el titanio que llevas en la espalda,
circular en caballo por tu memoria,
navegar en tus oleadas rojas;
o subir la cuesta con el tren en reversa;
prenderme a las faldas de tu piedra solar,
o bien irme despacio a la luz de tus lunas.
Llévame, insistió.
Caminé con ella por caminos de olvido,
y el olvido se espantó como lo hacen las parvadas de pájaros azules
cuando presienten la pisada de viento humano.
Volví a verme entre carne, sangre y respirando la primera bocanada de una tierra manchada por veneros de petróleo y naranja.
Las voces lejanas de los abuelos que no conocí.
Sentí el dulce sabor de la leche materna,
las caricias de mi padre
y el sabor duro de las piedras de un rio trayendo noticias de la montaña..
Déjame le dije.
Me miró con amor
la miré de la misma manera.
Tendrás que esperar, y se fue.
Quedó su olor de flores breves y el canto brillante de sus pájaros mudos.
6 Enero Poza Rica a mis 72 años