El chismerío por Rubén García García

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Sueños paramaritales por Rubén García García

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¿Dónde está elipsis?

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DONDE ESTÁ LA ELIPSIS…El cuento comienza con una situación verosímil: el narrador siente pinchazos en las piernas, y lo atribuye al pasto y a los yuyos. Pero sin aviso ni transición, el texto da un salto hacia lo imposible: una araña con ropas de cazador y sombrero rojo, disparando con cerbatana.

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 Lo omitido es la transformación del mundo. No hay explicación, solo el resultado: una visión alucinante, absurda o fantástica. Idea y supervisión de Rubén García García iMAGEN CREADA POR LA I.A.

Dónde está la elipsis por Rubén García García

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Mi nuevo amor, un cuento de Hebe Uhart

Tengo un amor nuevo y con él aprendí muchas cosas. Por ejemplo, los límites. Tantos años de ir a lo del psicoanalista para escucharlo repetir siempre: “Pero usted se tira a la pileta sin agua”. A mí esa frase me producía consternación, porque una pileta sin agua es de lo más triste que hay. O si no, me decía: “Hágase valer, usted tiene una imagen muy deteriorada de sí misma, usted es inteligente, es creativa”. Eso a mí me daba como un destello de valor por un momento y después me sonaba a consuelo, como cuando alguien presenta a otra persona a un tipo o una tipa impresentables y para arreglarlo dicen: “es historiador” o “viajó a Tánger”, y como yo creo que lo que siento es verdadero amor, no necesito ni ser linda ni ser creativa ni viajar a Tánger: él me quiere por lo que soy. Y no le importa si soy un poco vieja, porque es como que no registrara esas cosas: para mi asombro me quiere sin condiciones. Con él aprendí la expresión de la mirada, que vale por mil palabras: no me asusta si en sus ojos veo una pizca de odio; sé que no es hacia mí como yo suponía antes, o tal vez el análisis anterior haya hecho efecto a posteriori; de pronto uno puede tener una pizca de odio en los ojos por cosas que recuerda, motivos privados. Yo sé con él cuándo debo acercarme porque no es violento para el rechazo y así —y a eso siempre lo consideré una prueba de convivencia que alabaría el analista— podemos estar cada uno en su habitación, pensando en nuestras respectivas cosas sin necesidad de perturbar preguntando “¿qué estás haciendo?” para joderse las paciencias mutuamente. Con él me ha surgido una femineidad insospechada, porque ante su sencillez —es de hábitos regulares y desea cosas simples— he depuesto toda rivalidad o competencia. Compartimos esa cualidad neutra que posee el tiempo después de cierta edad, en que no hay días terribles ni fiestas luminosas, porque los días se enlazan en el comer, dormir, trabajar y ver un poco de televisión.

Eso sí, él televisión no mira. A la noche, para separar un día de otro, nos frotamos la frente. Los únicos problemas vendrían a ser la dieta y una sola costumbre que no me gusta, porque es muy delicado en general: sólo come carne picada y se rasca las pulgas delante de la gente.

Análisis de elipsis en “Mi nuevo amor”:

  1. Elipsis del sujeto amado (el «nuevo amor»):
    • Durante casi todo el cuento no sabemos quién es. La narradora describe lo que ha aprendido, lo que siente, cómo conviven… pero nunca dice quién es.
    • Solo al final, cuando suelta:
      “…sólo come carne picada y se rasca las pulgas delante de la gente.”
      …comprendemos que se trata de un perro.
    • 👉 Elipsis de identidad: provoca que leamos toda la historia como si se tratara de un hombre, hasta que el golpe final resignifica todo.
  2. Elipsis de los detalles previos a la relación:
    • No hay descripción de cómo se conocieron, ni cuándo, ni dónde. No importa: el foco está en lo que transforma la convivencia.
    • 👉 Esta omisión le da universalidad al cuento y concentra el relato en lo esencial: el presente compartido.
  3. Elipsis de juicios explícitos:
    • Hebe no juzga ni se burla, aunque el giro tiene humor. Todo se sostiene en la voz de la narradora, que es sincera, ingenua y profundamente humana.
    • 👉 La autora deja fuera cualquier explicación moral o didáctica: confía en el lector.
    • APUNTES DE MI LIBRETA
    • Idea, edición por Rubén García García con apoyo de la I.A.

Paraguas al viento por Rubén García García

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¿Dónde está la elipsis? Marcos Denevi

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La historia fantástica

Cuenta fray Jerónimo de Zúñiga, capellán de la prisión del Buen Socorro, en Toledo, que el 7 de junio de 1691 un marinero natural de las Indias Occidentales, de nombre Pablillo Tonctón o Tunctón, de raza negra, condenado al auto de fe por brujo y otros crímenes contra Dios, se evadió de la cárcel y de ser quemado vivo pidiendo a sus guardianes, tres días antes de marchar a la hoguera, una botella y los elementos necesarios para construir un barco en miniatura encerrado dentro del frasco. Los guardianes, aunque el tiempo de vida que le quedaba al reo era tan breve, accedieron a sus deseos. Al cabo de los tres días el diminuto navío estaba terminado en el interior del vidrio. La mañana señalada para la ejecución del auto de fe, cuando los del Santo Oficio entraron en la celda de Pablillo Tonctón, la encontraron vacía lo mismo que la botella. Otros condenados que aguardaban su turno de morir afirmaron que la noche anterior habían oído un ruido como de velas, chapoteo de remos y voces de mando.

“La mañana señalada para la ejecución del auto de fe, cuando los del Santo Oficio entraron en la celda… la encontraron vacía lo mismo que la botella.”

Aquí está la gran elipsis del relato: nunca se dice cómo escapó.

La narración omite la transformación o el momento del escape.

No hay escena de magia, ni metamorfosis, ni testigo visual.

→ El lector debe imaginarlo:

¿Se volvió miniatura?

¿Entró en el barco?

¿Navegó por los sueños?

Idea, selección del texto literarios, edición por Rubén García García con apoyo de la I.A.