Karla barajas en el MicroDecamerón

Coordinadora de la antología Paola Tena

Superación personal

Desde pequeña practiqué el fino arte de la falsificación de firmas en reportes, permisos y materias reprobadas. A los 17 años me superé en la técnica del engaño; para recoger una boleta de calificaciones con cinco materias reprobadas, llevaba ropa y maquillaje en la mochila. A la hora de la entrega, entré al baño y me pinté la cara. Me puse en la fila de padres de familia y al llegar a donde las secretarias entregaban las boletas, dije que era la hermana de la irresponsable alumna. Creo que no me creyeron,
pero por los niveles de desesperación que habrán notado en mí, aguantaron la risa y finalmente dijeron: Firme aquí.


Su reciente libro  Cuentos desde la Ceiba, es una plaquette perteneciente a La Tinta del Silencio, Colección bocanada Número 7. Ahí se publicaron alrededor de 20 relatos, cuentos y minificciones, distribuidos en 56 páginas en total. Refleja las modificaciones sociales contemporáneas en su narrativa mediante el estilo que la caracteriza con relatos, cuentos y minificciones.
Así también, agrega humor y acidez a sus escritos, en donde sutilmente aborda temas de género, social y cultural. Leerla en Chiapas, no significa que sus escritos estén situados en esta zona geográfica sino más bien, son la extensión de un país, de un continente, en dónde se encuentran esas voces que diariamente son escuchadas pero ignoradas.


AC ¿Por qué le diste el título Cuentos desde la Ceiba a tu reciente libro?
KB: Desde pequeña me llamó la atención cómo se construían personajes femeninos en las películas de terror, las escenas en las que sentía empatía y que no olvidaba eran aquellas en las que existían atmósferas cercanas a mí, como puede ser una habitación y que dentro de ella viviera una paciente con una enfermedad terminal.


En cementerio de mascotas una mujer adulta llamada Rachel recuerda el sentir hacia su hermana Zelda, quien tenía una discapacidad que le impedía salir de la cama y permanecía acostada el día entero. A través del diálogo, el personaje manifiesta cuál era su visión y sentir como niña frente a la enfermedad y muerte. Ese era un recuerdo que escondía, intentaba reprimir y que se convierte en un trauma en la etapa adulta.


Para mí, lo más terrorífico de la historia, era la escena de la mujer diciendo: “Voy a torcerte la espalda, como la mía, para que no vuelvas a salir de la cama nunca”, porque era una metáfora de la acumulación de miedo, culpa y abandono que vivió una niña hasta la etapa adulta. Existe lo ominoso, aquello que hace de lo íntimo y lo doméstico: confortable, amigable, que nos brinda la sensación de familiaridad y a la vez puede producir angustia y horror. Puede existir locura en esos espacios en los que habitamos y un efecto siniestro. Eso es lo que me a mí me atrae.


Richard Billigham, a través de la fotografía explora la miseria y el alcoholismo en la intimidad familiar. En David Lynch la dimensión doméstica, también es recurrente. Lo que se obtiene al final es una sensación de angustia. A mí me angustia la realidad porque tiendo a extraer lo más oscuro de ella, aunque intente no hacerlo.


Cuentos desde la Ceiba es un plaquette que conjunta minificciones, cuentos y relatos en que los que sin importar el número de palabras, contarían en cada uno, partes de la historia de un pueblo imaginario llamado San Cayetano y de lugares cercanos a él, desde esa visión que es cotidiana, en una dimensión doméstica y a la vez puede resultar perturbadora o maravillosa en algunos casos. Finalmente me di cuenta que para mis fines era mejor usar los lugares que dados sus usos, costumbres y tradiciones dotarían verosimilitud a mis historias.



Por ello inicialmente la plaquette se iba a llamar; historias de San Cayetano y otros lugares. Cuando iba a la mitad del proyecto escuché un poema de la autora Artemisa Zamudio, el cual decía: “Dios te salve Ceiba mía/ llena eres de gracia”, la palabra ceiba como deidad, como un cimiento cultural del sur se me hizo  bellísima y escribí un cuento para encarnar a esa ceiba, se llama: La Herencia, el cual será publicado en la II Antología de Escritoras Mexicanas, y no está incluido en la plaquette. Influyó también, la escritora Sue Zurita con quien Karla Gómez, Merly Macías y yo trabajaríamos un proyecto donde la ceiba tendría un lugar fundamental, por lo que estaba continuamente pensando en historias alrededor del árbol. La plaquette llama Cuentos desde la ceiba porque son cuentos desde mis cimientos culturales.


AC: ¿Cómo surgieron las historias de tu libro?
KB: Creaba minificciones y cuentos con lo que observaba y escuchaba; extraía tanto lo más oscuro, como lo más luminoso arraigado en tradiciones y creencias de diversos lugares. Por ejemplo, en la minificción de La Mapacha, la cual mencionas, dice:


¿Otra vez metida en el negocio? Encontré tu ropa brillosa, los calzones con lentejuelas, las medias, las botas a la rodilla. ¡Hija, no tienes necesidad de estar metida en esas cosas! No es de mujeres decentes estar rodeada de hombres gritándote:
¡Dale duro, Mapacha, dale con todo!
Lo que haces no es de Dios, recapacita, deja esas tonterías de ser luchadora.


Es una historia que nos contó una mujer que nació en una colonia del municipio Venustiano Carranza, en donde se educa de manera tradicional; sí se estudia, pero regularmente lo principal es dominar los quehaceres domésticos, brindar cuidados, formar una familia y trabajar. Además de estudiar una licenciatura, ella trabajaba; había sido modelo, vendedora, miembro de una asociación de escritores, siempre era un gusto escucharla y verla plena. El día que nos contó su historia como luchadora vi  un diamante en ella. La escribí, años después, Delphine Nimmo eligió la minificción y la tradujo al francés.
Hablo desde mi terruño pero la condición humana es universal, apelo a ella en cada historia.


Hay por otro lado cuentos como Recuerdos, que se conforman justamente de fragmentos de infancia, como era ir a los circos que se ponían afuera del estacionamiento de Blanco Sol, oler las palomitas, tomarse una fotografías, tocar a un elefante, cuando era niña no pensaba en el maltrato animal, sólo en la emoción de ir al circo y quería que el tono de la historia quedara impregnado de esa emoción.


AC: ¿Qué presencia ha tenido para ti la tinta del silencio?


KB: La Tinta del Silencio es una editorial independiente, presidida por Anais Blues y Luis Ramos, quienes con recursos propios han publicado autoras y autores que escriben poesía, cuento y minificción, en América Latina; además de promover el trabajo de sus autores en filiales, escuelas y encuentros de escritores.
En el 2013, una minificción de mi autoría fue publicada en la Antología Cuéntame un blues; ese fue mi primer acercamiento con la editorial y es cuando me enteró que Ana es chiapaneca, egresada de la Universidad Autónoma de Chiapas, lo cual me llenó de alegría porque debido a su trabajo son un referente en la industria editorial dedicada a la publicación y difusión de la minificción.
En el 2017, tuve la fortuna de publicar La Neurosis de los bichos, en el número siete de la Colección Minitauro; y en este año, en el número 7 de la Colección Bocanada: Cuentos desde la Ceiba. Para mí, esto es un aliciente porque la editorial me ha respaldado desde el 2013,  ha confiado en lo que escribo, pienso y siento; y han tenido ese detalle de darme un lugar en su casa editorial y llevarme con ellos. Se los agradezco.


AC:¿De qué se nutre Karla Barajas?


KB: De las lecturas una se nutre y con el paso del tiempo lees nuevas propuestas de las cuales aprendes, disfrutas, y que te muestran otros caminos. En mi caso lo que hago es leer y/o escuchar autores u autoras que me interesan. Hoy en día es sencillo porque comparten fragmentos de obra en revistas electrónicas, cuentos o minificciones en antologías, posteriormente busco sus libros, no siempre se encuentran, por ejemplo tengo pendiente conseguir: Dientes blancos, de Zadie Smith.
Leí Si lo propio del cuerpo es ajeno, publicado en la Revista de la Universidad de México, luego busqué los libros del autor y encontré Un Diccionario sin palabras y tres historias clínicas, y los ensayos que realiza el doctor Jesús Ramírez Bermúdez, me llevaron recientemente a leer: El hombre con su mundo destrozado, de Alexander Romanovich Luria, y El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, de Oliver Sacks (no lo he terminado).




Otra manera es a través de diplomados, voy haciendo listas con recomendaciones y buscando material. Me interesa leer a Ingrid Solana por la manera en que abordó una clase acerca de Chantal Maillard. La última es por recomendación de amistades, ahorita estoy leyendo: Largueza del cuento corto chino.  Recopilación, prólogo, traducción y notas, de José Vicente Anaya, por prescripción de Edgar Núñez.


AC:¿Quiénes son tus influencias?


KB: Disfruto leer la poesía de Wislawa Szymborska, Olga Gutiérrez García, Rosario Orozco, Óscar Oliva. Me gusta  leer los cuentos de Julio Cortázar. En materia de minificción he ido leyendo a diversas autoras y autores, siguiendo las recomendaciones que hacen en sus libros entre ellos: Ricardo Bugarín, Fernando Sánchez Clelo, Javier Perucho, José Manuel Ortiz Soto, Miguel Antonio Lupián, Agustín Monsreal, Gabriel Ramos, Laura Elisa Vízcaíno, Dina Grijalva, Pía Barros, Marcia Ramos, Angélica Santa Olaya, Gloria Ramírez, Adriana Azucena, Azucena Franco, José Luis Zárate… El maestro Ricardo Bugarín y Fernando Sánchez Clelo han tenido la generosidad de orientar y mostrarme cómo puedo mejorar lo que escribo.  Y hay páginas como la Antología Virtual de minificción y, libros como los de Violeta Rojo y Ana María Shua, Javier Perucho, que me permiten buscar otras bibliografías como: Opio. Diario de una desintoxicación, de Jean Cocteau.


AC: ¿Qué significa para ti leer y escribir?


KB: La lectura y la escritura son un refugio, en el cual recupero la calma que a diario se desgasta. La escritura es ese lugar donde ordeno mis ideas, emociones, cuando lo que escribo se publica y alguien lo lee, siento como si se sentara a escucharme y hablar conmigo sin necesidad de tener otro estímulo visual o sonoro más que los que guardé en mi historia. Cuando esas historias son compartidas siento una satisfacción muy grande porque lo que escribí está acompañando a alguien, por alguna razón, en algo se habrá identificado esa persona y quizás logré hacer sentir lo que a mí me hizo comenzar a disfrutar historias: sentir que no era la única niña que temía a la enfermedad y la muerte, ahí estaba Rachel.

Ricardo Bugarín en pequeficciones

Antólogos José manuel Ortiz soto y chris Morales

Mucho juego

El pulgón toboganeaba en los jacintos. Aburrido ya de jugar, se subió al colectivo y abandonó la plaza. En la esquina del colegio descendió y a paso lento ingresó a la iglesia. Se acomodó entre los faldones que halló en primera fila y se dispuso a escuchar misa. De cabeceo en cabeceo, se fue durmiendo. Cuando quiso saber, estaba en un ropero.

Ricardo Bugarín (Argentina, 1962).

Publicó Bagaje (poesía, 1981).
En el género de la microficción ha publicado: Bonsai en compota
(Macedonia, Buenos Aires, 2014) , Inés se turba sola (Macedonia,
Buenos Aires, 2015), Benignas Insanías (Sherezade, Santiago de
Chile, 2016), Ficcionario (La tinta del silencio, México, 2017) y
Anecdotario ( Quarks, Lima, Perú, 2020).

Ilustración de Plagas De Pulgón y más Vectores Libres de Derechos de  Cuadrado - Composición - iStock

Matar a la bella de Solange Rodríguez

Tomado de la antología » o dispara usted o diparo yo» Lilian Elpick antologa


Los medios explicaron que a la bella la mató la ciencia; las
cirugías que le estrecharon la cintura también le iban quitando poco la
respiración, hasta que una madrugada murió de asfixia. A la bella la
mató su psiquiatra. Cuenta que cuando lo llamaron de emergencia por
lo del frasco pastillas, él se acercó al disimulo a la cama y le comprimió
fuertemente la nariz con toda la palma, hasta que estuvo pálida.
«Muerta antes o muerta después», dijo a la prensa, «¿qué diferencia
habría si se iba a morir de amor tarde o temprano?» A la bella la
asesinó él gobierno, el agente Norman Hogdes, en sus últimas horas
testifico haberle inyectado Nembutal entre los dedos de pie izquierdo
mientras dormía. «Nunca había matado mujeres», confesó mientras se
relamía los labios secos por guardar tantos secretos de estado, pero
siempre hay una primera vez; a la bella la mató su último amigo, un
pedazo de carne joven que había enganchado en un bar y que se agarró
tan fuertemente a sus costillas que las fracturó en un abrazo. A la bella
confesaron haberla envenenado su nana; su chofer de limosina; su
masajista; alguien que no estaba en el país esa noche; un astronauta; un
extraterrestre que no podía ser penalizado por las leyes humanas y un
viajero del tiempo… La fila de los que decían ser culpables logró dar
varias veces la vuelta a la estación de policía y eran mucho más celosos
que sus amantes en vida, los que decían haberla recibido la primicia de
su último aliento.
Todos equivocados, para entrar en un estrecho vestido de
pedrería, antes de cantar el cumpleaños para el presidente, la bella en
un complicado procedimiento hecho en una clínica cubana, se había
hecho extraer el corazón. Anticipándose a su destino fatal de diva,
desde 1960 estaba muerta, pero era buena actriz.

Solange Rodríguez Pappe.

Obtuvo su licenciatura en Letras
en la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil con un trabajo
dedicado al microrrelato en el Ecuador. Es profesora de ramas afines a
la Comunicación y al Lenguaje, al tiempo que ha incursionado en el
periodismo, el ensayo, la ficción audiovisial y talleres de creatividad. Ha
publicado los volúmenes de cuentos Tinta sangre (Editorial Gato
Tuerto, 2000), Dracofilia (Quelonio Editores, 2005) El lugar de las
apariciones (Edino, 2007) contiene textos que merecieron el primer lugar
en el Concurso Hispanoamericano de Microrrelato Escrito en las
Estrellas y Balas perdidas (2010) ganador del premio Joaquín Gallegos
Lara a la mejor producción de relatos de ese año. También ha realizado
estudios en Literatura posmoderna y microrrelato, siendo antologadora
del tomo de minificción ecuatoriana Ciudad Mínima (2011).

Revista Librujula - Solange Rodríguez Pappe: en Ecuador, las escritoras  mandan

Recuerdo a nuestros fallecidos — Apalabrando los días

Las hojas del pasado cubren el lecho de los fallecidos, y el otoño, hoy, cubre nuestros sentimientos de amor y añoranza por nuestros seres queridos. “Los tiempos pasan pero la memoria permanece. Tú eres amado y recordado todos los días”. Hago mía esta hermosa inscripción que figura en un cuaderno sempiterno depositado sobre una humilde […]

Recuerdo a nuestros fallecidos — Apalabrando los días

Los pesacadores nocturnos de Ildiko Nassr

Tomado del Microdecamerón


Solos. A la deriva. De noche. Salíamos a pescar con mi papá. La
corriente nos iba llevando. Llegaba un momento en que las olas
crecían y ya no era cómodo y hermoso. Podía sentir su miedo.
Una cierta desesperación y ese hombre fuerte y seguro, que tanto
había vivido, tenía un instante de vacilación. Acaso recordaba
cuando tuvo que dejarlo todo, huyendo del enemigo en otra
guerra. Era un segundo eterno. Las olas nos llevaban donde ellas
querían. Y estábamos solos en esa lancha pequeña, en medio del
agua, sin nadie alrededor.
Durante años tuve sueños y pesadillas sobre ese lugar y
ese terror en la mirada de mi padre era el punto cúlmine que me
despertaba. Echábamos anclas. Una a cada lado del bote y nos
quedábamos fijos en un lugar. Nuestra pesca continuaba como si
nada. Pero yo seguía con miedo. Por él y por mí.

Entretiens Lectures d'ailleurs: Ildiko Nassr (Argentine)

ROMÁNTICOS Y MUSICALES — manologo

Cuando adolescentes, Lucho y yo éramos bien románticos y musicales; en realidad el que hacía música era él que tocaba guitarra y no yo que, aunque me gustaba la música, ya conté más de una vez que de chico me pidieron que “cantara en mudo” el himno nacional, porque desorejaba a todo el colegio: […]

ROMÁNTICOS Y MUSICALES — manologo

Fe de erratas tomada de «Pequeficciones» de Sandra Bianchi

Antologos: José Manuel Ortiz soto y Chris Morales


Cuando era chica incurrí en uno de esos horrores casi irreversibles.
Por un error de audición confundí la palabra pecado con pescado, y
aunque me aclararon muchas veces el malentendido, quedé anclada
en aquella primera idea. Así llegué a pensar que quebrantar la ley de
Dios era equivalente a sacar algo comestible del agua y fue por eso
que nunca me tragué la historia de la manzana.

Sandra Bianchi (Argentina).

Es profesora en Letras, docente,
escritora, crítica literaria, editora y gestora cultural. Es jefa de edición
en Ediciones Santillana Argentina y se dedica al estudio y difusión de la
microficción. Además de escribir artículos críticos y prólogos, ha
elaborado las antologías Arden Andes. Microficciones
argentinochilenas, Cartón lleno I y II y la versión argentina de ¡Basta!
cien mujeres contra la violencia de género y ¡Basta! cien hombres
contra la violencia de género (en colaboración).

Internacional Microcuentista -: Breve entrevista a Sandra Bianchi

Daisugi, o el arte del bonsai gigante — El Blog de Arena

. . Cuando me topé con las primeras fotos de estos árboles, pensé que se trataba de una especie particular de… eso, un árbol (soy un negado absoluto con respecto a la dendrología, que es como se llama el estudio de los árboles y los arbustos. Con suerte distingo un pino de un sauce, pero […]

Daisugi, o el arte del bonsai gigante — El Blog de Arena

Poesía Japonesa

Rubén García García

Tardes de invierno

motivan tu recuerdo.

Esta memoria

bien lo comprende,

y corre perturbada

sin que pueda evitarte.

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Después del naufragio

Tomado del libro «La metamorfosis de Diana» de José Manuel Ortiz Soto

Después del naufragio

Luego de siglos a la deriva, la botella fue arrojada por el mar hacia la costa. Aturdido por el fuerte impacto, el náufrago vio resquebrarse el muro de la prisión milenaria. «¡Soy libre! ¡Soy libre!», oyó a su voz decir entre el romper de las olas. Pero al júbilo inicial siguieron dudas, apartarse de los restos de la antigua cárcel exigía de reflexiones que terminaban por hacerlo desandar sus pasos. Un día, sin embargo, tiritando bajo el fragor de la tormenta, echó a caminar tierra adentro. Cuando parecía que su destino errabundo no tendría fin, el viajero se detuvo frente a la enorme pared de la caja en que su mundo estaba contenido.

José Manuel Ortiz Soto - Detalle del autor - Enciclopedia de la Literatura  en México - FLM - CONACULTA
José Manuel Ortiz Soto (Jerécuaro, Guanajuato, México, 1965). Es médico cirujano egresado de la UNAM, con especialización en Pediatría y Cirugía Pediátrica. Ha publicado los libros de poesía Réplica de viaje, poemario (2006) y Ángeles de barro (2011); antologa El libro de los seres no imaginarios. Minibichario (2012) y junto con Fernando Sánchez Clelo, Alebrije de palabras: Escritores mexicanos en breve (2013); participa en las antologías Cien fictimínimos. Microrrelatario de Ficticia (2012), I Antología Triple C Microrrelatos reunidos (Argentina, 2012) y De antología, la logia del microrrelato (España, 2013), entre otros. Es tallerista en la Marina de Ficticia y miembro del comité editorial de la revista especializada en microrrelato Internacional Microcuentista y tallerista en la Marina de Ficticia. Administra el blog Cuervos para tus ojos y coordina la Antología Virtual de Minificción Mexicana.


Flores de invierno y otros dos poemas de Louise Glück — El Blog de Arena

. . Hace un par de semanas se hizo público el Premio Nobel de Literatura, el cual este año le fue otorgado a la poeta Louise Glück. Digo desde ya que no conocía ni siquiera de nombre a dicha señora y, por supuesto, nunca había leído algo de ella, ni siquiera en una antología o […]

Flores de invierno y otros dos poemas de Louise Glück — El Blog de Arena

¿Quién mató al Susodicho

Rubén García García

¿Quién mató al susodicho?Cuando me fui a comprar la carne, él estaba escuchando a todo volumen el concierto de rock y sobre el buró estaban los cigarros. Con seguridad tenía uno prendido y se durmió. La humazón se hizo al quemarse la sábana y el colchón. —¿Y por qué no abrió la puerta? —Lo intentó. Pero yo me llevé las llaves del cuarto.—Mire nada más y él, siendo tan buen cerrajero.

Insomnio: El tabaco es peor que el café antes de ir a dormir | Newtral

Elena Casero Viana y la décima jornada del Microdecamerón

El pozo del tiempo


Llueve. Mucho. Con furia desatada. Junto a la jardinera, un reguero desemboca en la nada. Tus margaritas cabecean impulsadas por la lluvia. En verano se deshojan, mueren, crecen y se agostan por el calor. Veo todo el proceso desde esta impenitente ventana. Y ahora esta agua triste que lo arrastra todo a su paso, excepto la memoria. Llevo más de un mes encerrada en esta casa, sintiendo el frío y la incertidumbre, agostándome, como las margaritas, en esta espera marchita. Desde esta ventana que me cruza el alma. Recordando que me prometiste cuidar lo que amabas. Pero va pasando el tiempo. Y tú no vas a regresar, ni siquiera he podido despedirme de ti. Recordaremos este tiempo, quienes sobrevivamos. Quizás aprendamos algo. Quizás seamos mejores, aunque lo dudo. Quizás el mundo se aplaque y se cumplan tus deseos. Siempre fuiste optimista. Pero no lo verás y yo te lo contaré en sueños. Ahora llueve. Mucho. Llueve.

ELENA CASERO VIANA (València, 1954) es Técnico de Empresas Turísticas y ha trabajado hasta su jubilación en la multinacional Ford España SL.
Ha publicado las novelas Tango sin memoria (Mira Editores, 1996 y reeditada en 2013 por Talentura Libros), Demasiado Tarde (Mira Editores, 2004), Tribulaciones de un sicario (Talentura Libros, 2009), Donde nunca pasa nada (Talentura Libros, 2014), Las óperas perdidas de Francesca Scotto (Talentura Libros, 2018), el libro de relatos Discordancias (Talentura Libros, 2011 y, el libro de microrrelatos Luna de perigeo (Enkuadres, 2016)
Ha colaborado en distintos libros colectivos de relatos publicados por Editores Policarbonados, Mira Editores y Generación Bibliocafé.
Y sus microrrelatos han sido publicados en Grandes microrrelatos 2011 (Internacional Microcuentista), De antología – La logia del microrrelato (Talentura Libros, 2013), Despojos del ReCLa Microbiblioteca (relatos ganadores y finalistas, 2013, 2014 y 2016) Lectures d’Espagne, une anthologie Vivante (Auteurs espagnols du XXI Siècle).

Orígenes de Elena Bethencourt

Tomado de la antología pequeficciones

Orígenes

A la hormiguita le contaron que Noé había fabricado un arca para salvar una pareja de animales de cada especie antes de que empezara el diluvio universal. Corrió mucho pero cuando llegó, ya había otras dos por lo que Noé no la dejaba subir. Desesperada, se puso a llorar. Un oso que también se había quedado fuera la vio tan triste que se ofreció a ser su pareja. El primer oso hormiguero no se haría esperar.

Elena Bethencourt (España).

Filóloga. Primer Premio de “La pobreza
en cien palabras” de EAPN España, 2018 y 2019; ganadora de Junio
2019 de “Relatos de abogados” de la Abogacía Española; Ganadora
de noviembre 2018 y 2019 de “Relatos en Cadena” de la Cadena Ser;
Primer Premio del Concurso de Microrrelatos AMIR, México, 2019;
Primer Premio del Concurso de Microrrelatos Redpal de Andalucía;
Primer premio de Cuentos de Navidad de Zenda, 2020.

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