Elena Garro y su importancia en la literatura.

Tomado del muro de Day-Anna

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Las puertas de la Tía de Rubén García García

Sendero

La tía Gertrudis no puede ver una puerta abierta de la alacena porque se enoja, pero ella deja abierta la de su dormitorio. La puerta del estante, se entiende, se meten las pipiliacas* que se comen el chile del mole. La de su recámara no sé, quizá extraña a su difunto esposo. La escucho llorar y creo que por sofocarlo se oye como un quejido.-¡Flaco, flaco! ve con don Demetrio y pides un kilo de bistecs y medio de chorizo. Buscó el dinero y no lo encontró.-Dile que te lo apunte, luego voy y se lo pago.-Me dijo el carnicero que más tarde pasa a cobrarle. Hizo un gesto de rechazo y luego la cambió a una sonrisa forzada. Yo no vi que don Demetrio llegara ni por la tarde, ni por la noche. Algunos susurros en la madrugada y los quejidos de mi tia antes de que cantara el gallo. Lo que recuerdo es que nunca faltó en la mesa un trozo de carne. Aún me timbra en el oído su voz aflautada:» No desperdicien nada, ni se la den al gato, que no me la regalan»

  • un insecto como un pequeña mariposa que gusta comerse el ají, el chile con los que se hace el mole, un platillo selecto de la cocina mexicana.
Hay una epidemia que está agravando el coronavirus y es que comemos comida  de baja calidad”

Poesía japonesa Rubén García García

Tanka sendero

Vuelan en círculos  .

en la copa del cielo.

Se cierra un ciclo.

la muerte siempre llega

cerrando nuestra puerta.

Dígame la verdad o lo mato de Rubén García García

Sendero


Los encontró haciendo el amor en su cama. Guardó la pistola y se retiró para no volver nunca. Tres años después se casó con la mujer más fea de todo el pueblo y regresó a trabajar como agente viajero con la tranquilidad que da el de tener a una mujer atormentada de fealdad. Intempestivamente llegó a su hogar y su esposa hacia el amor. Sacó la pistola enfrentó a los amantes. Le puso el cañón en la sien al sujeto.
─ ¿Dígame que le ve a esta mujer, no es fea, es feísima? Dígame la verdad o lo mato.
─ La verdad la verdad… es que tiene orejas muy bonitas.

Deseos ocultos de Rubén García García

Sendero

En este momento que la perra juega en el jardín, te llega el deseo de no ir al trabajo y quedarte a mi lado. Vi que sacudiste la cabeza e hincaste el tacón en el piso de madera. Inefable sería perdernos y disfrutar la intimidad del tiempo. Reímos. Pero volar es peligroso…te despediste con un beso a orillas de mi boca y roce con las palma tu cadera. El taxi te esperaba, la oficina también.

Hombre mirando por la ventana | Foto Gratis

Octavio Paz: Los 5 poemas más famosos del Nobel mexicano a 107 años de su nacimiento | El Heraldo de México

https://heraldodemexico.com.mx/cultura/2021/3/31/octavio-paz-los-poemas-mas-famosos-del-nobel-mexicano-107-anos-de-su-nacimiento-277690.html

Prevención de Rubén García García

Sendero

Prevención de Rubén García García
¿Por qué te vas? preguntó ella cuando lo vio con su vieja maleta.
Se detuvo, titubeo, no miró la armonía de su figura. Era complicado decirle que era imposible mirarla como hija.

La muerte o mujokan para comprender el hayku de «taller de hayku» de Gonzalo Marquina fb

Muy interesante texto, imperdible.

https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=10160886802746258&id=792771257

Tres textos finalistas, para disfrutar, zenda libros.

Clara Obligado, Lola sanabria y José luis Rodríguez.

Ganadora y finalistas del concurso #HistoriasdePioneras

La poesía y la ciencia

La ciencia de la poesía o por qué el endecasílabo gusta más a nuestro cerebro

https://buff.ly/3f4R4Yd

Reflexiones sobre el hay ku de Gonzalo Marquina

Video

https://www.facebook.com/groups/778703545502494/permalink/4086080034764812/

Son doce minutos, para escucharlo con atención. Y después guardar el vídeo. Por supuesto para los amantes del poema japonés.

Yo estoy agradecido de haberlo aprendido. Me sirve para calmar mis diablos. Me acompañó en los momentos de crisis de salud, mi mente esculcaba imagenes en los recovecos del recuerdo o en mi mente. Mi cuerpo inmóvil pero yo volaba cazando palabras. Y me ha servido para musicalizar mi prosa.

Les comparto un hayku

Vuelve la niebla

a las calles del pueblo.

Se escucha un sax.