Sendero
Vuelven del mar
los niños que murieron.
Las aguas se abren.

El blog no tiene propósitos comerciales-Minificción-cuento-poesía japonesa- grandes escritores-epitafios
Sendero
Vuelven del mar
los niños que murieron.
Las aguas se abren.

Sendero
Tengo gafas para ver verdades. Como no tengo costumbre no las uso nunca.
Sólo una vez…
Mi mujer dormía a mi lado.
Puestas las gafas, la miré.
La calavera del esqueleto que yacía debajo de las sabanas roncaba a mi lado, junto a mí.
El hueso redondo sobre la almohada tenía los cabellos de mi mujer, con los rulos de mi mujer.
Los dientes descarnados que mordían el aire a cada ronquido, tenían la prótesis de platino de mi mujer.
Acaricié los cabellos y palpé el hueso procurando no entrar en las cuencas de los ojos: no cabía duda, aquello era mi mujer.
Dejé las gafas, me levanté, y estuve paseando hasta que el sueño me rindió y me volvió a la cama.
Desde entonces, pienso mucho en las cosas de la vida y de la muerte. Amo a mi mujer, pero si fuera más joven me metería a monje.
Tomado del blog:

UNA LIBÉLULA con traje de avispa y cabeza de escafandra ha decidido compartir asiento conmigo. Nos miramos torpemente a través de nuestras mirillas de cristal mientras aparentamos ausencias. Pero ambas sabemos que, en nuestras mentes, aletean deseos inconfesables. En vuelo cernido, ¡ya! (De mi poemario La senda hacia lo diáfano)
UNA LIBÉLULA — Apalabrando los días

Es casi el medio día y mirando por la ventana, alcanzo a ver una sombra, de algo que pasa volando; es sin duda un ave y debe ser más o menos grande …
Vuelve a pasar la sombra y esta vez además escucho un chillido, una especie de graznido, que se repite varias veces. Busco a quien produce la sombra y los chillidos, para descubrir lo que creo que es un halcón. No es una gaviota ni otro pájaro que yo conozca …
Debe ser un halcón que vuela de cacería, persiguiendo a un ratón, o tal vez esté perdido, confundido con los edificios y los pedazos de jardín que ve abajo …
Un halcón que vuela y chilla, avisando que está allí, o que está desconcertado, porque miedo, es algo que no tienen los halcones …
Imagen original, modificada: http://blogueiros.axena.org
Sendero
Cae la noche
en las aguas del río.
Lluvia de estrellas.

Una prosa de lujo con un final sorpresa.
Amor al primer verso, es un cuento de la escritora mexicana Alejandra Díaz Ortiz, productora de televisión, guionista, promotora cultural y productora de conciertos (representó a Joaquín Sabina en México y una de las socias y promotoras de “La tres catorce”, librería y algo más, que se inauguró hace poco en el madrileño Barrio de Chamberí. Espero que este cuento os guste tanto como a mí. J.L.Soba… (seguir leyendo)
*** Este cuento forma parte del libro Cuentos chinos, editado por Trama editorial, con prólogo de Luis Eduardo Aute. El libro va por su cuarta edición…
.
Sendero
«El lunes ni las gallinas ponen». Decía mi abuela. El hoy es desbastador: No hay patio, ni gansos, ni gallinas. Pero el lunes, hijo de un “algo que inventamos” campea encuerado sin mostrar pudor ni cansancio.
Si las gallinas no ponen, mucho menos los gallos y vuelvo a dormirme.


hoy seguimos con la enfermedad de Alzheimer y gracias por leerme 🙂 Lotería biológica Muy interesante que la pérdida de capacidades cognitivas no necesariamente tiene relación con la enfermedad de Alzheimer – ésta puede desarrollarse en ausencia de la placa de amiloides. Por otro lado, hay un porcentaje de personas que aun con la presencia […]
EL ALEMÁN QUE NOS VUELVE LOCOS: el alma perdida. Parte II — Neurociencias divertidas
El abuelo tiene cinco años que murió y la abuela no deja de llorar. La escucho por la noche con sus gimoteos de niña perdida. Hoy le diré al padre Toño para que se haga el aparecido y platique con ella. Eso es de todas las noches y más los fines de semana que el abuelo llegaba con sus tragos en la madrugada.
En la semana el cura habló con ella y sigue lloriqueando. Si supiera que a mí no me duele el abuelo, me jode ella, que de tanto llorar no me deja dormir. Anoche la escuché hablar dormida: «Remigio, me dijo el cura que dejara de llorar para que tu alma obtenga el reposo. Sabes que no le haré caso, seguire gimiendo para que te revuelques en el purgatorio como el gusano que siempre fuiste».
