sendero
Se fue la tormenta
y en la rama del árbol
cuelga un pez de colores.
El alcatraz,
después del sol de la tarde;
me invitó una copa.

El blog no tiene propósitos comerciales-Minificción-cuento-poesía japonesa- grandes escritores-epitafios
sendero
Se fue la tormenta
y en la rama del árbol
cuelga un pez de colores.
El alcatraz,
después del sol de la tarde;
me invitó una copa.

Sendero
Me hablas al oído.
Tu voz me guía al enredo,
tus susurros son aves entre la neblina.
Cuando hablas así,
escucho el reverbero de tu boca que me pide.
No me cuchichees al oído
porque respondo a tu silbido,
y después no sé qué me da
por despintar la mora de tus labios.

Sendero
En el pantano,
cantaron al bochorno las chicharras.
“si oyes su canto, -salte dijo mi madre;
alborotan a las ranas,
y ellas, a las víboras.
A las espadas del zacate,
les hice una cama de sol,
y cuando estuvieron a punto de polvo
me hice una almohada.
Me arrulla el canto de las ranas;
y por la mañana me rompen las chicharras.

sendero
Un día nos encontramos,
y fuimos viento;
bamboleamos al bambú,
y pulsamos a la flauta.
Se fueron los días de flor y sinsonte
Quedó el silencio
La hierba sucia.
Y marginado de la esperanza…
Volviste.
Cómo vuelve lo auténtico,
lo que nunca se pudre.

Sendero
Distante la pedrera.
Traerla y construir un nuevo puente…
tardaría.
Necesito un año luz
para levantar los muros
y darle al puente una silueta de pájaro.
Tardaría;
pero volvería por ti.

sendero
La tarde pesa.
Por la ventana
las gotas ruedan.
El vaho exhalado
se anuba.
Dibujo con la uña
la curva de tu paso,
la doblez de tu cabello.
Musito la canción del viajero
que a su regreso
solo el silencio lo esperaba.
Musito tu nombre
mientras el viento silba;
y hace caer las flores del limonero.

Sendero
El rumor del agua,
el zarandeo de la rosa,
el matiz de la luz;
la voz del pájaro.
Todo se detiene
cuando el colibrí
sin moverse
llena su corazón de miel.

Sendero
Si la inclino se mueve una avalancha de semillas.
Cuando el viento bambolea su pelo, se prenden los oboes al caer la tarde.
Si me abraza entre sus pechos escucho el tam tam y me traslado a un baile en la prehistórica sabana.
Mi corazón es azuzado por el azogue de su ombligo.
Cerrando los ojos, la dejé ir

Sendero
Solo hay silencio,
acaso las ardillas
entre las ramas.
Se soltaron las hojas.
El viento salta,
silba por los tejados.
Llueve finito,
un manto de humo cubre
el horizonte.
Atroz será el invierno.
Mi oído verá el canto del búho
cuando mire el conejo de la luna.

sendero
En la oscuridad
rumora el agua.
Es un cielo inhóspito
que complace al jaguar.

Sendero
Amaneció.
Llegó con la tormenta,
logré apresarla,
le di calor
la vi dormir,
estremecerse.
¿Recordará
el remolino
que la extravió?
Fue coincidencia
que golpeara mi puerta
y la apresara.
¿O fue una señal?
Ayer se fue con el rocío.

Sendero
Cuando caminas
por un viejo sendero;
siempre hay una rama que quiebras.
Es leve su ruido
y se escucha en el envés de la hoja.
En mi interior
tengo talluelos
pardos y secos.
que caen sobre la senda,
y me desgajan:
un amigo que engaña
o el hijo que nos miente.

Sendero
Ayer la vi.
Cincuenta años después.
Ella con reumas en tejado
Y yo… con goteras.

Sendero
La libélula volando roza el agua.
¿estará sedienta? o solamente se admira.

Sendero
Se fueron los pájaros en la tarde fría. El chucu, chucu del tren va en crescendo.
Los oboes del viento silban y en la pradera la hierba se incendia con la escarcha.
Entre los trigales hay un silencio que grita entre los espantapájaros.
Helado el diapasón de mi guitarra me enteré después , que ya habían partido los unicornios.
La pradera cruje al pisarla y el viejo gallo no le tiembla la charcha.
Hay en la casa una ventana nublada y un ropero sin nada con las perchas desvestidas.
