minipoema de Rubén García García

Sendero

¡Esto no puede quedar así!

Quiero una guitarra

que tenga cantos de sirena,

maderas de naufragio

y vientos de fino olor.

la tía de Rubén García García

Sendero

Al secarte te digo que eres mío.

Aliso tu cabello con el peine de marfil que una tía me regaló.

Mientras escojo tu ropa, te visto de capitán y me cuadro ante tu altivez.

Qué placer tenerte a mi lado.

arroparte en mi regazo,

hacerte caricias, morder tus cachetes y meterte en mi pecho…

Vamos capitán, no llores

que ya no tarda tu mamá;

pero te quiero como si fuera, o más todavía.

Me gusta de Rubén García García

sendero

Me gusta contarte los pormenores;

cosas sin importancia.

me gusta frotarte la espalda mientras enjabonas.

Platicarte, una vez más, el sueño de conocerte.

Oler tu piel de hierba

Y vigilar tu siesta de la tarde.

Me gusta besar a mi hijo a través de la ventana de tu ombligo.

Es sencillo, hasta simple: me gusta ser parte de ti cuando me abrazas.

Minipoema de Rubén García García

sendero

Se fue la tormenta

y en la rama del árbol

cuelga un pez de colores.

El alcatraz,

después del sol de la tarde;

me invitó una copa.

Poesía de Rubén García García

Sendero

Me hablas al oído.

Tu voz me guía al enredo,

tus susurros son aves entre la neblina.

Cuando hablas así,

escucho el reverbero de tu boca que me pide.

No me cuchichees al oído

porque respondo a tu silbido,

y después no sé qué me da

por despintar la mora de tus labios.

Poesía de Rubén García García

Sendero

En el pantano,

cantaron al bochorno las chicharras.

“si oyes su canto, -salte dijo mi madre;

alborotan a las ranas,

y ellas, a las víboras.

A las espadas del zacate,

les hice una cama de sol,

y cuando estuvieron a punto de polvo

me hice una almohada.

Me arrulla el canto de las ranas;

y por la mañana me rompen las chicharras.



poesía de Rubén García García

sendero

Un día nos encontramos,

y fuimos viento;

bamboleamos al bambú,

y pulsamos a la flauta.

Se fueron los días de flor y sinsonte

Quedó el silencio

La hierba sucia.

Y marginado de la esperanza…

Volviste.

Cómo vuelve lo auténtico,

lo que nunca se pudre.

Lejanía de Rubén García García

Sendero

Distante la pedrera.

Traerla y construir un nuevo puente…

tardaría.

Necesito un año luz

para levantar los muros

y darle al puente una silueta de pájaro.

Tardaría;

pero volvería por ti.

La tarde pesa de Rubén García García

sendero

La tarde pesa.

Por la ventana

las gotas ruedan.

El vaho exhalado

se anuba.

Dibujo con la uña

la curva de tu paso,

la doblez de tu cabello.

Musito la canción del viajero

que a su regreso

solo el silencio lo esperaba.

Musito tu nombre

mientras el viento silba;

y hace caer las flores del limonero.

El instante de Rubén García García

Sendero

El rumor del agua,

el zarandeo de la rosa,

el matiz de la luz;

la voz del pájaro.

Todo se detiene

cuando el colibrí

sin moverse

llena su corazón de miel.

Terrible decisión de Rubén García García

Sendero

Si la inclino se mueve una avalancha de semillas.

Cuando el viento bambolea su pelo, se prenden los oboes al caer la tarde.

Si me abraza entre sus pechos escucho el tam tam y me traslado a un baile en la prehistórica sabana.

Mi corazón es azuzado por el azogue de su ombligo.

Cerrando los ojos, la dejé ir

Poema de Rubén García García

Sendero

Solo hay silencio,

acaso las ardillas

entre las ramas.

Se soltaron las hojas.

El viento salta,

silba por los tejados.

Llueve finito,

un manto de humo cubre

el horizonte.

Atroz será el invierno.

Mi oído verá el canto del búho

cuando mire el conejo de la luna.

Minipoesía de Rubén García García

sendero

En la oscuridad

rumora el agua.

Es un cielo inhóspito

que complace al jaguar.

El ave por Rubén García García

Sendero

Amaneció.

Llegó con la tormenta,

logré apresarla,

le di calor

la vi dormir,

estremecerse.

¿Recordará

el remolino

que la extravió?

Fue coincidencia

que golpeara mi puerta

y la apresara.

¿O fue una señal?

Ayer se fue con el rocío.

Heridas de Rubén García García

Sendero

Cuando caminas

por un viejo sendero;

siempre hay una rama que quiebras.

Es leve su ruido

y se escucha en el envés de la hoja.

En mi interior

tengo talluelos

pardos y secos.

que caen sobre la senda,

y me desgajan:

un amigo que engaña

o el hijo que nos miente.