Sendero
Si la inclino se mueve una avalancha de semillas.
Cuando el viento bambolea su pelo, se prenden los oboes al caer la tarde.
Si me abraza entre sus pechos escucho el tam tam y me traslado a un baile en la prehistórica sabana.
Mi corazón es azuzado por el azogue de su ombligo.
Cerrando los ojos, la dejé ir

