El ave merodeando el acantilado,
o la luz de la tarde incrustando el macizo de la montaña
como un clavo profundo, intenso y eterno.

El blog no tiene propósitos comerciales-Minificción-cuento-poesía japonesa- grandes escritores-epitafios
Puede ser excepcional mente medida o bien verso libre, abarca diferentes temas pero cargado hacia el amor o desamor.



Van Gohg


Tomas Pinilla


Millet
Nos quedamos sin vernos;
contaron muchas cosas,
la realidad es que nadie sabe nada.
La calle sembrada de palmas,
la luz tibia de tu aroma me precipita;
me sigue y de nada sirve contar mis pasos.
Pasa el viento, los carros. No hay retorno.

Un grupo de nubes observa.
Llueve.
transparente;
ha traído antiguos olores.
Por los ríos de agua blanca
Se lavan los tejos.
los espíritus de la piedra
quedan expectantes…
silencio.
Chorrea la lluvia,
llega de la montaña.
atrás viene el viento
En el cielo aparece un tímido violeta
un ocre cae moribundo
mañana el verde, reverdecerá.
Vuelve el sol.
Se cobija el recuerdo,
cuando el pico del gamusino picotea la montaña.
En los tejos,
sueñan los espíritus con el viento pesado del tiempo.

Cuadro oleo de Edward Munch





Llueve.
La gente frota las manos, por encima de los cerros pasan las nubes, obesas gallinas picoteando el cielo.
Llueve finito.
Las hojas tiritan de frío.en cada esquina, las sombrillas platican con antiguas comadres.
Entre los huecos de viejos edificios las palomas aletean los vapores del clima.
Finos piquetes, húmedos, brincan complacientes por mi cara, se reúnen en gotas y me recorren, resbalan por mi cuello, se dispersan sobre los vellos de mi pecho y saltan.
Silbo caminando bajo la lluvia.
Es un día diferente, abro mi camisa para que mi corazón reumático retoce con el agua.
Atrás y adelante las sombrillas color de rosa me esperan. Tomaremos café y jugaremos toda la tarde