Un hombre sueña que ama a una mujer. La mujer huye. El hombre envía en su persecución los perros de su deseo. La mujer cruza un puente sobre un río, atraviesa un muro, se eleva sobre una montaña. Los perros atraviesan el río a nado, saltan el muro y al pie de la montaña se detienen jadeando. El hombre sabe, en su sueño, que jamás en su sueño d ..b .b…. alcanzarla. Cuando despierta, la mujer está a .lado y el hombre descubre, decepcionado, que ya es suya. (Microrrelato número 92; de La sueñera)
Un enajenado contador público de Chicago, Illinois, desencadenó una masacre cuando disparó a quemarropa, con una pistola Smith & Wesson, sobre seis de sus siete empleadas. Sucedió en su despacho, durante el balance de fin de año. La sobreviviente quedóen estado de conmoción. Antes de ser trasladada por la ambulancia, logró balbucear al oído del detective: —Fue un ajuste de cuentas…
Eduardo Mancilla. Escriba incipiente. De Rosario, Argentina. Participaciones en Historias de El Cairo y ¡Basta! 100 hombres contra la violencia de género. Blog: Letra Chica.
En alguna parte leí que, si se conoce la etimología de una palabra, se retiene mejor el significado y es casi imposible olvidarlo. Exactamente eso fue lo que me sucedió cuando conocí el origen de la palabra antología: del griego ανθολογία, antologia, de άνθος, ántos, «flor» y λέγιεν, légein «recoger»; de ahí que […]
Lo peor son las puertas que se van cerrando detrás tuyo. El sonido de los cerrojos que se cierran a tu paso. Ese laberinto que se va formando mientras caminás para llegar a tu lugar de trabajo. Te cruzás con personas a las que no mirás. Son solo uniformes que se desplazan y rara vez responden tu saludo. Te sentís insegura. Como si algo te faltara. Como si no pudieras pedir ayuda. Como si cada puerta que se cierra fuera una posibilidad menos de escapar. Acaso la sensación será similar a la que el Dante le dio a sus círculos del infierno. Acá no son círculos, son pasillos interminables, cuyas puertas se cierran después de que las atravesás. No hay vuelta atrás. No hay lugar para los débiles aquí. Quienes no tienen la fortaleza de seguir, pierden la chance de salir.
Ildiko Nassr me preguntó esta mañana dónde había estado todo este tiempo. Le respondí que probablemente haya estado viajando. No sabía qué palabras poner en mi boca para que no vuelva a usurpar este lugar que yo estuve ocupando las últimas semanas. Yo, que ni siquiera recuerdo mi propio nombre. Y ella se despertó tan alegre y tan llena de sensaciones traídas desde su infancia que no pude evitar despedirme y dejarla volver.
ldiko Nassr (Río Blanco, Jujuy, Argentina, 1976) ha publicado libros de poemas (Reunidos al azar, 1999; La niña y el mendigo, 2002; y en coautoría Ser poeta, 2007), de cuentos (Vida de perro, 1998) y de microrrelatos (Placeres cotidianos, 2007, e-book, 2011). Es licenciada en letras y coordina talleres de escritura creativa. Sus microrrelatos han sido incluidos en recopilaciones como la de Laura Pollastri, El límite de la palabra. Antología del microrrelato argentino contemporáneo (Menoscuarto, Barcelona, 2007); 1001 cuentos de una línea (Thule), Monoambientes. Microrrelatos del Noroeste Argentino, 4 voces de la microficción argentina (selección y prólogo de Raúl Brasca), El micorrelato en Tucumán y el Noroeste Argentino. Velas al Viento. Los microrrelatos de la nave de los locos. Selección y Prólogo de Fernando Valls. (Ed. Cuadernos del Vigía. Granada. España.), entre otras.
Ninguna tiene tanto éxito como La Que No Está. Aunque todavía es joven, muchos años de práctica consciente la han perfeccionado en el sutilísimo arte de la ausencia. Los que preguntan por ella terminan por conformarse con otra cualquiera, a la que toman distraídos, tratando de imaginar que tienen entre sus brazos a la mejor, a la única, a La Que No Está.
Siempre me consideré fea. Con los años mis caderas y voluptuosos senos me hicieron recuperar la confianza, hombres y mujeres pasaron por mi cama sin descanso. Después, aquellos que se declaraban siervos mío comenzaron a llegar tarde, a buscar justificaciones para aplazar los encuentros, cancelar citas, y al fin desaparecer uno a uno. Al mirarme en el espejo vi la monstruosidad de los años.
Diana Raquel Hernández Meza (Ciudad de México, 1985). Médica Cirujana por la UNAM. Forma parte de los libros Los adolescentes escriben II (UNAM, 2003), El libro de los seres no imaginarios. Minibichario (Ficticia, 2012), Alebrije de palabras. Escritores mexicanos en breve (BUAP, 2013), Eros y Afrodita en la minificción (Ficticia, 2016), Las musas perpetúan lo efímero (Micrópolis, 2017)
Sé que es él. No me cabe la menor duda. Su perfume, negro como la noche que me habita, lo delata. Siempre viene a la misma hora, cuando creen que ya duermo. Ella lo espera con ansia. Se empeñan en ser cautelosos, pero yo los sigo, atento, imaginando lo que se me niega. Parapetado tras la sombra que un día se posó sobre mis ojos llevo tiempo planeándolo. No quiero que se me escape el más nimio detalle. No quiero fracasar. No puedo. Debo calcular con matemática precisión la distancia exacta para no tropezar y errar el precioso objetivo. Ese que está en la mira desde que mi amigo nos vista con tanta frecuencia.
María Elena Lorenzin (Jáchal, San Juan, Argentina; Adelaide, Australia). Sus publicaciones más representativas son: El humor como resolución de lo imposible en la obra de Pablo Urbanyi (2007); Microsueños (2008) y microrrelatos incluidos en antologías de varios países.
Son las ocho de la mañana. Jean Colas, inspector de la Police Judiciaire de París, se levanta de la cama con un terrible dolor de cabeza. Es febrero, los escolares de la región parisina están de vacaciones. Su familia está en la montaña practicando esquí. Ayer, a las seis de la tarde, habló con ellos por teléfono. Además del dolor de cabeza, hay otra cosa que le molesta y angustia. Después de esa conversación con su esposa y sus hijos no se acuerda de nada de lo que hizo ayer por la noche. Cuando llega a su cuartel, 36 de quai des Orfebres, se encuentra con una enorme sorpresa. El inspector Pierre Durand, con el cual competía para ocupar el puesto del comisario Maigret, que está por jubilarse, había sido asesinado en su casa. La noche anterior con toda seguridad. Parte al domicilio del asesinado. A su llegada un especialista de la policía científica le informa que el inspector Durand fue ultimado con un arma blanca bien particular. La hoja no es recta, sino ondulada. «Como un kris malayo», dice espontáneamente el inspector Colas, gran coleccionista de dagas antiguas. El resto de la diligencia policiaca transcurre con algunas dificultades. El asesinato del inspector Durand atrae a la prensa. Tiene que parar en seco las preguntas de una periodista demasiado curiosa. En la tarde lo primero que hace al llegar a casa es constatar si su kris malayo está en su lugar de siempre. No lo encuentra.
Escritor chileno residente en Francia desde hace décadas. Libros publicados: Cuentos parisinos (RIL editores, 2011); traducción al francés de Subterra, de Baldomero Lillo (Edilivre 2013); Santiago mon amour (RIL editores, 2014).
Antología digital de microrrelatos Dispara usted o disparo yo. Santiago de Chile, marzo de 2017.
Hoy es un muy buen día para morir. Cada cosa viviente está en armonía conmigo. Cada voz canta un estribillo dentro mío. Toda la belleza ha venido a mis ojos. Todos mis malos pensamientos se han marchado.
Hoy es un muy buen día para morir. Mi tierra está llena de paz a mi alrededor. Mis campos han sido preparados por última vez. Mi casa está llena de risa. Mis hijos han venido a casa.
Desde pequeña practiqué el fino arte de la falsificación de firmas en reportes, permisos y materias reprobadas. A los 17 años me superé en la técnica del engaño; para recoger una boleta de calificaciones con cinco materias reprobadas, llevaba ropa y maquillaje en la mochila. A la hora de la entrega, entré al baño y me pinté la cara. Me puse en la fila de padres de familia y al llegar a donde las secretarias entregaban las boletas, dije que era la hermana de la irresponsable alumna. Creo que no me creyeron, pero por los niveles de desesperación que habrán notado en mí, aguantaron la risa y finalmente dijeron: Firme aquí.
Tomé asiento, a una indicación del hombre, frente a su escritorio. Todo en aquel despacho era de sello antiguo como si el tiempo se hubiera detenido en un pasado indefinido. Junto al escritorio había un perchero de cinco brazos del que colgaba con desmayo un gabán de color caqui. El hombre sacó unos papeles y me dijo que los leyera con detenimiento. Me advirtió de que no firmara nada sin estar absolutamente seguro porque ya no habría marcha atrás. —No habrá problemas al final, ¿verdad? —En absoluto, esto es absolutamente legal, amparado por la Ley. No ha de tener usted ningún temor. Yo no estaré presente cuando este hombre u otro semejante se presente en mi casa, vestido con el gabán caqui y una cartera negra bajo el brazo con los papeles firmados por mí. Yo no estaré presente, pero me voy riendo de antemano al imaginar la cara de mis hijos cuando se den cuenta de que nunca he estado más cuerdo.
Elena Casero Viana (España). Soy Técnico de Empresas Turísticas. He trabajado en una multinacional del automóvil hasta mi jubilación. He publicado cinco novelas, un libro de relatos y uno de microrrelatos, “Luna de Perigeo” (Editorial Enkuadres, 2016). Alguno de ellos han sido publicados en antologías y traducidos al francés. Actualmente estudio piano y oboe.
Se oye un grito, cierro la ventana para que no entre. Ahora es intenso y proviene de la recámara…es mi mujer que amamanta sus pesadillas y una de ellas, la mordió.
«¡Te voy a matar, te voy a matar!», me decía cada vez que yo hacía alguna travesura de grueso calibre. Y yo, rebelde y desafiante, corría riéndome de ella. La pobre, entonces, volvía sobre sus pasos mascullando su rabia. Hasta el día que escuché un ruido ensordecedor cerca de mi oreja, y ya no pude ver cómo la policía se llevaba esposada a mi abuelita.
Noticias policiales
No fue posible encontrar el arma homicida. Su suicidio había sido un crimen perfecto.
Rodolfo Lobo Molas. Catamarca, Argentina. Es Poeta, Escritor, Investigador del lenguaje, historia e idiosincrasia de su región, Aviador Civil, Locutor, Periodista. Publicó el ensayo Catamarca ensueño y leyenda, a través de la Universidad de Catamarca y el libro de poesías Los pájaros de la lluvia, por Phaway Ediciones. Ha participado de 24 antologías nacionales e internacionales. Obtuvo diversos premios y distinciones, entre ellas de la Municipalidad de la Capital y la Legislatura de Catamarca.