Tirémonos en la alfombra y dejemos nuestra ropa. Vivo en tu interior y sueño en tu boca. Seamos viento y flauta. Llevo mis manos por tu cintura y en la media luz de tu espalda la doblaré con la fuerza de un tango. Seré barca en tu mar y sobre tu vientre desnudo mi agitación. Tu ombligo redondo y profundo de pétalo curvado. Mi lengua y mi aliento, carruaje de fuego que se vuelca hacía tu precipicio.
A tu flor me acercaré hasta que la fiebre la impulse a mirarme. La envolveré como la luna hace con la hierba. La barca en el atracadero rechina y rechina…














