El puente

Encontrartdonde los ríos se unen.
donde el agua señala el puente,
que parece un pájaro dispuesto al vuelo.
Estamos bajo la sombra del ave,
con el dolor de habernos amado
sin poder anclar,
ni ahora,ni mañana,
sólo en la dimensión de un ave que no existe,
y que jamás volará.

Enemigos íntimos de Manuel Dorrego Sáenz

Nada más verse,comprendieron que habían nacido el uno contra el otro. Hoy forman un matrimonio ejemplar.

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La confusión

Un hombre está en el Supermercado en la cola de la caja, esperando pagar. Detrás de él se ubica una rubia espectacular, remera corta y shorts ajustados.
La sorpresa del hombre es total cuando la chica le sonríe, y más aún cuando le dice:
– ¡Hola! ¿Cómo estás?
– ¿Nos conocemos?
– Claro; sos el padre de uno de mis chicos….
El hombre empalidece y trata de recordar las veces que le fue infiel a su esposa.
Y dice:
– ¡Dios mío: vos sos una de las dos strippers de la fiesta de la oficina hace tres años, que después terminó en una orgía y nosotros hicimos el amor sobre una mesa de pool mientras todos mis amigos miraban y aplaudían mientras tu compañera me pegaba con un látigo en las nalgas! No me digas que quedaste embarazada!
Y la chica, mirándolo fríamente a los ojos, le dice:
– No, boludo!! Soy la maestra de jardín de tu hijo

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Tomado de Fb «El chiste nuestro de cada día»

Actitud de Rodrigo Azaola

Después de años de matrimonio, de charlas mil veces recurridas y fatigosas rutinas la mujer dio con insuperable ocurrencia y se la comunicó al marido. «¿Por qué no eres como antes?» «Claro – respondió el hombre -, mañana mismo comienzo». 
Tomada de ficticia.com

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Crónicas y relatos de la aventura americana — Liberoamérica

Las crónicas de Indias nos ofrecen una pluralidad de textos en los que encontramos relatos autobiográficos, cartas relatorias, diarios, entre otros. Estas crónicas han sido escritas por diversos motivos: políticos, económicos, personales e historiográficos. Tal es el caso de Cristóbal Colón cuyas razones fueron de tipo histórico y económico; y en el caso de Gonzalo […]

a través de Crónicas y relatos de la aventura americana — Liberoamérica

Un Hombre de pueblo

Una mañana me desperté con un desagradable olor a patas o perro podrido y al salir a la puerta, veía como la gente al pasar sacaba sus pañuelos y se tapaba la nariz.
-¿Recuerda que le dije que aprendería el oficio de talabartero? Se ahogó una vaca y el patrón me regaló el cuero y lo estoy curtiendo. Lo que no sabía es que fuese apestar tanto.
-La carroña de un perro es un dulce olor, le dije.
Mi mujer me va a correr, ya no soporta el olor. Ya le dije que el otro cuero me lo llevo al monte.
Una semana después el olor fue desapareciendo. A él lo perdí de vista y cuando lo vi, venía con su carretilla llena de piedra.
-¿Vas a hacer otra casa?
-Ahora voy a hacer mi cuarto de trabajo. Mi mujer y yo nos andamos peleando por el espacio.
Tres meses después había levantado las paredes. El anexo lo ubicó pegado a la calle. En ese local fue que lo vi por última vez. Recuerdo que exhibía artículos de cuero relacionado con la charrería.
-Ya ve y nadie me enseñó. Me dijo con una sonrisa de satisfacción.
Para él, sus creaciones eran más importantes, que lo dado a la comunidad. Nunca me dijo que él fue factor para que su pueblo tuviese agua. El poder caciquil no lo dejó dirigir la presidencia municipal. Fue un líder nato, un compañero de a de veras, y un hombre preocupado por sus semejantes.

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Paraísos paralelos de Amélie Olaiz

Para Agustín Monsreal

Ella escribe sobre las bellezas marinas. Él, que nunca ha salido de la urbe de concreto, no ceja en su intento de hacerle creer que el mar no existe. Ella sale del ciber café acuático, sacude la cola y se zambulle de lleno en el agua.

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 Amélie Olaiz.

Nació en León, Guanajuato, México.

http://1antologiademinificcion.blogspot.com/2011/03/amelie-olaiz.html

Rodando las piedras se encuentran

El río corre
golpeando paredes
de ancianas rocas;
ruedan las piedras
que vienen de la cima;
otras corrientes
bajan, y hacen lo mismo
con otras lajas.
En las puertas del valle
todo se encuentra:
está el sauce llorón,
las lavanderas,
el murmullo del agua,
y las piedras rodantes.

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La hechura de una casa

Lo vi un sábado por la tarde en la cantera, llevaba la carretilla llena de piedra que amontonaba frente a su casa de tarro. El domingo, día en que la gente bajaba de las rancherías hacia el pueblo, dejaban a su cuidado las bestias para que les cambiase el herraje. 
-El domingo gano dinero, estoy haciendo un ahorro para comprar cal y cemento. Va a ver, en menos de un año, si Dios quiere, haré mi casa.
En la vivienda de tarros y laminas de cartón vivía con su esposa, tres hijos, el padre senil, un hermano con su mujer y prole. En esa casa había crecido.
A las cinco de la mañana salía, y regresaba cuando los tordos buscaban el cobijo de las ceibas. Por la noche platicaba con sus vecinos o bien jugaban a la pelota donde incluían a los niños mayores.
Medio año después ya había levantado las paredes. Una casa de laja. Faltaban ventanas, puertas.
-Está chimuela. Ahorraré para comprar madera. Poco a poco iré armando.
Un día pasó el presidente municipal y le decía a su secretario.
-Mira este cabrón a quién se chingaría para hacer esta casa, ya casi está mejor que la mía. Anotalo para subirle el impuesto.
Días después supe que salió a media noche con el sargento, responsable de la partida militar, discutieron y el militar le tronó un balazo cerca del oído. “Conmigo y mis amigos, no se meta presidente, porque el otro disparo no será para que lo escuche”
Tres meses después me invitó a comer mole de guajolote para celebrar, por supuesto también estaba el sargento y su esposa.

casa

Piedad para la belleza

En el siglo IV a. de C., una de las hetairas o cortesanas más famosas de la Grecia clásica llamada Mnesarete, más conocida como Friné (literalmente “sapo”, al parecer por el color de su piel), fue considerada como una de las más hermosas mujeres de toda Grecia. Su esbelto cuerpo sirvió como modelo a Praxíteles, uno de sus muchos amantes, para realizar la estatua de la diosa Afrodita conocida como “Venus de Cnido” y, durante una fiesta, se soltó los cabellos, se desnudó y se sumergió en el mar, inspirando al pintor Apeles para pintar su famosa “Afrodita Anadiomene” (“Venus saliendo del mar”, con los brazos alzados y las manos recogiendo desde ambos lados la cabellera suelta). Pues bien, en cierta ocasión, tras rechazar repetidamente los requiebros y las solicitudes de un tal Eutías, éste la denunció, acusándola de impiedad al profanar los misterios eleusinos -ritos de iniciación anuales  al culto a las diosas agrícolas Deméter y Perséfone que se celebraban en Eleusis (cerca de Atenas).
Mnesarete compareció ante el tribunal de los heliastas -antiguos magistrados de Atenas- y, cuando estaba a punto de ser condenada a muerte, tomó la palabra en su defensa un famoso orador llamado Hipérides. Su bello y encendido alegato a favor de la acusada no conmovió sin embargo a los miembros del jurado. En un último y desesperado intento, Hipérides despojó a la acusada del peplo y la mostró desnuda ante el tribunal, al tiempo que exclamaba:
-Olvidad, si os parece, todos mis argumentos anteriores. Pero, ¿no lamentaréis condenar a muerte a la propia diosa Afrodita? ¡Piedad para la belleza!
Tan convincente e inapelable resultó el argumento que Friné, absuelta de todos los cargos por el tribunal, fue puesta inmediatamente en libertad.

venus saliendo del mar anadiomena

Los sueños Borges

Los sueños – dice Borges – constituyen el más antiguo y el no menos complejo de los géneros literarios. El sueño es el lugar donde los espacios se contaminan, se cruzan , se confunden y el narrador traspone las barreras del propio texto en un espacio y un tiempo diferentes.

borges