De cementerios: la muerte de Drácula

Mentira que Drácula murió con una daga de plata enmedio del pecho, no, tampoco porque el sol le haya sorprendido, se sabe por fuentes privadas que se infartó cuando le informaron que el primogénito había donado sangre. RGG

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El paisaje

Tiene algunas semanas que llegué a este pueblo, nada fácil, por tierra hay que cruzar un río y luego tomar el camino real y subir de a pocas hasta llegar a la mitad del cerro que es donde se asentaron los primeros en llegar, ¿quién los habrá guiado hasta este lugar?, no se, pero según he leído, muchos de estos pueblos, buscaron la sierra para escapar de la dominación española. Es un pueblo con abundante población aborigen, aún conservan su vestido, muchas de sus costumbres, sus alimentos y su lengua. Cada que puedo vengo a la iglesia, que es el sitio donde mejor se complace la mirada.  Es una tarde soleada, y desde el atrio se miran las curvas que da el río bordeando los sembradíos y los potreros. Algunas manchas que está en acahuales o bien pedacitos de selva que la codicia ha respetado. Cientos de miles de ojos habrán mirado lo que miro, pero seguramente, había otro paisaje. Enormes árboles de ceiba;  cedro, caoba, frutales y las enredaderas que van de árbol en árbol enseñando sus flores al cielo. Penumbra de selva, calor de selva y la estridencia de los tordos o de los cotorros volando de una rama a otra. Ahora, eso es suposición, lo que veo es una tierra cuadriculada, pelona, con vacas que se alimentan del pasto sembrado por el vaquero. Los pequeños cuadrados cercados con alambre de púas y que obstruyen el camino. Claro que hay madera, es tan grandiosa la vida que la codicia no la ha terminado de talar; por supuesto que al final la codicia se terminará por imponer. Más allá de la mirada, pasando dos o tres veces el río, están las grandes ciudades, de allá vine. Este silencio, la brisa que me despeina, el olor a pan recién hecho y estar contemplando los cientos de caminos que van y vienen me convida a permanecer.

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Hazrat Inayat Khan, epitafio

«Conocí el bien y el mal, pecado y virtud, justicia e infamia; juzgué y fui juzgado, pasé por el nacimiento y la muerte, por la alegría y el dolor, el cielo y el infierno; y al fin reconocí que yo estoy en todo y todo está en mi»
Era descendiente de Sultan Fateh Ali Tipu1​ (1750-1799), conocido como el Tigre de Mysore. Su abuelo, Maula Buksh, que fue famoso en su época como músico-poeta sufí de elevada espiritualidad, le enseñó los secretos del arte de la música devota, y tiempo después su éxito con los rajás y el público culto indio resultó extraordinario. Fue iniciado en la Orden Sufí de Khaja Moinudin Chishti por Seyed Mohammed Madani, quien lo alentó a dejar la India para visitar Occidente. Inayat Khan entonces visitó Estados Unidos en 1910, donde dio conferencias en las universidades de Columbia y Nueva York.
Al principio, viajó por Occidente como un músico, pero después viajó como un maestro de Sufismo, visitando más de tres continentes. Eventualmente se casó con Ora Ray Baker, una estadounidense de Nuevo México, y los dos tuvieron cuatro hijos: Noor-un-Nisa (1913), Vilayat (1916), Hidayat (1917) y Khair-un-Nisa (1919). La familia se estableció en Suresnes, cerca de París.
Creó centros sufíes en América y Europa, y regresó a India a finales de 1926. Ahí escogió el lugar de su tumba, el complejo Nizamuddin Dargah, y murió poco después de su decisión, en 1927.

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El mambo

«…Ellos, integrantes de la Orquesta Arcaño y sus Maravillas, con su ingenio crearon esta nueva forma de sincopar en el año 1938. El mambo estaba en medio de una ebullición creativa y fue en 1947 cuando Dámaso Pérez Prado, un gigante de la música cubana, junto al genio y figura Benny Moré, comenzaron a darlo a conocer fuera de la isla, en México se introdujeron en el mercado con sus Mambos cantados y sus apariciones en películas.
En 1951 Pérez Prado triunfa con su tema: “Rico Mambo” y así lo llamaron “El Rey del Mambo”. Fuera de las tierras mexicanas Prado toma el mambo de Arcaño y le hace nuevas adaptaciones con el swing americano y lo convierte en el baile de los salones de New York de los años 50.
Enriquecer los pasos libres o en pareja con combinaciones sincopadas de Mambo da un dinamismo a las ejecuciones asombrosas, el vaivén de la pelvis, memorias de África, el swing jazzeado, el toque americano, la cuna y el sabor de la síncopa lo dió Cuba, dentro de ese batido está una de las palabras que más asemeja la alegría, el ritmo, el movimiento, la fiesta, así que… ¡Bailador dale Mambo!»

http://www.salsaybachata.com/la-historia-del-mambo/

El maestro

 

 

Les bailará el corazón

 

El número ocho y «Resortes» extraordinario bailarín, disfrute.

 

La que a mí me gusta: fondo musical de algunas películas, numero uno en el hit parade de Estados Unidos. 

 

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Leonora Miamo:»África subsahariana es una fabricación europea…

Quiero decir que Europa la recortó en 1885 y se la apropió para su bienestar en la Conferencia de Berlín, sin consultar a los pueblos subsaharianos»
La premiada novelista camerunesa radicada en Francia se refiere en esta entrevista al rol de África en la formación intelectual de Europa durante la Antigüedad y, respecto del drama de los migrantes, asegura: “África subsahariana es una fabricación europea. Quiero decir que Europa la recortó en 1885 y se la apropió para su bienestar en la Conferencia de Berlín, sin consultar a los pueblos subsaharianos. Desde entonces ella es una pieza esencial de la industrialización, de la prosperidad europeo-occidental”.
Nacida en Camerún en 1973 y residente en Francia desde hace 26 años, la novelista Léonora Miano ha obtenido recientemente una gran cantidad de premios literarios, entre los que se cuentan el Femina, el Goncourt des Jeunes y el Grand Prix du Roman Áfricain. Desde El interior de la noche fue considerada como una revelación y comenzó, a través de una producción voluminosa, a integrar en el público los imaginarios de África de un modo logrado. En sus páginas, la narración novelística propiamente tal se conjuga con los temas identitarios, los discursos de mujeres, la peripecia de la inmigración y la compleja relación con Occidente, tanto en el plano simbólico como político y económico.
La novela La estación de la sombra (La saison de l’ombre, 2013) tiene que ver con la trata de esclavos y está escrita desde una perspectiva inédita, y con una prosa deslumbrante: luego de un incendio sin causa aparente, desaparecen 10 muchachos en una aldea y el relato se centra en las madres y parejas que los buscan. Se hablará entonces con un ritmo recurrente de “aquellas cuyos hijos no han sido encontrados”, como leit motiv del texto que a cada mención va pesando más en el lector. Una nube negra se cierne sobre la casa en que se las encierra como ritual de purificación, para que no contaminen con su dolor al clan: “La sombra es la forma que toma el silencio”, se lee a modo de explicación.
En Crepúsculo del tormento (Crèpuscule du tourment, 2016), la palabra la tienen cuatro mujeres que hablan a un mismo hombre, divagando sobre su existencia erótica y sus identidades marcadas por una formación disciplinadora. Es una novela coral, de escritura elaborada y alcance mayor.
Como en el caso latinoamericano, lo que se puede llamar “literatura” africana no responde solo en parte a los cánones occidentales. Se trata de una historia cuya densidad está formada por un conjunto de sistemas literarios traspasados por el estigma colonial: hay una literatura oral mucho más antigua que la europea, marcada por la densidad histórica de esas culturas, tanto en el mundo árabe como en el área subsahariana, y de literaturas escritas en lenguas europeas atravesadas por procesos de transculturación complejos. Hoy llegan hasta nosotros en francés, inglés, portugués o español. Llegan en lenguas europeas subvertidas por el universo mítico e histórico de sus culturas originarias. Hoy se hacen escuchar en el centro y entregan el impulso vitalizante de las periferias, reconocido por Occidente en el caso de Wole Soyinka y su premio Nobel. Si queremos comprender qué sucede en estos universos, a la vez lejanos y próximos, vale la pena leer esta literatura que nos llega y que ya comienza a ser valorada en su justa dimensión.
—África ha conocido un impulso importante en su mundo intelectual, evidente a nivel internacional a partir de la descolonización. ¿Qué piensa usted del desarrollo actual de la literatura africana?
La actividad intelectual de África es milenaria. En especial ella nutrió a los pensadores de la Grecia antigua, quienes se instruyeron en Egipto. Y la civilización egipcia de la época era absolutamente africana. Más allá de este espacio, el continente africano ha producido numerosas formas de escritura y de conocimiento en muchos campos. Es por desconocimiento que se percibe como inexistente o reciente este rico patrimonio, ya que la imagen de África, para todos, se construye a partir de las conquistas europeas de los siglos XV y XVI. Sin embargo, es a África que el mundo debe el nacimiento del género humano y, por ende, del pensamiento. Basta con aproximarse con un poco de seriedad al tema para darse cuenta. El período colonial no marca el acta de nacimiento de África. Para mí, está sobre todo la literatura, y en la literatura el universo de los autores. Si se entiende por literatura africana a la novela, tal como ha sido producida por los autores subsaharianos, esta es una forma nueva para nosotros.
“Es por desconocimiento que se percibe como inexistente o reciente este rico patrimonio, ya que la imagen de África, para todos, se construye a partir de las conquistas europeas de los siglos XV y XVI. Sin embargo, es a África que el mundo debe el nacimiento del género humano y, por ende, del pensamiento”.

—¿Por qué es un género nuevo?

La novela es un formato europeo; los demás espacios culturales del mundo han tenido siempre modos diferentes de contar historias. En el continente africano, el más antiguo y el más vasto del planeta, nosotros contamos historias desde tiempos inmemoriales y de acuerdo a diferentes modalidades. Hablar de surgimiento de la literatura subsahariana a partir de la descolonización, es arrimar la expresión literaria de este espacio a su encuentro con una Europa conquistadora y leer sus avances en relación con esta. En realidad, no se habla de las producciones subsaharianas sino del interés que tienen ahora por regiones de las que antes no se preocupaban mucho. El crecimiento de este interés no se limita solo a la literatura. Pienso que se debe a la importancia que toma el continente africano en las proyecciones que hacen los occidentales y los otros en relación con su propio futuro. La población del continente es joven, crece, y constituye un mercado del que cada uno espera sacar beneficios. Los recursos del continente son abundantes y necesarios para el desarrollo económico, recursos de los que no disponen ellos. Las tierras subsaharianas también atraen envidias. La relación con África, la capacidad de aprovechar sus recursos –humanos y materiales– va a depender también del conocimiento que se tenga de esta región del mundo. Ahora bien, la literatura subsahariana no se percibe como un arte, sino como un instrumento que permite acceder a la intimidad, al pensamiento de las poblaciones que ella describe. También reviste aquello que es diferente, tomando a veces un carácter exótico, y permite a algunos visitar África con la imaginación. Sean de donde sean, a los humanos les despierta curiosidad lo que es diferente, tomando siempre precauciones para no ponerse en peligro. Leer una novela que tenga como telón de fondo África permite explorar desde el sillón de su casa, evitando verse confrontado con los conflictos, las enfermedades o la pobreza, todos esos males que una perspectiva eurocéntrica del mundo considera ser intrínsecos al continente africano. Mi experiencia me ha enseñado que muy poca gente lee estas obras reconociendo allí su propia humanidad.

 

—¿Cuál es el papel de las mujeres escritoras en este desarrollo? ¿Cuál es su experiencia?

Ignoro si las mujeres tienen un papel especial que jugar en este campo específico. Ellas ocupan escasamente el primer plano, como en todas partes por lo demás. No creo que deba indicar el valor de mi contribución. Mis textos ponen de relieve figuras subsaharianas y afrodescendientes. Me parece difícil hacer una referencia a ellos para la literatura llamada africana, si por esta última entendemos solo la del continente.

 

—En sus novelas se percibe la presencia de la lengua y la cultura francesas, al igual que el espesor de la cultura africana. Usted tiene la experiencia, como los escritores de América Latina, de situarse en un campo de entreculturas. ¿Puede transmitirnos su experiencia personal?

Escribo en francés, pero no escribo francés, ello no me sería posible. Mis libros están publicados en Francia, pero pocos franceses encuentran allí su visión de la novela y no se ven inmediatamente reflejados. La mayoría estaría sorprendido de escuchar que se encuentra allí su cultura. Eso depende de los textos y de lo que yo tengo que decir allí. La estación de la sombra, por ejemplo, es una novela subsahariana escrita en francés. Escrita según la visión de mundo de sus personajes, ella destaca una sensibilidad subsahariana precolonial. Hoy no me percibo como una autora que oscila entre dos culturas, sino como una que habita una, la mía, que es mixta como lo son todas hoy. Subsaharianos y europeos del oeste, sobre todo en países como Francia, han penetrado profundamente en su carne unos con otros, sea cual sea el modo como esto se ha producido. Europa tiene todavía que descolonizar su imaginario y su palabra, con el fin de valorizar el modo como ella se ha modificado en su encuentro con África. Por nuestro lado, tenemos menos complejos. Mi literatura es sobre todo una expresión de esta ausencia de complejos. Ella no disimula ni teme a ninguno de sus compuestos.
“La relación con África, la capacidad de aprovechar sus recursos –humanos y materiales– va a depender también del conocimiento que se tenga de esta región del mundo. Ahora bien, la literatura subsahariana no se percibe como un arte, sino como un instrumento que permite acceder a la intimidad, al pensamiento de las poblaciones que ella describe”.

 

—Usted ha utilizado el término “afropeo” (afropéen). ¿Puede explicar al público chileno su significación?

Antes de responder debo precisar que este término no se aplica a mí. Se llama afropea la etnicidad de las personas que han nacido o crecido en Europa, pero que tienen lazos subsaharianos marcados en distintos grados. Los afropeos constituyen una categoría de la familia afrodescendiente, aquella en la que Europa es el espacio de referencia. La importancia de esta denominación reside en la necesidad de hacer patente la experiencia de las personas concernidas. Un afropeo no es un afroamericano ni un africano en sentido estricto. Los estudios afrodiaspóricos deben dar un espacio a estos grupos humanos, lo que comienza por nombrarlos convenientemente. Desde mi punto de vista, el término afropeo vehicula una utopía difícil aún de actualizar en un mundo en donde, como se ve, el racismo no baja la guardia. Abarcar en un mismo movimiento todas esas pertenencias y abolir las posturas nacionalistas no es algo fácil. Sin embargo, eso constituye la originalidad de la propuesta afropea.

 

—Residiendo en Francia hace 30 años, pero habiendo nacido en Camerún, ¿cómo ve actualmente el fenómeno de las migraciones subsaharianas?

Vivo en Francia desde el año 1991. Aún no hace 30 años… La cuestión migratoria tal como es vivida por los subsaharianos habla de la manera como el continente se ha desestructurado desde el período de la Deportación Transatlántica hasta la era actual. Esto expone también el drama de poblaciones cuya estima ha sido destruida y que han aprendido a considerar que su continente no vale mucho. Muchos países subsaharianos están gobernados por individuos que roban los bienes del Estado para invertir en Occidente las sumas de las que se apropian. En tales condiciones uno no vería por qué los subsaharianos, sabiendo que su fortuna está en Occidente, no se irían para allá. En el fondo, están en su lugar. Ya han pagado para ello. El África subsahariana, tal como la conocemos hoy, es una fabricación europea. Quiero decir con esto que Europa la recortó en 1885 y la apropió para su bienestar en la Conferencia de Berlín, sin consultar a los pueblos subsaharianos. Desde entonces ella es una pieza esencial de la industrialización, de la prosperidad europeo-occidental.

 

—¿Se detendrán o regularán las migraciones?

Para que los subsaharianos permanezcan en su suelo ancestral y se desarrollen allí, es necesario que se lo vuelvan a apropiar y creen allí su propio modelo de civilización, su manera propia de manifestar una pertenencia al mundo moderno. Nada los obliga a pavimentar sus ciudades, a ceder al transhumanismo o a una industrialización cuyos excesos devastan el planeta. África debe volver a ser su propio centro y dejar de ser determinada en función de mandatos civilizatorios externos. Este objetivo no se alcanzará mientras los gobernantes de los países subsaharianos se inscriban en políticas que apuntan a imponer en África concepciones mal adaptadas a las necesidades y a la sensibilidad de las poblaciones locales. Y en este mundo globalizado, un mundo en donde se enfrentan grandes espacios, la urgencia es la instalación de políticas pan africanistas, que apunten a unificar el continente para permitirle tener mayor peso en sus relaciones con los demás. Eso tomará tiempo: la alienación es aún demasiado feroz y los depredadores permanecen muy activos. Sin embargo, esta idea está en marcha y corresponde a los deseos de la juventud subsahariana contemporánea.

Léonora Miano: “La actividad intelectual de África es milenaria”

Leonora-Miano

Fragmentos del «Diablo, está en los detalles» de Leila Sliman, 2, Lit. Africana

En la parte alta de Tánger, en un barrio desde el que se ven a la vez el mar y el océano, vivía un sabio cuyo nombre era Hamid. El hombre, piadoso y anciano, había crecido temeroso de Dios y respetuoso hacia los hombres. Igual que su padre antes que él, se inclinaba con fervor y modestia en el rito de los cinco rezos. Y cuando las desgracias le golpearon, cuando su mujer murió y perdió su trabajo, fue en el Corán donde encontró consuelo a su tristeza.
Una tarde en la que subía por la calle principal del barrio, escuchó jóvenes gritando en la
terraza de una cafetería “¡Messi! ¡Messi!”. Al anciano le preocupó aquel alboroto y creyó que estaba a punto de comenzar una pelea. Entre aquella locura, reconoció a su sobrino Karim, un joven inculto y sin ambición, que había hecho de aquella cafetería miserable su cuartel general.
De pie, con los brazos en el aire, parecía estar poseído.
– ¿Qué ocurre? – le preguntó entonces Hamid.
-Abuelo, mira -dijo, mientras señalaba la televisión situada sobre el mostrador-, nuestro
nuevo héroe. Messi ha marcado un gol contra Irán.
-Ah – sonrió Hamid. Se disponía a continuar su camino cuando su sobrino le volvió a
agarrar del hombro y le obligó a sentarse.
– ¿No te alegra esta hazaña?
– ¿Y esto en qué nos concierne? -se preocupó el anciano.
-Todo lo que afecta esos ayatolás chiitas nos concierne. ¿Sabes cuánto mal hacen al Islam
estos chiitas? Son unos herejes y unos adoradores de Satán. ¿Acaso ignoras que insultan a lo largo del día a la mujer del Profeta y a los califas? En Ashura, mientras que nosotros les damos regalos a los niños y lo festejamos en familia, ellos se flagelan en plena calle con látigos y espadas hasta hacerse sangrar. Alá jamás permitiría eso. Los chiitas no son musulmanes, y punto. Son extranjeros para la verdadera fe. Y me sonrojo sólo con decírtelo, pero además son unos fornicadores.
El anciano puso los ojos como platos.
-Sí, ¡de verdad! – continuó su sobrino. – Esos perros autorizan matrimonios que duran tan
sólo unas horas para poder dar rienda suelta a sus pasiones lúbricas. A veces intercambian a sus mujeres para satisfacer sus fantasías. Dios nos proteja de esos herejes.
Karim escupió al suelo y se dirigió hacia el fondo de la sala, donde los jóvenes bebían cerveza a salvo de las miradas.
Hamid sacudió la cabeza, desconcertado. Desde luego este Karim estaba dispuesto a
enfurecerse y a creerse los argumentos más absurdos. Se estaba apoyando sobre su bastón para levantase cuando el dueño del café se acercó a saludarle.
-Si Hamid, mis respetos. ¿Ha visto a estos jóvenes? Son unos holgazanes que no sirven para nada. He escuchado lo que decía su sobrino y sepa usted que está muy equivocado. No debería insultar de esa manera a los musulmanes. Porque los chiitas son musulmanes, rezan mirando a La Meca y adoran a nuestro profeta Mahoma, la paz sea con él. Cierto es que se han alejado del camino correcto y están manipulados por esos «enturbantados» de ojos dementes. Pero es nuestro deber traerlos de nuevo a nuestro redil, ya que tenemos el mismo enemigo: los judíos y el decadente Occidente. Es América la que nos divide para dominarnos mejor. Y escupió al suelo, bajo la mirada asqueada del anciano.
Hamid se levantó sin mirar hacia atrás. Por el camino se acordó de su padre, que dio clase en la escuela del barrio y que conocía todos los ritos sufíes y las antiguas fábulas. Le había contado que en Persia, país del que Hamid no sabía nada, los hombres rezaban por el advenimiento de un Mahdi. «Un día, al final de los tiempos, reinará la justicia y los regímenes déspotas desaparecerán. La paz será eterna y los lobos comerán junto a los corderos. Ya no se pegará ni violará a las mujeres. En la Tierra, la violencia y la miseria habrán desaparecido y todos aquellos que asesinan y cometen crímenes en nombre de la religión serán castigados. Y sólo habrá una religión y una sola humanidad.»
¿Era aquel un sueño impío? ¿Había pecado deseando que ocurriera aquello en el mundo?
El hombre llegó por fin a su puerta donde su hija Amina le estaba esperando con la
inquietud dibujada en el rostro.
– ¿Dónde estabas? Es muy tarde.
Le acompañó a su habitación y le sirvió un té hirviendo. Le ayudó a acomodarse, pero su padre parecía preocupado, ausente.
-¿Qué ocurre, padre? ¿Qué es lo que te inquieta?
Sentado contra la pared, con los ojos entrecerrados, le contó a su hija lo que había escuchado. Las palabras del dueño de la cafetería, la vehemencia de su sobrino Karim.
– Ah – dijo el anciano, acariciándose el mentón. – ¡Qué época, hija mía! Si esto es la modernidad, miedo me da. Hoy en día hay tantos musulmanes como marcas de coches, y todos piensan que son mejores que los demás. En mis tiempos eso no existía. Los judíos eran los diferentes. Y, aun así, ¿acaso no celebrábamos las fiestas con ellos? ¿No decíamos Sidna Moisés por respeto a su profeta? Qué época.
https://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/76831/1/Traduccion_comentada_de_la_obra_de_Leila_Slimani_BETOLAZA_ESCOLANO_ESTIBALIZ.pdf
Leila Slimani

Leonora Miano Frag. Camerun

“Intercambiaron sus nombres mientras hacían estas confidencias. Habían evitado tácitamente hacerlo hasta entonces por prudencia. Revelar el nombre a alguien es confiarle una parte preciosa de sí mismo, desnudarse ante él”.
“Se pone a cantar la canción que tarareaba al coger a su hijo en brazos. Canta, pronuncia el nombre del muchacho varias veces: Mukudi, así se llama. Pronunciar su nombre la tranquiliza. Ni por un momento piensa en que haya fuerzas ocultas que puedan adueñarse de su vibración al nombrarlo. Esta creencia, una de las más arraigadas en la comunidad, le parece de pronto una estupidez. El hecho de ser nombrado es lo que hace existir a lo que vive. Al enunciar el nombre del hijo mayor, lo trae de vuelta a casa y consolida su presencia”
“El día está declinando. El sol se ha puesto sus atuendos femeninos para convertirse en Enange, bañar la tierra con un suave resplandor y retirarse discretamente de la mirada de los humanos. Dejar paso a la noche. Entonces, emprenderá su travesía por el mundo subterráneo y reaparecerá tras haberse enfrentado, y después derrotado, al monstruo llamado Sipopo”.

Datos Biográficos

Léonora Miano nació el 12 de marzo de 1973 en Douala, Camerún. Se mudó a Francia en 1991, y allí estudió literatura estadounidense, primero en Valenciennes y después en Nanterres. Empezó a escribir poesía a los 8 años de edad, pero fue en la adolescencia que se aventuró con las novelas. Su primera publicación fue L’intérieur de la nuit, traducida al español como El interior de la noche, que ganó varios premios: el Revelación de La Forêt des Livres en 2005, el Louis Guilloux, el Montalembert y el René Fallet en 2006 y, entre otros, el Goncourt des Lycéens también en 2006. Ese mismo año publicó Contours du jour qui vient, y en 2009 Les Aubes écarlates. En 2011 recibió el Gran Premio Literario del África Negra, por las obras Blues pour Elise y Ces âmes chagrines. En total, de acuerdo con Casa África, Miano ha publicado hasta ahora seis novelas, dos recopilaciones de textos, una compilación de conferencias, una obra de teatro y un repertorio de canciones. En español se pueden conseguir tres de sus libros: El interior de la nocheLa estación de la sombra Vivir en la frontera.

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Epitafio de un charro mexicano

Usted disculpe bella mujer, que no me quite el sombrero, pero no me fue posible calzarlo; el ataúd es un modelo reducido.

Rgg

 

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Cien años de haiku en español. Homenaje Tablada | Por Hiram Barrios

a través de Cien años de haiku en español. Homenaje Tablada | Por Hiram Barrios

Bésame mucho de Consuelito Velázquez

EL FUEGO DE LA PASIÓN Y LA MÚSICA QUE CONQUISTÓ A TODO EL MUNDO
Ricardo Lugo Viñas
Hace más de cien años vino al mundo una mujer que nos dijo, a través de la palabra y la música, cómo se resuelve ese último beso; nos habló del dolor de la separación, de aquella despedida cargada de pasión y del alma envilecida de los enamorados que descubren lo efímero del amor. Su nombre era Consuelo Velázquez, aunque su público prefería referirse a ella con un íntimo y cariñoso “Consuelito”; su canción: Bésame mucho.

 

 

Amor frágil

 

Por supuesto, también existen los que no han experimentado por primera vez el beso de la persona amada. Tal era el caso de Consuelito al componer el afamado bolero que la catapultaría a la fama internacional. La comenzó a escribir en 1938, cuando contaba con apenas veinte años de edad y estaba a punto de concluir su carrera de pianista concertista en el Conservatorio Nacional de Música, en la Ciudad de México. La propia Consuelo lo refiere: “Tenía que estudiar muchas horas al día, ya como descanso me ponía a improvisar una que otra melodía que al día siguiente no recordaba. Ni me interesaba recordarlas porque todavía no me iniciaba como compositora. Un buen día decidí procurar memorizar una de esas cositas que se me ocurrían como descanso mental. Y al día siguiente procuré recordar una que más tarde se llamó Bésame mucho. Digo más tarde porque hice la melodía, la memoricé y algunos años después le acomodé una cierta letra”. Publicaría la pieza tres años después, en plena Segunda Guerra Mundial. Existe una versión sobre que tenía en mente, al momento de componerla, a las parejas que el conflicto bélico separaba.
Pianista extraordinaria
Para ese entonces, Consuelito estaba animada más por el deseo de convertirse en una respetable pianista de música de concierto que por componer. Incluso se avergonzaba de mostrar sus “melodías” en el ambiente de la alta academia en el que se desenvolvía en aquel tiempo.
A finales de 1938, presentó su examen profesional en el Palacio de Bellas Artes. Interpretó La hilandera de Joseph Joachim Raff. Después participó en el curso de Perfeccionamiento de Obras que impartió el connotado pianista chileno Claudio Arrau (1908-1991), con la Sonata para piano número 23 de Beethoven, conocida como Apassionata.
Su interpretación le valió los elogios y el respeto de Arrau, quien escribiría –según lo refiere el investigador Pável Granados– en la partitura de dicha obra: “Para la señorita Consuelo Velázquez, en quien encuentro extraordinarias cualidades pianísticas”.
Su carrera en el ámbito de la música de concierto comenzaba a fluir bien. Ese mismo año, apenas graduada del Conservatorio, recibiría dos importantes ofrecimientos profesionales: incorporarse como solista a la Orquesta Sinfónica Nacional y la invitación a participar en el programa conducido por José Ángel Espinosa, Ferrusquilla, en la recién inaugurada estación radiofónica XEQ, para acompañar a la soprano Irma González. La vida le ofrecía aquellos dos senderos y Consuelito aprovechó ambos.
Sin embargo, pronto se decantaría por ejecutar sus propias canciones y por dedicarse a componer de manera más profesional, pese a ser autodidacta como compositora. Poco a poco se fue entregando de lleno a dicha actividad y abandonó el camino de la música de concierto, aunque en todas sus presentaciones era evidente su veta de concertista y el dominio absoluto que tenía del piano, así como su sensibilidad musical.
En el hit parade
En la XEQ conoció al que sería su marido: Mariano Rivera, director del sello discográfico RCA Victor, que se convertiría en uno de los hombres más poderosos de la industria discográfica mexicana y con quien procreó dos hijos.
En nuestro país cualquiera sabe que el bolero nacional más popular y sonado en el orbe es Bésame mucho. Pero si bien fue escrita entre 1938 y 1941, su popularidad inició en Estados Unidos, en un momento en el que la música mexicana era de las más importantes del mundo y se trasmitía por radio y televisión en ese país. En 1943 fue dada a conocer en Nueva York y en 1944 clasificada como un éxito de ventas, sobre todo por la interpretación de Jimmy Dorsey, con la que comenzaría a alcanzar una gran audiencia.
Un año después sería grabada por vez primera en el extranjero por Andy Russell y también fue una de las canciones más cantadas entre las tropas Aliadas en Asia y Europa durante los últimos días de la Segunda Guerra Mundial. En una entrevista que le hiciera Mario Talavera, Consuelito comentó: “Se canta ahora esta canción en toda América, qué digo, en todo el mundo; en Londres, atenuó el ruido de los bombardeos y, según tengo entendido, se hizo la canción predilecta de los soldados que lucharon por la libertad. ¡Es bastante para alcanzar la inmortalidad!”.
En 1949 ingresó al hit parade estadounidense como uno de los más grandes éxitos mundiales y en 1962 el grupo inglés The Beatles la grabaría tres veces. Desde su publicación, Bésame mucho no ha dejado de estar de moda, de ser interpretada por los más jóvenes artistas, de ser “arreglada” y traducida a más y más idiomas, aunque cabe destacar que se traduzca al idioma que sea, se suele conservar en español el estribillo “Bésame, bésamemucho…”.
De esta forma, Consuelito se convirtió en una artista de fama internacional. Nuevamente nos cuenta Pável Granados: “Cuando Consuelo Velázquez visitó Hollywood, en 1944, los rodajes se detuvieron. De los sets salieron los actores y directores a tomarse una foto con la autora de Bésame mucho, la canción que llevaba meses en el hit parade. Walt Disney detuvo la filmación y se tomó una foto con ella. Lo mismo Rita Hayworth, Carmen Miranda, las Andrew Sisters, Gregory Peck e incluso Salvador Dalí, que se encontraba visitando a Disney”.
En México, un sinnúmero de artistas ha interpretado sus canciones, particularmente Bésame mucho, pieza que aparece también en la cinta A toda máquina (Ismael Rodríguez, México, 1951), en voz de Pedro Infante y en inglés, luego de que el personaje encarnado por el actor menciona haberla escuchado en “un disco norteamericano”, y en medio de voces que aluden a Frank Sinatra, cuya interpretación de esa canción es célebre. Además, apareció en el filme Grandes esperanzas (Alfonso Cuarón, EUA, 1998), y como tema principal de la película soviética Moscú no cree en lágrimas (Vladimir Menshov, 1979).
“Se vive solamente una vez”
Consuelo registró 48 canciones, entre las que también destacan Que seas felizAmar y vivir y Franqueza. Buena parte de su vida la pasó en una pequeña casa de la calle de Lancaster, en la Ciudad de México. Fue presidenta de la Sociedad de Autores y Compositores de México, vicepresidenta de la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores y diputada por el PRI (1979-1982).
Entre otros reconocimientos, fue nombrada Compositora de América por el Consejo Panamericano de Sociedades Autorales, en 1977 la ONU le otorgó la Medalla de la Paz y en 1989 el gobierno mexicano le concedió el Premio Nacional de Ciencias y Artes.
Murió el 23 de enero de 2005, a la edad de 84 años, y la despidieron con un merecido homenaje en el Palacio de Bellas Artes, escenario donde 67 años atrás había debutado.
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La loca de la casa, Graciela Falvo*

El motor más poderoso para dar fuerza a este diálogo mediante el cual el escritor busca rescatarse y rescatarnos es el de la imaginación.
Esa es la energía que usamos los humanos para poder atravesar unas formas que intentan fijarnos y avanzar a otras no conocidas.
La loca de la casa, llamó Sor Juana Inés de la Cruz a la imaginación.
En escritura es la fuerza cuyo poder es el de trastocar lo ya dicho por ir tras lo que aún no ha podido o sabido decirse.
  • Escritora de Argentina

Cuando llegue la noche de Borgeano, tomado del blog de arena https://wordpress.com/read/blogs/2862430/posts/15571

 

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En estos últimos días he visto algunos artículos que dicen algo así como «Comienza la sexta extinción masiva» o «La ONU advierte que la vida se distinguirán el 2050» (o 2060 según el caso). Es muy probable que esta información sea falsa o exagerada, pero supongamos por un momento que tenga algunos visos de realidad; ¿Qué puede deducirse de ello? De la primera información tenemos que tomar en cuenta un punto importante: si ésta es la sexta extinción masiva quiere decir que antes tuvo otras cinco y, sin embargo, la vida aquí está (de las cinco extinciones anteriores, la peor fue la tercera, la del período Pérmico-triásico, que terminó con el 96% de las especies). La vida es más persistente en la que los seres humanos pensamos y se abrirá paso a través de la sexta extinción masiva. Claro, el punto que es posible que seamos nosotros los que no pasemos esa barrera; y ése es el verdadero temor de algunos. Como bien sabemos el ombligo de los humanos es el verdadero centro del universo y es entonces que muchos se aterrorizan ¿Cómo es que el mundo sobrevivirá sin mí? Ese sin mí no es exagerado; la verdad es que la gente no piensa en la humanidad como concepto ni en sus mejores momentos.

 

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Pues bien, la naturaleza pudo, puede y podrá vivir sin seres humanos (de hecho, lo hizo durante casi toda su existencia); y dentro de poco (más tarde o más temprano tendrá que ocurrir) la humanidad como tal desaparecerá, y será de manera definitiva. ¿Hay que preocuparse por eso? Bueno sí, pero tampoco hay que exagerar con la pérdida. ¿Qué es lo que hay que salvar de la humanidad? Muchos hacen hincapié en la belleza que el hombre ha creado y sacan a relucir la palabra mágica: poesía (y también, en menor grado, sinfonía) y dicen cosas como «¡Pero se perderán todas las poesías y las sinfonías!» o «¡La belleza que el hombre ha creado se perderá en la nada!» y exclamaciones similares. Por una parte tienen un poco de razón quienes así se pronuncian, pero tan sólo un poco. No hay que olvidar que por cada Mozart que ha aparecido han tenido que hacerse presentes varias decenas de millones de seres humanos comunes y corrientes, y por cada Einstein, otro tanto. También hemos creado los elementos complementarios opuestos; es decir, hemos creado a Hitler, Ghengis Khan, Mao Tse Tung, la mayor parte de los presidentes norteamericanos y dos o tres Papas; así que eso de andar contando historia de la humanidad sólo a base de Mozarts y de Szymborkas no es nada justo. Esas son minorías, excepciones, las cerezas del pastel; los demás somos parte de la masa indiferenciada. Por cierto, un punto importante: si la humanidad está a punto de desaparecer, es por sus propios errores; así que eso ya nos demuestra que no somos tan inteligentes como creemos que somos. Así que llegamos a este punto donde la naturaleza está a punto de hacernos caer en el olvido como la plaga que somos y eso es todo. Quién sabe, quizás la próxima vez logre crear una especie realmente inteligente… ¿Se imaginan lo que serán sus poesías y sus sinfonías? Estoy seguro de que eso sí que debería ser preservado.

De Lord Byron a Botswain

Aquí reposan los restos de un ser que poseyó la belleza sin la vanidad, la fuerza sin la insolencia, el valor sin la ferocidad y todas las virtudes de un hombre sin sus vicios.»
de Lord Byron para su perro “Botswain»

George Gordon Byron, 6.º barón de Byron (Londres; 22 de enero de 1788-Mesolongi, Grecia; 19 de abril de 1824), conocido como lord Byron, fue un poeta del movimiento del romanticismo británico, considerado por algunos uno de los mayores poetas en la lengua inglesa y antecedente de la figura del poeta maldito.

una constante búsqueda de la pasión y de la autenticidad.
Su nombre completo era George Gordon Byron; nació en el año 1788, en el seno de una familia de la nobleza inglesa.
Su carácter, ya desde pequeño, se mostraba colérico, generoso y sin duda alguna era lo que se dice un niño temperamental.
Tal vez fuera la influencia de una familia acosada por los escándalos o por su discapacidad física, lo cierto es que su adolescencia fue una continua afirmación de su identidad y de su capacidad para superar cualquier desafío.

De hecho, el defecto físico que padecía –era cojo – afectó profundamente a su sistema de valores. Intentando superarlo, no dudaba en imponerse duras pruebas físicas de las que solía salir airoso gracias a su gran fuerza de voluntad.

Inconformista nato, nunca llevó bien la rígida etiqueta y los convencionalismos de su clase social. Su espíritu libre le hacía olvidar incluso las más sensatas normas de convivencia. Así, a raíz del escándalo que protagonizó por mantener relaciones con su hermanastra, tuvo que huir de Inglaterra, comenzando su periplo por el Sur de Europa, que tiempo después le daría fama mundial.

Su obra poética se enmarca dentro de la tendencia romántica, muy acorde con su personalidad inquieta y viajera. Sus mejores obras son : Childe Harold o Don Juan.
Su mayor fuente de inspiración fueron los países por los que viajó : España, donde conoció el mito de Don Juan que más tarde inmortalizaría en el gran poema del mismo nombre; Italia, donde daría rienda suelta a sus dotes innatas de conquistador; y , sobre todo, en Grecia, donde vivió con auténtica pasión la lucha del pueblo griego contra su opresor turco.

Sin duda Byron había idealizado a la sociedad griega. Cuando llegó allí tal vez esperaba ser recibido con cantos de Homero, pero lo que vio no fue más que una sociedad inculta, atrasada y muy intolerante. A pesar de ello, siguió buscando el ideal de la Grecia clásica, y comenzó a luchar a favor de la Revolución.

Sería allí donde moriría , herido de muerte durante una refriega entre los partisanos griegos, a los que apoyaba, y el ejército turco. Era el año 1824.

Con su muerte prematura entró directamente en la leyenda, tanto por su obra como por su continua búsqueda del ideal romántico de libertad.

Así es, no volveremos a vagar
Tan tarde en la noche,
Aunque el corazón siga amando
Y la luna conserve el mismo brillo.

Pues la espada gasta su vaina,
Y el alma desgasta el pecho,
Y el corazón debe detenerse a respirar,
Y aún el amor debe descansar.

Aunque la noche fue hecha para amar,
Y demasiado pronto vuelven los días,
Aún así no volveremos a vagar
A la luz de la luna.

Byron

MÚSICA Y CEREBRO: por qué disfrutamos la música? — Neurociencias divertidas

¿DESDE CUÁNDO? Es innegable que a los seres humanos nos gusta la música:desde las culturas más primitivas y hasta las generaciones digitales todos y cada uno de los individuos escucha la música, la canta o la baila o todo junto. Y otros individuos la componen para los demás. Los gustos cambian, pero las mutaciones nunca […]

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