Leyendo a Basho

Vestido de escarcha
cubierto de viento
un niño abandonado.

«Vestido de escarcha» y «cubierto de viento» son dos metáforas brillantes, pero parte de su fuerza la deben a que el poeta oculta, hasta el último instante, la clave que revela su sentido. Es solo al leer la palabra «abandonado» que somos capaces de comprender su significado.

Este recurso no está exento de riesgo ya que, durante unos instantes, deja al lector flotando, sin poder atribuir sentido a lo que lee. Sin embargo, si lo utilizas bien, te permitirá concentrar en un solo instante de revelación todo el significado de tu frase y hará que tu mensaje llegue al lector como un puñetazo.

hay-kus  Carles Roselló…https://creatividadparaescritores.com

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Tres músicos que vendieron su alma al diablo.

La frecuentación entre los demonios y los artistas no necesariamente incluye la posibilidad de un pacto satánico. De hecho, a lo largo de los años se han forjado verdaderas amistades entre el arte y el infierno; por ejemplo, entre el demonio Zorneo y sus dos grandes discípulos: el marqués de Sade y Casanova, o Asmodeo, que manifestaba una peculiar predilección por Oscar Wilde.

Ahora bien, el motivo folklórico del pacto con el diablo propiamente dicho alcanzó la excelencia con la historia de Fausto y el demonio Mefistófeles. Sin embargo, no todos los hombres que vendieron su alma al diablo lo hicieron para conseguir el amor de una mujer. Algunos, de hecho, se embarcaron en este riesgoso acuerdo contractual para obtener a cambio un talento sobrehumano.

La idea del pacto satánico se basa en la noción de que el fin justifica los medios, es decir, que el éxito personal está por encima de todo lo demás. A lo largo de la historia existen muchos casos de supuestas personas que vendieron el alma al demonio a cambio de ciertas habilidades, y los músicos son, probablemente, los intérpretes del oficio más asociado a esta leyenda.

Por regla general, los músicos acusados de vender su alma al diablo coinciden en tres características: un talento fuera de lo común, un enorme éxito durante un corto período de tiempo, y una muerte prematura.

A continuación repasaremos muy brevemente tres historias de músicos acusados de haber vendido su alma a Lucifer.

Robert Johnson (1911-1938)

Se dice que Robert Johnson se crió trabajando en una plantación de Clarksville, Mississippi, soñando obsesivamente en convertirse en un gran músico de blues. Cierta noche, un forastero que estaba de paso se ofreció a afinarle la guitarra y luego interpretó una o dos melodías que estremecieron al joven Johnson.

El muchacho le rogó que le enseñara a tocar de ese modo. El misterioso hombre aceptó, a cambio de que le entregara su alma. Esta es la razón que muchos cronistas encontraron para el descomunal talento de Robert Johnson y su escasa formación musical.

Antes de morir a los 27 años de edad, Robert Johnson compuso una de sus mejores canciones, y la que probablemente reafirmó aquella oscura leyenda de pactos satánicosYo y el blues del diablo (Me and the Devil Blues).

Para muchos, la leyenda de Robert Johnson sería en realidad una copia exacta de otro mito acerca de pactos satánicos relacionados con el blues; en este caso, con Tommy Johnson, quien dicho sea de paso aparece en la película Oh brother, where art thou?

 

Giuseppe Tartini (1692-1770)

Antes de que Giuseppe Tartini alcanzara la fama debido a su increíble habilidad con el violín, se lo suele retratar como un pobre y mediocre violinista decepcionado con la vida y la música.

Cierta noche, cuenta la leyenda, el diablo se le apareció en sueños. El príncipe de las tinieblas tocó para él una melodía tan compleja y elegante que Tartini despertó, sobresaltado; y acto seguido trató de apuntar las notas que había escuchado en sueños.

Con el tiempo, aquella sonata llegó a ser conocida como El trino del diablo (Il trillo del Diavolo); tal vez la pieza musical para violín más difíciles de interpretar; a tal punto que llegó a decirse que parece compuesta para alguien con seis dedos.

Por cierto, aquel sexto dedo es conocido aún hoy como el dedo del diablo.

Niccolò Paganini (1782-1840)

Probablemente uno de los músicos más virtuosos de su tiempo, y sin dudas uno de los mejores violinistas de la historia, Niccolò Paganini escribió piezas para violín desde la más tierna infancia.

Su padre rápidamente advirtió el talento de su hijo y lo estimuló a que llevara sus creaciones a las iglesias, donde servía espiritual y musicalmente. No obstante, sus rivales no creían que ninguno de sus trabajos fuese realmente suyo, sino más bien el fruto de algún tipo de pacto satánico.

Rápidamente se propapó el rumor de que Niccolò Paganini había vendido su alma al demonio a cambio de convertirse en un gran violinista. Esta leyenda, sin embargo, no lo perturbó demasiado, e incluso hizo mucho para estimularla.

Según el poeta Heinrich Heine, cada vez que Niccolò Paganini tocaba su violín siempre se veía una figura oscura detrás de él.

Más allá de que esto pudo haber sido una puesta en escena, desde luego, patrocinada por el propio Paganini, lo cierto es que, tras su muerte, la iglesia le negó el entierro según el rito católico.

Pasarían cuatro años desde su muerte para que el papa emitiera una orden por la cual su cuerpo podía ser enterrado en suelo sagrado. Desde entonces, en 1876, el cuerpo de Niccolò Paganini descansa en el cementerio de Parma.

 

Agustín cadena*, Netumbo Nekomba* y la literatura infantil

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Agustín Cadena
Traduje este breve pero sustancioso texto del escritor namibiano Netumbo Nekomba sobre la literatura infantil.
«No es de sorprenderse el que la tecnología esté tomando al mundo por asalto y veamos cómo llegan a su fin los días en que los niños se sentaban alrededor de una fogata para escuchar historias ancestrales.
Tampoco debe sorprendernos el que los libros infantiles desempeñen un papel crucial en el desarrollo de los niños. Los libros no son sólo una gran herramienta para enseñarles a leer y a pronunciar correctamente las palabras, sino también para expandir su vocabulario todavía más. Después de todo, ¿no empieza a temprana edad la eterna necesidad de explorar?
Pero, ¿qué es la literatura infantil? ¿Se refiere a los libros que tratan sobre los niños? ¿Incluye libros escritos por niños?
Juliet Pasi, catedrática de literatura inglesa en el Politécnico de Namibia, considera que “aunque la literatura infantil engloba otros tipos y géneros, nos proporciona un espacio discursivo flexible, relacionándonos con la literatura de una manera diferente”.
En la mayoría de las sociedades, los niños son víctimas, seres miserables en un mundo hostil. Necesitan que los veamos y los escuchemos porque su dolor y sus traumas son diferentes a los de los adultos.
La literatura infantil es una gran manera de aprender sobre el arte de la imaginación, especialmente desde el punto de vista de un niño. Es un medio perfecto para estimular su capacidad de inventar mundos y seres nuevos y maravillosos, así como para proporcionarle una plataforma desde la cual se deje llevar por sus ideas sin importar cuán descabelladas puedan parecer.
Los cuentos de hadas son con frecuencia lo que más inspira a los niños a ser decididos y a soñar en grande. Aunque los elementos de la creatividad y la visualización surgen en este punto, los padres deben estar atentos; los niños finalmente aprenderán a separar la realidad de la fantasía, pero hay que recordar que no se debe apresurar este proceso.
Por medio de los libros de cuentos, los niños se vuelven capaces de equiparse a sí mismos con las habilidades sociales que necesitan para formar relaciones y entender mejor las emociones. Al comparar las situaciones de los libros con las de la vida real, aprenden a distinguir el bien del mal y, en el futuro, podrán usar lo que han aprendido para tomar las decisiones correctas.
Gran parte de la literatura infantil africana incluye historias de animales o de personas con diferentes características, unas buenas, otras malas. Estos rasgos “inadecuados” de los personajes tienen la utilidad de revelar valores y principios morales, como por ejemplo las consecuencias de ser egoísta, grosero, impaciente, etcétera. A veces estas historias se usan también para explicar por qué una cosa es como es, digamos por qué las arañas tejen su telaraña en círculos, por qué las tortugas son lentas o cómo llegó el mundo a existir.
Contar con una vasta selección de literatura infantil ayuda a expandir los conocimientos de los niños, y es la opción perfecta para remplazar la cultura letal de ver la televisión todo el día, todos los días. Más aún, adoptar una rutina de lectura es un medio efectivo para que padres e hijos se vinculen y aprendan unos de otros.
Estudios exhaustivos han demostrado que, desde la edad de un año, los niños deben entrar en contacto con libros que contengan un puñado de palabras y luego, con cada año consecutivo, el vocabulario debe extenderse a enunciados de dos palabras y oraciones complejas, hasta que finalmente se llegue a estructuras gramaticalmente correctas, a los cuatro o cinco años.
Ahora bien, ¿qué puede uno hacer con la literatura infantil? Probablemente hayan ustedes oído esta pregunta muchas veces. La cuestión sería replantearla en términos de ¿qué puede hacer por mí la literatura infantil?
Como dice Elisabeth Wittmann, jefa del Departamento de Lenguas del Politécnico de Namibia, “Enriquece a una persona y la pone en contacto con otras personas (los personajes de las historias, cuentos de hadas, leyendas, novelas y poemas) y con sus experiencias, y despierta en uno un sentido de empatía”.
Sobre todo, la literatura infantil es para disfrutarla. Es una aventura en un mundo nuevo e inexplorado, un viaje hacia un mundo que permanece oculto a aquellos que no se exponen ni se vuelven parte del espacio en el cual penetramos al leer.»
Agustín Cadena
  • Nació en Ixmiquilpan, Hidalgo, el 28 de junio de 1963. Ensayista, narrador, poeta y traductor. Estudió Letras Inglesas y la maestría en Literatura Comparada en la FFyL de la UNAM. Desde hace once años es catedrático de licenciatura en la FFyL. Fue profesor de la Universidad Iberoamericana y del Austin College de Texas. Ha impartido clases en la Universidad de Debrecen, en Hungría. Parte de su obra ha sido antologada y traducida al inglés, al italiano y al húngaro. Traductor de Charles Bukowski, Wendolyn Brooks, Amy Lowell, Langston Hughes, C.M. Mayo y Maureen Freely y del poeta húngaro János Pilinszki, y compilador de los textos cataclísmicos de diecinueve narradores jóvenes en el libro Apocalipsis, Times, 1998. …
  • Netumbo N periodista entrevista
  • Qué te motiva a estudiar? Mi familia y los maestros de mi escuela secundaria me dicen que trabaje duro. Saber lo que quiero y lo que puedo hacer también ha sido una motivación para mis estudios. Nunca veo lo imposible, pero siempre me esfuerzo en las evaluaciones para obtener los mejores resultados posibles.

    Trabajando y estudiando, ¿cómo te está yendo? El trabajo no es una distracción, especialmente cuando agudiza tus habilidades en el aula. Los profesores nos asignan las tareas con mucha antelación, por lo que siempre sé lo que está por venir y, a su vez, me dedico a cumplir los plazos para evitar el estrés de última hora. El hecho de que mi trabajo esté estrechamente relacionado con lo que estoy estudiando es una ventaja porque tener la oportunidad de hacer un trabajo de aprendizaje integrado como lo requiere el Politécnico le da a uno un trampolín hacia la industria.

    ¿Cómo te forma el entorno que te rodea? Me rodeo de energía positiva, ya sea en lo que hago o en la compañía que mantengo. Siempre trato de motivar a los demás y, a su vez, ganar motivación porque al final del día, los éxitos que alcanzas son el resultado de todos los que te ayudaron en el camino. Son testigos de todo el sudor y las lágrimas.

    Si te arrepientes de una cosa de tu estudio, ¿cuál sería? Ya en la escuela secundaria sabía lo que quería estudiar y lograr en el equipo universitario. Algunos se burlaron de que solo me convertiría en maestra porque el inglés no tenía oportunidades, por lo que ahora, cuando ven mi nombre en el periódico, se sienten engañados por mis logros y mi visión.

    ¿Qué opinas sobre la transformación? Estoy muy emocionado por la transformación; Simplemente no puedo esperar o contener la emoción de ser uno de los primeros en graduarse con un título de honor de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Namibia.

    Cita de éxito: cualquiera puede ser un éxito, alcanzar las estrellas. Si puede desarrollar los hábitos del éxito, hará del éxito un hábito.

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La construcción de la novela por Eduardo Benavides*

* Fin de la serie de los apuntes de narrativa que fueron realizados entre 3008-2009 por el destacado escritor.
Cada vez estoy más convencido de que escribir una novela no es inventar un mundo, es descubrirlo. Me explico: hay un momento en que nuestra invención, -la trama de la novela, la biografía de los personajes, la exactitud de las relaciones entre ellos- ha generado una malla tan complicada, vasta y exacta de interconexiones, que termina por superarnos. Y es entonces en que el novelista intuye que hay un mundo del que él apenas conoce una mínima parte. Se trata de un universo complejo que el hecho de escribir va descubriendo lentamente ante sus ojos, y produciendo en su ánimo la exasperante ofuscación de quien se esfuerza por atrapar un recuerdo lejano o un sueño. Naturalmente, para que esto ocurra, es necesario haber dedicado infinitas horas a poner en marcha el andamiaje de esa suerte de pesada máquina renacentista que es la novela. En contra de lo que habitualmente se cree, la novela requiere una estrategia que sólo se vislumbra después de muchas, muchísimas horas batallando con obstinación con la bruma inicial.
Por eso, para escribir una novela hay que tener una cierta vocación esquizofrénica, una arriesgada actitud de entrar y salir de ese otro mundo en construcción (o en proceso de descubrimiento) mientras mantenemos un pie en este, en el real, en el mundo de lo cotidiano, donde llora un hijo, suena el teléfono, llama un colega para tomar las cañas o, como dice un vieja amiga mía: «si no es una cosa, es tu madre». Sin ese proceso de abstracción absoluta es imposible entender el universo de la novela que estamos generando y que sólo puede estar lleno de exactitudes, exactitudes autorreferenciales claro. Una novela es una mentira con todas las coartadas posibles. El novelista lo intuye. Y hacia allí avanza.

Una novela, como toda buena ficción literaria, esta fundada no en la veracidad de lo que cuenta sino en la persuasión con que se cuenta. Esto significa que resulta ocioso buscar en ella elementos de la realidad que se ajusten incontrastablemente a la misma. La novela, habíamos dicho, es fundamentalmente autorreferencial, lo que significa que su grado de realidad -de persuasión- depende por completo del rigor con el que sus elementos constitutivos se nutran entre sí, se expliquen sin exceder el marco donde operan. El lector que se alarma porque en Soldados de Salamina, de Javier Cercas se apele con tanta contundencia a hechos y personajes que han existido pero que sin embargo no responden con exactitud a la veracidad histórica está cometiendo un error de fondo: se ha acercado a la novela buscando un ensayo, una pieza sociológica o histórica en lugar de acercarse a ella buscando su carácter esencialmente equívoco, vale decir, novelístico. Pero ello suscita, para el novelista, un problema que debe ser capaz de resolver: el de la persuasión. El novelista debe ser pues capaz de suspender, gracias al hechizo de su narración y a la impecable disposición de sus elementos, la natural suspicacia del lector que empieza las primeras páginas de su historia. Una novela se basa en la deliciosa esgrima de la seducción, es un hechizo en el que tanto el hechizado como el hechicero saben que establecen el pacto necesario que requiere la ficción. El novelista miente con conocimiento y convicción, dispone a sus personajes y edifica la trama que los vincula, en tanto el seducido -el lector- acepta la seducción siempre y cuando esta no presente fisuras ni contradicciones. Saber esto es vital para quien se dedica a escribir ficciones: que una novela plenamente documentada puede resultar absolutamente inverosímil en tanto una novela arbitraria y antojadiza puede ser capaz de hacernos cambiar nuestra percepción del mundo.

Eduardo Benavides

orge Eduardo Benavides nació en Arequipa, Perú, en 1964. Estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Inca Garcilaso de la Vega, en Lima, ciudad donde trabajó dictando talleres de literatura, y posteriormente como periodista radiofónico, como jefe de Redacción de los noticieros de Antena Uno Radio, donde además llevaba un espacio cultural.

Desde 1991 hasta el 2002 vivió en España, en la isla de Tenerife, donde colaboró con el suplemento dominical de Diario de Avisos y también como jefe de redacción de Siglo XXI.

Ha colaborado con revistas literarias como Renacimiento y los suplementos culturales Babelia, de El País, y Caballo Verde, de La Razón, así como con diversos medios de su país.

Ha publicado las recopilaciones de cuentos Cuentario y otros relatos  y La noche de Morgana y las novelas Los años inútiles, El año que rompí contigo y Un millón de soles. Recibió el premio de Cuentos José María Arguedas de la Federación Peruana de Escritores de 1988. Ha sido finalista en la Bienal de Cuentos de COPE en 1989 y también en la del certamen de cuentos NH (España) del año 2000, en el Premio Tigre Juan de 2003 y en el prestigioso Premio Rómulo Gallegos de ese mismo año. Ha recibido asimismo el Premio Nuevo Talento FNAC en 2003.

Como profesor de escritura creativa y talleres de creación literaria, Jorge Eduardo Benavides ha impartido seminarios y cursos en universidades y centros culturales de Tenerife, Madrid, Granada, A Coruña, Lima, Boston, Miami, Ginebra y Viena. Dirigió el curso de escritura creativa On Line del Boomeran (Grupo Prisa): http://www.elboomeran.com hasta el año 2009.

Colabora con diversos medios informativos y culturales como El País, Letras Libres, Eñe y la revista Mercurio.

 

OBRA

Cuentario y otros relatos (1989)

Los años inútiles (2002)

El año que rompí contigo (2003)

La noche de Morgana (2005)

Un millón de soles (2008)

La paz de los vencidos (2009)

Boludo…

La palabra BOLUDO:
A pesar de que muchos se están cayendo de la silla, deseo contarles la etimologia de ésta palabra tan particular. Su historia comienza en los años 1810/1815 aprox. Cuanto se lleva a cabo la Revolución de Mayo, en ese entonces llamado el Virreinato del Río de la Plata, cae el Virrey Cisneros y obviamente el país queda a la deriva. Se le otorga la tarea de defender nuestro territorio al Gral. José de San Martin, en pocas palabras, pide al Gral. Artigas que vaya a defender la frontera del norte del Virreinato, pero al tener desacuerdos políticos, San Martin, lo desecha de su lado e invita a unirse a la lucha al Gral Martin Miguel de Gūemes, se transforma en un gran aliado y que también era un exelente estratega. El Gral. Gūemes pide a San Martin que le enviara tropas para defender la frontera, pero por cuestiones políticas, económicas y de gran distancia, nunca llegarían. Al ver la inminente invasión española, el Gral. Gūemes decide armar sus tropas con los lugareños, los famosos «gauchos», provistos únicamente con tres elementos, unas boleadoras, un poncho y un cuchillo. Estos gauchos poseían la ventaja de conocer el territorio pero además eran muy habiles con éstas tres «armas», sí, así es, armas. La boleadora era para erredar las patas del ganado y hacerlo caer, de ésta manera hacían caer a los jinetes españoles de sus caballos y llegando al lugar eran enredados con el poncho y acuchillados. La historia es un poco mas larga, pero los que iban al frente de la batalla eran los que tenían boleadoras, por ende, eran también los primeros en morir a causa de los fusiles españoles, nadie quiere morir primero, de ahí se deriva a «boludo». Tal fue su habilidad que se venció al ejército español en el norte del Virreinato y los españoles los llamaron «centauros», ya que su unión con el caballo era única e inigualable. Éste incidente se conoce como «La guerra gaucha» hombres a los que debemos nuestra independencia. Espero les guste este poco de historia y la verdad debería agradecer con honra a aquel que me diga «boluda».
Un saludo grande desde Argentina, y por cierto, aquel que desee agregar lo faltante de la historia será bienvenido.Tomado del fb. Colgado por Gabriela Suárez

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Admirando a Basho

 

Una rana se sumerge
en el viejo estanque…
el ruido del agua

Este es el haiku* más conocido de todos (no solo de Matsuo Bashō sino también de cualquier otro autor) y lo usaré para hablar de los denostados adjetivos.
Sin duda habrás oído que abusar de los adjetivos diluye tu prosa y que deberías esforzarte en evitarlos. Y es cierto, pero esto no implica que no debas usarlos nunca.
Este haiku demuestra que un adjetivo bien usado puede ser muy eficaz. Prueba, si no, a releer el poema sin la palabra «viejo».
El estanque necesita ser «viejo» para crear el ambiente estancado y lleno de hojarasca en el que medran las ranas. En este caso, el adjetivo resulta clave para crear la atmosfera.
Cuando escribas, ten un ojo puesto en tus adjetivos. Si tu texto podría funcionar si ellos, elimínalos sin piedad. Pero si un adjetivo, o incluso una serie de ellos, lo enriquecen, no tengas reparo en conservarlos.

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Los mejores haikus de Matsuo Bashō (y lo que puedes aprender de ellos)

-* Basho nunca escribió haykú, el hayku se debe a Shiki

Javier Lozano*, buscaba uno y encontré a otro

A quién buscaba es un conocedor de la música clásica y de la opera y en el espacio de Leonardo Curzio  daba al público valiosas señales para entender y comprender la música clásica. La idea es buscar esa información y ofrecer el enlace con mi blog. Me encontré otro Javier y me emocionó. Espero la disfruten.
  • «Nacido en 9 de julio, un grano de arena verde en la vasta y llana provincia de Buenos Aires, Lozano se formó desde muy chico en conservatorios y, a la par, transitó como un entusiasta autodidacta que lo llevó a conocer los secretos de la música popular. En rigor, a poco de instalarse en la gran urbe se incorpora como pianista estable de la banda de Salinas, donde permanece durante veinte años y siete discos. En medio de ese devenir, Lozano anuda talentos con Guillermo Vadalá, Sergio Verdinelli y Gonzalo Aloras para secundar a Páez en dos discos…»

 

 

 

Basho…

Se extingue el día
pero no el canto
de la alondra

Una descripción puede (y debe) contener otros elementos a parte de los visuales.

Introducir detalles auditivos, táctiles o incluso gustativos, ayuda a crear una experiencia más completa de aquello que queremos contar. El «canto» de la alondra de este poema es un ejemplo perfecto de ello.

Cuando describas algo, menciona los sonidos, olores y sensaciones que lo acompañan. Ayudarás al lector a experimentar tu historia de un modo más rico.

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hay-kus  Carles Roselló…https://creatividadparaescritores.com

Leyendo a Basho

Niebla matinal sobre
una montaña sin nombre

¿En qué situación podemos encontrarnos ante una montaña “sin nombre”? Cuando estamos en un lugar desconocido.
¿Puedes sentir, al leer este haiku, la ligera inquietud que se experimenta al despertar en un lugar desconocido, ante una montaña «sin nombre»?
A veces, decir las cosas de un modo indirecto es la forma más potente de expresarlas.
Fíjate en como la idea de este poema pudo haberse descrito de un modo más directo (pero menos eficaz):
Amanecer lejos de casa
Niebla sobre las montañas
Sugerir e insinuar son recursos potentes porque, al no darle todo el trabajo hecho al lector, le obligamos a poner de su parte y esto transforma la lectura una experiencia más activa y estimulante.

Los mejores haikus de Matsuo Bashō (y lo que puedes aprender de ellos)

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Cuarta gestión estratégica

Un cura va conduciendo por una carretera cuando ve a una monja en pie en el arcén. Él para el auto y ofrece llevarla, lo que la monja acepta. Ella entra en el coche y cruza las piernas mostrando su belleza. El cura se descontrola y casi choca con otro auto. Después de lograr controlar el coche y evitar un accidente, no se resiste y pone la mano en la pierna de la monja. La monja lo mira y dice:
– Padre, recuerde el salmo 129…
El Padre se perturba:
– Disculpe, hermana, la carne es débil… y saca la mano de la pierna de la monja.
Llegando a su destino la monja agradece y, con una sonrisa enigmática, baja del auto y entra al convento.
Así que llega a la iglesia, el cura corre hacia las Escrituras para leer el Salmo 129, que dice: _”Adelante, persista, más arriba encontrará la gloria del paraíso.”_
*Conclusión:* _si Usted no está bien informado sobre su trabajo, puede perder excelentes oportunidades_

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El reloj del tiempo de Pipobunorrotri*

Reloj que sellas el tiempo

con esos pasos alocados,

y juiciosos tuyos

que suenan

en el arpa del viento

cuando la lluvia muere

en el abrazo de un cristal,

convirtiéndose en esa gota

que llena el vaso:

del grito,

del beso,

de la rabia,

de la pasión.

 

En las esquinas escucho

como caen los segundos

en el negro asfalto

de la anárquica subsistencia,

floreciendo en su jadeo

el minuto del descuido,

que la hora, en su observatorio

carga y dispara

ese adjetivo;

del deseo del encanto,

del vuelo del tiempo

que el reloj cuenta

en la luna sobre la noche.

*

Hay momentos en un día en que el pavor se apodera de ti, sabes que es el principio de algo, sin definir el que, el dónde y el porqué, pero en un instante de uno de esos momentos, te percatas de que ese día ha llegado el fin de tus dudas”

Creo que desde el mismo día que nací, un 31 de diciembre de 1955, he sentido la necesidad de escribir, pero nunca he tenido el valor de publicar nada hasta ahora, quizás por un falso pudor… todo lo que escribía terminaba en el fondo de alguna maleta de cartón, sustituyendo esa necesidad por la lectura…»

Autor

 

Catédras de gestión estratégica

Dos funcionarios y el gerente de una empresa salen a almorzar y, en la calle, encuentran una antigua lámpara mágica.
Ellos frotan la lámpara y dentro de ella sale un genio.
El genio les dice:
– Yo sólo puedo conceder tres deseos, así que daré uno a cada uno de ustedes.
– ¡Yo primero, yo primero!, grita uno de los funcionarios. Yo quiero estar en las Bahamas dirigiendo un barco, sin tener ninguna preocupación en la vida… ¡Puff!, y se fue…
El otro funcionario se apresura a hacer su solicitud:
– ¡Yo quiero estar en Hawai, con el amor de mi vida y tomar interminables piñas coladas! ¡Puff!, y se fue…
Ahora Usted, dice el genio al gerente.
– Yo quiero a esos dos tontos de vuelta a la oficina para una reunión.
Conclusión: Deja siempre que tu jefe hable primero.

 

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Aprendiendo de Basho

De frente a las azaleas
una mujer prepara
bacalao seco

Este Haiku destaca por el contraste entre las dos imágenes que lo forman: la delicadeza de la mujer frente a las azaleas y la dureza de la preparación del bacalao.

El contraste es un recurso interesante ya que, al colocar codo con codo un elemento y su contrario, ayuda al lector a percibir de un modo más vivo las diferencias entre ambos.

El contraste puede ser útil, por ejemplo, para evidenciar las ironías y contradicciones de la realidad. Como en este pequeño verso:

En la blanca arena griega, descansan los turistas y desembarcan los inmigrantes.

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hay-kus  Carles Roselló…https://creatividadparaescritores.com

Una simple salida al cine de Delia Goldadler Joison (mujerdiosa)

Si algo le gusta a nuestra querida Sra. D, es ver películas. Desde muy chica le fascinó ese mundo, y con el correr del tiempo, se convirtió en una cinéfila empedernida. Vio Lawrence de Arabia diecisiete veces, subtitulada en varios idiomas mientras viajaba por el mundo. Otras de sus películas favoritas eran: Doctor Zhivago, La Malvada, Mañana lloraré y muchas más…

Hoy justamente se levantó con ganas de ver la última película de Woody Allen. Ya decidida, “arregló” todo en la casa y se prometió no ser tan atolondrada, o sea, portarse muy bien. Era uno de esos días fatales de verano que arden como fuego vivo. Arregló como podía la casa, esto es, metió a presión en los placards todas las cosas desparramadas por el piso y otros lados; empujó las puertas con el estilo que ya es una marca registrada en ella -o sea con sus caderas- puso al gato en el acuario y a los peces dorados en la caseta, la ropa usada en los cajones y la limpia en el lavarropas, ustedes saben, arregló todo como de costumbre. Como el día estaba francamente insoportable por el calor, se propuso ir caminando hacia la sala donde la proyectaban, distante 25 kilómetros.

Cuando llegó a duras penas, sus pies estaban hinchadísimos y le dolían como nunca en su vida. Había tenido la maravillosa idea de estrenar un par de zapatos hermosos, llenos de tiras. Dichas tiras las tenía clavadas en la carne para toda la vida, o al menos así parecía.

Cuando al fin terminó de hacer la cola y logró entrar, le tocó la última fila ya que estaba lleno de gente a rebosar. Lo primero que hizo al sentarse fue por lógica pura, sacarse los zapatos. Se apagaron las luces, mientras ella intentaba quitárselos. No fue tan sencillo porque las tiras estaban como cementadas, pero bueno, luego de tratar por media hora, lo consiguió.
Comenzó a masajearse los pies, que parecían empanadas fritas con el relleno saliendo. ¡Qué alivio sintió! Fue notando como hormigas que caminaban mientras la circulación se ponía en marcha, comenzando a restablecerse nuevamente de a poco.

Aún no había visto nada de la película ocupada como estaba con sus pies, cuando sintió deseos de ir al baño. Miró algo preocupada y acusadora, el litro de cerveza que se había llevado al asiento y pugnaba por salir. ¡Qué mala pata!
En medio de un silencio sobrecogedor lleno de suspenso ya en la mitad del film, comenzó a buscar sus zapatos.

Tanteó el piso, primero con su pie derecho, luego con el izquierdo, más tarde con su mano derecha, luego con la izquierda. ¡No estaban! ¡No los podía encontrar! ¿Qué hacer? La sala descendía vertiginosamente en picada, como en caída libre hasta casi tocar la pantalla, y la Señora D se encontraba en la cima de la misma. Suavemente, como una anguila, comenzó a escurrirse entre los asientos hacia abajo. Pero un grito estentóreo y aterrorizado que lanzó una mujer al sentir un bulto, la hizo incorporar rápidamente.

Ya que en su cartera suele llevar de todo, buscó a tientas la linterna para emergencias -un recuerdo de cuando fue rescatada por los bomberos en su casa hace tiempo- y que siempre llevaba por las dudas. Con su luz potentísima como reflector brillando a todo lo que daba, fue iluminando por medio minuto los rostros de cada persona que se encontraba ahí sentada tranquilamente pretendiendo disfrutar del film. Asumió que se iba a dar cuenta de quién tenía sus zapatos, claro que sí, por la cara de culpabilidad que asomaría de inmediato al ser iluminada.

¿Les cuento cómo terminó la salida?, es muy cruento…

El periódico de la zona al día siguiente en primera plana mostraba la foto de la señora con sus grandes ojos a punto de salir de sus órbitas, siendo acogotada por la mujer que lanzó aquel grito. Al lado su marido tratando por todos los medios de calmar su furia. Y al fondo una montaña de gente dividida en dos enormes grupos: Quienes querían a toda costa lincharla, versus los más pacíficos entre los que se contaban uno o dos religiosos, vegetarianos varios, y demás yerbas.

Así, descalza y desgreñada, nuestra protagonista llegó a duras penas a su casa donde -según declaró a los medios- a partir de ahora verá de instalar un cine personal.

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