El sexo sin amor es una experiencia vacía. Pero como experiencia vacía es una de las mejores.
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Cármina Burana desde Bellas Artes México

Contigo a la distancia trae la versión de Cármina Burana representada en México.
Cármina Burana es una colección de cantos goliardos de los siglos XII y XIII, reunidos en el manuscrito encontrado en Benediktbeuern, Alemania, en el siglo XIX. Fueron encontrados en latín medieval, otros pocos en alto alemán medio y otros con rastros de francés antiguo. Algunos de ellos son textos macarrónicos; es decir, una mezcla de latín y de alemán o de francés vernáculo.
Los autores fueron estudiantes y clérigos de la época en que el latín era la lengua franca en toda Italia y en el occidente de Europa para los académicos viajeros, para las universidades y para los teólogos. La mayor parte de los poemas y canciones parecen ser obra de los goliardos, clérigos o estudiantes que llevaban una vida errante y desordenada.
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Estos poemas hacen gala del gozo por vivir y del interés por los placeres terrenales, por el amor carnal y por el goce de la naturaleza; y con su crítica satírica a los estamentos sociales y eclesiásticos, dan una visión contrapuesta a la que se desarrolló en los siglos XVIII y segunda parte del XIX acerca de la Edad Media como una “época oscura”.
Las composiciones más características son las Kontrafakturen que imitan con su ritmo las letanías del antiguo Evangelio para satirizar la decadencia de la curia romana, o para construir elogios al amor, al juego y, sobre todo, al vino, en la tradición de los carmina potoria.
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Estos cantos son transmitidos desde el Palacio de Bellas Artes y forma parte de las actividades del programa Contigo en la Distancia, una campaña que busca que las personas nos quedemos en casa con diversas actividades entretenidas.
El Cármina que se lleva a cabo es la obra del alemán Carl Orff, un músico nacido en una familia culta y acomodada, criando entre libros y música compuesta en el siglo XX. Desde los 5 años tocaba el piano y fue unos años más tarde cuando comenzó a componer temas para acompañar sus representaciones de teatro.
Foto Isóptica
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Esta transmisión de su obra maestra es esencial y evoca a los monjes cantando en el monasterio de la antigüedad. Es una cantata basada en textos escritos es una delicia que no te puedes perder.
Te dejamos con este increíble espectáculo para que lo veas desde casa.
Cármina Burana desde Bellas Artes
La épica versión de Cármina Burana en Bellas artes desde tu casa
Ansias digitales de Elisa de Armas
Tengo que decirte que se me ha abierto una boca en cada dedo. Las diez están deseando aprender a besar.

Nací y vivo en Sevilla (España), donde me gano la vida como profesora de Lengua y Literatura en un instituto de secundaria. Buscando claves para enseñar a redactar a mis alumnos, me inscribí en mi primer taller de narrativa y allí se inició mi pasión por el microrrelato. Mis escritos han obtenido algún reconocimiento que otro, estoy especialmente orgullosa de haber ganado el concurso Caperucita Roja en Tiempos de Twitter (convocado por el sitio argentino Cuentos y más) y el IX Certamen de Microcuento Fantástico miNatura 2011. Algunos de mis textos han sido publicados en Historias de las historias (Ediciones del Ermitaño, 2011) y Cien fictimínimos. Microrrelatario de Ficticia (Ficticia, 2011) así como en otras publicaciones digitales o en papel.
El poema de Kobayashi Issa
Como adición al tradicional haiku, Kobayashi Issa (1763-1827) agrega al elemento de la naturaleza la interacción de animales y personas, como se puede apreciar en los siguientes ejemplos.
Para el mosquito
también la noche es larga
larga y sola.Mi pueblo todo
lo que me sale al paso
se vuelve zarza.Al Fuji subes
despacio
pero subes, caracolito.Miro en tus ojos
caballito del diablo
montes lejanos.https://wsimag.com/es/cultura/23060-haikus-con-acento-mexicano
No envejece el amor de Orlando Romano
La abuela se había casado y enviudado en siete oportunidades. Enterró a su último esposo a los noventa años y vivió hasta los ciento quince.
“El buen sueño es hermano de la supervivencia”, comentaba la familia: ella se encerraba en su dormitorio a las diez de la noche, y aparecía, siempre radiante, bien entrado el mediodía.
Por su diario íntimo se supo que a lo largo de aquellos últimos veinticinco años, por las noches, se consagraba al ardiente recuerdo de los finados, a veces de dos o más al mismo tiempo.

Minificción de Fernando Sánchez Clelo
Al tragarse los somníferos, sólo recordó los cinchazos de su padre, las nalgadas de su madre, los puñetazos de su hermano, las cachetadas de su esposo, las patadas de su amante y los palos de su hijo mayor. Pero al final, no alcanzó la muerte: el paramédico la hizo reaccionar a bofetadas.

Tomado del Fb
Todos, nadie de Marti Lelis

Juicio final de Enrique Anderson Imbert
Raúl se hizo amigo de su Ángel de la Guarda. Conversaban horas y horas. De historia, de arte, de filosofía. Un día el ángel —que era un alma de cántaro— le reveló el secreto:
—El Juicio Final comenzará a toques de trompeta, pero será lento. Todas las naranjas formarán una naranja ideal. Todas las esmeraldas entrarán en una pura esmeralda. Todos los hombres apretarán en un arquetipo de hombre… Y así con todo. Cuando las innumerables cosas, bien clasificadas, se hayan reducido a piezas únicas, Dios las conservará como un museo.
Tomado de Fb
Sin título de Carmen leñero
La empatía entre los cuerpos lleva a una inercia de imitación: cuando salíamos apresurados del hotel, a media tarde, traías uno de mis aretes puesto.

Transmisión…
Es tan cabrón el codiv-19 que ya se reportan brotes en algunos cementerios.

Un conjunto de coronavirus penetra en el tejido adiposo de una muestra recogida de un paciente estadounidense a finales de febrero. Cada virus puede llegar a crear de una sola vez entre 10.000 y 100.000 réplicas. Además, este tipo de virus pueden infectar células cercanas o desplazarse a través de pequeñas gotitas que escapan de los pulmones, de ahí la enorme capacidad de contagio de estos virus. En cada proceso de replicación el virus destruye la célula infectada, por lo que puede acabar causando estragos a los pacientes, que pueden desarrollar neumonía y llegar a morir.
Algo ha cambiado de Salvador Terceño Raposo
Hoy parece que ella tiene la voz todavía más dulce que ayer. Me habla sin miedo, como se hablan las parejas. Me mira a los ojos sin parpadear. Yo la acaricio, la beso… A veces la aseo como puedo y cepillo su cabello. Ya casi no llora o, al menos, parece evitarlo cuando estoy delante. No ha vuelto a intentar gritar y, alguna vez, me ha parecido que esbozaba una sonrisa cuando le doy de comer esa crema de calabaza con picatostes que tanto le gusta. Temo equivocarme, precipitarme, pero siento en mi interior que pronto podré desatarla. Al menos las manos, para que po damos abrazarnos.
Tomado de Fb

Ella quería un gato…de Rosa Yañez
Yo quería un gato pero mamá no. Al final, para callarme, trajo esta carpa aburrida que da vueltas y vueltas en la pecera que parece un balón pero que ni siquiera lo es. Yo, en venganza, me he dedicado a insistirle en que es un gato -«eres un gato, eres un gato, eres un gato…»- a medias rabioso contra la realidad a medias hastiado de su absurda compañía. Ahora me siento un poco mal, la he visto frotarse contra el cristal, mirar con interés al canario y me parece que ya no le gusta estar dentro del agua.

Bocaccio y la Peste y nosotros
¿Qué requiere para que viva el parásito?
Explican que la peste, irrumpiera en los meses cálidos y después de haber tenido lugar importantes precipitaciones. Las condiciones en que vivían los seres humanos en la Europa del siglo XIV, particularmente en los núcleos urbanos, en donde abundaban las ratas, y la elevada promiscuidad facilitaban el contagio . No obstante, los europeos de mediados del siglo XIV, aunque ignorantes de la interpretación científica del mal que padecían, buscaron una explicación de la epidemia, sacando a colación los más variopintos argumentos. Buscaban un chivo expiatorio, al que culpar de las desgracias ¿Porqué no acusar a los leprosos o mejor aún a los judíos, que sobre el que pesaba la acusación , de haber dado muerte a Cristo? De acuerdo con esa explicación ellos habrían envenenado las aguas y corrompido el aire. Pero fue rechazado debido a su notorio carácter demagógico. En su lugar se ofrecieron otras posibles: la peste negra era un castigo enviado por los pecados cometidos . Pero también se barajó otra hipótesis, de carácter astrológico: la epidemia quizá era una consecuencia de una fatal confluencia de los astros. Oigamos a los testigos.
Bocaccio dudaba entre las dos últimas hipótesis. La peste negra se difundió, nos dice el escritor italiano, «fuera por la influencia de los cuerpos celestes o porque nuestras iniquidades nos acarreaban la justa ira de Dios para enmienda nuestra». Un texto muy diferente del anterior, proveniente de la Corte pontificia de Aviñón, las «Vitae Paparum Avinonensium», apuntaba en la misma dirección, pues, tras rechazar la culpabilidad de los judíos, también mantenía sus dudas entre la explicación astrológica y la de carácter ético: «Corrió el rumor de que algunos criminales, y en particular los judíos, echaban en los ríos y en las fuentes veneno. En realidad la peste provenía de las constelaciones o de la venganza divina». Los universitarios de la época, por su parte, ponían el acento en la idea de que la epidemia había tenido su génesis en una determinada conjunción planetaria. Así, por ejemplo, el cirujano Guy de Chauliac, una persona de gran prestigio en su época, afirmaba que la causa del morbo se encontraba en la coincidencia de los planetas Saturno, Júpiter y Marte en un determinado día del año 1345. Era la interpretación académica, lo que explica que fuera, a la postre, la que gozara de mayor predicamento.
Así estaban las cosas por ese tiempo. Ahora enfrentamos otra epidemia. que no deja de ser epidemia, solo cambian los actores. Tenemos un contexto científico envidiable, Sabemos como evitarla y dentro de unos años solo será recuerdo.
De aquellos tiempos nos queda algo: el miedo, el pánico que a veces suele ser peor que la enfermedad. Se difundió el rumor de que los gatos eran los causantes del atropello y le dieron baje a todos los gatos, cuando en realidad eran las ratas y que el único depredador era el gato. Ahora los chismes se difunden por las redes sociales. Cómo ven… no hemos cambiado mucho.

http://medcomunitaria.zoomblog.com/archivo/2006/09/23/bocaccio-y-la-peste.html
Cualqier parecido es coincidencia. El miedo a las pandemias.
Hace unos veinte mil años, en un tempestuoso atardecer, el hechicero cro-magnon regresaba de un retiro de tres días en el monte, donde había estado recolectando yerbas mágicas, cuando le informaron que uno de los hombres había llegado enfermo de
una larga jornada cinegética. Seguro de su poder curativo -la ignorancia hace audaces a los médicos se recubrió con su vestimenta de venado y fue a verlo. Apartó el cuero que tapaba la entrada de la caverna e iluminó al enfermo con su antorcha. De inmediato dio un respingo, retrocedió espantado, ordenó levantar el campamento y huir hacia un incierto fin en medio de la noche. En la pustulosa cara del enfermo había reconocido la viruela -o alguna peste similar de la época- cuya horrorosa imagen había recibido a través de los relatos sucesivos de su padre y de su abuelo, y sabía que la muerte era
inevitable.
En 1994, en nuestra Unidad de Infecciosos, solicitamos a un talentoso especialista, hombre muy culto y racional, que evaluara un pequeño paciente. Accediendo de buena gana, contempló un rato al niño a través del vidrio y, en el momento de abrir la puerta
corrediza, preguntó por qué estaba aislado. Al escuchar la palabra SIDA quedó con el pie en alto, alterado el rostro; luego de unos segundos, echó pie atrás y dijo que bastaba con lo que le habían contado, no siendo necesario el examen físico.
Habíamos perdido en Chile, país médicamente desarrollado, este temor irracional que acompaña a las pestes y que deriva de la certeza de poder ser atacado en cualquier momento por una enfermedad fatal, irreversible y atroz. Y no sólo en Chile, sino en
todos los países más o menos avanzados el hombre moderno está convencido que la medicina todo lo cura, careciendo de recursos espirituales para comprender y enfrentar la existencia de una epidemia altamente letal. El especialista que nos visitaba era
un hombre muy instruido y sabía perfectamente cómo se contagia el SIDA y que, por lo tanto, no estaba expuesto, pero pudo más el temor ancestral que la razón.
Esta ha sido siempre la primera humana reacción a las terribles pandemias: pánico. Un miedo súbito, extraordinario, que oscurece la razón. Al pánico sigue la huida, como consecuencia inevitable.
por Walter Lederman
Para recordar significado de los nmbres de los paises latinoamericanos

