Una salida

de Ildiko Nassr


Han salido de casa sin abrigo y ya empieza a nevar. No pueden
detener la caminata en este punto o morirían congelados. La
mujer piensa en las bolsas de comida congelada que reposan en el
freezer. El hombre aprieta la navaja suiza en su bolsillo. No quiere
que ella sepa de sus temores. Sabe que hoy no será el último día
de sus vidas y no piensa desperdiciar ni un minuto en
preocupaciones vanas. Deben ir por su objetivo y regresar a casa
lo más rápido posible. No debe darle poder al frío que podría
terminar con ellos. Le hace una señal a la mujer para que apure el
paso. No es lo más adecuado. Está desesperado, pero quiere
mantenerse calmo ante ella.
La mujer camina casi sin sentir los pies: percibe cómo se
van congelando los dedos y el frío sube por el cuerpo cansado. Si
llega al corazón, morirá. Apura el paso ante la señal del hombre.
No quiere mostrarse débil o cansada ante él. Caminan contra la
nieve y el viento. Llegan a destino cuando la noche cubre todo
con su manto oscuro.
Recogen la cesta que está en el lugar indicado y
emprenden el regreso en el mismo silencio que sólo se interrumpe
por el sonido de alguna sirena a lo lejos. Al regresar, podrán
alimentar a los otros infectados hasta que la primavera derrita la
nieve y mueran. O sanen. Lo que ocurra primero.

Ildiko Nassr (Argentina). Ha publicado los siguientes libros de
microrrelatos: “Placeres cotidianos” (Editorial Macedonia, 2007,
2011 y 2017), “Animales feroces” (2011), “Ni en tus peores
pesadillas” (2016), “Los hermanos mayores” (2017), “Urgencias,
disimulos y rutinas” (2019) y en coautoría “Hilos Dorados”
(2017). Sus microrrelatos han sido incluidos en las mejores
antologías del género.

Dos cuentos: Oscuridad e inmemoriam

De Roque Grillo


Apagó el candil. La sombra de la indigna, balanceándose al
extremo de la soga le ayudó a conciliar el sueño.


Cuando retiró el puñal del corazón, ya había olvidado el motivo
de su encono.

Roque Grillo,

mendocino, acusa casi 70 años.
Periodista desde los 14, forma parte de la Cofradía del Cuento Corto,
de Mendoza, Argentina con cuyos integrantes participó en un par de
antologías o en la creación colectiva Con la Literatura no se juega. Está
retirado, empeñado en domar, desde hace cinco años, una hamaca
paraguaya.

Roque Grillo, escritor por causalidad y periodista por herencia ...

Trans-formaciones

De Ome galindo

“¡Estoy hasta la verga!”, gritó para sus adentros. En los tres meses que llevaba trabajando en el bar, jamás había tenido que atender una mesa tan horripilante. Una bola de locas y jotitas que se ponían a reír estruendosamente, sólo con el afán de joderle la vida a todos los que estaban a su alrededor. Lo peor era ese traveco de gruesas carnes que se sentía la gran diva. Abría la boca antes de darle el trago a su bebida, y levantaba patéticamente el dedo índice en vez del meñique, para darse aires de grandeza, seguramente. Escuchó el doble tintineo de la campanilla. El pedido de su mesa. Enojado, David fue a recoger la charola.
—¿Les dejo su pedido?
Madame Jerome, con sus recién estrenadas uñas, detuvo por el brazo a David y le dijo con una voz grave que intentaba subir por la escalera rota de las clases sociales:
—Miamor, ¿y cuándo te sientas a comer con nosotras?
David se quedó inmóvil. El perfume de abuela, el picor de las uñas, esos ojos envueltos en fucsia, el aliento que mezclaba lascivia, tabaco y alcohol. Reparó en la barba que empezaba a crecer a paso micrométrico en la papada de Jerome, y quiso correr de ahí. Arrancó su brazo de la tenaza del travesti, y se alejó: enrojecido, tentado, curioso y muy, pero muy, excitado.

Ome Galindo (Guadalajara, Jalisco, 1986). Docente y doctorando de la Universidad de Guadalajara. Su
obra narrativa y ensayística está recogida en diversas antologías. Miembro del podcast cultural Las 9
noches y del Programa Nacional de Salas de Lectura donde hace actividades literarias con juegos de rol.

Travesti no es igual que Drag QueenBlog de turismo gay y LGTB con ...

Justicia divina

de Paola Tena

Del libro Minidecamerón compilado por Paola Tena

Cuando el chofer le anunció aquí es y abrió la puerta del microbús,
él se bajó con la maleta llena de sus pertenencias apretujadas y se
quedó más perdido que la proverbial aguja en el pajar de la gran
ciudad. El día en que le entregaron el nombramiento le explicaron
mil veces y una cómo llegar a un hotel cercano a su nuevo empleo,
sin embargo, en noche cerrada todas las calles se parecían y en
una de ellas lo sorprendieron tres tipos que le hurgaron en
bolsillos que ni él mismo sabía que tenía, lo dejaron hecho un
ovillo a punta de patadas junto al muro de una vivienda y huyeron.
Oyendo el escándalo, una viejecita se asomó por la
ventana de la susodicha casa y viéndolo tan malherido, como
pudo lo ayudó a entrar, le desinfectó las heridas con alcohol del
‘98 y le ofreció una muda de ropa de su difunto marido para
cambiarse el traje hecho jirones.
Al otro día se personó en su nuevo empleo. Buenos días,
Señoría, lo recibió el secretario del juzgado, perdone que no lo vamos a
dejar ni respirar, pero están esperando sentencia unos facinerosos que acaban
de coger. Cuando el nuevo Juez de Instrucción salió a la sala de
audiencias llevando todavía la ropa prestada, no pudo evitar
sonreír satisfecho ante la cara de sorpresa de sus tres amigos
nocturnos. El día estaba empezando muy bien.

Pediatra es su identidad “oficial”, escritora
es su personalidad no tan secreta. Ha publicado microcuentos en
varias antologías y revistas dedicadas al género minificcional. Ha
sido ponente en sesiones de animación a la lectura e imparte
talleres de Escritura Creativa y elaboración de fanzines. Es autora
de Las pequeñas cosas (Ediciones La Palma, 2017), y los libros
cartoneros “Cuentos incómodos” y “MiniBestiario” (Cartonera
Alebrije, 2019, 2020).

PAOLA TENA - YouTube

Zende

De Sergio ceballos


Por Amanalco de Becerra se cuenta la historia de doña Cata —una mujer santa y oscura de piel como los zapotes floreados en verano—. Los jueves de mercado compra claveles y laureles que deja en el camino del río junto a una cruz solitaria y sin nombre. —Jamás preguntes por el nombre, mucho menos a doña Cata, porque te pega con el bastón de pirul que lleva bajo el brazo —es lo que mi abuela siempre ha dicho. Doña Cata camina sola, de vez en cuando con su burro, de vez en cuando con el perro, pero la yegua siempre la deja en casa pa’ que nadie la chulee, pa’ que nadie se la lleve. No quiere que nadie mire su yegua, que nadie la toque, y va nuevamente a la cruz, sola con su sombra, sollozando, gimiendo en el recuerdo perpetuo, “duérmete rosal que el caballo se pone a llorar…”; camina por la vereda, remoja las enaguas al andar por el río. Llora y eleva palabras a la amada que ha partido. No quiere que nadie vea la yegua, porque la yegua no es suya, es de Amalia, su amada.


Sergio Ceballos (Metepec, Estado de México, 1994).
Licenciado en Ciencias Políticas Públicas. Activista en pro de la igualdad de género, los derechos de la comunidad LGBTTTIQ+ y luchador social para la erradicación de la violencia en contra de las mujeres y niñas.

Fotos: Los 20 pueblos más bonitos de México | El Viajero | EL PAÍS

En espiral hacia afuera

De Katalina Ramírez

A Edgar N.




Dina, una feminista disfrazada de víctima en la Biblia, no fue
realmente violada, sino una mujer apasionada que prefirió romper
las reglas antes que su corazón. Jacob, el padre y patriarca, no
pudo comprenderlo, sino hasta ahora, cuando Dina, en otro
cuerpo —pero con la misma mirada— se presenta ante él en el
círculo para pedirle perdón y perdonarlo. Hija y padre se abrazan,
hija y padre se hermanan, hija y padre llaman al viento para que
derribe las paredes que él ayudó a levantar.

Katalina Ramírez Aguilar (México). Licenciada en Literatura y
Filosofía por la Universidad Iberoamericana de Puebla. Ha
trabajado como editora en diferentes editoriales, y de manera
independiente. Ha publicado microcuentos y poemas en siete
antologías internacionales, y en revistas nacionales. Ha publicado
un libro de poesía, “Lengua soy” (3 norte y Universidad Iberoaméricana( y uno de microficción «Música primigenia» (BUAP 2018)

.

BUAP على تويتر: "Escritora de microcuentos, poemas y diversos ...

Fuente Microdecamerón. Paola Tena

Primer sueldo

Agustín Cadena

No es de la ciudad. Vino a buscar trabajo y lo encontró. Mientras logra hacerse una vida mejor, alquila una habitación en una casa de huéspedes vieja y barata. Ha cobrado su primer sueldo y, en cuanto cambió el cheque, fue a un almacén de ropa y se compró dos suéteres, un vestido, una falda y dos blusas: su primer vestuario de mujer. Nada es fino, pero ella espera que con el tiempo vaya mejorando, y está contenta. En su cuarto, ha puesto las prendas sobre la cama y, una por una, las agarra con cuidado como si temiera arrugarlas o gastarlas con sus manos de muchacho; las palpa, las huele, las desdobla, les corta el hilo de plástico de la etiqueta con un cortaúñas y se las vuelve a probar. Ya se las probó muchas veces, primero en la tienda y ahora aquí. Le gusta mirárselas en el espejo. Piensa que con el próximo sueldo va a comprarse unos zapatos, un perfume, tal vez ropa interior. Se felicita por haber hallado tan buenos precios. De pronto siente hambre; recuerda que no quiso cenar para no gastar esta noche. Y porque estaba cansada de recorrer las tiendas. Es otra clase de hambre, piensa, la que ha saciado.

Minutos más tarde, ya en la cama y en la oscuridad de la habitación, se deja arrullar por el murmullo asordinado de la avenida y por el alegre ronroneo de su estómago. Su estómago que hasta hoy era de hombre.

Agustín Cadena (Ixmiquilpan, Hidalgo, 1963). Estudió la licenciatura en Letras y la maestría en Literatura comparada en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Además de novelista, cuentista, ensayista, poeta y traductor, ha sido profesor de la FFYL de la UNAM, de la Universidad Iberoamericana, del Austin College de Texas y de la Universidad de Debrecen, en Hungría. Ha escrito más de veinte obras que han merecido diferentes premios.

Documenta minima: DIBUJOS A LÁPIZ, Agustín Cadena

Antología de minificciones alternas

Haiku: la inmediatez del zen — Montucanahualt

Texto de Luis Racionero Entre la idea y la realidad, Entre el movimiento y el acto. Cae la sombra. T.S Elliot. Hace unos años dos escritores franceses, Pauwels y Bergier, anunciaban el retorno de los brujos; a finales de 1975 teníamos uno en la televisión, doblando cucharas, dinamizando relojes, y sacando el quicio al muy […]

Haiku: la inmediatez del zen — Montucanahualt

La llave escondida de la antología o «dispara usted o disparo yo»

Eduardo Gotthelf, Arg.

Bramaba la tormenta, había derribado un poste dejando a Daisy Manor sin electricidad. La lluvia deshojaba los rododendros, los pétalos color sangre tapizaban el sendero de grava. El golpe en la puerta estremeció a los presentes. El mayordomo, de facciones malayas, hizo pasar a Hércules Poirot. –Bon soir. ¡Quéclima tan horrible tienen ustedes en Inglaterra!– dijo, a modo de saludo.

El detective se agachó. Observó que los zapatos del muertoEn la sala, apenas iluminada por el fuego del hogar y algunas velas, estaban los dueños de la mansión, sus invitados, la servidumbre y Lord Essex atravesado por un atizador, cadáver aún tibio que mancillaba la alfombra. estaban mojados, y que en su mano izquierda escondía una pequeña llave. –—Très interessant —dijo para sí. Se levantó y miró a cada uno de los presentes, como midiéndolos. Se retorció el bigote y preguntó concalma —Miss Essex-Dalton, ¿por qué mató usted a su padrastro?

La aludida se repuso en una fracción de segundo. Corrió hacia la puerta, donde chocó violentamente contra el Inspector Billings, de Scotland Yard, que en ese momento entraba. Atontada por el golpe,fue arrestada por dos policías que venían detrás. Más tarde, mientras los empleados de la funeraria hacían su trabajo, Billings se acercó a Poirot, a quien el mayordomo, agradecido, acababa de servir una copa de coñac.

—Dígame, mister Poirot, ¿cómo supo quién cometió el asesinato?

—Ah, mon ami, –respondió éste, girando la copa —eso es algo que deberá deducir usted mismo.

Eduardo Gotthelf lanza su nuevo libro, "Mientras el lobo no venga"

Edición Lilian Elphick

El verdadero amor de Dina Grijalva

La soledad es peligrosa. Es adictiva.
Una vez que te das cuenta de cuánta paz hay en ella,
no quieres lidiar con la gente.
Carl Jung

Al fin he encontrado a mi verdadero amor. Ese hallazgo me hace
vivir en un estado de euforia y voluptuosidad perenne. Cada
amanecer despierto dichosa, me abrazo, camino, leo, siempre en
mi nube de felicidad.
Al atardecer me invito a tomar café y antes de dormir,
feliz, me invito una copa de rojo vino.

Dina Grijalva (México). En la primavera de 2008 visitó Buenos
Aires y nació como minificcionista. Desde entonces es hacedora
y promotora de ese maravilloso género. Sus libros de minificción
son: “Goza la gula”, “Las dos caras de la luna”, “Abecé sexy”,
“Mínimos deleites”, “Miniaturas Salmantinas” y “Cuestión de tiempo”.

Ama a los Cronopios, cultiva un bonsái y sueña con
habitar en Liliput. Minificciones suyas han sido incluidas en una
veintena de antologías. Ha publicado una antología de
minificciones eróticas, bajo el título de “Eros y Afrodita en la
Minificción”.

Leerán este jueves sus minificciones - Noroeste

Caballitos de colores

Elena Casero Viana



La veía todos los días a la puerta del café donde desayuno, sentada
sobre unos cartones. A pesar de sus ojeras, de su pelo desteñido
y de su ropa desgastada, se notaba que era joven. A su lado, una
niña. Un día me detuve junto a ellas. Saqué el móvil. Fingí estar
leyendo un mensaje.

Pronto te compraré aquellos pantalones blancos y el suéter del
escaparate y las zapatillas de color rojo. Y después iremos a la feria, añadió
la niña, a montar en los caballitos de colores. Y compraremos algodón de
azúcar y subiremos a la noria. Luego comeremos la hamburguesa más grande
y muchas patatas fritas.

La niña tiritaba acurrucando su cuerpecito junto al de la
madre. Y la miraba como solo se mira la esperanza.
—Extraño a la mujer que se sentaba a la puerta. Hace
muchos días que no la veo. Ojalá esté bien. Quizás Dios se apiadó
de ellas, le rezaban con una constancia que enternecía —me ha
dicho esta mañana el camarero de la cafetería.
He sonreído. No le he dicho que las he dejado
comprando las zapatillas de color rojo
.

Niños carrusel con caballos de colores, vector fotomural ...

Elena Casero Viana (España). Soy Técnico de Empresas Turísticas. He trabajado en una multinacional del automóvil hasta
mi jubilación. He publicado cinco novelas, un libro de relatos y uno de microrrelatos, “Luna de Perigeo” (Editorial Enkuadres,
2016). Alguno de ellos han sido publicados en antologías y traducidos al francés. Actualmente estudio piano y oboe.

Cuando sea grande

Jasmín Cacheux

—¿Por qué soy niña?

—Porque… tienes cuerpo de niña.

—¿Cómo?

—Sí, tus genitales son de niña, tienes una vagina para

hacer pipí.

—Pero…

—¿Pero qué?

—René es niño y tiene también para hacer pipí.

—Él hace de pie y tú te sientas

—No, también se sienta.

—No, él tiene pene.

Diversidad(es)

22

—¿Es como larguito?

—Sí.

—Yo tengo uno, ya me revisé, muy pequeño, pero tengo…

—No, Andrea, tú eres niña.

—¿No tener uno de “esos” me hace niña?

—No funciona así.

—Cuando sea grande, voy a ser niño.

—Eso no se puede. Bueno, ¿para qué quieres ser niño?

—No, si no quiero ser niño, lo que quiero es ser lo que

yo quiera, y ahorita solo soy lo que puedo.

—Andrea, eres una niña, una muy bonita y tierna…

—¿Si soy niño no puedo ser bonito y tierno?

—Andrea… no es lo mismo.

—¿Ves? No, no quiero. A ver, si soy niña puedo hacer

todo lo que hacen los niños.

—Sí.

—¿Tú qué eres?

—Yo soy tu papá.

—¿Eso es ser niña o niño?

—Eso es ser papá.

—Ah, entonces yo soy Andrea y cuando sea grande

seré niña o niño.

—Ándale mientras tanto a hacer la tarea, que para eso

da igual si eres niña o niño.

—¿Tarea?…

59 mejores imágenes de Chihuahua Arde Editoras en 2020 | Chihuahua ...

Madame Bovary abre tienda en París

Carmen de la Rosa

Querido Charles: el dinero que te envío es para saldar mis deudas y sufragar
la educación de nuestra hija Berthe. Lo encontré enterrado en un cofre entre
las lavandas del jardín trasero. He cambiado de nombre y te ruego que no me
busques, que me olvides como si hubiera muerto. Ahora sé que ningún hombre
en la tierra está hecho a la medida de mis fantasías. Pido tu perdón por el
daño que te he causado.”

Emma

Cuando acaba de firmar la carta, suena la campanilla de
la puerta de “Tejidos Madame de Beauvoir”. Emma sale de la
trastienda envuelta en un vestido de seda a juego con el azul
transparente de sus ojos y atiende al caballero que solicita una tela
para el vestido de noche de su esposa. Ella despliega sobre el
mostrador una pieza de terciopelo escarlata que brilla bajo la luz
de la mañana como unos labios mordidos con deseo. Él la mira a
los ojos y le propone pagarle lo que quiera por pasar una noche
juntos. Emma sonríe y le dice: No se equivoque, señor. No seré esclava
de otro placer que no
sea el mío.

Carmen de la Rosa. Escritora y médica rehabilitadora.
Sus relatos y microrrelatos aparecen en los libros “Entre humo y
cuentos”, “Todo vuela“, “Acordeón”, las antologías: “Somos
Solidarios”, “99 crímenes cotidianos”, “Ellas”, “Eros y Afrodita
en la minificción”, “Perdone que no me calle”, “Antología
española de Minificción en redes” “100 palabras para mamá”; en
varias revistas y blogs. Ganó el I y el X premio de relatos breves
“Mujeres” del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

Vístete ecológicamente: estas son las telas más amigables con el ...

Madrugada

Eduardo Gotthelf

Decidió matarla en el instante en que recibió la foto de manos
del detective. Dos meses rumiando las formas, juntando coraje. Ahora
la mira, mientras el veneno hace su efecto.
«Maldita», alcanza a decir, y se lleva la última imagen: ella, pulcra
como siempre, lavando el vaso.

Eduardo Gotthelf es Ingeniero de Petróleos. Nacido en
Buenos Aires, vive en la Patagonia desde 1974. Es autor de cuentos,
microficciones y algunas obras de dramaturgia. Publicó El sueño robado
y otros sueños, Cuentos Pendientes, Principio de Incertidumbres (libro-objeto),
Paraísos Paralelos, Legislación Urgente para el Logro de una Humanidad
Sustentable (libro-objeto), y Mentos y Veros (libro-objeto). Sus textos
figuran en antologías, diarios y revistas literarias del país y del exterior y
en páginas de Internet.
Café, ¿sabes qué le pasa a tu cuerpo una hora después de tomarlo?

Clima caluroso de Karla Barajas

Papá, tengo novia”, le dice al hombre, que se ha quedado serio. Él me observa y luego a la mesera. “Salgamos”, responde con voz ronca. Los veo sin disimulo a través de los cristales, no los escucho. El hombre suda, es la temporada más calurosa del año, 45 ºC y están parados sin sombra alguna en el estacionamiento del lugar. Sonríe, él transpira, la espalda se le humedece, limpia los ojos, ¿acaso llora o le entró sudor? En silencio, regresan a la cafetería. Su bebida está fría, adentro hay clima. Pagan.
El hombre coloca el brazo sobre los hombros de su hija. “Me alegra”, dice al fin mientras la tensión se disuelve
.


Karla Barajas (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1982).
Publicó Neurosis de los bichos (Colección Minitauro,
La Tinta del Silencio, 2017), Esta es mi naturaleza
(Editorial Surdavoz, 2018), Cuentos desde la Ceiba
(Colección Bocanada, La Tinta del Silencio, 2019).

Seis minificciones de Karla Barajas - Carruaje de Pájaros