Me recostaba debajo del mango. Comía hasta quedar ahíto; descansaba y me dormía. Despertaba con hambre y volvía a jambarme de la carne dorada y jugosa; ríos amarillos dulces y pegajosos escurrían de mi barbilla. Lejos se oían los gritos de mi madre llamándome y reclamando el agua deseada del pozo. “Ninguna culpa tengo de que el árbol de mango me distrajese de mis deberes…”.


estos mangos directamente del arbol… para una chica que creció entre los manzanos los mangos son como los extraterrestres mágicos. hermoso recuerdo, que hace soñar. un gran abrazo.
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Esta región es rica en cítricos:naranja mandarina limón totonja se dan en abundancia, que al pasar por las veredas se nota el bolerio amarillo de los frutales, Sali+o de entre los caminos una familia canadiense y con un español mocho, le pedía permiso para entrar y tocar aquelos circulos verdeamarillentos que parecían esfereas colgadas a proósito.
Tocar?
Si soloque mis hijos toquen el fruto ellos no conocen y tienen curiosidad.
Nada de tocar, dijo serio el ranchero. vi el ánimo caído de los niños y de la mamá y antes de que se repusieran agregó-
Tocar es poco, pueden ver mirar, jugar, correr subirse a los árboles y comer todas las que quieran y para el camino algo más.
Abrazo Alona y gracias por tu comentario.
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qué hermoso, Ruben. un gran abrazo.
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