El niño y el mango

Me recostaba debajo del mango. Comía hasta quedar ahíto; descansaba y me dormía. Despertaba con hambre y volvía a jambarme de la carne dorada y jugosa; ríos amarillos dulces y pegajosos escurrían de mi barbilla. Lejos se oían los gritos de mi madre llamándome y reclamando el agua deseada del pozo. “Ninguna culpa tengo de que el árbol de mango me distrajese de mis deberes…”.

arbol mango

4 Comments

    1. Esta región es rica en cítricos:naranja mandarina limón totonja se dan en abundancia, que al pasar por las veredas se nota el bolerio amarillo de los frutales, Sali+o de entre los caminos una familia canadiense y con un español mocho, le pedía permiso para entrar y tocar aquelos circulos verdeamarillentos que parecían esfereas colgadas a proósito.
      Tocar?
      Si soloque mis hijos toquen el fruto ellos no conocen y tienen curiosidad.
      Nada de tocar, dijo serio el ranchero. vi el ánimo caído de los niños y de la mamá y antes de que se repusieran agregó-
      Tocar es poco, pueden ver mirar, jugar, correr subirse a los árboles y comer todas las que quieran y para el camino algo más.
      Abrazo Alona y gracias por tu comentario.

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