El entrecano y las dos prostitutas Esopo

Un hombre con canas tenía dos amantes, una joven y otra vieja. La de más edad, avergonzada de tener trato con uno más joven que ella, no dejaba, cuando venía a estar junto a sí, de arrancarle los pelos negros. La más joven, tratando de disimular que tenía un amante viejo, le arrancaba los blancos. Y así, depilado por turno a manos de una y otra, llegó a quedarse calvo.
De esta forma, lo que anda desacompasado es perjudicial.

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Una cuenta sabia -anónimo-

El emperador Akbar tenía la costumbre de poner adivinanzas y acertijos a sus cortesanos. A menudo hacía preguntas que eran extrañas e ingeniosas. Tomó mucha sabiduría responder a estas preguntas.

Una vez hizo una pregunta muy extraña. Los cortesanos se quedaron mudos con su pregunta.

Akbar miró a sus cortesanos. Mientras miraba, uno por uno, las cabezas empezaron a quedar cabizbajas en busca de una respuesta. Fue en este momento que Birbal entró en el patio. Birbal, que conocía la naturaleza del emperador, comprendió rápidamente la situación y le preguntó: «¿Puedo conocer la pregunta para poder intentar una respuesta?».

Akbar dijo: -¿Cuántos cuervos hay en esta ciudad?

Sin ni siquiera pensar un momento, Birbal respondió: «Hay cincuenta mil quinientos ochenta y nueve cuervos, mi señor».

«¿Cómo puedes estar tan seguro?» -preguntó Akbar.

Birbal dijo: «Haz que los hombres cuenten, mi señor, si encuentras más cuervos significa que algunos han venido a visitar a sus parientes aquí, si encuentras menos número de cuervos significa que algunos han ido a visitar a sus parientes en otra parte».

Akbar estaba muy complacido por el ingenio de Birbal.

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Diario de una mujer. doce

«Sería una simpleza describir cómo me abordó el desconocido; nada quedó íntegro. El placer es un remolino que anestesia la realidad, que sólo se mira a sí mismo. Vuelvo a reír: de niña no deseas tomar la pastilla por la náusea. El pudor ordena esconderte de toda mirada. Ese día introduje cápsulas y pastillas sin que arqueara. Mostré mi desnudez, tanto placer de que él viese, tocase mi cuerpo. Acepté, pedí ser penetrada. El dolor inicial se transformó en placer indefinible. Cuando tuve en mi boca el sabor de él, oliendo a mar, lo degusté intensamente. ¡Dejé de ser niña!, son las mejores horas que la vida me ha dado. Afuera oía como el mar azotaba los riscos. Él besaba mi cuello y decía: Beba te he hecho mujer…”

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Uno de Pepito

 

Le dice Pepito a su mamá:
-¿Cómo es que tu eres blanca, mi papá negro y yo soy amarillo?
La madre sorprendida le responde:
– No jodas hijito !Si supieras la orgía que hubo aquel día! !Agradece que no ladras!

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Para ganar un partido de Fut

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Tienes que rodearla con suavidad, acariciarla, hablarle al oído, como murmurandole lo mucho que la amas. El salón de belleza está en ti. Toque, retoque y arte para peinarla. Llegará tarde o temprano el Gol.

 

¡Qué Bella es!

¡Qué bella es cuando la veo dormir! Su cabellera extendida es un río encrespado. Navegar en él es encontrarse con el brillo de sus ojos. Su pelo fulgura en la copa del cielo. Es mi señora y enriquece mis sentidos al jugar conmigo. Pero la congoja llega si ella se ausenta, y el silencio pesa como el enramado de un gigantesco árbol.

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Remolinos en el mar

Transitan los barcos. 
La tarde caduca alberga en su memoria las luces del transatlántico.
Tengo niebla en el mar de mis ojos. Y no veo.
Dicen que hubo un faro con racimos de brillantez .
Lo que veo es una mirada ansiosa que da vueltas en los remolinos del mar.

mar.

 

Senryu

Vieja arboleda
que murmuras al viento
besando al río.

 

olio su tela, cm 95,5 x 122,2 Southampton City Art Gallery
olio su tela, cm 95,5 x 122,2 Southampton City Art Gallery