La casa encantada anónimo

Una joven soñó una noche que caminaba por un extraño sendero campesino, que ascendía por una colina boscosa cuya cima estaba coronada por una hermosa casita blanca, rodeada de un jardín. Incapaz de ocultar su placer, llamó a la puerta de la casa, que finalmente fue abierta por un hombre muy, muy anciano, con una larga barba blanca. En el momento en que ella empezaba a hablarle, despertó. Todos los detalles de este sueño permanecieron tan grabados en su memoria, que por espacio de varios días no pudo pensar en otra cosa. Después volvió a tener el mismo sueño en tres noches sucesivas. Y siempre despertaba en el instante en que iba a empezar su conversación con el anciano.
Pocas semanas más tarde la joven se dirigía en automóvil a Litchfield, donde se realizaba una fiesta de fin de semana. De pronto tironeó la manga del conductor y le pidió que detuviera el automóvil. Allí, a la derecha del camino pavimentado, estaba el sendero campesino de su sueño.
-Espéreme un momento -suplicó-, y echó a andar por el sendero, con el corazón latiéndole alocadamente. Ya no se sintió sorprendida cuando el caminito subió enroscándose hasta la cima de la boscosa colina y la dejó ante la casa cuyos detalles recordaba ahora con tanta precisión. El mismo anciano del sueño respondió a su impaciente llamado.
-Dígame -dijo ella-, ¿se vende esta casa?
-Sí -respondió el hombre-, pero no le aconsejo que la compre. ¡Esta casa, hija mía, está frecuentada por un fantasma!
-Un fantasma -repitió la muchacha-. Santo Dios, ¿y quién es?
-Usted -dijo el anciano y cerró suavemente la puerta.

casa encantada

Anónimo, recogido por Edmundo Valadés

Fantasma

Te recordé
sentada sobre mis piernas.
Envuelto de tu luz.
Nunca imaginé cuan pesada era tu levedad,
y a punto de encontrarte
desapareces.

Cazadores de brujas de ayer, de hoy y de siempre — El Blog de Arena

Matthew Hopkins, el«general buscador de brujas», ahorcó a 300 mujeres durante la Guerra Civil Inglesa (1642 – 1651), representando tal vez el 60 por ciento de todas las ejecuciones por brujería en ese momento. Después de días de inanición, falta de sueño y caminatas forzadas, las mujeres acusadas produjeron algunas confesiones extraordinarias: Elizabeth […]

a través de Cazadores de brujas de ayer, de hoy y de siempre — El Blog de Arena

La consulta

El frío del altiplano se colaba en la sala de urgencias ginecológicas del hospital. Un fino sudor brotaba de la nariz afilada que hacía resaltar sus ojeras. El cabello oscuro y crespo tenía gotas de agua que al combinar con la luz mercurial, parecía centellear. La lividez de su cara se acentuaba cada vez que se intensificaba el dolor. Eran las tres de la mañana.
 Mi compañero de guardia, arropado con una manta, dormía profundamente. Los cubículos separados por cortinas de plástico daban al espacio olores del yodo, de mercurio y tufo de sangre.
Nos conocimos en la Cruz Roja. Un domingo la invité a salir a caminar por el parque y disfrutamos de un fin de semana diferente. De regreso en el autobús, recostó su mejilla. La abracé. Mi boca reconoció el contorno de sus labios. Eso fue, no pasó de ahí. Nos dejamos de ver y ahora ella se encontraba frente a mí, en un cubículo que olía a desinfectante.
— ¿Eres el único médico aquí?
—Sí.
— ¿No hay nadie más que tú?
—No a esta hora.
—Debe de haber otro médico.
—¡Claro que sí!, los médicos jefes se encuentran en el área de descanso. Mi compañero de guardia aprovecha para reposar y si tengo suerte en una hora me tocará a mí. ¿Por qué no te quieres atender conmigo?
—Me da vergüenza.
— ¿Vergüenza? ¿Por qué?
—Tú sabes… no puedo contártelo, por lo que pasó entre nosotros.
—Por eso deberías tenerme confianza. ¿Quién mejor que yo para darte atención?
Poco a poco se fue relajando y platicándome de su enfermedad. Más resignada que conforme, aceptó la asistencia de la enfermera quien la llevó al privado y la ayudó a despojarse de su ropa interior. Ya situada en la mesa pude explorarla.
Mientras me quitaba el guante, pensé en la relación que tuve con ella y en la que recién había terminado. Era la misma persona, pero los momentos eran tan opuestos ¡Qué lejos estaba la penumbra del camión! Su respiración resbalaba del oído a mi nuca produciéndome una excitación que trasponía fronteras y nos llevó a recovecos de placer. No recuerdo qué nos detuvo, y nos despedimos con un abrazo estrecho.
En cambio, en esta madrugada, mis manos se detuvieron en cada parte de su anatomía buscando la causa del sangrado; había que contener la hemorragia. Me comuniqué con el jefe de la guardia quien estuvo de acuerdo con el diagnóstico. La llevarían a quirófano.
Por un momento, quedamos solos, miró con ojos lejanos. Me dio un abrazo débil y un beso en la boca, escondió su cara en mi hombro y sentí la humedad de sus lágrimas resbalando por mí cuello.
—Por si no te vuelvo a ver —me susurró al oído.

URGENCIAS

LUCI Y EL MONSTRUO RICARDO BERNAL

Algunos piensan que este cuento no deben de leerlo los niños,¿ será?

Avatar de Rubén Garcia García - SenderoPUROCUENTO

Querido Monstruo:

Ya no te tengo miedo. Mi papi dice que no existes y que no puedes llamar a tus amigos porque ellos tampoco existen. Cuando sea de noche voy a cerrar los ojos antes de apagar la luz del buró y voy a abrazar bien fuerte a mi osito Bonzo para que él tampoco tenga miedo. Si te oigo gruñir en el clóset pensaré que estoy dormida. No quiero gritar como siempre. No quiero que mi papi se despierte y me regañe.
Ya sé que me quieres comer, pero como no existes nunca podrás hacerlo; aunque yo me pase los días pensando que a lo mejor esta noche sí sales del clóset, morado y horrible como en mis pesadillas… Mañana, cuando juegue con Hugo, le voy a decir que te maté y que te dejé enterrado en el jardín y que nunca más vas a salir de ahí. Él…

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Un poco sobre la felicidad en el siglo 21. Parte 2

¿Está satisfecho, o siente placer?

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Parte uno https://cerebrohumano.home.blog/2018/12/27/%ef%bb%bfun-poco-sobre-la-felicidad-en-el-siglo-21-parte-1%ef%bb%bf/:

Quiénes somos, los humanos? Nadie puede negar que pertenezcamos al reino animal, en el cual las leyes de evolución determinan las tareas de existencia. Los tres grandes instintos dirigen nuestro comportamiento y forman nuestras necesidades. El instinto de supervivencia del humano como individuo, el instinto de reproducción que también, en gran escala, es el instinto de supervivencia, pero ya de toda la especie: tenemos que pasar nuestros genes a las siguientes generaciones, y el instinto jerárquico ya que somos criaturas gregarias, y existimos únicamente en el grupo.

Nuestro cerebro se desarrolla en gran parte de acuerdo con los estímulos externos y para funcionar exitosamente en el mundo de humanos, necesita del entorno social, grande o pequeño, pero si estamos aislados de los demás, no desarrollamos nuestra humanidad. En este contexto la palabra humanidad carece de las connotaciones éticas, cuando digo humanidad, refiero a las características de la…

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Frustación de Elysa Brioa

Desde hace un tiempo lo encuentro sentado en la cabecera de mi cama, mirando con autentico interés cada vez que estoy en plena vorágine sexual. Cuando me noto a punto de llegar al bendito orgasmo por mucho que cierre los ojos allí está él, contemplando fijamente y con curiosidad científica cada uno de mis gestos. He intentado hacerle entender que así no hay manera, que me está creando una intensa frustración con su presencia. Alega que ese es su trabajo, protegerme durante todas las horas del día. Me dice que se asusta mucho cuando me oye gemir con tanta intensidad y q ue le preocupa que nombre tanto a Dios en esos momentos.
Le he explicado que eso son palabras que se dicen sin reflexionar, pero no hay forma, sigue en sus trece, apareciendo. No sé, pero estoy empezando a pensar que me ha tocado un ángel de la guarda pervertido.

angelito

Dolor de garganta de Yenitza Anseume

Adán estaba estremecido sintiendo las caricias apasionadas de Eva. Su lengua se deslizaba húmeda y lentamente por su oreja. Luego trazó una línea de besos por el borde de su rostro y al llegar al cuello  un beso de Eva se quedó pasmado.  Ella solo miraba extasiada aquella piel que desbordaba erizos antes sus labios.   Su morbo surgió. Ella no pudo controlarse. Estaba verdaderamente excitada y enrojecida por el frenético fetichismo. Fue entonces cuando salvajemente, le mordió la manzana.

 

Eva de

Moreno sánchez Juanma

 

*Yenitza Anseume (Caracas, 1978) es artista,  profesora de teatro, realizadora de títeres, guionista de audiovisuales y también escritora. En esta última faceta está especializada en la escritura de microrrelatos.

Un poco sobre la felicidad en el siglo 21.Parte 1

¿Es usted Feliz? Enterese…

Avatar de AlonaDeLarkNeurociencias divertidas

¿Por qué a pesar de muchos logros profesionales, las oportunidades para la diversión, comodidad, socialización, y muchos otros factores, de pronto sentimos que la vida pierde el sabor? Porque ante todo esta única vida que tenemos, nuestra vida, a lo largo solo nos interesa a nosotros mismos, porque es corta y pasa rápidamente y, en gran medida, no tiene mucho sentido. Ya no tenemos que luchar por la supervivencia, y, al comparar con tiempos pasados, el escenario de una vida llena de tranquilidad, bienestar y buena salud, ya no solamente es alcanzable, sino, es común, y cualquiera con poco esfuerzo puede lograrlo.

Nos rodean deberes que cumplir, las responsabilidades ante los hijos, padres, jefes, subordinados, amantes, y esposos. ¿Dónde están nuestros “yo deseo”, “me gustaría”?  nuestros gustos y deseos se determinan por las propagandas: sociales, comerciales, políticas. Vivimos convencidos que hacemos lo que queremos hacer, actuamos de…

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