Tu nombre tiene un vasto silencio a mi lado ¡ay de mí si lo rompiese! Tendría que vivir contigo como un árbol que permanece mil años en la montaña ofreciendo flores al viento

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. La postura que la modernidad tiene ante el amor mueve un poco a risa y otro poco a compasión. Cuando uno escucha decir a un joven que «no vale la pena enamorarse» o, directamente, que «no hay que enamorarse», uno no puede menos que sonreír con algo de pena mientras espera que el […]
a través de La incertidumbre — El Blog de Arena

“Flor sin retoño”, cantaba Salinas en la década de los cuarenta. “Yo la regaba con agua que cae del cielo/y la regaba con lagrimas de mis ojos/mis amigos me dijeron ya no riegues esa flor/esa flor ya no retoña tiene muerto el corazón”. Nadie sabe de dónde salió pero hoy, una pálida flor artificial adorna el nicho en el que se hallan sus restos. En la urna, se mezclaron las cenizas de Genaro y de Malena. Así lo quiso su familia, sumida en un largo silencio que sólo parece explicarse por la trágica y misteriosa muerte del tenor mexicano. https://dospuertos.wordpress.com/2012/11/16/de-tampico-a-chacarita-el-viaje-de-genaro-salinas/?fbclid=IwAR0lJZtplYJqsIbY_YYsAiaSY204JBbKPUFLeJT9d6MGEqHu7yQpIg1EPs0
Lo que he señalado en negritas me servirá de dato para hacerme algunas preguntas relacionadas con la canción. Seguramente la recuerda fue un éxito con Pedro Infante, también con los «Hermanos Martínez Gil» Antes la había interpretado Genaro Salinas* (1918-1957).
La liga de la canción en la voz de Genaro salinas:
Lejos, muy lejos de ser un entendido de música, pero la canción esta cantada con la misma letra que se oye en las últimas versiones y en un ritmo de danzón, no de bolero.
Puse en el google quien era el autor de la canción «flor sin retoño» y en microsegundos me dan la respuesta:
Seguramente Rubén fuentes que es toda una institución en la canción mexicana, le haya hecho el arreglo para ser cantada en bolero ranchero y por un error se le haya adjudicado a él.
Y si es cierto lo que pienso, entonces ¿de quien es? ¿Alguien lo sabe?
La interpretación de los Hermanos Martínez Gil, De Misantla Veracruz
*Breve biografía
Nació en México y, desde muy joven demostró sus cualidades de cantante, al exhibir una tesitura especial que hizo que sus oyentes, en todo el continente, lo llamaran «El tenor de la voz de oro».
Un día, deja su tierra natal para enseñar su talento en otros escenarios de América Latina. Lamentablemente su primera y única gira, terminò en tragedia; pues, en una presentación en Caracas, ya de regreso a México, una de las amantes del dictador Marcos Pèrez Jimènez, se enamorò de Salinas y, loca de pasión, lo buscó en el hotel donde el artista se hospedaba y le ofreciò sus encantos.
Enterado el dictador de las andanzas de su amante, ordenò la muerte del artista. Su cadáver fue hallado, una aciaga mañana, en una calle de Caracas.
Letra de la canción
Sembré una flor sin interés yo la sembré para ver si era formal a los tres días que la dejé de regar al volver ya estaba seca ya no quiso retoñar al volver ya estaba seca ya no quiso retoñar Yo la regaba con agua que cae del cielo y la regaba con lágrimas de mis ojos mis amigos me dijeron ya no riegues esa flor esa flor ya no retoña tiene muerto el corazón esa flor ya no retoña tiene muerto el corazón Yo la regaba con agua que cae del cielo y la regaba con lágrimas de mis ojos mis amigos me dijeron ya no riegues esa flor esa flor ya no retoña tiene muerto el corazón esa flor ya no retoña tiene muerto el corazón.
Contrasta tu frígida mirada ante el agitado mundo que te ve. Se intuye tu renuncia a ella, y un prematuro abandono a la vida, así como una inesperada bajada de telón. Pero no te engañes, no porque tu vivas fuera de este mundo, este dejará de existir, ni muerto, ni vivo está, sólo duerme para […]
a través de Dejando huellas — Palabras para recordar



«En torno a las siete en punto la prisión quedó sumida en la conmoción. Se propaló la noticia de que había despertado en los reos el amor febrífugo a la libertad, adormilado por causa de la monotonía durante la primera parte del viaje. Ante la manifiesta amenaza de la muerte, anhelaban con fiereza la posibilidad de escapar que parecía la tributaria concesión de los hombres libres. Cada hombre enardeció a su amigo gritando «¡Salgamos!» «Hemos sido encerrados aquí como un rebaño a la espera de su sacrificio» Los rostros de los hombres concitaban una mirada sombría y abatida, y a través de la lóbrega oscuridad lanzaban miradas feroces que iluminaban su negrura, como el flash de un relámpago que morbosamente iluminara el aturdimiento índigo de una nube tormentosa. Poco a poco, y de un modo inexplicable, comprendieron que se cernía sobre ellos una conspiración, que iban a ser liberados de sus ruinas y que entre ellos había quienes habían sido sediciosos en pos de esta anhelada libertad. El aliento fétido se entremezclaba con el denuedo ansioso y sospechoso de una ansiosa respiración. El predominio de esta influyente idea se mostró por un inopinado desplazamiento de átomos. La concurrente masa de la villanía, la ignorancia y la inocencia comenzó a verse animada por un movimiento uniforme. Las afinidades naturales se despertaron en silenciosa armonía, como piezas vítreas o cuentas de colores en un caleidoscopio que asumiera formas de proporciones matemáticas. El estruendo de siete campanas determinó que la prisión se hallaba dividida en tres partes -desesperados, tímidos y cautelosos. Ese ser tripartito convergía de forma natural. Los amotinados, instigados por Gabbett, Vecht y el Parásito, se encontraban en la cercanía de la puerta; los tímidos -jóvenes, ancianos, pobres infelices condenados por pruebas circunstanciales o personalidades rústicas abocadas al latrocinio para sobrevivir- se hallaban en el último extremo, acurrucados y alerta; y los prudentes -es decir, todos los demás, estaban prestos para luchar, avanzar o retroceder, ayudar a las autoridades o a sus compañeros, según los caprichos de la diosa fortuna- ocupaban el espacio intermedio. Los amotinados no excederían de la treintena, de los cuales sólo una media docena sabía realmente lo que estaban a punto de hacer. «
Foto de Joaquín Sarabia A veces Mi barquito de papel Sube rio arriba. Buscando el origen Buscando el pasado…. Llega la noche Y mi barquito De papel Navega junto a los salmones…. Rio arriba Navega mi barquito de papel….. Y todo es pasado Y todo es duro Y todo es feroz….. Y mi barquito Navega […]
a través de A veces mi barquito de papel sube rio arriba — El Blog de Joaquín Sarabia
