Trans-formaciones

De Ome galindo

“¡Estoy hasta la verga!”, gritó para sus adentros. En los tres meses que llevaba trabajando en el bar, jamás había tenido que atender una mesa tan horripilante. Una bola de locas y jotitas que se ponían a reír estruendosamente, sólo con el afán de joderle la vida a todos los que estaban a su alrededor. Lo peor era ese traveco de gruesas carnes que se sentía la gran diva. Abría la boca antes de darle el trago a su bebida, y levantaba patéticamente el dedo índice en vez del meñique, para darse aires de grandeza, seguramente. Escuchó el doble tintineo de la campanilla. El pedido de su mesa. Enojado, David fue a recoger la charola.
—¿Les dejo su pedido?
Madame Jerome, con sus recién estrenadas uñas, detuvo por el brazo a David y le dijo con una voz grave que intentaba subir por la escalera rota de las clases sociales:
—Miamor, ¿y cuándo te sientas a comer con nosotras?
David se quedó inmóvil. El perfume de abuela, el picor de las uñas, esos ojos envueltos en fucsia, el aliento que mezclaba lascivia, tabaco y alcohol. Reparó en la barba que empezaba a crecer a paso micrométrico en la papada de Jerome, y quiso correr de ahí. Arrancó su brazo de la tenaza del travesti, y se alejó: enrojecido, tentado, curioso y muy, pero muy, excitado.

Ome Galindo (Guadalajara, Jalisco, 1986). Docente y doctorando de la Universidad de Guadalajara. Su
obra narrativa y ensayística está recogida en diversas antologías. Miembro del podcast cultural Las 9
noches y del Programa Nacional de Salas de Lectura donde hace actividades literarias con juegos de rol.

Travesti no es igual que Drag QueenBlog de turismo gay y LGTB con ...

Llegaron las aguas

De Rubén García García

Llegaron las aguas!
En la mañana, aún con el sol anunciaron su llegada.
Fue un trueno que erizó las antenas de las hormigas.
El sol se hizo menos,
como la gente que al despedirse mete por debajo de su sombrero el pelo alborotado.
Llegaron las aguas con su cohorte de damiselas para confeccionarle al cielo una capa de grises azules. borroneados.
Aaahhh… mi corazón se rinde ante septiembre, y salgo disparado a quitarme las ropas porque llegaron las aguas.

Rubén García García, por edad ya no se cuece al primer hervor, aunque conserva las emociones de niño y de la adolescencia uno que otro terrón encendido.

Fotos gratis : naturaleza, nube, cielo, luz de sol, ver, atmósfera ...

Justicia divina

de Paola Tena

Del libro Minidecamerón compilado por Paola Tena

Cuando el chofer le anunció aquí es y abrió la puerta del microbús,
él se bajó con la maleta llena de sus pertenencias apretujadas y se
quedó más perdido que la proverbial aguja en el pajar de la gran
ciudad. El día en que le entregaron el nombramiento le explicaron
mil veces y una cómo llegar a un hotel cercano a su nuevo empleo,
sin embargo, en noche cerrada todas las calles se parecían y en
una de ellas lo sorprendieron tres tipos que le hurgaron en
bolsillos que ni él mismo sabía que tenía, lo dejaron hecho un
ovillo a punta de patadas junto al muro de una vivienda y huyeron.
Oyendo el escándalo, una viejecita se asomó por la
ventana de la susodicha casa y viéndolo tan malherido, como
pudo lo ayudó a entrar, le desinfectó las heridas con alcohol del
‘98 y le ofreció una muda de ropa de su difunto marido para
cambiarse el traje hecho jirones.
Al otro día se personó en su nuevo empleo. Buenos días,
Señoría, lo recibió el secretario del juzgado, perdone que no lo vamos a
dejar ni respirar, pero están esperando sentencia unos facinerosos que acaban
de coger. Cuando el nuevo Juez de Instrucción salió a la sala de
audiencias llevando todavía la ropa prestada, no pudo evitar
sonreír satisfecho ante la cara de sorpresa de sus tres amigos
nocturnos. El día estaba empezando muy bien.

Pediatra es su identidad “oficial”, escritora
es su personalidad no tan secreta. Ha publicado microcuentos en
varias antologías y revistas dedicadas al género minificcional. Ha
sido ponente en sesiones de animación a la lectura e imparte
talleres de Escritura Creativa y elaboración de fanzines. Es autora
de Las pequeñas cosas (Ediciones La Palma, 2017), y los libros
cartoneros “Cuentos incómodos” y “MiniBestiario” (Cartonera
Alebrije, 2019, 2020).

PAOLA TENA - YouTube

Emnio Morriconi

Obituario escrito por Ennio Morricone.

«Yo, Ennio Morricone, he muerto.

Lo anuncio así a todos los amigos que siempre me fueron cercanos y también a esos un poco lejanos que despido con gran afecto. Es imposible nombrarlos a todos.

Pero un recuerdo especial es para Peppuccio y Roberta, amigos fraternales muy presentes en los últimos años de nuestra vida.

Solo hay una razón que me impulsa a saludar así a todos y a celebrar un funeral en privado: no quiero molestar.

Saludo con mucho afecto a Inés, Laura, Sara, Enzo y Norbert, por haber compartido conmigo y mi familia gran parte de mi vida.

Quiero recordar con amor a mis hermanas Adriana, María, Franca y a sus seres queridos y hacerles saber cuánto los he amado.

Un saludo pleno, intenso y profundo a mis hijos Marco, Alessandra, Andrea, Giovanni, a mi nuera Mónica y a mis nietos Francesca, Valentina, Francesco y Luca.

Espero que entiendan cuánto los amaba.

Por último, María (pero no última). A ella renuevo el amor extraordinario que nos ha mantenido juntos y que lamento abandonar.

Para ella es mi más doloroso adiós».
https://www.bbc.com/mundo/noticias-53316116

La influencia de Ennio Morricone en los videojuegos | 13.cl

Un patólogo en casa

Rubén García García

Cada vez que ella acariciaba a Duque, él metía su hocico entre sus piernas y segundos después daba tres ladridos, lo hizo muchas veces. Recordó el fino olfato de los canes y se hizo revisar por un ginecólogo. Resulto un cáncer incipiente que resolvió con un tratamiento oportuno. Evitó los controles subsecuentes bañándose cada semana con su mejor amigo.

Ruben García responsable del blog y escritor de mnis, cuentos y poesía

Tu perro te conoce mejor que cualquier otra persona en el mundo ...

Zende

De Sergio ceballos


Por Amanalco de Becerra se cuenta la historia de doña Cata —una mujer santa y oscura de piel como los zapotes floreados en verano—. Los jueves de mercado compra claveles y laureles que deja en el camino del río junto a una cruz solitaria y sin nombre. —Jamás preguntes por el nombre, mucho menos a doña Cata, porque te pega con el bastón de pirul que lleva bajo el brazo —es lo que mi abuela siempre ha dicho. Doña Cata camina sola, de vez en cuando con su burro, de vez en cuando con el perro, pero la yegua siempre la deja en casa pa’ que nadie la chulee, pa’ que nadie se la lleve. No quiere que nadie mire su yegua, que nadie la toque, y va nuevamente a la cruz, sola con su sombra, sollozando, gimiendo en el recuerdo perpetuo, “duérmete rosal que el caballo se pone a llorar…”; camina por la vereda, remoja las enaguas al andar por el río. Llora y eleva palabras a la amada que ha partido. No quiere que nadie vea la yegua, porque la yegua no es suya, es de Amalia, su amada.


Sergio Ceballos (Metepec, Estado de México, 1994).
Licenciado en Ciencias Políticas Públicas. Activista en pro de la igualdad de género, los derechos de la comunidad LGBTTTIQ+ y luchador social para la erradicación de la violencia en contra de las mujeres y niñas.

Fotos: Los 20 pueblos más bonitos de México | El Viajero | EL PAÍS

Minibio de Abraham Lincoln o las razas

por Rubén García García


Abraham Lincoln (1809-1865) Mártir que luchó por los derechos civiles de los blancos y que tras una cruenta guerra civil alcanzó la victoria. Fue asesinado por un negro en el teatro Ford. Esperaba la puesta en escena de “Yanga”, un héroe negro que luchó en contra de los españoles. Una obra escrita por Kaneth un indio maya.

Rubén García Garcia blogero, minificcionista, militante de la tercera edad, tarde, pero llego a este nuevo género de la literatura.

En espiral hacia afuera

De Katalina Ramírez

A Edgar N.




Dina, una feminista disfrazada de víctima en la Biblia, no fue
realmente violada, sino una mujer apasionada que prefirió romper
las reglas antes que su corazón. Jacob, el padre y patriarca, no
pudo comprenderlo, sino hasta ahora, cuando Dina, en otro
cuerpo —pero con la misma mirada— se presenta ante él en el
círculo para pedirle perdón y perdonarlo. Hija y padre se abrazan,
hija y padre se hermanan, hija y padre llaman al viento para que
derribe las paredes que él ayudó a levantar.

Katalina Ramírez Aguilar (México). Licenciada en Literatura y
Filosofía por la Universidad Iberoamericana de Puebla. Ha
trabajado como editora en diferentes editoriales, y de manera
independiente. Ha publicado microcuentos y poemas en siete
antologías internacionales, y en revistas nacionales. Ha publicado
un libro de poesía, “Lengua soy” (3 norte y Universidad Iberoaméricana( y uno de microficción «Música primigenia» (BUAP 2018)

.

BUAP على تويتر: "Escritora de microcuentos, poemas y diversos ...

Fuente Microdecamerón. Paola Tena

Primer sueldo

Agustín Cadena

No es de la ciudad. Vino a buscar trabajo y lo encontró. Mientras logra hacerse una vida mejor, alquila una habitación en una casa de huéspedes vieja y barata. Ha cobrado su primer sueldo y, en cuanto cambió el cheque, fue a un almacén de ropa y se compró dos suéteres, un vestido, una falda y dos blusas: su primer vestuario de mujer. Nada es fino, pero ella espera que con el tiempo vaya mejorando, y está contenta. En su cuarto, ha puesto las prendas sobre la cama y, una por una, las agarra con cuidado como si temiera arrugarlas o gastarlas con sus manos de muchacho; las palpa, las huele, las desdobla, les corta el hilo de plástico de la etiqueta con un cortaúñas y se las vuelve a probar. Ya se las probó muchas veces, primero en la tienda y ahora aquí. Le gusta mirárselas en el espejo. Piensa que con el próximo sueldo va a comprarse unos zapatos, un perfume, tal vez ropa interior. Se felicita por haber hallado tan buenos precios. De pronto siente hambre; recuerda que no quiso cenar para no gastar esta noche. Y porque estaba cansada de recorrer las tiendas. Es otra clase de hambre, piensa, la que ha saciado.

Minutos más tarde, ya en la cama y en la oscuridad de la habitación, se deja arrullar por el murmullo asordinado de la avenida y por el alegre ronroneo de su estómago. Su estómago que hasta hoy era de hombre.

Agustín Cadena (Ixmiquilpan, Hidalgo, 1963). Estudió la licenciatura en Letras y la maestría en Literatura comparada en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Además de novelista, cuentista, ensayista, poeta y traductor, ha sido profesor de la FFYL de la UNAM, de la Universidad Iberoamericana, del Austin College de Texas y de la Universidad de Debrecen, en Hungría. Ha escrito más de veinte obras que han merecido diferentes premios.

Documenta minima: DIBUJOS A LÁPIZ, Agustín Cadena

Antología de minificciones alternas

Haiku: la inmediatez del zen — Montucanahualt

Texto de Luis Racionero Entre la idea y la realidad, Entre el movimiento y el acto. Cae la sombra. T.S Elliot. Hace unos años dos escritores franceses, Pauwels y Bergier, anunciaban el retorno de los brujos; a finales de 1975 teníamos uno en la televisión, doblando cucharas, dinamizando relojes, y sacando el quicio al muy […]

Haiku: la inmediatez del zen — Montucanahualt

La llave escondida de la antología o «dispara usted o disparo yo»

Eduardo Gotthelf, Arg.

Bramaba la tormenta, había derribado un poste dejando a Daisy Manor sin electricidad. La lluvia deshojaba los rododendros, los pétalos color sangre tapizaban el sendero de grava. El golpe en la puerta estremeció a los presentes. El mayordomo, de facciones malayas, hizo pasar a Hércules Poirot. –Bon soir. ¡Quéclima tan horrible tienen ustedes en Inglaterra!– dijo, a modo de saludo.

El detective se agachó. Observó que los zapatos del muertoEn la sala, apenas iluminada por el fuego del hogar y algunas velas, estaban los dueños de la mansión, sus invitados, la servidumbre y Lord Essex atravesado por un atizador, cadáver aún tibio que mancillaba la alfombra. estaban mojados, y que en su mano izquierda escondía una pequeña llave. –—Très interessant —dijo para sí. Se levantó y miró a cada uno de los presentes, como midiéndolos. Se retorció el bigote y preguntó concalma —Miss Essex-Dalton, ¿por qué mató usted a su padrastro?

La aludida se repuso en una fracción de segundo. Corrió hacia la puerta, donde chocó violentamente contra el Inspector Billings, de Scotland Yard, que en ese momento entraba. Atontada por el golpe,fue arrestada por dos policías que venían detrás. Más tarde, mientras los empleados de la funeraria hacían su trabajo, Billings se acercó a Poirot, a quien el mayordomo, agradecido, acababa de servir una copa de coñac.

—Dígame, mister Poirot, ¿cómo supo quién cometió el asesinato?

—Ah, mon ami, –respondió éste, girando la copa —eso es algo que deberá deducir usted mismo.

Eduardo Gotthelf lanza su nuevo libro, "Mientras el lobo no venga"

Edición Lilian Elphick

El verdadero amor de Dina Grijalva

La soledad es peligrosa. Es adictiva.
Una vez que te das cuenta de cuánta paz hay en ella,
no quieres lidiar con la gente.
Carl Jung

Al fin he encontrado a mi verdadero amor. Ese hallazgo me hace
vivir en un estado de euforia y voluptuosidad perenne. Cada
amanecer despierto dichosa, me abrazo, camino, leo, siempre en
mi nube de felicidad.
Al atardecer me invito a tomar café y antes de dormir,
feliz, me invito una copa de rojo vino.

Dina Grijalva (México). En la primavera de 2008 visitó Buenos
Aires y nació como minificcionista. Desde entonces es hacedora
y promotora de ese maravilloso género. Sus libros de minificción
son: “Goza la gula”, “Las dos caras de la luna”, “Abecé sexy”,
“Mínimos deleites”, “Miniaturas Salmantinas” y “Cuestión de tiempo”.

Ama a los Cronopios, cultiva un bonsái y sueña con
habitar en Liliput. Minificciones suyas han sido incluidas en una
veintena de antologías. Ha publicado una antología de
minificciones eróticas, bajo el título de “Eros y Afrodita en la
Minificción”.

Leerán este jueves sus minificciones - Noroeste