La dignidad del Microdecamerón

José Manuel Dorrego


Laila Hassad, “La mujer forzuda” de nuestro circo es, con notable diferencia, la mujer más fuerte del mundo. Libanesa y benjamina de una familia de rancio abolengo circense, ha dado pruebas más que suficientes de sus prodigiosos músculos. Existe un documento gráfico –yo mismo hice la fotografía– en el que sostiene, con una sola mano y sin aparente esfuerzo, a sus diecinueve amantes. Trató de convencer a su esposo Akram de que se sumase a la foto, por aquello de completar la veintena, pero él se negó en rotundo. Por dignidad, supongo.

Internacional Microcuentista -: Proceso creativo de José Manuel Dorrego  Sáenz
. Escribo microrrelatos
porque, paradójicamente, la novela se me queda muy corta,
aunque no descarto escribir alguna un día de estos, todo sea por
explayarme un poco más. He hecho mis pinitos en concursos
literarios, publiqué “El contrabajista del Titanic” (Microrrelatos,
2015) y tengo en construcción otro libro de micros y uno al que
no encuentro género oficial para definirlo. Y de siempre me
encantan Boccaccio y su “Decamerón”, en libro, en peli o, por
qué no, imaginado.

Hablando con las paredes — El Blog de Arena

. No hay nada más enriquecedor, entre dos personas, que el diálogo. No hay mejor manera para compartir ideas, pensamientos, puntos de vista, noticias, o lo que fuere. También es necesario —y tal vez sea éste el momento donde más se lo necesite— para expresar disconformidad, o diferencia de pareceres. Es esa necesidad imperiosa de comunicación la que […]

Hablando con las paredes — El Blog de Arena

Carmen de la Rosa del Microdecamerón

Bodas de plata



Cuando me presentaron a Honorio en la fiesta de fin de curso del instituto me pareció guapo y un poco simplón. Pensé que mejoraría con la edad y con mi empeño en hacer de él el mejor de los hombres. Después de veinticinco años de matrimonio sería injusto que no destacara su habilidad en introducir veleros en miniatura en botellas de vidrio, su tenacidad en el cultivo de bonsáis y su delicadeza en la práctica del cunnilingus. Aunque, eso sí, a pesar de mis esfuerzos, no he logrado jamás que mi Honorio haya cometido ningún acto de genuina inteligencia.

CArmen de la Rosa

Escritora y médica rehabilitadora. Sus relatos y microrrelatos aparecen en los libros “Entre humo y
cuentos”, “Todo vuela“, “Acordeón”, las antologías: “Somos Solidarios”, “99 crímenes cotidianos”, “Ellas”, “Eros y Afrodita en la minificción”, “Perdone que no me calle”, “Antología
española de Minificción en redes” “100 palabras para mamá”; en varias revistas y blogs. Ganó el I y el X premio de relatos breves“Mujeres” del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

MicroDecamerón – Quarks Ediciones Digitales

Elementos para escribir cuento negro

Dra Adriana Azucena Rodriguez

1. Agrega a los crímenes frecuentes del policiaco (asesinato, robo, desaparición, etc.) los delitos latinoamericanos frecuentes (secuestro, narcotráfico, ejecución, magnicidio, asesinato serial, feminicidio, etcétera). Elige uno para narrarlo: no tiene que haber ocurrido, sino que podría ocurrir. 2. Elige el ambiente (el desastre) social que quieras analizar mediante el relato: la frontera (y la migración, o la frontera y el narcotráfico, o la frontera y las maquiladoras), la ciudad de México (la trata de personas, la prostitución, los enfrentamientos políticos, la industria privada), un país con dictadura, o durante-después de una guerra civil, etcétera. Apégate lo más posible a la realidad (sistemas judiciales, centros comerciales, barrios según las clases sociales, modo de ser de las personas, calles y lugares turísticos…) 3. Perfila a tu asesino: por qué comete el crimen, cómo lo comete, cómo logra ocultarse, si puede corromper a la policía o al sistema de justicia o no, si está al servicio de alguna organización criminal. No olvides su apariencia, profesión y su psicología. También construye a sus personajes cercanos (uno o dos). 4. Perfila a tu detective: nombre propio, profesión, debilidades. 5. Organiza la historia: recuerda que el descubrimiento o la aprehensión del criminal pasa a segundo plano. Durante la investigación, saldrán a la luz nuevos crímenes, incluso el detective cometerá varios delitos durante la investigación. 6. El clímax y el final, como en todos los cuentos, es una revelación, a veces interna, del personaje. 7. Por último, recuerda que aquí nada está prohibido: puedes emplear el humor, lo sobrenatural, los sueños, etcétera (no ha ocurrido que el lector sea el asesino, pero tampoco estaría prohibido).

Tomado de https://uacmtallerdecuentoiazucenar.blogspot.com

Los Asesinatos del Valhalla: el frío de Islandia oculta un macabro asesino

Historia en negro: tomado del libro » o dispara usted o disparo yo «

Lilian Elphick compiladora

Historia en negro


Durante la noche y por largas cuadras, el detective siguió al hombre de negro. Deseaba saber hacia dónde se dirigía. Si el hombre de negro apuraba el paso, el detective hacía lo mismo; si disminuía su andar el detective lo imitaba. La persecución demoró horas por callejas oscuras e intrincadas donde era fácil extraviarse. Cuando el hombre de negro desapareció al doblar una esquina, el detective lo empezó buscar con insistencia. Miró al frente, a los lados e incluso atrás y, por último, al cielo, por si se hubiera transformado en cuervo.

Walter Garib Chomali

es un escritor y periodista chileno.
Nacido en el seno de una familia de descendientes de palestinos, ha publicado alrededor de catorce novelas y varios cuentos. Fuegalardonado en 1989 con el Premio Municipal de Santiago de Chile, en
la categoría Novela.

Callejones de leyenda en México | El Souvenir

Entrevista a Alberto Sánchez Arguello

Si le gusta la minificción hay que escuchar.
Archivo:Alberto Sánchez Argüello 2017.jpg - Wikipedia, la enciclopedia libre
Nicaraguense, minificcionista un escritor para leer o bien escuchar.

EL DIABLO ES BLANCO, PELUDO Y ME MIRA — manologo

Hace un rato, desde mi ventana escuché una señora que hablaba con un niño y le decía “El gato no; el gato es el diablo. No me gustan los gatos y tampoco a ti…” De inmediato pensé que eso era superstición o ignorancia, pero al verla caminando con quien era posiblemente su nieto, reflexioné y […]

EL DIABLO ES BLANCO, PELUDO Y ME MIRA — manologo

CVC. Diccionario de términos clave de ELE. Intertextualidad.

https://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/diccio_ele/diccionario/intertextualidad.htm

Paola Tena del Microdecamerón

Compilación de Paola Tena

El espíritu del abuelo


Los lunes Herminia cenaba con su amante bajo el duraznero de
la finca, cuando su marido viajaba a la ciudad para hacer negocios.
Pero ocurrió que uno de estos lunes, se encontró al susodicho
bebiendo un té de gordolobo cuando volvía de disponer bajo el
árbol la mesa con un pollo asado y vino tinto.
–¿Qué hoy no ibas a dormir en la ciudad? –le preguntó
alarmada.
–No me siento bien. Creo que estoy afiebrado.
Se metieron en la cama, y ella, sin poder avisarle del
imprevisto a su amante, se quedó despierta temiendo lo peor. A
eso de medianoche, Herminda escuchó un toque leve en la puerta
de entrada.
–¿Qué es eso? –se levantó asustado el marido.
–Es la fiebre, no hagas caso. Vuelve a dormirte.
–Qué fiebre ni qué nada, alguien toca a la puerta.
–Ay Paco, no te quería decir nada para no asustarte –
respondió Herminda, –pero desde hace varias noches sueño que
el espíritu de tu abuelo viene y toca en la puerta de entrada, se
mete en el cuarto y nos jala los pies a los dos.
–¡Ay nanita! –dijo el marido, cubriéndose con las mantas
hasta la nariz.
Y un segundo golpe en la puerta le sacó otro agudo grito.
–Pero no te preocupes, aprendí un conjuro para
espantarlo, acompáñame.
Los esposos se acercaron a la puerta, y Herminda en voz
alta empezó a recitar:
Espíritu chocarrero que has venido, con la misma te despido,
y para que esta casa se te olvide, pollo y vino por el gaznate recibe.
Su amante se fue, aguantándose la risa. A la mañana
siguiente, Paco casi se muere otra vez del espanto. Mira lo que
hiciste, abuelo, clamó antes de desmayarse junto al cadáver del
amante de su mujer, víctima de un hueso de pollo atorado en el
gaznate.

MicroDecamerón – Quarks Ediciones Digitales

Visita al paraíso

Silvia L. Cuesy

llego de puntillas para no despertarlo, me meto bajo las sábanas con sumo cuidado y acurruco y amoldo mi cuerpo al de él en la certeza cotidiana nocturna, de que envuelva mi cintura con su brazo y en ese breve territorio me haga sentir la criatura más colmada del mundo, porque de su costilla me formo cada noche.

De Silvia L. CuesyTomada de su libro de cuentos «Visita al paraíso»Premio Nacional de cuento Efrén Hernández 2009

Silvia L. cuesy

Historiadora, traductora e investigadora mexicana. Egresada del Colegio de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras ffyl de la Universidad Nacional Autónoma de México unam.

Autora de nueve libros. Trabaja en el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México inehrm y en el Colegio de México colmex.Obra de consulta: Enciclopedia de la literatura en México

Silvia Cuesy - Inicio | Facebook

Último deseo tomado de «O dispara usted o disparo yo»

de Walter Garib


Para suicidarse cuando llegara a viejo, Diógenes del Carrillo, el pintor de tendencia ingenua y cuyas obras se venden en onzas de oro,compró un revólver y lo guardó en el ropero de su pieza. Ahí estuvo el arma largos años a la espera del día y la hora precisa en que fuese a cumplir su determinación. Como es usual en todo hombre, le llegó la senectud. «Ya es tiempo de suicidarme», sentenció, al observar sus manos marchitas y temblorosas que ya no le permitían pintar. Abrió el ropero y se hizo del revólver. El contacto del frío metal, en vez de amilanarlo, le dio coraje. Apoyó enseguida el cañón en su sien, contó hasta tres y oprimió el gatillo. El arma no pudo funcionar. Había envejecido junto con él.

Munch y el Friso de la vida: un canto al amor y a la muerte - líneas sobre  arte
Tomado de la red. Antología armada por Lilian Elphick

El Microdecameron y Karla barajas

Tema la séptima jornada

Máquinas de placer
Karla Barajas
Cuando sentía que su pareja era distante, o que quizá a otras
mujeres, ella le recordaba con tono irónico que era reemplazable.
Luego de divorciarse, llevó a su casa a un nuevo objeto de pasión
que además de hermoso, era trabajador y cuando la escuchaba la
veía a los ojos, respondiendo justo lo que ella quería oír.
La máquina era poseedora de un gozo inagotable, tanto
como su energía. Incluso en las madrugadas, cuando ella se ponía
a llorar la abrazaba y ella colocaba la cabeza en su duro pecho,
donde no había corazón, pero sí latido. Ella ahogaba los suspiros,
porque ni siquiera el autómata más servil del mercado pudo
borrarle el amor por los humanos.

Karla Barajas: voz en tinta de microrrelato