Recogió la mesa. Eran más de las once. Supo que él no llegaría a cenar ni a dormir. Otra de esas muchas veces que él decía que no se enfadara, que no son más que bromas, que los matrimonios bien avenidos funcionan así. Tú puedes hacer lo mismo. Sal con tus amigas, disfruta. A ella se le había pasado el hambre. Regresó al salón y se quedó de pie junto al acuario. Le gustaba observar el movimiento pausado de los peces, sus ojos redondos e inexpresivos. Ajenos a todo, ellos no sufrían. El pececillo nuevo era rojo, brillante y gordo. Se lo había regalado él para compensar sus continuas ausencias. Ella le sonrió cuando se lo dio, le besó cariñosamente. Sacó del bolso una bolsita transparente y depositó su contenido en el agua. Una sonrisa satisfecha iluminó su tristeza al comprobar el voraz apetito de la piraña.
De la antología » o dispara usted o disparo yo» compiladora Lilian Elphick
Tenía una camisa blanca, corbata suelta, zapatos negros, pantalón azul y su vestón del mismo color colgaba en una silla. Reposaba a lo largo con las piernas abiertas cayendo del diván. En el televisor, la hermosa mujer de la meteó anunciaba que la canícula continuaría el fin de semana. Cuando llegaron los dos primeros policías le preguntaron al detective cómo podía soportar el olor putrefacto del cadáver. —En la calle Principal, la primera pregunta sería: ¿hace cuánto tiempo ocurrió esta muerte? Y se puso de pié el investigador. Uno de los policías le afirmó que todo sucedió hace exactamente 43 horas. El superior bebió el último sorbo de cerveza, aplastó el cigarrillo en el cenicero y ordenó a los policías que limpiaran el vaso y el cenizal. Esperó, puso la mesa de centro sobre sus cuatro patas y depositó los objetos sobre el título de un libro censurado. —Llamen a los periodistas de esta lista, fue una fuga política — dictaminó. Fuera de la casa, en calles de menor importancia, el agente indagó la hora de la noche y encendió un cigarrillo.
Pareces una niña, escucha la mujer que se dicen entre hombres y mujeres, como si no supieran que una niña es la fogata que antecede al incendio de una mujer.
El francotirador El francotirador se arrastró un par de centímetros y se quedó quieto. Su cuerpo se confundía con la arena del desierto. Tomó su fusil Mosin-Nagant y apuntó al blanco ubicado a 120 metros. «Sigilo y paciencia», murmuró. A través de la mira podía adivinar el latir del corazón del hombre que se movía constantemente en un ir y venir febril. «Los dioses están conmigo», murmuró. El blanco se detuvo alzando los brazos en señal de victoria. El francotirador apuntó con cuidado al punto vulnerable. Pasó la bala a la recámara. Dejó de respirar. Su pulso se afirmó en la quietud y jaló del gatillo. La flecha salió rauda en dirección al talón de Aquiles dando en el blanco. Paris, envuelto por una densa neblina propiciada por Afrodita, regresó raudo a la protección de los muros de Troya.
El último fumador de la aldea
Era el último fumador de la aldea. Y lo detestaban. El hombre fumaba fuera del límite del poblado, bajo un árbol. Luego regresaba a sus asuntos. Aun así la gente de la aldea lo detestaba. Cierta tarde una turba se dirigió en dirección al árbol: con improperios y los brazos abiertos le cerraron el paso; luego tomaron las piedras y lo lapidaron pese a los gritos del hombre. Nadie recogió su cuerpo hasta que la carne, polvo; los huesos, cal; y el último fumador de la aldea, olvido.
Pe d r o G u i l l e r m o Ja r a .
V i ve e n l a c i u d a d d e Valdivia desde 1973. Es director, editor y periodista de la revista de 120olsillo Caballo de Proa. Sus últimas publicaciones son: El Korto Cirkuito (Afiche-literario) (2008); Tres disparos sobre Valdivia, de Peter William O’Hara (2009); La bala que acaricia el corazón (2010); Kasaka, (libroobjeto, 2011); Patagonia Blues (2013) y Telegrama (2016).
LÁGRIMAS PASAJERAS …. Mi compañera de viaje duerme acomodada en el asiento del bus. No la conozco y de vez en cuando observo a hurtadillas su perfil, sus manos entrelazadas, su piel blanca, su cabello largo y castaño. Creo escuchar su respiración acompasada. Es hermosa, no sé su nombre y no conozco su destino. Observo el paisaje que se desplaza esta mañana de otoño. En un prado un álamo con sus hojas oro-viejo resplandece con furia. De pronto una lágrima comienza a rodar por la mejilla de mi compañera de viaje: se desliza con lentitud en búsqueda de las concavidades y pliegues del rostro hasta desaparecer en el mentón. Luego aparece otra lágrima. Tomo mi pañuelo y las enjugo. Ella no se da cuenta porque continúa dormida y soñando. No sé si son lágrimas de pena, de despedida, de separación, de ruptura. Mientras tanto sus lágrimas ruedan y se cobijan en mi pañuelo. Mi compañera de viaje llega a su destino, desciende. La observo desde la ventanilla. Habla por celular. El bus parte. El asiento está vacío. El álamo resplandece. Duermo.
FOTOGRAFÍA de Julie Sopetrán, Mónica Pereiro y José Luis Cabellos
POEMAS de Julie Sopetrán
Verderón
La Sierra Norte de Guadalajara, España, es patrimonio natural y cultural. Un parque natural de gran belleza. La fauna, el paisaje y el arte se combinan. En esta página lo que pretendo es dar a conocer a mis lectores, a vista de pájaro, su hermosura, su patrimonio cultural, su hechizo, su riqueza, sus pueblos… Atienza, Riofrío del Llano, Tamajón, Sigüenza, Pueblos Negros… etc. Se necesita tiempo para descubrir cada rincón pero merece la pena intentarlo. Lo componen treinta y cinco municipios a cual más bello. Mostraré algunas imágenes de los que fui visitando, aunque nunca termina de sorprenderme su magia. Esta página está dedicada especialmente a los amantes de la Naturaleza, a las personas que defienden el Medio Ambiente, a la Asociación de la Sierra Norte de Guadalajara, a los niños, a la gente que cuida y sabe disfrutar de nuestros paisajes. A todos, mi deseo es que lo disfruten. Y también a José Luis Cabellos que aporta algunas fotos y a Mónica Pereiro, pintora y admiradora del paisaje.
Ermita de San Bartolomé – Románico de Atienza
La arquitectura negra es un tipo de arquitectura popular que emplea como elemento constructivo principal la pizarra, compuesto mineral de tonos grises, violetas, azulados, pardos, plateados o negruzcos.
Disfraz o vestido ridículo y de varios colores usado en representaciones teatrales o en mascaradas y fiestas similares. También es la persona que lleva esos disfraces o vestidos.
Monasterio Cistercience de San Salvador de Pinilla de Jadraque – Ahora en ruinas.
Las salinas de Imón eran las mayores salinas de la zona y durante mucho tiempo las de mayor producción en la península ibérica. A día de hoy abandonadas.https://es.wikipedia.org/wiki/Salinas
Tumba de Martín Vázquez de Arce. Catedral de Sigüenza (Guadalajara España) Una de las más bellas esculturas del gótico tardío español. Se atribuye al escultor Sebastián Almonacid (1486) Foto: Julie Sopetrán
Tórtola
Mariposa azul encontrada en los campos de Atienza,
Tomillos en flor – monte
Castillo de Jadraque
Piedra entre la nieve
la Arquitectura Negra, se encuentra en período de declaración por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, debido a extraordinario valor etnográfico, arquitectónico y paisajístico.
El nízcalo, níscalo o robellón, de nombre científico Lactarius deliciosus, es un hongo basidiomiceto comestible, de la familia Russulaceae. En la Sierra Norte de Guadalajara, se pueden encontrar en abundancia.
Boletus es un género de hongos, que incluye más de 100 especies. Este género fue definido y descrito originalmente por Elias Magnus Fries en 1821, agrupando a todos los hongos que presentan himenio con poros.
video de los “pueblos negros”, guadalajara (españa) – mari tere.
FAUNA Y FLORA DE LA SIERRA NORTE (Fotografía de José Luis Cabellos)
Las mujeres se reúnen en la cocina y hablan. Es una conversación caótica y divertida. Hablan de los hombres. Les inventan apodos ofensivos y las emociones se vuelven más fuertes y surgen algunas carcajadas incómodas. En la cena, ellos sentirán algo extraño y la comida les sabrá diferente y amarga.
Ha publicado los siguientes libros de microrrelatos: “Placeres cotidianos” (Editorial Macedonia, 2007, 2011 y 2017), “Animales feroces” (2011), “Ni en tus peores pesadillas” (2016), “Los hermanos mayores” (2017), “Urgencias, disimulos y rutinas” (2019) y en coautoría “Hilos Dorados” (2017). Sus microrrelatos han sido incluidos en las mejores antologías del género.
Encuentro la importancia en lo insignificante los detalles suman la totalidad de ser, de estar, de sentir y la expresión es belleza al alcance de las circunstancias…
Es la mariposa que revuela el tiempo de las contradicciones en su oscilación mi pensamiento danza independiente la grandeza de sentirse libre.
Y no hay dato preciso que trascienda todo es más o menos la duda de esto mejor que aquello o tal vez nada aquella flor, el sueño, el beso, la belleza arriba, abajo, el viento que choca con los muros de piedra prisión de voces donde en silencio valoro la consecuencia del espíritu…
Y sé que es el amor sólo el amor lo que ratifica la esencia.
Silvina Ocampo fue una escritora y pintora argentina (Buenos Aires 1903-1993) que escribió esencialmente cuentos y poesía (y algunas novelas que no habrían sido publicadas), pero también escribió piezas teatrales e hizo traducciones. Es la menor de las seis hermanas Ocampo, entre ellas de Victoria, su hermana mayor, una conocida escritora y editora bonaerense. Silvina fue esposa de Adolfo Bioy Casares, el gran amigo de Jorge Luis Borges. Se puede decir que entre su esposo, Borges y su hermana Victoria, Silvina se vió bastante apocada aunque se decía de ella que era la más inteligente de las hermanas Ocampo. En su juventud estudió dibujo en Paris con Giorgio di Chirico y Fernand Léger y no dejó nunca de dibujar aunque no expuso sus obras.
Recibió dos veces el premio Nacional de Literatura y fue decorada en Francia con la orden de las Artes y las Letras en 1985.
Kill Bill Fue una mujer la que me cortó el cuello, de un solo hachazo. La cabeza del ex torturador habló al policía con la misma voz del viejo Marlon Brando. ¿Una mujer?, inquirió el policía, asqueado por esa cabeza sin cuerpo y por ese cuerpo sin cabeza que yacía unos pasos más atrás. Sí, dijo la cabeza, una antigua prisionera vino a pasarme la cuenta. El policía pensó en Uma Thurman, la rubia vengadora de Tarantino. ¿Pasarle la cuenta… a un anciano como usted? Así es, respondió la cabeza, no me tuvo piedad, le dije que yo era un abuelo enfermo, un jubilado banal, le recordé que las víctimas aborrecían la violencia, que confiaban en la justicia, que siempre tenían paciencia, me tiré al suelo, le supliqué. ¿Y qué dijo la mujer?, interrumpió el policía. Nada, respondió la cabeza, ni una palabra, igual que cuando yo la interrogaba, nada más que un aullido animal al pegarme con el hacha. ¿Aullido?, preguntó el policía, temiendo encontrarse en una pesadilla de zombis. Sí, dijo la cabeza, ese aullido que nunca he olvidado, el aullido de la tortura… tan parecido al aullido del parto. Entonces la cabeza enmudeció desangrada, perdió el equilibrio y rodó dando botes calle abajo, definitivamente muerta. Este asesinato es secuela de la dictadura, supuso el policía, aunque siguió pensando en Kill Bill, amparándose en la película para engañar las náuseas. Pero Uma Thurman no lo salvaría de vomitar. ¡Veía tanta sangre! Sangre de verdad.
Muerte en Berlín Era una mañana de domingo y en el horizonte repicaban lejanas campanas de iglesia. La calle comenzaba a desperezarse, pero su inquieto rumor aun no ascendía hasta aquel piso de la Kurfürstendamm. Una suave luz otoñal invadía la habitación cuando ella abandonó la cama. Abrió la ventana para ventilar pues apestaba a cigarro. El visitante nocturno había estado fumando. Admiró una vez más el espléndido ramo de lirios blancos que decoraba la mesita de noche, pero la inquietó el polen derramado en torno al jarrón, esos inesperados trazos dorados que también sombreaban los euros del visitante y el viejo puñal de la Wehrmacht. Más tarde tendría que limpiar. Se demoró frente al espejo. Con pereza hizo unas elongaciones, segura de la sensualidad de su cuerpo. Luego se desnudó para ducharse. Llevaba una pequeña mariposa tatuada en el hombro izquierdo y el pubis perfectamente depilado. El visitante le había dicho que se parecía a Heidi Klum. Y esas fueron sus últimas palabras. Sus últimas y estúpidas palabras. Porque Hedi Klum era una modelo de lencería. No una Barbie asesina.
Eliah Germani, autor de Volver a Berlín (2010, Premio del Consejo Nacional del Libro de Chile, en la categoría de Cuentos Inéditos) y de Objetos Personales (2015). Microrrelatos publicados en la antología Puro Cuento, de Marco Antonio de la Parra (2004), en la revista de creación literaria Enclave (The City University of New York, 2012), en la revista de literatura Hispamérica (USA, 2013) y en la revista de minificción Brevilla (2015).
La vida, vida, veloz, inatrapable. siempre perturba. ¡ya!, basta, basta de puntos y seguidos, de más etcéteras. Qué continúe el cierre con el punto final.
Laila Hassad, “La mujer forzuda” de nuestro circo es, con notable diferencia, la mujer más fuerte del mundo. Libanesa y benjamina de una familia de rancio abolengo circense, ha dado pruebas más que suficientes de sus prodigiosos músculos. Existe un documento gráfico –yo mismo hice la fotografía– en el que sostiene, con una sola mano y sin aparente esfuerzo, a sus diecinueve amantes. Trató de convencer a su esposo Akram de que se sumase a la foto, por aquello de completar la veintena, pero él se negó en rotundo. Por dignidad, supongo.
. Escribo microrrelatos porque, paradójicamente, la novela se me queda muy corta, aunque no descarto escribir alguna un día de estos, todo sea por explayarme un poco más. He hecho mis pinitos en concursos literarios, publiqué “El contrabajista del Titanic” (Microrrelatos, 2015) y tengo en construcción otro libro de micros y uno al que no encuentro género oficial para definirlo. Y de siempre me encantan Boccaccio y su “Decamerón”, en libro, en peli o, por qué no, imaginado.
. No hay nada más enriquecedor, entre dos personas, que el diálogo. No hay mejor manera para compartir ideas, pensamientos, puntos de vista, noticias, o lo que fuere. También es necesario —y tal vez sea éste el momento donde más se lo necesite— para expresar disconformidad, o diferencia de pareceres. Es esa necesidad imperiosa de comunicación la que […]