Kill Bill y muerte en Berlín

de Eliah Germani » O dispara usted o disparo yo«


Kill Bill
Fue una mujer la que me cortó el cuello, de un solo hachazo. La
cabeza del ex torturador habló al policía con la misma voz del viejo
Marlon Brando. ¿Una mujer?, inquirió el policía, asqueado por esa
cabeza sin cuerpo y por ese cuerpo sin cabeza que yacía unos pasos
más atrás. Sí, dijo la cabeza, una antigua prisionera vino a pasarme la
cuenta. El policía pensó en Uma Thurman, la rubia vengadora de
Tarantino. ¿Pasarle la cuenta… a un anciano como usted? Así es,
respondió la cabeza, no me tuvo piedad, le dije que yo era un abuelo
enfermo, un jubilado banal, le recordé que las víctimas aborrecían la
violencia, que confiaban en la justicia, que siempre tenían paciencia,
me tiré al suelo, le supliqué. ¿Y qué dijo la mujer?, interrumpió el
policía. Nada, respondió la cabeza, ni una palabra, igual que cuando yo
la interrogaba, nada más que un aullido animal al pegarme con el
hacha. ¿Aullido?, preguntó el policía, temiendo encontrarse en una
pesadilla de zombis. Sí, dijo la cabeza, ese aullido que nunca he
olvidado, el aullido de la tortura… tan parecido al aullido del parto.
Entonces la cabeza enmudeció desangrada, perdió el equilibrio y rodó
dando botes calle abajo, definitivamente muerta. Este asesinato es
secuela de la dictadura, supuso el policía, aunque siguió pensando en
Kill Bill, amparándose en la película para engañar las náuseas. Pero
Uma Thurman no lo salvaría de vomitar. ¡Veía tanta sangre! Sangre de
verdad.

Muerte en Berlín
Era una mañana de domingo y en el horizonte repicaban lejanas
campanas de iglesia. La calle comenzaba a desperezarse, pero su
inquieto rumor aun no ascendía hasta aquel piso de la
Kurfürstendamm. Una suave luz otoñal invadía la habitación cuando
ella abandonó la cama. Abrió la ventana para ventilar pues apestaba a
cigarro. El visitante nocturno había estado fumando. Admiró una vez
más el espléndido ramo de lirios blancos que decoraba la mesita de
noche, pero la inquietó el polen derramado en torno al jarrón, esos
inesperados trazos dorados que también sombreaban los euros del
visitante y el viejo puñal de la Wehrmacht. Más tarde tendría que
limpiar. Se demoró frente al espejo. Con pereza hizo unas
elongaciones, segura de la sensualidad de su cuerpo. Luego se desnudó
para ducharse. Llevaba una pequeña mariposa tatuada en el hombro
izquierdo y el pubis perfectamente depilado. El visitante le había dicho
que se parecía a Heidi Klum. Y esas fueron sus últimas palabras. Sus
últimas y estúpidas palabras. Porque Hedi Klum era una modelo de
lencería. No una Barbie asesina.

Eliah Germani, autor de Volver a Berlín (2010, Premio del
Consejo Nacional del Libro de Chile, en la categoría de Cuentos
Inéditos) y de Objetos Personales (2015). Microrrelatos publicados en la
antología Puro Cuento, de Marco Antonio de la Parra (2004), en la
revista de creación literaria Enclave (The City University of New York,
2012), en la revista de literatura Hispamérica (USA, 2013) y en la revista
de minificción Brevilla (2015).

Poesía japonesa

Rubén García García

La vida, vida,
veloz, inatrapable.
siempre perturba.
¡ya!, basta, basta
de puntos y seguidos,
de más etcéteras.
Qué continúe el cierre
con el punto final.

personas, uno, adulto, retrato, teatro, mujer desesperada, desesperación,  miedo, terror, horror | Pxfuel

La dignidad del Microdecamerón

José Manuel Dorrego


Laila Hassad, “La mujer forzuda” de nuestro circo es, con notable diferencia, la mujer más fuerte del mundo. Libanesa y benjamina de una familia de rancio abolengo circense, ha dado pruebas más que suficientes de sus prodigiosos músculos. Existe un documento gráfico –yo mismo hice la fotografía– en el que sostiene, con una sola mano y sin aparente esfuerzo, a sus diecinueve amantes. Trató de convencer a su esposo Akram de que se sumase a la foto, por aquello de completar la veintena, pero él se negó en rotundo. Por dignidad, supongo.

Internacional Microcuentista -: Proceso creativo de José Manuel Dorrego  Sáenz
. Escribo microrrelatos
porque, paradójicamente, la novela se me queda muy corta,
aunque no descarto escribir alguna un día de estos, todo sea por
explayarme un poco más. He hecho mis pinitos en concursos
literarios, publiqué “El contrabajista del Titanic” (Microrrelatos,
2015) y tengo en construcción otro libro de micros y uno al que
no encuentro género oficial para definirlo. Y de siempre me
encantan Boccaccio y su “Decamerón”, en libro, en peli o, por
qué no, imaginado.

Hablando con las paredes — El Blog de Arena

. No hay nada más enriquecedor, entre dos personas, que el diálogo. No hay mejor manera para compartir ideas, pensamientos, puntos de vista, noticias, o lo que fuere. También es necesario —y tal vez sea éste el momento donde más se lo necesite— para expresar disconformidad, o diferencia de pareceres. Es esa necesidad imperiosa de comunicación la que […]

Hablando con las paredes — El Blog de Arena

Carmen de la Rosa del Microdecamerón

Bodas de plata



Cuando me presentaron a Honorio en la fiesta de fin de curso del instituto me pareció guapo y un poco simplón. Pensé que mejoraría con la edad y con mi empeño en hacer de él el mejor de los hombres. Después de veinticinco años de matrimonio sería injusto que no destacara su habilidad en introducir veleros en miniatura en botellas de vidrio, su tenacidad en el cultivo de bonsáis y su delicadeza en la práctica del cunnilingus. Aunque, eso sí, a pesar de mis esfuerzos, no he logrado jamás que mi Honorio haya cometido ningún acto de genuina inteligencia.

CArmen de la Rosa

Escritora y médica rehabilitadora. Sus relatos y microrrelatos aparecen en los libros “Entre humo y
cuentos”, “Todo vuela“, “Acordeón”, las antologías: “Somos Solidarios”, “99 crímenes cotidianos”, “Ellas”, “Eros y Afrodita en la minificción”, “Perdone que no me calle”, “Antología
española de Minificción en redes” “100 palabras para mamá”; en varias revistas y blogs. Ganó el I y el X premio de relatos breves“Mujeres” del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

MicroDecamerón – Quarks Ediciones Digitales

Elementos para escribir cuento negro

Dra Adriana Azucena Rodriguez

1. Agrega a los crímenes frecuentes del policiaco (asesinato, robo, desaparición, etc.) los delitos latinoamericanos frecuentes (secuestro, narcotráfico, ejecución, magnicidio, asesinato serial, feminicidio, etcétera). Elige uno para narrarlo: no tiene que haber ocurrido, sino que podría ocurrir. 2. Elige el ambiente (el desastre) social que quieras analizar mediante el relato: la frontera (y la migración, o la frontera y el narcotráfico, o la frontera y las maquiladoras), la ciudad de México (la trata de personas, la prostitución, los enfrentamientos políticos, la industria privada), un país con dictadura, o durante-después de una guerra civil, etcétera. Apégate lo más posible a la realidad (sistemas judiciales, centros comerciales, barrios según las clases sociales, modo de ser de las personas, calles y lugares turísticos…) 3. Perfila a tu asesino: por qué comete el crimen, cómo lo comete, cómo logra ocultarse, si puede corromper a la policía o al sistema de justicia o no, si está al servicio de alguna organización criminal. No olvides su apariencia, profesión y su psicología. También construye a sus personajes cercanos (uno o dos). 4. Perfila a tu detective: nombre propio, profesión, debilidades. 5. Organiza la historia: recuerda que el descubrimiento o la aprehensión del criminal pasa a segundo plano. Durante la investigación, saldrán a la luz nuevos crímenes, incluso el detective cometerá varios delitos durante la investigación. 6. El clímax y el final, como en todos los cuentos, es una revelación, a veces interna, del personaje. 7. Por último, recuerda que aquí nada está prohibido: puedes emplear el humor, lo sobrenatural, los sueños, etcétera (no ha ocurrido que el lector sea el asesino, pero tampoco estaría prohibido).

Tomado de https://uacmtallerdecuentoiazucenar.blogspot.com

Los Asesinatos del Valhalla: el frío de Islandia oculta un macabro asesino

Historia en negro: tomado del libro » o dispara usted o disparo yo «

Lilian Elphick compiladora

Historia en negro


Durante la noche y por largas cuadras, el detective siguió al hombre de negro. Deseaba saber hacia dónde se dirigía. Si el hombre de negro apuraba el paso, el detective hacía lo mismo; si disminuía su andar el detective lo imitaba. La persecución demoró horas por callejas oscuras e intrincadas donde era fácil extraviarse. Cuando el hombre de negro desapareció al doblar una esquina, el detective lo empezó buscar con insistencia. Miró al frente, a los lados e incluso atrás y, por último, al cielo, por si se hubiera transformado en cuervo.

Walter Garib Chomali

es un escritor y periodista chileno.
Nacido en el seno de una familia de descendientes de palestinos, ha publicado alrededor de catorce novelas y varios cuentos. Fuegalardonado en 1989 con el Premio Municipal de Santiago de Chile, en
la categoría Novela.

Callejones de leyenda en México | El Souvenir

Entrevista a Alberto Sánchez Arguello

Si le gusta la minificción hay que escuchar.
Archivo:Alberto Sánchez Argüello 2017.jpg - Wikipedia, la enciclopedia libre
Nicaraguense, minificcionista un escritor para leer o bien escuchar.

EL DIABLO ES BLANCO, PELUDO Y ME MIRA — manologo

Hace un rato, desde mi ventana escuché una señora que hablaba con un niño y le decía “El gato no; el gato es el diablo. No me gustan los gatos y tampoco a ti…” De inmediato pensé que eso era superstición o ignorancia, pero al verla caminando con quien era posiblemente su nieto, reflexioné y […]

EL DIABLO ES BLANCO, PELUDO Y ME MIRA — manologo

CVC. Diccionario de términos clave de ELE. Intertextualidad.

https://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/diccio_ele/diccionario/intertextualidad.htm

Paola Tena del Microdecamerón

Compilación de Paola Tena

El espíritu del abuelo


Los lunes Herminia cenaba con su amante bajo el duraznero de
la finca, cuando su marido viajaba a la ciudad para hacer negocios.
Pero ocurrió que uno de estos lunes, se encontró al susodicho
bebiendo un té de gordolobo cuando volvía de disponer bajo el
árbol la mesa con un pollo asado y vino tinto.
–¿Qué hoy no ibas a dormir en la ciudad? –le preguntó
alarmada.
–No me siento bien. Creo que estoy afiebrado.
Se metieron en la cama, y ella, sin poder avisarle del
imprevisto a su amante, se quedó despierta temiendo lo peor. A
eso de medianoche, Herminda escuchó un toque leve en la puerta
de entrada.
–¿Qué es eso? –se levantó asustado el marido.
–Es la fiebre, no hagas caso. Vuelve a dormirte.
–Qué fiebre ni qué nada, alguien toca a la puerta.
–Ay Paco, no te quería decir nada para no asustarte –
respondió Herminda, –pero desde hace varias noches sueño que
el espíritu de tu abuelo viene y toca en la puerta de entrada, se
mete en el cuarto y nos jala los pies a los dos.
–¡Ay nanita! –dijo el marido, cubriéndose con las mantas
hasta la nariz.
Y un segundo golpe en la puerta le sacó otro agudo grito.
–Pero no te preocupes, aprendí un conjuro para
espantarlo, acompáñame.
Los esposos se acercaron a la puerta, y Herminda en voz
alta empezó a recitar:
Espíritu chocarrero que has venido, con la misma te despido,
y para que esta casa se te olvide, pollo y vino por el gaznate recibe.
Su amante se fue, aguantándose la risa. A la mañana
siguiente, Paco casi se muere otra vez del espanto. Mira lo que
hiciste, abuelo, clamó antes de desmayarse junto al cadáver del
amante de su mujer, víctima de un hueso de pollo atorado en el
gaznate.

MicroDecamerón – Quarks Ediciones Digitales

Visita al paraíso

Silvia L. Cuesy

llego de puntillas para no despertarlo, me meto bajo las sábanas con sumo cuidado y acurruco y amoldo mi cuerpo al de él en la certeza cotidiana nocturna, de que envuelva mi cintura con su brazo y en ese breve territorio me haga sentir la criatura más colmada del mundo, porque de su costilla me formo cada noche.

De Silvia L. CuesyTomada de su libro de cuentos «Visita al paraíso»Premio Nacional de cuento Efrén Hernández 2009

Silvia L. cuesy

Historiadora, traductora e investigadora mexicana. Egresada del Colegio de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras ffyl de la Universidad Nacional Autónoma de México unam.

Autora de nueve libros. Trabaja en el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México inehrm y en el Colegio de México colmex.Obra de consulta: Enciclopedia de la literatura en México

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