Transita el monte floridoun ácido de cartuchoque no es luz, es humo densode algún explosivo intruso.Va penetrando sentidospara estremecer el almapara inquietar el silencioy modificar el alba…En las manos del almendrolas flores están llorando;las abejas vuelan tristesy no hay aroma en los campos.Acecho que se despliegaen un bélico escenario;alarma, miedo, refriegaslos niños están llorando.En la […]
Gracias por amamantarnos. Por enseñarnos la caricia, el canto de tu nana, el cuento antes de dormir; por levantarse a deshoras y asegurarse que la noche transcurre con bondad. Por cultivar la fantasía y preocuparte en los días de fiebre y tos.
Gracias por darme hijos y enseñarles la majestuosidad de la luna y las estrellas. Gracias porque aun siendo hombres los sigues amando como niños.
Gracias por apretar mi mano, por estar a mi lado en mis horas grises. Sin tu quehacer mi mundo no tendría sentido.
Felicidades a todas mis amigas que día con día aprendo de su amistad y de su conocimiento.
Este corazón está contento con el que no puede estar conmigo. Sólo por momentos me complace, sin embargo todo el coraje contra la vida desaparece cuando él me sonríe. No deseo saber que hubiese sido mejor, sí haberte conocido, o no. Pero en el aquí y el ahora, mis días los cambias en veredas de flor y sol. Los disfruto y eso es suficiente.
Quizás no haya mejor forma de observar la cima absoluta de las habilidades atléticas humanas que viendo los Juegos Olímpicos. Pero en los Juegos de Invierno de este año, y en casi todos los eventos deportivos profesionales, rara vez se ve a un competidor de más de 40 años y casi nunca se ve a […]
Juan era la verja de madera que limita una dimensión. Un jardín espacioso, un vivero, un canil, los restos olvidados de casas derruídas, el mirar ajeno, o tal vez la respuesta a seguir un camino sin marcación alguna. Creó su propio cerco; con clavos oxidados, con cuñas, con restos de pintura, con las hiedras como […]
Quién maullaba de dolor fue mi gata. En mi velorio estuvo escondida entre los arreglos florales. Luna, mi gata, sabía que yo planeaba matar a mi esposo, pero, se me adelantó. No había dinero de por medio, simplemente odio que se afilaba cada día. Él ganó. Fue simple, regó lentejas en la escalera y … Luna vio todo. El vestido negro que compré para lucirlo en el duelo de futura viuda, ahora me lo llevo de mortaja.
Escúchenlo: «después del novenario me encargaré de la gata, me mira con odio y huye cuando intento acariciarla».
Luna duerme en el sótano. Percibe mi energía como yo la de ella. Luna hizo lo que yo no pude. Fui testigo.
Todas las noches la gata llegaba a la recámara cuando él dormía, se recostaba a su lado y antes que despertara desaparecía. Una noche le dio un acceso de tos violento y prolongado que le ocasionó un infarto. Nada raro en un hombre añoso, hipertenso y gordo como marrano.
Lo encontraron muerto, con la boca abierta y los ojos de espanto. Sobre la lengua miríadas de gusanos. Cuando se lo llevaron a la morgue, uno de ellos vio la gata con un inocente y doloroso aullido.
Seguro que era su mascota, dijo el legista, cuando lo autopsiaban.