El agua no pide permiso

El cielo arde, y del río quedan mojones de agua. No hay nubes. Sueñan los sapos bajo tierra con la lluvia, sólo sol y un maíz cabizbajo, pero en un estornudo… el día abre encharcado.

Los sapos dejan de soñar, y el maíz baila huapango con el viento.En ausencia de los santos, en el silencio de las lenguas, el agua llegó despertando los tambores dormidos del tejado. Todos salieron a mojarse y a sentirse purificados.

El regreso

Lejos de ti.
Miro a distancia la piedra,
traerla y construir un nuevo puente…
tardaría.
Necesito dos corazones
para levantar los muros
y darle silueta de pájaro.
Sé que tardaría
pero volvería por ti.

La abuela

images (11)La tarde se hacía noche. Desde mi azotea atisbaba el cielo apelotonado de  gris humo. El árbol espléndido dejaba ver una baraja de mangos verde amarillentos, húmedos por una microscópica lluvia, el viento ágil los mecía. Bajo el gigante está la vivienda cubierta por las láminas de zinc. La vieja mujer, con la escoba, recogía la hojarasca y la fruta.
-Buena mujer -murmuran abajo. No tiene, pero siempre tiende la mano.

La vieja avienta la escoba a un lado, levanta la cabeza como si buscase algo en el ramaje y para la oreja. Sale con prisa hacia la calle y se suma a otros vecinos que miran un tornado que de la nada, se ha formado. Cae sobre el mango, lo envuelve con su remolino. Se oye el crujido de las ramas y la estridencia de las láminas de zinc.

Cuando se hace el silencio, el árbol está caído con su esqueleto quebrado. El tornado se disipó, sólo eso hizo, ningún vecino, fue afectado, sólo a la buena señora: Doña Elvira.

Elvira reía, los vecinos la miraban con extrañeza. Una vieja que le dijo comadre, le tomó de los hombros.
-¿Cómo puede reír si perdió la casa y por poco se muere?
– Río porque mis tres nietos tenían poco de haberse ido, y los destrozos son pocos comparados con la vida de lo que más amo.

La esfinge

Cuando camino por la arboleda percibo que una estatua me observa. Giro la cabeza con rapidez para sorprenderla; acepto que su mirada es más dura que la mía, desvío mis ojos y un sabor de hojas removidas me abraza.
Caminaba con mi novia por el malecón, enlazado de las manos y en un clic se desató. Un segundo después, la vi recostada en una banca imitando a una esfinge que era abanicada por el mar. Nunca supe de ella, y sólo caía en mi recuerdo al testerear mi pelo el viento húmedo del Pacífico.

Me llené de herrumbre por la carcoma de los años y cada vez que transitaba por la enramada, la estatua me veía insistente. Un día, cansado de la persistencia, la enfrenté cara a cara, ojo a ojo y reconocí, en su frente, la historia de mi fugacidad. Me quedé a su lado y, de lejos, vi cómo mi cuerpo se perdía entre el otoño de las hojas.

Doble caldo

medusa_2Oculto entre las coronas de flores veo a mis deudos, recorro los pasillos de la vetusta casa. De las paredes del sótano salen unas manos que me ahorcan. Trato de zafarme. Para romper el abrazo mis dedos rodean sus nudillos y reconozco la argolla que le regalé, la noche antes de que la sepultara con su amante.

El zoom

Desde la ventana divisé la cara de asombro de un niño que veía un pájaro verde limón. El ave se había posado sobre los hilos retorcidos que sirven de protección. ¿Qué habrá pensado el niño? Tomé la cámara, puse el zoom y casi pude ver en los ojos del niño, los ojos del alado que parecía tener una mirada suplicante, pero quizás veía lo que no era, pues en el reflejo del cristal, daba la impresión de ser dos amigos que charlaban del sol cotidiano y de los copos de nieve que se desprenden de la flor del limonero.

Clic

ElSueñodePicassoMurmura el sonido cuando un tallo frágil se quiebra por el peso de un ave. Nadie lo advierte, ni el mismo pájaro que por reflejo extiende sus alas. Es más, todos los días en la vida de cada quién, se tiene el breve clic. Una mirada fugaz e indiferente, el beso que se hizo rutina o una minúscula desatención que la justificamos por la prisa.

Sociedad

Rasgó el sobre y leyó el resultado: » El ochenta por ciento del personal a su cargo, ha tenido una o más prácticas de corrupción» .
-Haga lo que crea conveniente- le dijo el presidente.
Salieron pedacitos de papel, que al arrojarlos por la ventana, volaron como palomitas avergonzadas.

La media naranja

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Defensor del amor como complemento,  se casó con una mujer opuesta en todo a él. La vida dejó de ser una fiesta,  cuando sus hijas pasaron a formar parte de las filas maternas. Ahora, pena por la casa como un fantasma que arrastra su silencio. 

El baile de las lagartijas

Por la noche soñaron las lagartijas con un cinturón magenta, que haría resaltar el verde voluptuoso untado de las piernas hacia la cola. Por la mañana después de cargar sus pilas al sol, colgaron a su cuello argollas de buena suerte. Se fueron desierto arriba, hacía el desfiladero, sacando sus lenguas de chicote. Cruzaron la arena, los cactus, y esperaron en las partes bajas del río muerto, sin agua.

Los truenos distantes parecían tambores de guerra. Llegó el agua que corre ruidosa. La corriente hincha las ardientes rocas del desierto y las moscas zumban siguiendo las espumas del río. Son miríadas de dípteros que nacen en milésimas de segundo.
Las lagartijas bailan. Comen ante las asombradas dunas y las crestas rojizas de la cordillera. El río difunto ha resucitado. Bailan las lagartijas, que ayer en la noche soñaban con un cinturón magenta que ahora resalta el verde danzón de sus piernas.

Maniquí

2284747908_4cf21dae19No conoció  la gracia de danzar con el viento.  Jamás vibró con  el solo de la flauta,  ni se detuvo  a contemplar  el sabor de la luna. Yace virgen, envuelta en una sábana que tiene más vida que ella en vida.

Los frutos

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Autopsiado el viejo médico, salieron de su  pericardio miríadas de secretos, unos volaron, pero los más reptaron  hasta diluirse en las aguas del inframundo.

EL GEN

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Sintió la presencia de otro ser similar y aprovechando una contracción puso el cordón alrededor de su cuello. Después de la cesárea, sólo uno de los gemelos lloró.

Huevos de pulga


Les dijo que se iría del circo porque su vocación eran las matemáticas.
La recordarían años después como la pulga negra de la familia.
pulga Carlota