Aquellos nombres de curufmapu

Pasea por la playa indiferente al viento salvaje. Descalza,  sigue la senda que demarca la espuma fría de las olas.
Ha recorrido incontables veces, a través de los años, esas rutas húmedas  que aparecen y desaparecen según la marea. Ama esa línea inexacta que se desvanece absorbida por la arena  para ser trazada de nuevo por la siguiente ola, abriendo nuevas e infinitas posibilidades de trayectos y destinos.
Cada año, vuelve a esta playa siguiendo el ritual de quien peregrina a la tierra madre y nutricia en busca de los paisajes, sonidos, perfumes y nombres que dieron forma a su infancia y juventud lejana y que ahora sostienen, como un amuleto protector, el peso de su adultez.
Camina mientras recuerda el tiempo en que hubo paisajes generosos de naturaleza escarpada y rebelde que recorrió con entusiasmo de explorador , y hubo nombres que agitaron su corazón y dilataron sus pupilas en las noches de verano, que la hicieron sentir bella y cómplice de un lenguaje bipersonal. Recuerda que hubo dolor y gracia en equilibrio, como si el Universo hubiese querido otorgarle una vida por la cual estar agradecida.
Hoy aquellos paisajes, aunque bellos aun, reflejan los estragos de la antropocéntrica y errónea idea de progreso, y aquellos nombres indelebles aun la visitan de vez en cuando, en sueños, tan vívidos, que no se desvanecen hasta muy avanzado el día siguiente.
https://www.loscuentos.net/index.php
mujer mar

Dolor casero por Rubén García García

La casa está sola, se siente sola. Afuera hay un silencio ardiente. El enorme mango no se mueve; la brisa se ha ido. El sopor de la tarde asfixia. Lo hago llevadero con frecuentes tragos de cerveza y coletazos de aire del ventilador. No hay más ruido que el del vecino con su música electrónica que contrasta. Te llevaste el ruido de los trastes, la tonadilla de la estación que escuchabas, el tintineo de las tazas, el sonido de tus pasos en la madera, el aroma de tus caderas… hay un enorme vacío que no lo llena mi esposa; y tú, ¿dónde te fuiste?, ¿en qué nueva casa estarás haciendo quehaceres?, ¿ cómo serán tus nuevos patrones?…

Resultado de imagen para hopper pintor

Se conmemora la independencia de México, canciones para festejarla

Es una propuesta de un puerto. Ni están todas las que son, ni son todas las que están.  le ofrezco dos ligas la primera es una selección que tiene mi óptica y la segunda es tomada de una pagina de la red. En alguna coincidimos en otras no. Usted decide.

https://matadornetwork.com/es/las-diez-canciones-mas-bellas-y-representativas-de-mexico/

Francis Scott Fitzgerald Epitafio

Zelda y Francis Scott Fitzgerald reposan finalmente juntos y en su lápida se lee una frase de la obra más conocida de El gran Gatsby:

“Y así vamos adelante, botes que reman contra la corriente, incesantemente arrastrados hacia el pasado”.

Fragmento del gran Gatsby

“El único objeto que permanecía absolutamente inmóvil en la habitación era un enorme sofá en el que dos jóvenes flotaban como sobre un globo sujeto a tierra. Las dos iban de blanco y sus vestidos ondeaban y aleteaban como recién llegados de un vuelo fugaz alrededor de la casa. Tuve que permanecer de pie un rato, escuchando los latigazos de las cortinas y el chirriar de un cuadro en la pared. Entonces se oyó una explosión: Tom Buchanan había cerrado las ventanas traseras, y cesó el viento atrapado en la habitación, y las cortinas, los tapices y los vestidos de las dos mujeres volvieron a posarse lentamente en el suelo.
No conocía a la más joven. Se había tendido en la parte que ocupaba en el sofá, completamente quieta, con el mentón un poco levantado, como si mantuviera en equilibrio algo que estaba a punto de derrumbarse”
“Me miró con comprensión, mucho más que con comprensión. Era una de esas raras sonrisas capaces de tranquilizarnos para toda la eternidad, que sólo encontramos cuatro o cinco veces en la vida. Aquella sonrisa se ofrecía —o parecía ofrecerse— al mundo entero y eterno, para luego concentrarse en ti, exclusivamente en ti, con una irresistible predisposición a tu favor”
“Había descubierto que Myrtle llevaba algún tipo de vida al margen del matrimonio, en otro mundo, y el golpe lo había puesto físicamente enfermo. Miré a Wilson y luego a Tom, que había hecho un descubrimiento paralelo una hora antes, y se me ocurrió que no existe diferencia entre los hombres, ni de inteligencia ni de raza, tan profunda como la diferencia entre los enfermos y los sanos”
Fitzgerald. El gatsby

Descripción

Francis Scott Key Fitzgerald fue un novelista y escritor estadounidense, ampliamente conocido como uno de los mejores autores estadounidenses del siglo XX, cuyos trabajos son paradigmáticos de la era del jazz. Fitzgerald es considerado miembro de la Generación Perdida de los años veinte. Wikipedia

Lugar de sepulturaSt. Mary’s Catholic Cemetery (Estados Unidos)

Hacia otro verano Janet Frame

LA VIDA VISTA DESDE LA MUERTE

HACIA OTRO VERANO, Janet Frame

 

Si un autor se ha preocupado de esconder su obra durante su vida pero ha dado suficientes pistas para hacerla salir a la luz una vez muerto, nos gusta creer que se trata de algo parecido a su legado. Las últimas palabras, aunque no tienen por qué serlo, se revisten de un brillo ultraterreno y parecen revelarnos, así lo queremos creer, la verdadera naturaleza de su autor, la auténtica expresión de su obra. Para qué fingir después de muerto. Póstumo, entonces, se convierte en sinónimo de verdad mientras, al mismo tiempo y en algunos casos, comienza a circular cierta leyenda que parece aportar interpretaciones y significados nuevos a la obra descubierta.

Está ocurriendo con 2666 de Roberto Bolaño, amontonada en las librerías de Estados Unidos, ha ocurrido con Hemingway y su París era una fiesta, con Cabrera Infante, con Alfonsina Storni, con Kafka y con tantos escritores que dejaron epistolarios y correspondencias privadas para gusto de los vivos futuros.

Así sucede con la novela Hacia otro verano (Seix Barral, 2009), de la neozelandesa Janet Frame (1924-2004), quien, tras escribirla en 1967, no quiso publicarla por pudor a ser entendida como una confesión demasiado explícita. Y, en efecto, son muchos los analistas que ven en la novela una relación inevitable con la vida de Frame, sobre todo al completarla con la autobiografía Un ángel en mi mesa (Seix Barral, reedición de 2008), compilación de tres volúmenes anteriores.

Hacia otro verano es el deseo de Grace Cleave, una escritora joven, soltera y solitaria, de encontrar un lugar cálido en medio de un Londres helado por la situación geográfica —tan lejos de Nueva Zelanda—, por la hostilidad de la vida urbana —tan distinta de su infancia—, por la imposibilidad de establecer lazos de amistad o de amor o de cariño que estrangulen esa tendencia a la depresión.

La invitación de un periodista, Philip Thirkettle, que le había entrevistado para una revista, a pasar un fin de semana en su casa de campo junto a su mujer y sus dos hijos pequeños se convertirá en la prueba de fuego para Grace: cómo comportarse con ellos, cómo tratar con los niños, que todo lo saben y todo lo dicen, cómo superar esa imposibilidad de comunicación y ese sentido del ridículo a quedarse en blanco y a parecer una imbécil.

En medio de los actos cotidianos de una familia extraña, Grace se sentirá totalmente desarraigada, «soy un pájaro migratorio», y todo su pasado se revolverá para recordarle su exclusión de la sociedad y para insistir en su desequilibrio mental. El torbellino se desata en la narración con una prosa heterogénea, abrupta, muy proclive al monólogo interior y a las imágenes poéticas, en un buen sentido de la expresión. Mezclando canciones neozelandesas de su infancia con recuerdos de sus hermanos, de su madre atemorizada por su padre omnipotente y ferroviario, con los sucesos del fin de semana, con su vida en Londres, el fluir de la conciencia de Grace se desborda hasta la obsesión. Sólo el deseo de volver a casa a encerrarse con la literatura la salvará, o la condenará, según se mire: «nada es sencillo si tu mente es un servil vagabundo que va del peligroso mundo exterior al secreto y seguro mundo interior».

No cabe duda que para Janet Frame la literatura fue un medio para sostenerle el pulso a la vida, como para Virginia Woolf o Alejandra Pizarnik, o tantas otras amenazadas por sí mismas. Encumbrada por la crítica anglosajona hasta el punto de promoverla para el Nobel, ha tardado en entrar en nuestro país. Sólo alguna editorial de escasa tirada había publicado cuentos y poesías, pero la gran novelista que llegó tímidamente de la mano de Seix Barral en 1991 con su autobiografía, vuelve ahora con una novela que conmueve, emociona y desespera a partes iguales. Además, es una novela póstuma.

http://www.levante-emv.com/media/documentos/2009-04-10_DOC_2009-04-07_18_37_01_posdata.pdf

 

Virginia Woolf Epitafio

«Contra ti me alzaré invicta e implacable, ¡oh muerte!”.

El foco

Bio

Virginia Woolf (1882-1941) es una de las mayores exponentes del feminismo, movimiento que defendió en libros como Entre Actos y La señora Dalloway. La biografía de Virginia Woolf nos da una visión más completa de su impactante vida; a continuación la conocerás.
Adeline Virginia Stephen, mejor conocida como Virginia Woolf, nació el 25 de enero de 1882 en Londres, Inglaterra. Sus padres fueron el brillante escritor británico, Leslie Stephen, y la hermosa modelo india, Julia Prinsep Jackson.
Virginia recibió una gran educación literaria por parte de su padre, quien le enseñó a apreciar las novelas clásicas de Inglaterra.
NOTA
Virginia padecía un trastorno bipolar que le agravaba sus depresiones. Su condición hizo que fuera el motivo de burlas de los medios de comunicación de la época.
Su madre murió cuando ella tenía apenas 13 años de edad, hecho que le causó una profunda depresión. Tiempo después falleció su padre, lo que le ocasionó varios episodios de crisis nerviosas.
Virginia Woolf, una escritora de leyenda
Virginia Woolf publicó en 1915 su primera novela, Fin de Viaje. En ella narra la historia de Rachel Vinrace, personaje que comienza una gran travesía por América Latina.
En 1919 publicó Noche y Día, libro que trata el problema de la opresión femenina, el amor en sus diferentes formas y el matrimonio.
Su gran talento narrativo se pudo apreciar en La señora Dalloway (1925), en donde expone temas sociales como la represión sexual, la depresión y la bisexualidad.
En Orlando (1928) plasmó temas tabúes como la homosexualidad, el rol de la mujer en la sociedad y la sexualidad femenina. Las Olas (1931), obra que aborda la trascendencia del amor y las inseguridades que están intrínsecas en el ser humano.
Su última obra literaria fue Entre Actos (1941), la cual hace un resumen sobre la sexualidad de la mujer, la reflexión de la vida misma y la transformación del arte.
La escritora también habló sobre las complejidades de la mujer en Una Habitación Propia, ensayo aclamado por la crítica especializada.
Virginia Woolf, ¿homosexual?
La escritora se casó con Leonard Woolf, quien también fue un reconocido escritor. Ambos decidieron unir sus vidas en 1912, después de que él regresara a Inglaterra de una expedición militar.
Los Woolf fundaron la imprenta Hogarth Press, con la que publicaron la mayoría de sus libros.
Se dice que Virginia Woolf era homosexual y tenía una relación extra matrimonial con Vita, una mujer que también estaba casada.
En varias ocasiones, Virginia le escribió a su amada para decirle cuánto la quería y lo loca que la hacía sentir.
Vita le hizo sentir más segura sobre su cuerpo, su sexualidad y por primera vez, una felicidad que le era extraña.
Su suicidio
El 28 de marzo de 1941, Virginia Woolf decidió quitarse la vida, tras lanzarse al río Ouse. La escritora le dejó una carta a su esposo, donde afirmó tener muchas voces en su cabeza y que lo mejor que podía hacer era irse para siempre.
Su familia sospechaba del suicidio pero, al no encontrar su cuerpo, empezaron una gran búsqueda para hallarla con vida. Tres semanas después, unos niños encontraron su cadáver flotando en el río.
Sus restos fueron incinerados dentro de su vivienda, ubicada en Sussex, Inglaterra.
Cuento corto de Virginia
La mansión del vizconde del siglo XVIII había sido transformada en un club del siglo XX. Y era agradable, después de cenar en la gran estancia con columnas y candelabros, bajo el esplendor de la luz, salir a la terraza que daba al parque. Los árboles eran frondosos, y si hubiera habido luna se hubiesen podido ver las banderolas de color rosa y crema puestas en los castaños. Pero era una noche sin luna; muy cálida, tras un hermoso día de verano.
Los invitados del señor y la señora Ivimey tomaban café y fumaban en la terraza. Como si quisieran aliviarles de la necesidad de hablar, como si quisieran entretenerles sin que tuvieran que hacer esfuerzo alguno por su parte, haces de luz recorrían el cielo. Corrían tiempos de paz entonces; las fuerzas aéreas hacían prácticas; buscaban aviones enemigos en el cielo. Después de detenerse para examinar un punto sospechoso, la luz giró, como las aspas de un molino, o bien como las antenas de un prodigioso insecto, y reveló aquí un cadavérico muro de piedra; allá un castaño en flor; y de repente la luz incidió directamente en la terraza, y, durante un segundo, brilló un disco blanco, que quizá fuera el espejo dentro del bolso de una señora.
—¡Miren! —exclamó la señora Ivimey.
La luz se fue. Volvieron a quedar en la oscuridad.
La señora Ivimey añadió:
—¡Nunca adivinarán lo que esto me ha hecho ver!
Como es natural, intentaron adivinarlo.
—No, no, no —protestaba la señora Ivimey. Nadie pudo adivinarlo. Sólo ella lo sabía; y sólo ella podía saberlo, debido a que era la biznieta del hombre en cuestión. Y este hombre le había contado la historia. ¿Qué historia? Si ellos querían, intentaría contársela. Quedaba aún tiempo, antes de que el teatro comenzara.
—Pero, realmente, no sé cómo empezar —dijo la señora Ivimey—. ¿Fue en 1820… ? Este año debía correr, más o menos, cuando mi bisabuelo era un muchacho.

virginia_woolf

Biografía de Virginia Woolf

https://www.textos.info/textos/autor/virginia-woolf/mas-cortos

https://www.textos.info/virginia-woolf/el-cuarteto-de-cuerdas