El hombre de la lámpara por Rubén García García

Sendero

El tiempo es el hombre de la lámpara en los viejos cines.
Cuando uno entraba y la función ya había empezado, él te buscaba con su luz y te guiaba hasta encontrar un asiento.
«Disfrute la función; es la película de su vida», decía, mientras apagaba la linterna.

Volar es peligroso

Sendero

La perra juega en el jardín.

Escucho que vas y vienes, y en tu rostro no veo el deseo de ir a trabajar.

Me miraste.

Ambos sentimos el deseo de disfrutar la intimidad del tiempo.

Reímos.

Te despediste con un beso a orillas de mi boca.

Yo acaricié tu cabellera, tus hombros…

Te vi subir al taxi.

En el alféizar, la floración enrojecida de las glicinas.