Apuntes de un niño dos

El silbato de la empresa petrolera sonaba a las seis y cuarenta y cinco de la mañana y quince minutos después volvía a pitar y marcaba el inicio de labores de los trabajadores. Recuerdo que gruñía profundamente en mí oído, haciéndome creer que se trataba de un buque de vapor surcando sobre el oleaje; luego el capitán lo desviaba río arriba para que los niños conocieran una nave de verdad. Los únicos barcos que conocía eran los ilustrados en los libros o bien los armados con hojas del cuaderno, que en días de lluvia los soltaba a la corriente y los veía alejarse,  dentro, mi pulso brincaba y hacía sonar un silbato diminuto que me llegaba del barco de papel.
Silba silbato,
que te escuche el pez bobo,
y el verde pájaro.

barco

Tierra y continente

dr atl.5

Te recorro con los dedos de mi olfato, camino con los pies de mi palabra. Eres tierra y continente. Montañas que se abren a veneros de flores. Pinares que hacen germinar cielos de verde y oseznos que juegan entre desiertos de nieve.

Eres pangea;

montañas dehicientes

a nieve y fuego.

Haibun en edad de merecer

En la madrugada el viento se ha sentado y se esparce aroma de limonarias. Dentro, la cabeza monótona del ventilador. Hay otro ruido, los silbidos que parlotean en mis oídos, que me prometió la edad. Nada extraordinario es que coseches lo que has sembrado. Estas en edad de merecer desde un sueño erótico, el chapoteo del agua o el roer del gusano. Lo acepto Así que chiflo a mis perros y me contestan con su gritería los cotorros. Será un día bello.

Huele de noche

Los grillos parlotean;

Silban cotorros.

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