Ayyy de Angélica Gorodischer

Ayyy
Sonó el timbre y ella fue a abrir la puerta. Era su marido. .
-¡Ayyyy! -gritó ella- ¡pero si vos estás muerto!
Él sonrió, entró y cerró la puerta. Se la llevó al dormitorio mientras ella seguía gritando, la puso en la cama, le sacó la ropa e hicieron el amor. Una vez. Dos veces. Tres. Una semana entera, mañana, tarde y noche haciendo el amor divina, maravillosa, estupendamente.
Sonó el timbre y ella fue a abrir la puerta. Era la vecina.
-¡Ayyyyy! -gritó la vecina-, ¡pero si vos estás muerta! -y se desmayó.
Ella se dio cuenta de que hacía una semana que no se levantaba de la cama para nada, ni para comer ni para ir al baño. Se dio vuelta y ahí estaba su marido, en la puerta del dormitorio:
-¿Vamos yendo, querida? -dijo y sonreía.

balthus-muchacha-dormida-e1523834734328

Balthus pintura
Por favor, sea breve. Ed. Páginas de espuma. 2001

Clásicos hispanofilipinos

La literatura hispanofilipina, abocada a la tragedia de devenir un corpus sin lectores, es, a pesar de su interés, la gran desconocida tanto en Filipinas como en los países hispanohablantes. Las obras escritas en español por autores filipinos, fruto de una cultura hoy en extinción, resultan en la actualidad productos de difícil, cuando no imposible, acceso. La Biblioteca Clásicos Hispanofilipinos, proyecto que se inaugura con Cuentos de Juana (Adelina Gurrea) y Los pájaros de fuego (Jesús Balmori), publicará en su primera fase ocho títulos en ediciones anotadas y prologadas por filólogos expertos en esta literatura. La colección pretende sacar a la luz sobre todo obras de autores filhispanos de principios del siglo XX, agotadas o inéditas. Con ello se busca, además de preservar y vindicar el legado literario de los últimos escritores que se expresaron en castellano en Filipinas, dar a conocer y poner a disposición del público las obras de una literatura en español de notable valor histórico y literario.
Una literatura por descubrir
La presencia de la lengua española en Filipinas dista mucho de la situación notable de que gozaba hace unas décadas. Si en 1940 se contabilizaban unos seis millones de hablantes, el censo de 1990 refleja únicamente varios miles de hablantes de español como lengua materna.
La literatura hispanofilipina no ha quedado inmune ante esa extinción paulatina de la lengua, y su evolución, una rica y apasionante historia, con muchos capítulos aún por investigar, ha sido reflejo de ese progresivo declive.
La literatura filipina escrita nace en español, ya que, si bien ya existía en las Islas una tradición literaria de tipo oral, la irrupción del español lo convertirá en el idioma en el que se fija por escrito esa tradición y se plasman de forma literaria interesantes procesos de transculturación: en castellano escribe su obra José Rizal, el gran clásico nacional filipino. Curiosamente, ese proceso no termina con el fin de la colonia, pues la “edad de oro” de la literatura hispanofilipina coincide con el período de la ocupación norteamericana.
En esos años, en torno a un número de periódicos, y utilizando la lengua como seña de identidad y símbolo de un programa independentista, se va articular la resistencia a la conquista norteamericana por parte de los más importantes intelectuales filipinos del momento. En las primeras décadas del siglo XX se dan a conocer escritores como T.M. Kalaw, Jesús Balmori, Claro Mayo Recto, Manuel Bernabé, Enrique Laygo o Antonio Abad, entre otros.
Pero si todavía en las dos primeras décadas del siglo XX se publicaban 27 diarios en español y en 1940 la Oficina de Publicaciones contabilizaba 40 publicaciones en castellano, las trabas a la enseñanza del español impuestas durante la ocupación norteamericana y las consecuencias de la guerra mostrarán un paisaje muy distinto a partir de 1945: después de la II Guerra Mundial, tan sólo reanudan su publicación algún diario y escasas revistas de corta vida o de alcance regional.
Con la práctica desaparición del castellano de la vida pública y de la educación, la literatura hispanofilina sólo pudo hallar refugio en las publicaciones literarias de los departamentos de español de universidades, de donde desapareció progresivamente conforme el español perdía peso en las carreras. Las consecuencias en los estudios de Filología hispanofilipina son igualmente demoledoras: al haber desaparecido el castellano como lengua hablada en Filipinas, la literatura filhispana es la gran olvidada, tanto en las Islas como en el mundo hispanohablante.
Con todo, esa recesión que ha sufrido la lengua española en Filipinas se ha frenado últimamente, pues desde hace unos años se abre paso una tendencia que, proveniente de EE.UU., está favoreciendo la recuperación del castellano en la sociedad. La reinstauración del español en la educación secundaria a partir de 2008 abre además una etapa llena de posibilidades que no se deberían desaprovechar.
Clásicos hispanofilipinos
La colección CLÁSICOS HISPANOFILIPINOS pretende publicar una selección de obras filipinas escritas y publicadas en español durante la primera mitad del siglo XX, para su conservación, conocimiento y difusión en Filipinas y en el mundo hispanohablante.
La colección constará de ocho títulos en su primera fase. Cada una de las obras ofrecerá una introducción a cargo de un filólogo especializado en literatura hispanofilipina, y el texto, que se presentará en su versión original en castellano, vendrá acompañado de notas críticas.
Los principales objetivos de CLÁSICOS HISPANOFILIPINOS son:
  • La recuperación de algunas obras de escritores hispanofilipinos de la primera mitad del siglo XX que hoy son inaccesibles o de muy difícil acceso, en ediciones críticas y anotadas.
  • El dar a conocer la literatura hispanofilipina en Filipinas y en el mundo hispanohablante, reivindicando su relevancia tanto en la cultura filipina como en los estudios de Filología Hispánica.
  • Fomentar el hispanismo y los estudios filológicos hispánicos en las universidades filipinas.
Aunque no renuncia a su carácter académico, la colección CLÁSICOS HISPANOFILIPINOS está destinada al público en lengua española, tanto en Filipinas, España e Iberoamérica como, en general, a los hablantes y estudiantes del español en cualquier lugar del mundo.
La colección
En una primera etapa, CLÁSICOS HISPANOFILIPINOS constará de ocho títulos, a publicar entre 2001 y 2017, a razón de uno al año. Inauguran la colección las tres siguientes obras:
La selección de obras y especialistas para cada uno de los textos correrá a cargo del coordinador del proyecto, asistido por un Consejo Asesor, formado por hispanistas de reconocido prestigio en la edición de clásicos y/o en la literatura hispanofilipina.

Resultado de imagen para mapa de filipinas

Me piden versos de José Rizal

José Rizal

José Rizal

Poeta, Escritor y Médico Filipino cuyo nombre completo es José Protasio Rizal Mercado y Alonso Realonda

Calambá, 19 de junio de 1861-Manila, 30 de diciembre de 1896

Piden que pulse la lira
Ha tiempo callada y rota:
Si ya no arranco una nota
Ni mi musa ya me inspira!
Balbuce fría y delira
Si la tortura mi mente;
Cuando ríe solo miente;
Como miente su lamento:
Y es que en mi triste aislamiento
Mi alma ni goza ni siente.

Hubo un tiempo … Y es verdad!
Pero ya aquel tiempo huyo,
En que vate me llamo
La indulgencia a la amistad.
Ahora de aquella edad
El recuerdo apenas resta
Como quedan de una fiesta
Los misteriosos sonidos
Que retienen los oídos
Del bullicio de la orquesta.

Soy planta apenas crecida
Arrancada del Oriente,
Donde es perfume el ambiente,
Donde es un sueno la vida:
Patria que jamas se olvida!
Enseñaronme a cantar
Las aves, con su trinar;
Con su rumor, las cascadas;
Y en sus playas dilatadas,
Los murmurios de la mar.

Mientras en la infancia mia
Pude a su sol sonreír,
Dentro de mi pecho hervir
Volcán de fuego sentia;
Vate fui, porque quería
Con mis versos, con mi aliento,
Decir al rápido viento:
Vuela; su fama pregona!
Cántala de zona en zona;
De la tierra al firmamento!

La deje! … Mis patrios lares.
Arbol despojados y seco!
Ya no repiten el eco
De mis pasados cantares
Yo cruce los vastos mares
Ansiando cambiar de suerte,
Y mi locura no advierte
Que en vez del bien que buscaba,
El mar conmigo surcaba
El espectro de la muerte.

Toda mis hermosa ilusión,
Amor, entusiasmo, anhelo,
Allá quedan bajo el cielo
De tan florida región:
No pidáis al corazón
Cantos de amor, que esta yerto;
Porque en medio del desierto
Donde discurro sin calma,
Siento que agoniza el alma
Y mi numen esta muerto.

https://www.buscapalabra.com/poetas.html?nombre=José%20Rizal

La feria de Rocío Orovengua León

El hombre luce una inquietante sonrisa. «¿Otra?» Noto la sorna en su voz. Todo empezó porque Luisa quiso que ganara para ella ese estúpido oso. He perdido la cuenta del tiempo y el dinero que llevo intentándolo. Apunto a la diana, sujeto la escopeta, disparo… y fallo otra vez. Luisa me suplica que lo deje. «¿Otra?» El hombre sigue sonriéndome con ironía. Ya no oigo la música de las atracciones ni el murmullo del gentío ni las súplicas de Luisa, sólo la burla en su voz. Sujeto la escopeta, apunto y un segundo antes de disparar, sé con infinita certeza que esta vez no erraré el tiro.
Camille Pizarro
Pizarro Camille

¡ Por Dios, a quién condenamos!

280 páginas

“La figura humana de Rizal es digna de profundo estudio. Vivió treinta y cinco años; a los veintisiete había dado la vuelta al mundo; fue médico, novelista, poeta, político, filólogo, pedagogo, agricultor, tipógrafo, políglota (hablaba más de diez lenguas), escultor, pintor, naturalista, miembro de Centros científicos europeos, que dieron su nombre a especies nuevas por él descubiertas; vivió y estudió en las grandes capitales de Europa y América; el índice de sus libros y escritos varios ocupa no pocas páginas de este volumen. Dedicaron a su muerte veladas y recuerdos necrológicos varias Sociedades científicas, y la Prensa de todo el mundo. Ese fue el hombre que fusilamos”. (Javier Gómez de la Serna, en W. E. Retana, Vida y Escritos del Dr. José Rizal).

“En lengua española pensó, y en lengua española dio a sus hermanos sus enseñanzas; en lengua española cantó su último y tiernísimo adiós a su patria, y este canto durará cuanto la lengua española durare; en lengua española dejó escrita para siempre la Biblia de Filipinas”. (Miguel de Unamuno)

—-

José Rizal Filipinas

El Archipiélago de las Islas Filipinas fue un territorio español desde mediados del siglo XVI hasta el año 1898. A partir de ese momento pasó a manos de los Estados Unidos de América como consecuencia de la breve guerra provocada por este país con la finalidad de constituirse en un imperio colonial a costa de la integridad territorial de España, aprovechando la debilidad institucional por la que ésta atravesaba a finales del siglo XIX. Además de Las Filipinas, los EEUU consiguieron apoderarse también de Cuba, Puerto Rico y la Isla de Guam.
A diferencia de Cuba y Puerto Rico, en los que el idioma español ha logrado mantenerse como lengua oficial y abrumadoramente mayoritaria, en Filipinas prácticamente ha desaparecido su uso por parte de la población a partir de los años cincuenta del siglo XX.
ESCRITOES FILIPINOS
(José Rizal y Alonso; Calamba, Filipinas, 1861-Manila, 1896) Político y escritor filipino. Comenzó sus estudios universitarios con los jesuitas en Manila, y en 1882 ingresó en la Universidad de Madrid, por la que se licenció en medicina y en filosofía y letras. Durante un viaje por Europa escribió Noli me tángere, novela anticolonialista en la que denunciaba los abusos de la Administración española en Filipinas, donde se prohibió su publicación. Rizal, cuya militancia política se había iniciado en el claustro universitario, se oponía enérgicamente al desmesurado poder de las Órdenes católicas españolas. En este sentido, su obra El filibusterismo resumió su ideología nacionalista, que más tarde difundió a través de la Liga Filipina, una sociedad secreta que fundó en Hong Kong.
Gracias a una apertura del gobierno, en 1887 pudo regresar a su patria, pero la estrecha vigilancia policial a que fue sometido lo obligó a marcharse al año siguiente. Regresó en 1892, tras haberse comprometido a no realizar actividad política alguna. Sin embargo, la dramática situación de los campesinos de Calamba, que habían sido desposeídos de sus viviendas, lo indujo a tomar abierto partido por éstos. Ese mismo año, marchó a Hong Kong, donde pretendió crear una colonia en Borneo y fundar allí la Liga filipina, por lo que, acusado de formar parte de sociedades secretas, fue deportado a Mindanao.
En 1896 emprendió viaje a Barcelona y de nuevo fue acusado, esta vez injustamente, de intervenir en la insurrección de la sociedad secreta Katipunan. Detenido y trasladado a Manila, fue sometido a un consejo de guerra. Pi y Margall, con quien le unía una profunda amistad, solicitó el indulto, pero la petición fue desestimada por Cánovas. Fusilado en Manila, su lucha por el pueblo filipino lo convirtió en paladín del independentismohttps://flaviafranco.wordpress.com/2015/02/11/idioma-espanol-en-filipinas-por-que-desaparecio-en-menos-de-un-siglo/

José Rizal (1861-1896, médico oftalmológico)  además de un galardonado poeta, fue
el autor de dos novelas de gran trascendencia. Su obra, sin
embargo, no ha obtenido la adecuada recepción en España.
Las circunstancias históricas y la percepción de la crítica de
finales del siglo xix, han actuado como una sombra que, desde entonces, condiciona y dificulta su análisis literario.

 

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/r/rizal.htm

Jose rizal

Han Kang y la vegetariana, Corea

Periodista y escritora surcoreana, Han Kang nació en la ciudad de Gwanju el 27 de noviembre de 1970. Pasó gran parte de su infancia en su ciudad natal antes de mudarse con su familia a Seúl. Tras finalizar sus estudios en la escuela, estudió letras en la Universidad Yonsei. Tras su graduación comenzó a escribir para medios como Samtoh o Publishing Journal, además de empezar a publicar sus primeros cuentos y relatos cortos.

Debutó con «El amor de Yeosu», trabajo publicado en 1995 y continuó con libros importantes para su carrera como La vegetariana, obra compuesta por tres cuentos («La vegetariana», «La mancha mongólica» y «Los árboles en llamas»). Este trabajo la llevó a ganar en 2016 el prestigioso premio Man Booker International Prize.

 

Iolanda Batallé, Han Kang y Sunme Yoon

Fragmentos literarios de la vegetariana
«Si me casé con ella fue porque, así como no parecía tener ningún atractivo especial, tampoco parecía tener ningún defecto en particular. Su manera de ser, sobria y sin ninguna traza de frescura, ingenio o elegancia, me hacía sentir a mis anchas. No hacía falta que me mostrara culto para atraer su atención ni tenía que andarme con prisas para llegar a tiempo a nuestras citas. Tampoco había razón para que me sintiera menos cuando me comparaba con los modelos que aparecían en los catálogos de moda masculina. Ni mi barriga, que había comenzado a abultar a partir de los veintitantos ni mis delgados brazos y piernas, que no ganaban músculo a pesar de los esfuerzos que hacía -ni siquiera mi pequeño pene, que era la causa de un secreto complejo de inferioridad-, me preocupaban lo más mínimo cuando estaba con ella.»
Mi muñeca está bien. No me duele. Lo que me duele es el pecho. Tengo algo atascado en la boca del estómago. No sé qué es. Siempre está ahí. Ahora siento esa pesada masa a todas horas aunque no lleve el sujetador. Por más que respiro profundamente, no se me aligera el pecho.
Son gritos, alaridos apretujados, que se han atascado allí. Es por la carne. He comido demasiada carne. Todas esas vidas se han encallado en ese sitio. No me cabe la menor duda. La sangre y la carne fueron digeridas y diseminadas por todos los rincones del cuerpo y los residuos fueron excretados, pero las vidas se obstinan en obstruirme el plexo solar.
Por una vez, una sola vez, quisiera gritar con todas mis fuerzas. Quisiera salir corriendo por la oscura ventana. ¿Entonces podré desembarazarme de esa masa que me obstruye el pecho? ¿Será eso posible?
Nadie puede ayudarme.
Nadie puede salvarme.
Nadie puede hacerme respirar.»
«He tenido un sueño». Yeonghye ha tenido un sueño. Yeonghye tiene sueños. Y son esos sueños los que la impelen a tomar una decisión. Una decisión que llevará hasta sus últimas consecuencias. Una decisión que nadie comprenderá y de la que todos tratarán de hacerla desistir. Porque sorprende. Porque incomoda. Porque nadie está preparado para la silenciosa tenacidad de Yeonghye. Yeonghye ha tomado una decisión. Probablemente la primera que verdaderamente toma en su vida. Y nadie va a quitarle eso. Nadie va a quitarle el poder de decidir sobre sí misma.
«Tu propio cuerpo es lo único a lo que le puedes hacer daño. Es lo único con lo que puedes hacer lo que quieres. Pero ni eso te dejan hacer».
Ni eso te dejan hacer. Ni eso le dejan hacer a Yeonghye.

Yeonghye toma un día la decisión de no ingerir más carne. Al primero que sorprende su determinación es a su marido. Le inquieta casi más el cambio de hábitos y comportamiento de Yeonghye que la nueva dieta en sí. Se casó con ella porque era una mujer que no destacaba en ningún aspecto y esa falta de atractivo no ponía de manifiesto su propia mediocridad. La única peculiaridad de Yeonghye cuando la conoció era su negativa a usar sujetador, a oprimir ese pecho que para ella es la única parte de su cuerpo incapaz de dañar. También la eligió porque era servicial y le hacía la vida más fácil. El día que Yeonghye toma la decisión de no volver a comer carne es el primero de su vida de casados en que ésta no le ayuda a prepararse para ir al trabajo ni le acompaña a la puerta, un primer indicio de la nueva situación que se avecina y que terminará por tornarse insostenible.

El esposo acudirá a la familia de Yeonghye en busca de ayuda: padres, hermanos, cuñados. Todos tratarán de hacerla desistir de su negativa a tomar carne; con firmeza (perdón por el eufemismo), con ruegos, con más o menos tacto. La preocupación que sienten por su cada vez más deteriorado estado de salud se mezcla con la incomprensión que les produce su obstinado comportamiento que llegan incluso a tildar de egoísta.

«Yeonghye, come. Si comes, te nacerán las fuerzas».

«Si no comes carne, te devorará el resto del mundo».

Afirma Han Kang, autora del libro que os traigo hoy, que «rechazando la carne, mi protagonista rechaza la violencia del ser humano». Cuenta también que para ella escribir es hacer preguntas y que La vegetariana «es una pregunta imposible. Hay una mujer, un ser humano que ya no quiere formar parte de la humanidad. Un ser que pone en juego su vida para no dañar a nadie ni a nada, un ser a quien un día deja de importarle en absoluto vivir o morir». Con su novela la escritora coreana tan solo quiso preguntar «si una mujer así se quedara en silencio, y llevara a cabo su decisión, qué es lo que pasaría; con qué se encontraría al final del camino».
Con qué se encontraría. Y hacia dónde (hasta dónde) nos llevaría Yeonghye con su silencio.

El silencio de Yeonghye es un aullido, como los gritos y alaridos que siente aprisionados en su pecho durante sus sueños; es fiereza bajo la aparente calma. A Yeonghye nos la cuenta su silencio, esos mismos sueños y los tres personajes que Han Kang elige para ello y que dividen esta novela en tres partes cada una de ellas más cautivadora, más subyugante, más paralizante.

El marido. El cuñado. La hermana..

En la tumba de Marlon Brando «omerta»

 «¡Otra vez protagonista de la ley del silencio!»

Pero detrás del epitafio hay una historia:

Texto escrito por sergio Rincón y tomada de Sinembargo.mx

Las novelas de Mario Puzo —y las películas basadas en ellas—, los artículos de Roberto Saviano o las mismas noticias que recogen los medios de comunicación recurren a un mismo término: omertà. Si hablan de la mafia, resulta inevitable mencionar este código del honor —de origen siciliano— que apela al silencio y a la lealtad a la organización, que la propia organización impone.

 

Resultado de imagen para marlon brando el padrino

 
Leer a Puzo es abrir un mapa del corazón arraigado y salvaje de la vieja Sicilia. A través de la pluma de aquel hijo de migrantes napolitanos y analfabetas se puede conocer la filosofía, el amor, el odio, la venganza, la vida y la muerte de los italianos más bravos de la región del Mediterráneo, y –sin exagerar- de cualquier hombre. Al menos 200 años de historia de aquel pueblo cubren la páginas de muchos de sus libros.
 
Nació el 15 de octubre de 1920 en Nueva York. Creció y dio sus primeros pasos en la famosa Hell’s Kitchen (La Cocina del Infierno), en el Wets Side de Manhattan. Hizo sus estudios de Ciencias Sociales en la Universidad de Columbia y prestó su servicio en las Fuerzas Armadas durante la II Guerra Mundial.
 
A los 45, Puzo escribió El Padrino, novela que lo sacó de la pobreza haciéndolo millonario. Esta gran historia no fue de todo su agrado; siempre dijo que pudo hacerla mejor pero no fue así porque la escribió por encargo. De hecho, aseguró que El Padrino, era una novela inferior que las dos anteriores (Dark Arena, 1955; y The fortunate Pilgrim, 1965). Mario sólo aceptó escribir la obra inspirada en la vida de Carlo Gambiano porque debía 20 mil dólares.
 
 
Bastó una hora, diez líneas escuetas sobre el proyecto de El Padrino y la elocuencia característica de Mario para convencer a la editorial Putnams Sons. “Me ofrecieron de inmediato un cheque por 5 mil dólares de anticipo que cobré, pero con el dinero en la mano por supuesto que no me puse a escribir el libro. Yo en verdad, no tenía ganas de escribir El Padrino. Me tardé tres años en la novela, y durante ese tiempo me dediqué a escribir tres historias por mes para el editor Goodman como free-lance”, confesó el autor.
 
A cuatro décadas del éxito literario de Puzo, que en 1972 fuera llevado a la pantalla grande por el director cinematográfico Francis Ford Coppola, resulta sorprendente el culto que se sigue rindiendo al bondadoso capo Don Corleone eternizado por el actor Marlon Brando, quien obtuvo el Oscar, gracias a aquel papel donde la mafia cesó de juzgarse como genio de maldad criminal.
 
Obtuvo dos premios Oscar de Hollywood en calidad de coguionista -junto al director Francis Ford Coppola- por El Padrino(1972) y El Padrino II (1974), que en total obtuvieron nueve estatuillas.
 
Con seis millones de dólares de la época como presupuesto, la película recaudó más de 230 en el mercado internacional tras su estreno el 15 de marzo de 1972 en Nueva York, lo que desbancó a la película que llevaba 33 años encaramada en el récord, Lo que el viento se llevó.
 
“El Padrino contesta a todas las preguntas que uno puede hacerse en la vida”, en palabras de Joe Fox, uno de los protagonistas de la película Tienes un e-mail (Nora Ephron, 1998).
 
PUBLICIDAD
 
inRead invented by Teads
Algunos piensan que con El Padrino Puzo más que literatura, hizo periodismo –cabe destacar que fue reportero freelance–. Recolectó, retrató y contó lo que en aquellos años, y que hasta la fecha, no se puede narrar sin que se arriesgue el pellejo. Sus personajes son ficticios, todo mundo lo sabe, pero algunos fueron basados en figuras con nombre, apodo y apellido en la vida real. Como por ejemplo: Carlo Gambino, Frank Costello, Bugsy Siegel, Frank Sinatra, Al Capone, y algunos miembros de la alta cúpula de la iglesia católica.
 
 
No obstante, él siempre negó haber estado cerca de aquellas figuras del crimen: “Me da vergüenza decir que escribí El Padrino basándome únicamente en investigaciones. Nunca en verdad llegué a conocer ninguno de los gangsters que menciono en mi novela”.
 
Tuvo otras obras relacionadas con el crimen organizado: El último Don, El siciliano y la primera de sus obras póstumas, Omertá. Todas fueron un éxito, y siguen abonando miles y miles de dólares año con año.
 
Mario Puzo tenía la gracia de provocar que el apetito se vuelva infinito. Es experto en que el lector sea exigente y crítico de la gastronomía. Capítulo tras capítulo de cualquiera de sus libros, se puede terminar extasiado y hambriento. Jarras de vino con limones frescos, pan, exquisitos quesos, y manjares a base de tomates jugosos, albaca y pimienta son algunos de los ingredientes que no pueden faltar al banquete literario.
 
Fue amo y signor del buen decir y de la belleza en la palabra. Puzo cuidó milimétricamente cada detalle, expresión, o lo que sea que esté plasmado en sus textos -aunque no le gusten–. Hablar de la mafia no ha de ser cosa fácil, quizá en eso radica el la precisión.
 
Siempre se declaró ateo; sin embargo, en su trabajo literario, habla de Dios como si fuera esa magnánima y única fuerza amorosa que rige el universo. Conocía la religión católica como un cazador de zorro rojo conoce al bosque.
 
Pudo, con la misma fineza, cuidado y elegancia, describir el bello rostro del joven Salvatore Giuliano en El Siciliano, que la brutalidad del temible Luca de Brasi, el guardaespaldas más leal de Vito Corleone. Las cualidades y defectos de los enemigos del El Don; que la ternura y virginidad de la joven Apollonia. Lo hizo, habló, y rompió la sagrada y secreta ley de Omerta (Ley del silencio); habló de La Cosa Nostra, y también de la alta cúpula de la iglesia católica, “los amigos de los amigos” y de la historia de la M.A.F.I.A (“Morte Alla Francia, Italia Anella“)
 
Sus obras son un gran monumento del placer. Todo parte de eso. El dinero, el poder, la traición, la gastronomía italiana, el sexo… toda gran debilidad satisfactoria ha cabido en los escritos de Puzo.
 
Los mismos seguidores de este neoyorquino, piensan que sus mejores trabajos literarios no son los del mundo de la mafia -que han sido catalogados como muy buenos-. Claro es el ejemplo de Seis tumbas en Múnich, La cuarta K, Los tontos mueren, entre otros.
 
Mario padecía diabetes; en 1991 tuvo una operación al corazón. Murió a los 78 años de un ataque cardíaco en su casa de Long Island, en Nueva York.
 
Una semana antes de su fallecimiento, el escritor mantuvo conversaciones con los estudios de la Paramount Pictures para contribuir al diseño de una cuarta parte de El Padrino, un proyecto que también estaría dirigido por Francis Ford Coppola y para el que habían recibido una oferta inicial y que podría contar con las actuaciones de Leonardo DiCaprio y Andy García.
 
 

Sabadito alegre con dos fenómenos musicales y la marimba tabasqueña

 

Resultado de imagen para Rigo tovar

Rigo Tovar

Había ríos de gente que buscaban escucharlos. Más de cincuenta mil gentes que deseaban bailar al ritmo de su son. 

Rigoberto Tovar García (* 29 de marzo de 1946 – † 27 de marzo de 2005), mejor conocido como Rigo Tovar, era un cantante y músico mexicano nacido en Heroica Matamoros. Creó una mezcla musical entre la cumbia, la balada y el bolero con aspectos de rock. Muere el 27 de marzo de 2005 a causa de un paro cardiorrespiratorio.

Considerado un pionero quien introdujo instrumentos modernos a la dotación acostumbrada dentro de la música tropical y de cumbia (guitarras eléctricas, sintetizadores, bajo eléctrico y efectos de sampleo, y hasta batería eléctrica).

Rigo empezó su carrera musical en Houston, Texas a principios de los setenta. Fue el creador del grupo «El Costa Azul», llamado así por una cantina/bar en Houston, integrado por sus hermanos. Su primer álbum Matamoros Querido (1971) incluyó el tema homónimo y «Lamento de Amor» que fueron las que le abrieron las puertas musicalmente hablando a los Estados Unidos. Aparte de cantar canciones escritas por otros, Rigo era compositor de las letras y los aspectos musicales de sus canciones.

Acapulco tropical

Datos de Conjunto Acapulco Tropical

  • Donde Nació:Acapulco Guerrero, Mexico
  • Género(s):Cumbia
  • Ocupación:Grupo Musical
  • Disquera(s):RCA Victor

En las costa guerrerense, en el puerto de Acapulco, surge la agrupación llamada Conjunto Acapulco Tropical, que también retoma una de las vertientes de Mike Laure que a su vez como este grupo, se toma de la cumbia colombiana, el estilo de grabar cumbia con acordeón sumada a los acompañamientos y requintos de guitarra eléctrica hacia 1973. El Conjunto Acapulco Tropical de Walter Torres aún sigue teniendo gran éxito a pesar de que sus años de gloria nos remontan a la decada de los 70’s. Aúnque han pasado casi 4 décadas, siguen siendo muy solicitados para amenizar eventos publicos o privados sobre todo en la zona suroeste del país como Oaxaca y Guerrero. Su primer disco contenia tambien uno de los grandes temas del momento y todo un éxito de antologia: «Que bien que toca» .

A pesar de que la prensa especializada en su momento los catalogaba como “músicos corrientes”, ellos cobraban los más altos contratos, fueron los precursores de la música tropical en México, y durante más de una década completa fue el único grupo mexicano que que logró la hazaña de reunir 60 mil personas en un mismo lugar, en casi todas sus actuaciones se creaban tumultos, que sin embargo, era comparable a las de los grupos de cumbia de Colombia de los años 1960.

Por su sonido autóctono, sin embargo, en poco tiempo había tomado gran popularidad producienhttps://www.youtube.com/watch?v=lyqqgqAewZEdo de manera independiente sus temas tanto que, finalmente RCA Victor después de haberles rechazado, les contrata y aumenta su promoción llevándeles fuera de las fronteras llegando sus LP a ser populares en países como Estados Unidos, centro y parte de Sudamérica, principalmente en Argentina, donde actualmente se revenden su LP a través del mercado electrónico que llegaron a editarse en el país sureño mediante las filiales de RCA Victor. Sus temas «Cangrejito Playero», «Walter», «Mi lindo Acapulco», «¡Que bien que toca!» demostraron su popularidad.

La marimba

 

Escritoras brillantes

https://magnet.xataka.com/en-diez-minutos/19-escritoras-brillantes-que-no-estaban-en-el-canon-tradicional-hasta-ahora