Peruano
Qué miedo me daba besar el hábito de la madre fundadora cada vez que las monjas nos arrastraban hasta la capilla del colegio para ver su cuerpo incorrupto. No me gustaban ni su cara de momia ni sus manos verdosas como bizcochuelos podridos. Aunque lo peor era esa Virgen adornada con el pelo de la madre fundadora, blanco y erizado como la telaraña de una tarántula.
Un día las monjas me encerraron en la capilla por mentirosa, amenazándome con la cachetada de la fundadora. Ellas creen que vomité de susto, pero tenía que impedir que me pegara. La mano izquierda sabía mejor.


Que buen cuento es de lo mejor 5 estrellas para Iwasaki
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De los nejores cuentistas del <perú. Abrazo y gracias por venir.
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eso es verdad
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Mmlo
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a
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quiero leer más de esto
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hola
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Hola, gracias por venir.
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Gracias por venir.
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el cuento cambio mi vida
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