El diario

Caminó por la orilla del mar, y meditó cada vez que el agua me besa los pies, su inmensidad me sobrecoge, y sobre el horizonte veo un barco de vela que se hunde en el tiempo. Me veo jugando sobre el pecho de mi padre y sus manos abrazándome; entonces los ojos se inflaman…suspiro y camino pensando que su sombra me sigue y cuida. Con su recuerdo voy de la sonrisa a la tristeza; el equilibrio entre ambas cosas es lo que me mantiene. Una ola llega, burbujea bajo mi piel y después se va. Nada se queda, todo por movimiento huye. Me iré yo, pero dejaré en el vuelo de las gaviotas mis quehaceres. Eso deseo, eso amo…

mujer mar

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