Preparé la maleta cuidadosamente. Mis manos ya no son jóvenes, pero aún pueden doblar una camisa o unos pantalones. Me gusta el olor que desprende la ropa limpia. Me transmite sensación de orden, de equilibrio. No soporto la suciedad ni la desidia.
Siempre he sido algo presumido. Cuando perdí a mi esposa, pasé unas semanas sin afeitarme ni lavarme, pero esa actitud sólo consiguió agravar mi malestar. Al recobrar la rutina del aseo, la desesperación se atenuó. Limpiar y ordenar el apartamento me ayudó a superar la tristeza. Desde entonces, he sido muy cuidadoso con mi aspecto personal y con las faenas de la casa. Nunca dejo platos sucios en el fregadero. La ropa siempre está en el armario o en el cesto y no permito que se acumule el polvo. Tal vez soy algo maniático, pero esa forma de actuar me ayuda a soportar la soledad. Mi relación con el mundo depende de mi esmero en las tareas domésticas. Pero hace semanas que eso cambió. Mi impotencia ante el desorden es absoluta. No puedo recordar si he abierto un grifo o he cerrado el gas. Creí que sería suficiente ser más cuidadoso, comprobando varias veces cada acto, pero en una ocasión estuve a punto de incendiar la casa. Olvidé un filete sobre la lumbre. Las paredes se pusieron negras y el olor a aceite quemado no ha desaparecido del todo. Otra vez dejé abierta la alcachofa de la ducha e inundé el baño. La tarde en que pasé de largo frente a mi portal y necesité ayuda para encontrarlo, decidí ingresar en un asilo.

Tomado del Fb

esto ya se llama sabiduría, cuando las experiencias se convierten en el conocimiento sobre el mundo y el conocimiento sobre el mundo ordena el conocimiento sobre nosotros mismos. quiza no sabemos por qué funciona, pero sí sabemos que funciona. y cambiamos la vida.
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LLega el momento, lo esencial es hacerlo a tiempo, de no hacerlo pone en riesgo la vida de otras personas. Abrazo y rosas amiga.
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Creo en la soledad que daña a la vejez, y deja cada vez más estrecho el círculo que la rodea
En mi sitio tengo varios relatos del comienzo de la demencia senil o el mal de Alzheimer y el desarrollo de las enfermedades
Sin ayuda el tobogán hacia el asilo, o el irónico Casa de Salud, son evidentes. Los adultos mayores y los Centros Geriátricos, son y deben se estudiados en profundidad.
Muy bueno tu relato como siempre…triste su decisión.
Te abrazo mi querido amigo.
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Stella antes, cuando la familia extendida era lo común, los ancianos eran cuidados por la familia, sin embargo la unidad familiar ya no es la misma, a veces el anciano convive solo y la soledad como bien dices no es la mejor compañera. En otras, se van rotando al anciano si tiene hijos responsables y que el anciano es amado. O bien sucede que por la exigencias del trabajo, no se puede con la tarea y el anciano es llevado a un asilo. En alguna parte de Oaxaca, el advenimiento a la familia de un homosexual en bienve3nido con alegría, pues por costumbre el se hara cargo de sus padres y merecen todo el respeto social. Gracias amada amiga por llegar y dejarm tu abrzo que recibo con cariño.
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Rubén, muy interesante el relato y llama a la indagación de lo que significa la soledad que tantas veces se vive aún en compañía. Hay una novela De Paul Auster , «La invención de la Soledad» que se interna en estos mundos paralelos tan cercanos y a veces imperceptibles. Un abrazo . y gracias por esta historia.
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Pau auster es uno de los grandes narradores norteamericanos, en «purocuento! hay algo de su trabajo. Si esas intimidades son drámaticas, pues hay gente que no reconoce los pasos y la desgracias puede estar a la vuelta de una esquina Abrazo grande.
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