Era osada, desafiaba circunstancias y capaz de esconder el dialogo que manteníamos si llegaba un intruso. Me hizo viajar por su ciudad, me guió entre los viejos edificios; en las sombras le daba algún pellizco y reía. Me mostró su casa, por si vienes, te diré cómo entrar. Rincones que solo ella conocía. Allí, como si fuese mono de plástico, me desinflaba y sonreía diciéndome: “no te muevas, te traeré de comer, debes estar hambriento”. Hoy rumié el recuerdo, el silencio duele, la plática quedó mocha, quieta, enterrada. Nunca más supe de ella, o quizá encontró otro animal de plástico más risueño que el mono.


Me hiciste reir.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Me encanta imaginarme tu risa. que por cierto ya no tardo en estrenar nueva risa. Besos y rosas.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Me alegra port tu risa, disfrutala. 😊
Me gustaMe gusta
Yo me he puesto un poco triste por el monito.
Abrazos fuertes.
Me gustaLe gusta a 1 persona
El monito me ha mandado una postal donde se le ve ojeroso y con la mirada lejana. Gracias María Un abrazo grande y tus rosas.
Me gustaLe gusta a 1 persona