El diablo y yo de Óscar de la borbolla

Hace muchos años publiqué este texto: Mi pacto con el diablo, y un amigo facebookero, Eduardo Manilla me lo a traído a la memoria. Creo que lo sigo suscribiendo del todo, así que lo ofrezco aquí para quien quiera leerlo:
Mi pacto con el diablo
Cuando el diablo abrió la puerta me encontró sindicalizado. Estaba dispuesto, sí, a vender mi alma, pero las condiciones actuales de mi vida me habían arrebatado lo romántico; ya no quería un instante al cual gritarle detente, ni una segunda juventud: sabía que a los jóvenes no les aguarda más que el desempleo y un futuro de hambrunas; tampoco quería una Margarita que inevitablemente, tras el delirio de unos meses de amor, terminaría por despertar ajada y con el aliento rancio de las flores que se marchitan en el vaso de agua de la vida doméstica. Se lo dije y el diablo que retrocedió espantado como si tuviese delante un crucifijo kriptonita; se lo dije con el desparpajo insolente de un alumno de prepa y él, acostumbrado a otras épocas, se turbó y perdió terreno.
Tiéntame, lo inste, tiéntame con algo que valga la pena… El diablo echo mano de su caduco repertorio de ofertas; pero recibí cada proposición con una carcajada y el Diablo con el rabo entre las piernas poco a poco fue achicandose, sintiéndose un pobre diablo. Intento recuperarse actualizando sus propuestas; me ofreció dólares, muchos dólares, pero no me hacia ilusión el número intangible de una cuenta bancaria en el extranjero; me ofreció mujeres, mujeres hermosas, pero el sida había vuelto indeseable el deseo; me propuso el poder, pero me imagine haciendo promesas de campaña y me dio asco; me ofreció viajes alrededor del mundo, pero recordé los secuestros y los atentados en las terminales aéreas; me ofreció la inmortalidad, pero me vi sobreviviente de una guerra nuclear caminando bajo un cielo opaco y respirando seres humanos hechos polvo, me ofreció cada cosa atractiva y luego todas juntas, pero en cada posibilidad halle la tufarada de lo putrefacto, la cojera desgarbada de desastre. 
Desesperado, el diablo me pregunto: Entonces, ¿qué demonios quieres? Y yo echando la cabeza hacia atrás, respire profundamente y dije: !Quiero la venganza¡

diablito

 

Tomado de Fb

8 Comentarios

  1. Avatar de ammalebbeo2021 Gilgamest2020 dice:

    Triste pedimento, la venganza tiene sabor a cartón viejo.

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    1. Es la condición humana señora Gilga. Nuestra sociedad se mueve por intereses e instintos y pasiones. Abrazo y bello día tenga.

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      1. Avatar de ammalebbeo2021 Gilgamest2020 dice:

        Muy pequeña aprendí en las novelas mexicanas (serie el caballo del diablo), que la venganza en bumerang, tarde o temprano retorna a ti con igual o más fuerza. Es tal, que tiene sabor a cartón viejo, porque sabe a polvo sin sal cuando pasa por tu boca y la emoción que creías guardada deviene un extraño placer que se descompuso, el odio! es una quimera.

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      2. De acuerdo, el problema es que existe y las vendetas siempre al orden del día. Abrazo grande, besos y rosas

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  2. “[Debes] orientar las lecturas de tu paciente [para] que vea muy a menudo a su amigo materialista. (…) Si hubiese vivido hace unos [pocos] siglos es posible que sí: en aquella época los hombres todavía sabían bastante bien cuándo estaba probada una cosa y cuándo no lo estaba; y una vez demostrada, la creían de verdad; todavía unían el pensamiento a la acción, y estaban dispuestos a cambiar su modo de vida como consecuencia de una cadena de razonamiento. Pero ahora, con las revistas semanales y otras armas semejantes, hemos cambiado mucho todo eso. (…) Ahora [el hombre] no piensa, ante todo, si las doctrinas son ‘ciertas’ o ‘falsas’, sino ‘académicas’ o ‘prácticas’, ‘superadas’ o ‘actuales’, ‘convencionales’ o ‘implacables’. La jerga, no la argumentación, es tu mejor aliado”.
    (C. S. Lewis: “Cartas del diablo a su sobrino”, 1942)

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    1. Buen punto para el diablo. Abrazo

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      1. El diablo sabe más por viejo que por diablo. Por eso le va mejor.
        Un abrazo, Rubén.

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      2. Cual debe de ser… Gracias por llegar Manuel.

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